Acto1
Acto 2
Acto 3
Acto 4

Acto 5

Conclusión

BABYLON 5: LA 6 TEMPORADA VIRTUAL

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

EPISODIO 4: POMPA Y SOLEMNIDAD

ESCRITO POR ANNE CLEMENS

TRADUCIDO POR ÁNGELES EMA

PRESENTANDO A:

ESTRELLAS INVITADAS

OTROS ACTORES

BRUCE BOXLEITNER como el Presidente John Sheridan

RANCE HOWARD como David Sheridan padre

PETER JURASIK como Emperador Londo Mollari

EDWARD ATHERTON como Flynn Allen

MEI-WAN CHONG como Xia Tang

LESI FITCH como Selene O'Hara

VALERIA GOLINO como Sophie Tenatta

PENNY JOHNSON como Miriam Satamba

LINDSAY LOHAN como Jaida Tefano

TINA LUOMALA como Lucy Thoreson

ETHAN PHILLIPS como Ari Tefano

RUSTY POEHNER como Lady Brettaria

DAVID SCHWIMMER como Volga Jaddo

CARMEN THOMAS como Lyndisty

GRACE UNA como Alisa Beldon

 

 

 


INTRODUCCIÓN:

2:28 HORAS ESTÁNDAR, 27/02/2263

El embajador Vir Cotto de la República Centauri fue despertado de un profundo sueño debido al tono insistente de su unidad Babcom. Había optado por no tener un terminal instalada en la habitación para no ser molestado durante la noche –pero nunca se acordaba de dejar apagada la alerta de audio antes de irse a dormir, así que el resultado final era que tenía que LEVANTARSE y meterse EN su bata y SALIR por la puerta y ver quién le llamaba.

“¡Londo! Quiero decir ¡Majestad! ¡Menuda sorpresa! Es un honor, claro pero… tendrá que perdonarme, son las 2.30 de la mañana aquí, estoy seguro de que se acordará de lo que eso es...”

“Sí, Vir, me alegro de verte yo también –deja de quejarte, no tengo mucho tiempo” dijo el Emperador impaciente, y después se detuvo al ver como iba vestido Vir.

“¿Qué llevas puesto?” preguntó.

Vir se miró y dijo. “¿M.. mi bata?”

“Que...  ¿sigues todavía llevando ese... patético harapo? Yo te ordeno –como tu Emperador—que vayas mañana a Vicarno’s en el Zocalo, y que te compres una bata adecuada a tu posición. Y esa es una de las cosas de las que quería hablar contigo.”

“¿M.. mi bata?” volvió a decir Vir. Supuso que estaba despertando, porque eso le sonaba estúpido incluso a él.

“No, Vir” le respondió el Emperador, visiblemente perdiendo la paciencia “tu posición. Eres el embajador Centauri en Babylon 5 ¿te acuerdas? ¡Venga, despierta! Te conozco, Vir, seguro que no te has acostado tarde, ni para trabajar ni para jugar, así que no puede ser que te cueste tanto madrugar.”

Vir se puso firme.

“Como sabes” continuó el Emperador, “dentro de seis días, de los tuyos, será el 33 aniversario del Día de mi Ascensión.”

Vir empezó a contar con los dedos.

“Confía en mí” le aconsejó Londo. “Tengo gente que se ocupa de esas cosas para mí ahora. Tengo gente que se ocupa de todo por mí ahora”  hizo un pequeño gesto de fastidio y continuó, “pero dejemos ese tema. Se ha decidido que ese día se celebrará en toda la República, en nuestro mundo y fuera también, como día de solidaridad y triunfo. En todo Centauri Primero habrá celebraciones –de adecuada modestia, así es, pero... inspiradora para nuestra gente. Entiendo que la Seguridad Planetaria haya incluso autorizado una ampliación del toque de queda –será como en los viejos tiempos ¿eh?”

“De todos modos, habrá también celebraciones en nuestras colonias, mundos protegidos y estaciones espaciales, así como núcleos con numerosa población Centauri en mundos alienígenas, como la Tierra y Corianna 6. Yyyy” prolongó el inexistente suspense “se esperan celebraciones especialmente importantes en Babylon 5. TÚ, Vir, te encargarás de los preparativos.”

“Pero.. pero yo....”

“Tú consultarás a la Capitana Lochley sobre unas instalaciones adecuadas para el principal evento, te asegurarás de que los embajadores importantes asistan, y también concertarás la cobertura de los servicios de noticias más importantes, además serás el anfitrión de la propia celebración formal. Por supuesto tendrás la asistencia de especialistas en la dirección de este tipo de eventos y también de un relaciones públicas enviados directamente desde la Corte Real.

“¿Especialistas?”

“Llegarán pronto –tendrás que organizar su alojamiento. Los detalles te han sido enviados por despacho oficial”

“Ah sí, claro, pero...”

“Y otra cosa. Entiendo que esta es una tarea difícil, y dado que tuve un gran apoyo en tu competencia cuando yo estuve en tu posición, he decidido proporcionarte unos recursos.. similares.”

Qué no encajaba en esa descripción, se preguntó Vir de repente. Su competencia nunca había sido uno de los rasgos que los informes de Londo habían destacado.

“Un AYUDANTE, Vir” siguió el Emperador, al darse cuenta de la expresión de su ex-asistente, más confundida que de costumbre. “Te he asignado un asistente. No podemos tenerte en la estación encargándote de planificar tus propias reuniones, yendo a buscar tu ropa a la lavandería, pagándote tus propias prostitutas... no es apropiado para alguien de tu posición, ni causa una buena impresión a la Alianza. Me hubiese encargado de esto mucho antes, pero.. bueno... los asuntos de estado, ya sabes...”

Vir sonrió mostrando comprensión. “Me lo imagino.”

“Sssí....” musitó Londo aguzando su mirada peligrosamente, “yo… imagino que sí...”

“¡Bueno!” de repente el Embajador se sintió mucho más despierto. “Debería, em, ponerme en seguida con esto, entonces, Su Majestad. Em...”

“Una cosa más” interrumpió Mollari. “Tu nuevo asistente trae a su familia consigo. Toda su familia. Necesitarás encontrar unas habitaciones adecuadas y permanentes para todos ellos.”

“¿Su FAMILIA?” repitió Vir, de nuevo confundido. “Toda su... quién.. cuántos..”

“Está todo en los despachos, Vir. Es suficiente por ahora. Vuelve a la cama –es obscenamente pronto por la mañana ahí.” La pantalla se quedó vacía, dejando igualmente en blanco al Embajador sujetándose la bata.

****************
11:42 ESTÁNDAR, 27/02/2263

El mediodía en el Zocalo era un hervidero. Todo el que era alguien y que no estaba de servicio estaba por ahí dando vueltas, y gran parte de los que sí estaban de servicio estaban disfrutando de su descanso para comer.

El embajador Ta’Lon de Narn, la embajadora Sherann de Minbar y el embajador Lethke Kullenbrok de Brakir estaban inmersos en una conversación frente a ‘Jikkiri’s JewelBox’, mientras una joven humana de cabello rubio examinaba una bandeja de pendiente tras ellos. El Secretario del Gremio de los Trabajadores de los Embarcaderos estaba conversando sobre algo urgente con un Asistende del Coordinador de la Dirección de Recursos, quien a su vez intentaba alejar a sus dos hijos pequeños del escaparate de una tienda de juguetes. Hasta se podía ver a la Capitana Lochley y el Teniente Corwin esperando a que les dieran comida para llevar en el Eclipse Café.

Más allá de la caja registradora, el Psico Agente residente de la estación estaba sentado solo. Era asombroso como la gente instintivamente evitaban sentarse cerca de él, como si pensaran que estar a un metro de distancia de alguna forma les protegería de sus temibles poderes... Colin Ferris rió irónicamente, sorbió el café y se concentró en su informe.

Al otro lado de la vasta estancia, la Jefa de Servicios Médicos, la Doctora Lilian Hobbs, se había topado con el embajador Cotto en Vicarno’s, una boutique exclusiva metida tras las escaleras principales hacia el entresuelo.

“¿El Emperador le ordenó que se compara una bata?”

“Sí, y el castigo por desobedecer una orden Imperial es la muerte, así que... bueno, por lo menos es cómoda. Es sólo eso...”

“Es BONITA, Vir”  le aseguró la diminuta doctora, transmitiéndole el afecto que su reserva profesional normalmente escondía. “Vestir esos colores brillantes cuando está relajado seguramente será bueno para usted –confíe en mí, soy su doctora. Me parece increíble que el Emperador le llamase a las 2:30 de la madrugada sólo para criticar su vestuario” continuó diciendo mientras le pasaba un bonito vestido a la dependienta para que se lo envolviese.

“Oh, ¡ese es sólo el principio!” respondió Vir. “Como sabe, nosotros los Centauri celebramos el aniversario de nuestro Día de Ascensión –el día en que nosotros nos convertimos oficialmente en adultos—igual que ustedes los humanos celebran el aniversario de su nacimiento. El día de la Ascensión del Emperador se acerca y se me ha ordenado que organice una celebración pública aquí en Babylon 5.”

“Ya veo…” musitó la doctora. “Dadas las circunstancias, no estoy segura...”

“¡Dadas las circunstancias es correcto!” La dependienta le pasó al embajador su paquete y su identitarjeta, y los dos salieron de la tienda. “Nuestro mundo ha sido devastado por los ataques de Narns y Drazi, nos hemos separado de la Alianza Interestelar, los ataques perpetrados sobre los otros miembros de la Alianza a manos de nuestras fuerzas nos han propiciado odios a lo largo y ancho de toda la Galaxia, y encima de todo eso tengo este extraño dolor justo ... aquí...” Vir se revolvió para poner a un lado sus bolsas para señalar en su cuerpo el sitio donde se hallarían más o menos los riñones de los humanos.

La Doctora Hobbs sonrió y estaba a punto de sugerirle que fuese a Servicios Médicos 1 para que se hiciera una revisión y  también recomendarle algunos datacristales para reducir el estrés, cuando algo distrajo su atención, una video consola. Un anuncio de la ISN ...

“LA ISN se complace en transmitirles, directamente desde el cuartel general de la Alianza Interestelar de Minbar..”

El propietario del puesto de enfrente subió el volumen –en todo el Zocalo los demás tenderos estaban haciendo lo mismo, y la voz del presentador se elevó entre la multitud.

Subió el murmulló cuando la cara del Presidente Sheridan –en su día oficial al mando de la estación—apareció en las pantallas. La Dra. Hobbs y el embajador Cotto intercambiaron una mirada de curiosidad mezclada con aprensión, después intentaron buscar una mejor vista.

“Aquí el Presidente John Sheridan de la Alianza Interestelar. Desde la creación de la Alianza, hace un año terrestre, hemos estado trabajando para poder establecer las normas básicas de los asuntos principales en lo que respecta a nuestros miembros de las distintas razas”

“A pesar de ... la distracción que supuso la reciente guerra con la República Centauri, el proceso ha continuado, y hemos hecho grandes y gratificantes progresos durante los últimos meses, desde que abrimos nuestro cuartel general de Minbar. “

“La Junta Consultiva ha decidido, con la aprobación de todo el Consejo, anunciar hoy la primera de esas normas. Esta declaración ha sido ratificada por todos los miembros de la Alianza Interestelar, incluidas la Alianza Terrestre y el Estado Libre de Marte.”

“Es una política” dudó el Presidente, respirando hondo y con una mirada implacable a los cincuenta billones de espectadores “que concierne a los telépatas humanos que deseen dejar el Cuerpo Psíquico y solicitar asilo en la Alianza Interestelar.”

Un zumbido de consternación se apoderó de la multitud, y finalizó con el sonido de un vaso de café al estrellarse contra la cubierta.

ACTO PRIMERO

12:03 ESTÁNDAR, 27/02/2263

Los comentarios en el Zocalo fueron acallándose mientras el discurso del Presidente de la ISA continuaba, dictando las nuevas políticas sobre inmigración y emigración entre los estados galácticos. Cada gobierno miembro tenía sus propios estándares –algunos negaban categóricamente la ciudadanía a los miembros de otras especies, otros les daban la bienvenida con los brazos abiertos (o lo que sea), y habían otros casos, como el de la Tierra, donde una sola especie propagaba sus distinciones étnicas o ideológicas a las estrellas. Además, habían innumerables grados de federación y propiedad –colonias, estados protegidos, protectorados, y más categorías, cada una con sus sutiles matices legales y políticos.

Sólo el hecho de determinar qué estructuras organizativas eran o no elegibles para representar directamente a la Alianza Interestelar era una cuestión espinosa y todavía en discusión, y gran parte del retraso para realizar su primera declaración se debió a la gran infraestructura analítica que era necesaria para formular dicha declaración. Igualmente, su implicación iba más allá de su efecto en unos pocos telépatas renegados, por muy molesto que eso fuese para aquellos directamente implicados.

Como por ejemplo Colin Ferris, que había levantado su taza y estaba mirando aturdido la pantalla más próxima. ¿Por qué no se le había advertido de eso? Seguramente el Cuerpo Psíquico sabía que esto se estaba gestando... sin duda alguna el Cuerpo había tenido voz en la representación de la Alianza Terrestre en las conversaciones. En contra de la paranoia de algunos mundanos, el Cuerpo Psíquico  NO estaba actualmente al mando de las FT. Colin apartó sus pensamientos de ESA idea y se centró en lo que Sheridan decía.

“La Alianza Interestelar no es, en sí misma, un estado. No tiene un mundo, aunque los Minbari generosamente nos han permitido construir nuestro cuartel general en el suyo. La mayoría de aquellos que sirven a la Alianza –el personal del cuartel general, los trabajadores de mantenimiento de los hangares de los Estrellas Blancas, los Rangers, todos conservarán su ciudadanía original. Algunos de nosotros, sin embargo, debemos jurar lealtad a la misma Alianza, por encima de nuestros mundos, nuestra propia gente. En algunos casos la doble ciudadanía se permitirá: yo mismo, la Entil’Zha Delenn, y algunos de nuestros empleados hemos elegido esta opción. Para otros, la única opción es renunciar a su ciudadanía original y convertirse en ciudadanos de la Alianza solamente.”

“Algunos individuos quizá vean esta opción como una oportunidad –aquel que solicite a la Alianza Interestelar asilo y posteriormente la ciudadanía como medio de escapar de su situación en casa, por considerarlas hostiles u opresivas. Mientras que nosotros simpatizamos con estas personas, no estamos actualmente en situación de servir como refugio para individuos, por muy justa que sea su causa.”

“Como he dicho antes, la Alianza hará cumplir la política de inmigración y emigración de los planetas miembros, y considerará las solicitudes de ciudadanía con rigurosa atención a los méritos de los solicitantes y las necesidades de la Alianza. Esta política se aplicará IGUALMENTE a los individuos con y sin capacidades psíquicas.”

“Para aplicar con justicia esta política, asegurar que todos los individuos tienen acceso a los canales adecuados en sus propias civilizaciones y aquellos que puedan desear unirse, la Alianza Interestelar proporcionara asistencia y consejo legal, en colaboración con nuestras oficinas diplomáticas en los distintos planetas miembros.”

“Finalmente, todos los telépatas, sea cual sea su especie, que vivan y trabajen fuera de la jurisdicción de su planeta se someterán a las restricciones basadas en el código de leyes de la Alianza Terrestre. La violación de estas restricciones tendrá como consecuencia sanciones que incluirán la extradición al planeta del delincuente, y/o la exclusión de la jurisdicción y los servicios de la ISA, dependiendo de las circunstancias.”

“Gracias por su tiempo y atención. Planeamos transmitirles anuncios más detallados próximamente.”

La imagen del Presidente desapareció de la pantalla.

“Bien” dijo la actual comandante de Babylon 5, mirando la consola de video, ahora de nuevo ocupada por la presentadora de la ISN. “Nunca creía que vería el día en que John Sheridan recurriría a las medias verdades.”

“A mí me ha parecido una resolución muy bien razonada a un tema difícil y complejo” respondió su Primer Oficial. Lochley le miró incrédula. Tras ellos, el cajero continuó preparándoles sus pedidos.

“Bien razonada, quizá, pero va a ser increíblemente difícil de aplicar” le respondió la Capitana. “El hecho realmente es que HAY un procedimiento oficial para escapar del Cuerpo Psíquico –o de cualquier otra situación opresiva—y eso va a atraer a emigrantes esperanzados hasta las oficinas diplomáticas de la ISA en bandadas.”

“Su personal se va a ver inundado, y la gente tendrá que esperar, los solicitantes desilusionados –y NO se van a poner contentos precisamente. Sin mencionar las distancias... algunas organizaciones se encargarán de reunir a los suyos... o reclutarán a otros.” Lochley suspiró. “Y te voy a hacer una apuesta de a QUÉ oficina diplomática va a venir el grueso de todos esos emigrantes esperanzados...”

“¿Cree que vendrán aquí?” dijo Corwin conteniéndose pero con una mirada de preocupación.

“¿Qué cree USTED?”

“Creo que vendrán aquí” decidió.

La Capitana cogió su bolso y dio las gracias al dependiente. “Tampoco puedo evitar darme cuenta de que el Presidente ha esperado a abandonar la estación para lanzarnos esta bomba encima” añadió. “A él ya le va bien empezar a establecer estas políticas, ahora que no es él el que está a cargo de tener que hacer que se cumplan” Volvió a suspirar. “Seguro que recibiré una comunicación a través de un Canal Oro en cualquier momento... será mejor que volvamos a C&C.”

Al darse la vuelta, se chocó de cara contra el embajador Centauri quien transportaba un gran paquete. Se intercambiaron disculpas, pero antes de poder continuar, Vir la llamó.

“¡Oh, Capitana! Sé que estará usted muy ocupada, sobre todo con este...” movió la cabeza ante la primera pantalla que vio “asunto, pero si tuviese unos minutos esta tarde, tengo algo urgente que debo hablar con usted.”

“Me temo que no puedo prometérselo, embajador” respondió con reservas Lochley. “¿Puede explicarme por encima de qué se trata? Brevemente” añadió.

Vir tragó saliva y se decidió: “El aniversario del Día de la Ascensión del Emperador será pronto y mi gobierno quiere organizar una celebración en la estación: diplomáticos, cobertura de los medios de comunicación, bueno todo ese rollo, como ustedes dicen. Esperaba conversar acerca de las instalaciones disponibles, y , bueno...”

“¡Buf!”  La Capitana soltó un suspiro. “Me parece que necesitará toda la ayuda que pueda conseguir, Sr. Cotto. Ya se lo digo. ¿Por qué no se pone en contacto con la Dirección de Recursos y averigua lo que hay disponible en cuanto a espacio para conferencias.. y yo intentaré hacerle un hueco para reunirme con usted esta tarde.”

“Eso estaría bien, tengo una cita con ellos sobre otros... asuntos de todas formas. Gracias, Capitana y si hay algo que yo pueda hacer..”

“Hablaremos más tarde Vir” le aseguró y se dirigió hacia los tubos de transporte, con Corwin tras ella como un perro leal aunque ligeramente confuso.

De nuevo en la cafetería, Colin Ferris intentaba sin éxito, teminar con su informe. Su mente (su mente tan disciplinada) seguía pensando en el discurso del Presidente, siguiendo las implicaciones, mientras sus dedos seguían las frases que él iba introduciendo en su miniordenador.

Mientras trabajaba, gradualmente se dio cuenta de que había algo en su mente, algo que atravesaba sus escudos. Miró hacia arriba intentando identificar el sentimiento. No era un escaneo, y no era tampoco una filtración de otro telépata entre la multitud... ni siquiera un mundano emotivo.

Cuando por fin relacionó la analogía con la sensación extraña, el recuerdo le llevó veinte años atrás, hasta las instalaciones del Cuerpo Psíquico a las afueras de Toronto, donde él había crecido.

Uno de sus compañeros de su misma edad, un chico llamado Johann, había resultado ser en unas cosas un éxito y en otras un fracaso del tan debatido programa de emparejamientos genéticos. De bebé, se le había detectado un potencial psíquico extremadamente alto, pero tenía un defecto congénito, debido a la endogamia, tenía por piernas unos muñones inútiles.

Ni eso ni la tradicional separación de los niños telépatas latentes de los activos había podido evitar que los dos chicos se convirtieran en los mejores amigos, y con la tecnología de prótesis del siglo 23, su problema no había podido evitar  que se metieran en más líos de lo que la mayoría creería posible en una sociedad militarizada en la a los mayores sólo les hacía falta MIRARTE  para saber lo que planeabas hacer. El poder de Colin le había venido pronto y fuerte, y eso le ayudó hasta cierto punto, pero gran parte de su flexibilidad, su humor y su incansable habilidad de “improvisar” planes que funcionaban como un reloj sin duda partieron de aquellas aventuras de juventud.

El poder de Johann se había manifestado en su pubertad, algo común en algunos tipos de telépatas. La primera vez que Colin tocó la mente de su amigo y sintió la nueva percepción de Johann de sus pensamientos y sentimientos, había tenido una sensación muy parecida a la que Colin estaba sintiendo ahora mismo.

El Colin de hoy, sentado, vio al joven Colin, allí de pie, sintiendo reflejado en la mente de Johann el delicado equilibrio de músculo y hueso, el increíble poder que Johann nunca tuvo, que nunca podría tener, aunque pudo haberlo tenido, quizá debería haberlo tenido...

Siguiendo la analogía, Colin pudo casi decir que parecía que persona a la que estaba “fisgoneando” estaba ... bailando..

Se giró para mirar. El Zocalo había vuelto a su ritmo normal a media jornada: desde luego no se veía a nadie bailando...

Recogió su mini ordenador, devolvió la taza al camarero y se puso en modo “caza”. Fuese cual fuese el rastro psíquico que debía seguir, era definitivamente humano y como nada que hubiese perseguido en seguimientos normales, y eso hacía que fuese de su incumbencia.

Y por supuesto tenía que descubrirlo ya, pensó con ironía mientras se abría paso a codazos entre los dependientes y curiosos, ignorando su usual retroceso cuando se percataban de su placa y uniforme. Ahora, después de estas nuevas normas de la ISA su trabajo se había vuelto mucho más.. interesante, Colin, el Psico Agente oficial de la estación para perseguir a los telépatas rebeldes .. ahora que se les garantizarían sus pretensiones de huir... y quizá ahora conseguiría ayuda y todo. Es extraño que ese pensamiento no le animaba demasiado, no tanto como le hubiese animado que así fuera cuando llegó el primer día.

“¡Allí!”

La cabeza de Colin se irguió, como si se tratará de un perro de presa. Aquel puesto.. la tienda de joyas Brakiri. El embajador Brakiri estaba hablando con el propietario, un tipo con aspecto bastante generoso, notó Colin al pasar. Al otro lado de la caja, una chica humana joven estaba parada, mirando a la multitud. Tras ella, un cofre cerrado con llave guardaba piezas demasiado valiosas para ser mostradas.. o por lo  menos, se suponía que estaba cerrado. Colin podía distinguir la delgada línea entre las dos puertas del cofre,  y el movimiento de una de las dos piezas que había dentro.

Al acercarse Colin, el collar se deslizó dentro del bolsillo del cinturón de la chica como si fuese una serpiente. Su mirada recorrió a Colin de arriba abajo – entonces abrió más los ojos. Colin esbozó una escueta sonrisa, el Psico Agente se fue directo hacia ella. Ella se giró y echó a correr hacia la salida más cercana.

Colin inició la persecución, pasando a codazos entre los peatones sorprendidos. La chica miró atrás, y chocó con un Pak’ma’ra. Retrocedió tropezando y entonces chocó contra el puesto de un comerciante de licores –Colin saltó hasta ella, pero las botellas que caían empezaron a caer, alrededor de la chica, sin hacerle daño, mientras ella se preparaba para volver a echar a correr. Colin salió como una flecha, pasando junto al propietario Abbai que daba alaridos, siguiendo aquella brillante mata de pelo entre la multitud. Ella subió a toda prisa las escaleras hasta el entresuelo, después atravesó la pasarela y bajó por el otro lado, dirigiéndose hacia la entrada principal y a los tubos de transportes. Uno de ellos se abrió –ella sorteó a los pasajeros que salían y se escurrió entre ellos hasta entrar en el transporte, y entonces las puertas se cerraron.

Colin golpeó los gruesos paneles, soltando maldiciones mientras intentaba en vano seguir el escurridizo rastro de los....pálpitos psíquicos. La sensación se desvaneció rápidamente y finalmente desapareció.

“¿Mal día Sr. Ferris?” una voz aguda y fría rompió su frustración. Se dio la vuelta y se encontró con la fría mirada de la Directora de Inteligencia Secreta de la ISA. Normalmente, disfrutaba con las disputas dialécticas con la Srta Tessa Halloran, y encontraba que su agudeza cortante e inexpresiva era un complemento adecuado para él, pero en esos precisos momentos ese era un comentario demasiado mordaz.

“Sólo intento hacer mi trabajo, Srta Halloran, intento evitar que los que tienen el don de la telepatía hagan un uso indebido de su talento.”  Apoyó la cabeza contra la puerta metálica durante unos segundos. “Incluso cuando eso signifique darles un susto de muerte a las chicas jóvenes, empujándolas a robar para subsistir en un mundo que no les entiende –un mundo que te da esperanza con una mano pero que te la quita con la otra, donde hasta aquellos que deberían ser como padre y madre para ellos a veces parecen más terroríficos que el mundo exterior...” Se quedó callado, mirando fijamente a la nada en el Zocalo.

“Perdón por preguntar. ¿Esa chica era una telépata rebelde entonces?”

Colin respiró hondo y volvió en sí. “No. No es una telépata –por lo menos, no lo suficientemente fuerte para darse cuenta de que lo es. Es algo mucho menos frecuente –algo que yo nunca antes había visto –es una telecinética. Puede mover objetos con la mente...” y al ver la mirada de escepticismo de Halloran, protestó, “lo he visto. Y lo he ...sentido, no estoy seguro de cómo..”

“¿Dónde lo ha visto?” preguntó ella, centrándose en los detalles más importantes. Colin la llevó hasta la tienda de joyas, donde resultó ser que varias piezas de valor faltaban y el cofre estaba cerrado con llave.

Seguridad había sido avisada ya y el Sargento Satamba, el segundo del Jefe Allan, llegó en seguida para tomar declaración al Brakiri. El hombre juraba que él había cerrado el cofre, y mostró la llave, que él llevaba colgada de una fina cadena alrededor del cuello. Colin la sostuvo en la mano, le dio la vuelta una y otra vez, mirando absorto a la gema engarzada en la cabeza de la llave.

“¿Psicometría Sr Ferris?” sugirió Halloran.

“Por supuesto que no, ese es un cuento de viejas” respondió el telépata con tono ausente. Le devolvió la llave a su dueño. “Tan sólo intentaba imaginar quién será  esa chica, de dónde puede haber venido. Esa nueva política de la ISA ... no va a ser una nueva cosa para los míos. Y sin embargo..” suspiró, “no estoy seguro de cuál sería la mejor manera de solucionar las cosas.”

“No estoy segura de si le sigo.”

“Seguramente se quedó aquí aislada cuando los demás telépatas –la gente de Byron—se fueron hace unos meses. Pero ella no será la última. Ahora, al saber que hay una salida legal, eso animará a los descarriados, gente infeliz para que vengan hasta aquí, para intentar emigrar desde aquí a otros mundos, o conseguir entrar en la ISA, pero el hecho es que cuando la mayoría sean rechazados eso hará que estén más desesperados todavía de lo que estarían si no hubiesen apostado por una oportunidad que realmente nunca existió... habrá más niños como ella aquí, y yo les tendré que cazar.”

“Pero la política es muy clara acerca de las limitaciones” dijo Halloran con firmeza “y que la ISA les defenderá... además, nuestras opciones son bastante limitadas. Por un lado, no podemos evitar que la gente viaje entre estados galácticos, y por otro lado, no podemos potenciar esto último tampoco –hemos recibido peticiones formales de asilo de todo ser inteligente con acceso a transporte y que se sentían perseguidos o sino marginados en casa.”

“Siempre he creído que la simetría bilateral estaba demasiado valorada” observó Colin.

Tessa sonrió un poco. “De todas formas” continuó “ la ISA está intentando seguir una ruta intermedia, esperando que podamos construir a partir de ahí con el paso del tiempo. Tan sólo conseguir que se ratificara esta declaración preliminar nos costó grandes quebraderos de cabeza, a varios niveles. Como puede usted adivinar, el Cuerpo Psíquico por su puesto ejerció gran presión en contra, pero otros intereses en la Cúpula Terrestre consiguieron vencerles. Marte y demás ex-colonias terrestres estaban igualmente indignados, por las razones contrarias.”

“¿Por qué no me sorprende?” dijo el Psico Agente escéptico. Volvió a pensar en su problema inmediato. “Srta. Halloran, le agradecería que comprobase con los suyos y averiguase qué saben de esa chica, si es que saben algo.”

“Francamente, Sr. Ferris, mi primer impulso es intentar encontrarla antes que usted y ayudarla a escapar.. pero si comete un delito, y mis recursos están disponibles para los de Seguridad . Mientras usted trabaje junto con ellos...” insistió “lo que yo sepa, lo sabrá usted”. Colin asintió y ella se dio la vuelta y empezó a caminar.

Volvió a girarse.

“Pero ...” empezó a decir ella y se calló. Vio la expresión de Colin –vio lo verdaderamente afectado que estaba por la situación y creyó que era mejor pasar del obvio comentario sobre que él podría saber lo que ella sabía igualmente. “No importa” dijo casi con comprensión. “Estaremos en contacto.”

Colin la vio alejarse, saboreando el delgado hilo plateado que estaba convirtiéndose en lo que sería una tarde inusualmente nublada.

****************

12:26 ESTÁNDAR, 27/02/2263

 En lo profundo del Sector Marrón, una pequeña figura encapuchada golpeaba frenéticamente una puerta cerrada.

“¡Lo tengo!” salía de dentro un grito ahogado, y el fugitivo suspiró aliviada. Unos momentos más tarde, la puerta se abrió y mostró a una chica humana, quizá de unos once años estándar de edad. Sus rasgos en proceso de desarrollo y sus cabellos abundantes, rizados y negros prometían una belleza deslumbrante en unos años, pero en esos momentos “golfillo” era probablemente la descripción más precisa. Miró a la figura que había en el umbral de la puerta y volvió a gritar.

“¡Trish! Voy a salir un rato!”

“¿Has hecho tus cosas?” respondió. “Sabes que tienes un examen de mates mañana”

“Lo sé, lo sé, estudiaré cuando vuelva” prometió la chica, escurriéndose por la puerta.”  Jo, siempre está encima mío con los deberes –como si eso cambiase algo.” Paseaban por los pasillos, casi a oscuras y por fin encontraron una zona a cubierto.

La capucha de la otra figura cayó, revelando el pelo claro y los rasgos de la ladrona del Zocalo.

“Tengo problemas Selene, grandes problemas” dijo rápidamente. “¿Sabes el nuevo Psico Agente? Me vio robando cosas en Jikkiri’s, la única razón por la que me pude escapar fue porque había muchísima gente, hablando del discurso del Presidente, pero sé que volverá a por mí...”

“Bah, bah, tranquilízate Lucy, me he perdido. ¿Estabas robando en Jikkiri’s? ¿Estás  LOCA?”

“Supuse que sería seguro. Era la hora de comer y con lo que sacara de las joyas, quizá podría volver a casa... G’Stral me dijo que me ayudaría a conseguir un billete si conseguía el dinero..”

“Sí, lo sé, Luce, pero hacer que te atrapen no es la mejor forma de conseguirlo. Pero ¿el PSICO Agente te perseguía? ¡Tú no eres telépata!”

“Claro que no lo soy, pero mi padre y mi madre sí lo eran. Y …sabes lo que yo sé hacer. Sólo conozco otra personas que lo sabía hacer era uno de los nuestros así que quizá el Cuerpo Psíquico quieren coger a gente como yo también, quizá él lo notó o algo así. Tengo miedo, Selene. ¿Crees que enviará a los sabuesos tras de mí?”

“No, claro que no, tonta, y aunque lo hiciese, encontraríamos una forma de mantenerte a salvo” le aseguró la otra chica, visiblemente preocupada. “Escucha, ¿alguien más te vio hacerlo?”

“No... no lo creo. Él vino directamente hacia mí... creo que él lo sabía...”

“Está bien Luce, sé de algunos escondites verdaderamente buenos... incluidos algunos que nuestro amigo Narn no conoce. ¿Has comido?” siguió. “Vamos a buscarte un sitio para descansar y te traeré comida. ¿Sigues teniendo lo que has robado?”

Lucy asintió y le pasó el monedero. Selene miró dentro y silbó.

“Vale, le llevaré esto a G’Stral tan pronto como te hayamos escondido. Así que ¿qué es eso de un discurso?”

“Ah, una cosa de la ISN... ese tío el Presidente que antes estaba aquí, salía en la tele. La verdad es que no presté mucha atención...”

 

ACTO SEGUNDO

14:04 ESTÁNDAR, 27/02/2263

Vir Cotto se abrió camino a través del laberinto de pasillos del Sector Azul, que alojaba el conjunto de oficinas, almacenes y centros de control, al que se les daba el nombre colectivo de "Dirección de Recursos." Esperaba con ilusión su reunión con la nueva Coordinadora Asistente con una mezcla de miedo y esperanza.


Miedo, porque tenía tantas cosas que pedirle, y con tan poco tiempo de antelación. También porque sus tratos previos con los colegas de ella no siempre habían sido momentos de alegría y mutua safistacción.

Esperanza, porque mientras su predecesor (que había vuelto a la Tierra a principios del año pasado bajo curiosas circunstancias, según lo que se sabía tenía que ver con una ceremonia religiosa Pak'ma'ra, con un container extraviado que contenía lo que otras especies considerarían desechos, y con la ducha de la Capitana Lochley...) había sido lo peor de su clase, Vir había oído decir cosas muy positivas sobre esta Miriam Satamba. Para empezar, estaba casada con el segundo de Zack, el Sargento Glenn Satamba, eso era algo a resaltar en el libro de Vir (por alguna razón, los humanos parecían seleccionar mejor a su ... ¿cómo era esa expresión? media naranja... que la mayoría de Centauri que conocía). Además, en todos los informes aparecía como comprensiva, trabajadora y sorprendentemente flexible para ser una burócrata de carrera. Vir se detuvo ante la puerta de la oficina de la Coordinadora Asistente.

"¡Nnnoooooooo!!!!"

Un grito de indignación emergió del interior. ¿Un solicitante decepcionado tal vez? Quizá debería volver en otro momento...no, tenía una cita. Indeciso, llamó a la helada puerta de plástico.

"¡Entre!" Una voz musical aguda le indicó. El embajador entró y se encontró, no con un alienígena indignado, sino con un niño indignado que no levantaba más de un metro del suelo. Un terrícola algo más grande estaba recogiendo del suelo un surtido de blocs electrónicos y de muñecos de trapo, mientras la Sra. Satamba intentaba razonar con esta pequeña criatura inteligente.
"Dara jugará contigo, Jojo. Conoces a Dara. Te gusta Dara" pulsó un botón que había sobre su escritorio. "¡Dara! Mi cita de las catorce horas está aquí. Por favor ven y llévate a los niños."

"¡Nnnooooo!!!"

Una mujer Hyach joven entró tras Vir y cogió a los niños. Milagrosamente, Jojo empezó a charlar animadamente con ella tan pronto como apareció y apenas pareció darse cuenta de que abandonaba la habitación.
"Debo pedirle disculpas, embajador" le dijo la Coordinadora. Una atractiva mujer de mediana edad de la subespecie humana de piel obscura, sus disculpas parecían sinceras y sin el nerviosismo y la inseguridad que muchas madres, tanto humanas como Centauri solían mostrar. Vir sonrió.

"No, no, eran encantadores. Quiero decir" reconsideró "cualquiera vería que serían encantadores en ...otras circunstancias..."

"Las circunstancias son poco frecuentes, embajador. El líder del grupo de juegos de los niños estaba enfermo hoy, y mi ayudante se ha ido a hacer el examen para trabajadores de los hangares, así que decidí traerme a los niños conmigo en vez de posponer nuestra reunión. Por favor, tome asiento." Así lo hizo él. "¿Qué puedo hacer por usted?"

"Bien, mm.." ¿Debería empezar con la celebración o con lo de las salas? "Necesito reservar una sala bastante grande -la mezquita o la Recepción irían bien-para una fiesta nocturna para dentro de seis días."

"Bueno, no creo que haya problema" la Sra Satamba consultó su monitor, frunciendo un poco el ceño al desplazarse por la pantalla.

"Oh.." dijo. "Esto no tiene buena pinta. Hay una ceremonia de emergencia para la última asistente de la embajadora Gaim en la Mezquita, y una fiesta para los campeones de la liga de bolos del Sector Rojo zero-G en la Recepción. ¿Sería posible que su ceremonia tuviese lugar un día antes o un día después...?"

"Eso no es... posible, Sra. Satamba. Verá, no es que sea un asunto de significado diplomático grave, pero es terriblemente importante para los Centauri de esta estación, que son por lo menos, em.. veintidós..."

"Veintitrés mil cuatrocientos trece" dijo la Coordinadora. "Parece una fiesta" añadió. Ese era todo el apoyo que Vir necesitaba para dejar su problema en el tejado de ella, o como mínimo en su mesa.

"¡Bien! Dijo ella cuando Vir se había quedado desanimado. "Intentemos solucionar los problemas más simples primero. ¿Cuántos de estos 'especialistas' dijo usted que iban a venir?"

"Siete" respondió Vir, encantado de poder responder claramente a alguna pregunta. "Un Coordinador de Actos y su asistente, un Coordinador de Publicidad y su asistente, y un Proveedor de banquetes y sus dos asistentes."

"¿Podríamos poner a los jefes en habitaciones clase C y a los ayudantes en habitaciones clase H? Hay un conjunto de habitaciones así tres niveles por debajo de usted, no muy lejos de la antigua suite del embajador Mollari. Por cierto, ¿ha pensado usted trasladarse allí de nuevo, ahora que las cosas se han calmado un poco?"

"No, la verdad es que no. No sé, no... me parecería correcto. Si necesita el espacio, puedo ponerme en contacto con su familia y hacer que se lleven todos sus muebles y enseres a casa..."

"No hay prisa, embajador. Por alguna razón a todos a los que les he ofrecido esas habitaciones han preferido elegir otra, no sé por qué será, pero ahí está."

Vir no pudo ofenderse por su fino sarcasmo, sobre todo cuando se pronunciaba en un acento tan suave y musical. No lograba localizarlo, pero sabía que había oído ese acento anteriormente -algo como de una isla, con esos árboles de hojas largas, pasó por su mente.

"Bien, eso bastará para ellos" la Sra Stamba introdujo los códigos de identificación del bloc electrónico que Vir le mostró en su sistema de registro. "Ahora para su asistente. Alojamiento permanente para... ¿cuántos ha dicho?"

"No estoy muy seguro. Los despachos normalmente son bastante vagos. Lo único que decía era que venía Volga Jaddo y su familia..."

"Ah. Este Sr. Jaddo tiene, permita que lo consulte, el equivalente a veintidós años estándar terrestres, de buena familia... oh." Se detuvo, captaba su atención algún detalle en el archivo de Jaddo. Vir podía adivinar qué era. Siguió. "Seamos generosos, debemos suponer que son o bien una mujer y dos niños o dos mujeres y un niño. Eso significa otro c... Tengo uno en su nivel, a dos pasillos.Por supuesto, si usted lo prefiere, podría poner al Coordinador de Actos y sus colegas allí..."

"No" dijo Vir enseguida. "Así es mejor. Mi asistente debería estar cerca de mí y mmm..."

"Los especialistas deberían estar cerca de sus asistentes" la Sra Satamba terminó la frase por él.

"Exacto" respondió él. Una vez todo eso quedó claro, volvieron al problema de encontrar unas instalaciones para el acto principal. El Santuario era demasiado pequeño, el Jardín Zen demasiado vulnerable -en un momento de extravagancia Vir sugirió utilizar una de las salas de juego. La pista de baseball, quizá -un repentino brillo asomó a los ojos de la Coordinadora.

"Venga conmigo" dijo, sosteniendo un mini ordenador y dirigiéndose a la salida. Recogió a sus hijos de la secretaría Hyach, y los cuatro salieron del complejo de Dirección de Recursos, formaban un extraño grupo.

Finalmente llegaron hasta un edificio bajo y largo con un cartel que leía "Unidad 3 Centro Recreativo" sobre la puerta, en doce idiomas distintos. Dentro, una vez se pasaba de la entrada, llena de tablones de anuncios (eléctricos y de otros tipos) y tres escritorios separados (todos vacíos), giraron a la derecha y llegaron hasta otro conjunto de puertas dobles. Vir siguió a la Coordinadora hasta una enorme habitación, de alto techo y con el suelo de madera. Había gradas en la pared del fondo, y unas ventanas que iban del suelo hasta el techo en la otra pared. Se suponía que las ventanas eran a prueba de golpes, a juzgar por la cantidad de pelotas naranjas que iban volando a lo largo y ancho de la sala. Varios grupos de gente joven, la mayoría humanos, aunque todos no lo eran, intentaban introducir esas pelotas por los aros que había sujetos en las canchas elevadas.

"¿Qué le parece?" le preguntó la Sra. Satamba. "Había un torneo de tokball Drazi programado para ese día, pero los únicos tok que había en la estación enfermaron y murieron. No habrá un reemplazo hasta dentro de unas semanas."

"Pero ... Sra. Satamba… esto es un…. *gimnasio*! Protestó el embajador, esperando que estaba diciendo la palabra correcta.

"Así es. Con un fantástico suelo, una vez quitemos las líneas del suelo, tendrá una fantástica vista, y mucho espacio para que la gente se siente. Con la decoración adecuada tendría que quedar bien. Su gente dispondrá de toda la tarde para prepararlo. Confíe en mí, embajador, apenas reconocerá el lugar"

"Supongo"

"Bien, aquí estamos, todo listo. Ahora si hay algo más que pueda hacer por usted, embajador"

"No, yo... gracias.." consiguió decir. Ella le sonrió.

"Vamos niños" llamó.

"Mamá, ¿podemos volver a casa por el laberinto?" pidió la niña quejándose.

"Es buena idea Akili. Embajador, ¿quiere unirse a nosotros?"

"Me temo que no puedo.. tengo una cita con la Capitana en unos minutos..."

"Buenos días entonces embajador" Vir saludó a la niña mientras se alejaban.

****************


17:00 ESTÁNDAR, 27/02/2263

 La puerta de las habitaciones del embajador Narn se abrió, y la Capitana Lochley entró. Lo primero de lo que se percató fue de la luz, estaba un par de puntos más brillantes que cuando G’Kar vivía allí. También la temperatura era bastante más fresca. También se dio cuenta de otros cambios.

G’Kar era un Narn al que gustaban las comodidades (aunque a un Minbari o a un Centauri le parecieran bárbaras y más bien bastas). Desde los muebles absolutamente sibaritas en el dormitorio hasta el desorden de souvenirs y tchontchkes que habían ocupado toda la superficie de la pared, las habitaciones del anterior embajador habían hablado con tanta elocuencia como el hombre, habían hablado de la calidez, de la  comodidad y del verdadero placer que era socializar informalmente—todo eso se percibía tanto en su alcoba como fuera de ella.

Todo eso se había terminado.

Los pocos muebles que quedaban –un pequeño escritorio que por lo visto también hacía las veces de mesa comedor, varias sillas estrictamente funcionales, un par de estanterías para libros, y una especie de capa delgada, incrustada sobre las paredes. La gruesa moqueta había sido reemplazada por lo único lujoso de toda la habitación: un parquet de intrincadas cenefas doradas y marrones.

En el centro de ese suelo, vestido únicamente con unos pantalones de piel de reptil, flexibles, cortos, se hallaba el embajador Ta’Lon, inmerso en un ejercicio complicado. Una espada de prácticas, similar en peso y envergadura a su famosa katok, brillaba a la vez que él la hacía girar alrededor de su cabeza, mientras saltaba, se retorcía, hasta terminar en un perfecto saludo ante la sorprendida Capitana.

El Narn respiraba con más dificultad de la normal, y después de esa muestra de virilidad reptiliana, Lochley se dio cuenta, para su propia diversión, que ella también respiraba con más dificultad.

“Buenos días, Capitana. ¿Qué puedo hacer por usted?”

Lochley reprimió una sonrisa, pensando que era bueno que este no fuese G’Kar, ya que entonces lo que acababa de decir verdaderamente significaría lo que parecía.

Sin embargo, este no era G’Kar y Lochley no se sentía demasiado optimista acerca del resultado de esta conversación, no lo optimista que se hubiese sentido si él fuese G’Kar. Con su feroz sentido del honor y su innata imparcialidad, Ta’Lon era en primer lugar y más que nada un guerrero, de una raza de guerreros, y lo que la Capitana tenía que pedirle iba a chocar con sus instintos. Quizá debería habérselo dejado a Vir, después de todo era su problema, pero no, eso hubiese sido un desastre. Ta’Lon y el General Marrago lograron un ‘encuentro de inteligencias’ durante su aventura unas semanas atrás, pero una vida entera de opresión y castigo le habían condicionado profundamente a que pensara que los Centauri eran el enemigo. Lochley miró alrededor de la habitación, dándose tiempo, intentando pensar en un modo suave para introducir el tema.

“Quería felicitarle por la confirmación de su nombramiento. Y.. veo que ha redecorado un poco” observó.

Ta’Lon aceptó el cumplido con agrado. “De hecho. Estaba probando el nuevo suelo. Es un lujo, pero útil. Por lo demás... soy un hombre sencillo, Capitana. No pretendo criticar a mi... ilustre predecesor, pero me siento más cómodo con menos cosas a mi alrededor.”

“Entre nuestra gente” comentó la Capitana “la vida religiosa está asociada al asceticismo, sin embargo al embajador G’Kar, quien es reverenciado entre su gente como líder espiritual, le gustaba –y probablemente sigue gustándole—bastante la comodidad, mientras que usted, una persona bastante más secular, vive en una austeridad casi monástica.”

“Irónico ¿verdad?” Ta’Lon sonrió y volvió a coger aliento –seguramente para preguntarle de nuevo a qué había venido. Ella habló enseguida para desviar el tema.

“Eso que estaba usted practicando.. ¿es una tradición Narn o...”  y quiso decir  “sólo algo que usted ha inventado” pero no se atrevió.

“No, es algo que inventé yo después de observar las disciplinas de varias especies. Y bien, Capitana” le instó “¿en qué puedo ayudarla?”

Lochley respiró hondo, e instintivamente cruzó sus manos tras su espalda en la mal llamada posición de ‘descansen’.

“Tengo una petición...de parte del embajador Cotto.”

El embajador Ta’Lon levantó la cabeza, sorprendido... después apareció una sonrisa en su curtida cara. “Si el embajador Centauri desea lecciones para manejar la espada estoy seguro de que puedo arreglarlo... Marrago y yo podríamos haber utilizado otra espada en nuestro último ejercicio, aunque debo admitir que lo hizo lo suficientemente bien.”

Como ocurría a menudo, era difícil saber si el Narn estaba bromeando o no. Lochley tan sólo había podido presenciar el final de suu reciente batalla con el Guerrero Oscuro, pero lo que vio ya fue lo suficientemente fuerte.

"Ah, no es eso" respondió. "Bien, me aseguraré de transmitirle la oferta. La situación es esta, embajador .." continuó "el gobierno Centauri ha decidido hacer una celebración pública en Centauri Primero, en sus colonias y mundos protegidos.. y aquí en Babylon 5." El corazón de Lochley dio un vuelco al ver el cambio en la expresión del Narn. "el embajador Cotto siente que es especialmente importante que los demás embajadores asistan al acto principal, y yo estoy de acuerdo con él. ¿Está usted con nosotros, embajador?"

Ta'Lon se giró repentinamente, poniendo de nuevo su espada en su funda, bajo la katok (que no se podía volver a envainar, por tradición, sin derramar sangre). Tardó unos segundos en decidirse y después volvió a girarse.

"Los asuntos internos de Centauri no son de nuestra incumbencia" dijo con firmeza. "No apoyaré ni me opondré a esa... celebración. Es irrelevante para el Régimen Narn."

"Embajador, he hablado con Sherann y con Lethke sobre esto... ambos se mostraron muy dispuestos. Quizá..."

"¿Y Vizhak?" interrumpió el Narn. "¿El Drazi también mostró su disposición?"

"Es el siguiente de mi lista" admitió la Capitana. Ta'Lon resopló. Ella decidió intentarlo de nuevo. "Ta'Lon, usted conoce a Mollari. Confieso que me... intriga la actitud del gobierno Centauri... claro, están comprensiblemente alterados por el ataque a su mundo, pero separarse de la ISA por completo tampoco tiene sentido. Estoy segura de que el Emperador simplemente...se ha doblegado a necesidades políticas, para aplacar a algunos elementos reaccionarios de su gobierno. Tarde o temprano las cosas seguramente se suavizarán. Quizá mostrando su buena voluntad en está situación..."

"Capitana" le interrumpió Ta'Lon, sonriendo con casi gentileza "usted es guerrera, no diplomática. Estas.. ¿cómo lo llaman los humanos... medias verdades? adivinanzas? No le pegan. Usted ha preguntado. Yo he respondido. Dejémoslo así."

Lochley sonrió. "Guerrera, no diplomática." Se dio una vuelta por la habitación, miró la katok y a su prima hermana pensativa.

"Es cierto, Ta'Lon" dijo volviendo a mirar al embajador Narn. "Y eso es cierto acerca de usted también. Ambos hemos sido colocados en puestos para los que nuestro entrenamiento de soldado no nos preparó. El único modo en que podemos manejar esta situación es utilizando lo que sí tenemos: nuestro coraje, nuestra lealtad, nuestro sentido común, y manteniéndonos unidos. Si está conmigoo en esto, Ta'Lon, le aseguro que no lo lamentará" dijo, cruzando los dedos tras la espalda.

Ta'Lon miró a la humana, pensando, durante lo que pareció una eternidad. Por fin asintió una vez.

"De un guerrero a otro, Capitana, estoy con usted. Asistiré a esa... extravagancia Centauri. Pero no espere que me acompañe mucha gente, ni que me quede demasiado tiempo."

"Estoyy segura de que estará bien" le aseguró Lochley. "Francamente, tener un gran contingente de Narns en su fiesta pondría a los Centauri más nerviosos. Buenos días, embajador." Se fue de prisa, sin querer pensar en la creciente sonrisa en la cara del Narn después de sus últimas palabras.

Bueno, por lo menos se había terminado, pensó. Le quedaba uno más, y dejaría a los demás para Vir. El embajador VIzhak de los Drazi... sería difícil conseguir su apoyo, ya que los Drazi seguían ofendidos por los ataques ilícitos de los Centauri sobre sus líneas comerciales el año anterior. Aún así, había sido un error, y los Centauri seguían pagando las indemnizaciones impuestas por la ISA. De todas formams el Drazi no podía ser más difícil de convencer que el Narn...

****************
17:30 EST, 02/27/2263

 “¡NO! ¡NUNCA!” respondió airado el embajador.

“Los Drazi NO participarán en la zzzelebración... Centauri. Los Drazi no negocian con los Centauri. Los Drazi no hablan con los Centauri. Los Drazi no.... irán de fiesta con los Centauri.”

“Bueno, eso no es del todo cierto, embajador” protestó Lochley, tentando a su suerte. “Tienen algunos negocios en común aquí en la estación...”

“¡BASTA!” bramó Vizhak. “Se acabó la discusión. No es asunto de la Alianza, no es problema de la seguridad de la estación... todavía..” sus ojos pequeños y brillantes prometían que eso podría cambiar si Lochley seguía insistiéndole. “así que dejemos la conversación. Tengo informes que preparar. Usted tiene una estación que gobernar. Buenos días Capitana.”

Sin opciones, la Capitana se fue. De alguna forma sospechaba que el planteamiento como ‘compañera guerrera’ no iba a funcionar con el embajador Vizhak, que había sobrevivido a algunos de los ... ajustes periódicos Drazi con su carrera más o menos intacta. Vir tendría que seguir sin los Drazi, o debería discutir el asunto con el mismo Vizhak. Unas cuantas lecciones de manejo de espada podría ser útil en esa discusión, pensó ella.

Después de que la Capitana se fuera, el embajador Drazi se quedó mirando a la puerta durante unos instantes; sus pensamientos viajaban por su cerebro reptiliano con mucha más rapidez de lo que las especies verbalmente efusivas creían. Al final gruñó y activó su unidad Babcom, e introdujo un código cifrado de alto nivel.

ACTO TERCERO

17:20 EST, 02/28/2263

Lucy Thoreson era el nombre de la chica. Colin la localizó en los archivos de las Securecams y Zack Allan había sacado su ficha. Ella era el resto de una riña entre telépatas meses atrás, y aparentemente había estado viviendo precariamente en el Bajofondo desde entonces. Seguridad había sido avisada de que debía vigilarla, pero como Colin le había asegurado de que ella no era en realidad telépata, no era una de las prioridades de Zack.

Por lo tanto el Oficial de Policía Ferris había decidido darse una vuelta por la estación por su cuenta.

Parecía mentira que a la Directora de Inteligencia Secreta, Halloran también se le hubiese antojado pasearse por el Sector Marrón. Para conseguir algunos contactos, hacerse con el sitio .. era parte de su trabajo. Acababa de entrar en el mercado de Marrón 37 cuando divisó a Colin al otro lado de la sala. Alguien más le había visto también: una niña humana de cabellos negros se quedó paralizada, después se escurrió tras el puesto de frutas y se escapó por la salida más cercana. Tessa salió tras ella y, al verlas, Colin fue por la salida trasera.

La pequeña rata era lista, pensó Halloran unos minutos después cuando se deslizó por un conducto de ventilación hasta una zona de cámaras teóricamente bloqueada. Tras ella oía ahogadas maldiciones cuando el Psico Agente pasaba escurriendo aquellos... increíbles hombros por los conductos que llevaban hasta el conducto principal.

Pero eso era igual, entonces... un ruido repentino estruendo llamó su atención. Al oír voces se echó para atrás, y se acercó a una salida que estaba bloqueada por un montón de cajas y muebles viejos. Se veía un montón de pequeños contenedores esparcidos por ahí en el lugar por donde la chica (estaba bastante segura de que era una chica)  había trepado. Colin llegó hasta donde ella estaba y ambos treparon lo suficiente para ver a través de los resquicios que había entre los montones de porquería apilada.

La sala medía unos tres metros cuadrados, había allí lo que probablemente era un refugio tapado por sacos de lona, en uno de los rincones del fondo. En el otro rincón, la joven telecinética y su benefactora estaban juntas, acurrucadas, hablando tranquilamente y compartiendo la comida que la chica mayor había traído.

Con retraso Tessa pulsó su comunicador y murmuró a seguridad que le enviaran refuerzos. Cazó a Colin mirándole la mano con una expresión confundida, casi ofendida. La miró y le dirigió una risa irónica. “TENGO que acordarme de poner el mío en hora por la mañana”  dijo con suavidad.

Ella le devolvió una risotada y después entrecerró los ojos. “¿Me puede decir a dónde lleva esa puerta trasera?”

Él se concentró y después negó con la cabeza. “Si estuviera más cerca quizá podría captar algo...”

Tessa gruñó. “Para entonces ya dará igual. Venga entonces, subamos hasta arriba.”

“¿No deberíamos...” Protestó Colin, pero la pequeña rubia seguía estando a medio camino del montón apilado. Él la siguió, esquivando escombros. Las chicas saltaron y, como era de esperar, se dirigieron a la puerta trasera. La de cabellos negros se metió dentro y se volvió a su compañera, que estaba de pie, mirando rabiosa a los intrusos.

“Cuidado..” gritó Colin advirtiendo demasiado tarde. Cajas, botes y cosas mayores empezaron a volar en todas las direcciones. Colin cayó y rodó, Tessa aterrizó y maldijo, y la niña se desplomó como una muñeca de trapo.

“¡Lucy!” gritó la otra chica y empezó a buscar a su amiga, pero ver al Psico Agente que se acercaba era demasiado para ella, y decidió darse la vuelta y escapar.

“Adelante” le dijo Tessa, golpeándole con una rodilla. “Me...” Colin desapareció por la obertura de debajo “.... quedaré con ella” terminó la frase Tessa. Ella saltó hasta donde yacía Lucy, sus cabellos claros se extendían cuan abanico a su alrededor, con una mano cerrada junto a su mejilla como si estuviese simplemente durmiendo. Con un suspiro, la Directora de Inteligencia Secreta se tumbó junto a la chica y llamó a Servicios Médicos.

Mientras tanto, Colin había seguido por el conducto principal a poca distancia hasta donde desembocaba en una habitación de tamaño medio, después siguió los pasos de retroceso a través de más laberinto. Por fin llegó ha un cruce en forma de ‘T’ y después silencio. Bueno, no silencio, claro, siempre estaba el subliminal latido de los sistemas de aire y agua, los conductos de energía, la sangre vital de la gigantesca estación espacial. Pero no se oía el ruido de pies corriendo, ni de respiración forzada...

Colin se quedó quieto, escuchando... sería tan fácil. Tan fácil alcanzarla, encontrar a esa mente fugitiva entre las demás, determinar a dónde iba... con un esfuerzo él retrocedió, se introdujo tras sus escudos. Pensaba que se acostumbraría, pensó para sí, pero nunca se acostumbraba. ¿Cuántas veces se le habían escapado mundanos con información crucial, debido a su negativa a utilizar la fuerza bruta mental? ¿Y cuántas veces la letra pequeña de la ley le había salvado de una reprimenda, de la degradación, y lo que es peor, de los superiores que se dedicaban a alabar las virtudes del método? ¿Hasta que punto su misión en Babylon 5 era una lección para que aprendiese, para hacer que se olvidara de sus ‘estúpidos’ mimos a los mundanos?

Ante ese último pensamiento, infló los carrillos y se giró, desandando sus pasos hasta la habitación donde Tessa y la pequeña telecinética esperaban. Aunque sorda y en silencio,  la muchacha era una de los suyos, y también su preocupación principal. Tessa le vio entrar. La chica seguía paralizada.

“¿Qué ha pasado?”

“La he perdido”

“Que...¿cómo ha podido perderla?” le preguntó la Directora, fulminando al telépata. Colin le dirigió una mirada igual a ella.

“La he PERDIDO “ repitió entre dientes, y Halloran entonces cedió.

****************
17:42 ESTÁNDAR, 27/02/2263

El embajador Cotto deambulaba sin dirección por los pasillos del Sector Verde. El transporte que llevaba a los prometidos ‘especialistas’, y su nuevo asistente,  llegarían en algo más de una hora, y él creía estar ya todo lo preparado que podía estar. Sólo deseaba que se sintiera mejor por todo: más competente, más en control. Aunque hasta él sabía cuánto había crecido como persona y en su trabajo, en los últimos años, las situaciones como estas todavía hacían que deseara deshacerse la cresta a puñetazos y salir corriendo gritando.

Se preguntaba si debería buscar a su mujer –bueno, técnicamente Lyndisty era su mujer, aunque eso estaba de momento paralizado mientras ella seguía jugando a ser Lady Polana la Socorredora con los desafortunados del Bajo Fondo y él... jugaba a ser Embajador.

No, ella tenía sus propios problemas –además, aunque su horror ante la persona que ella fue una vez se desvaneció cuando ella se ‘reconstruyó’ con la ayuda de su simbión Vendrizi, él todavía no estaba seguro de qué hacer con la nueva Lyndisty. Una cosa que él había notado en Sheridan y Delenn –entre otras cosas—es que siempre se les veía, a un nivel profundo, CÓMODOS juntos, como si lo más natural para los dos fuese estar junto al otro. Vir sentía muchas cosas diferentes cuando estaba cerca de Lyndisty –algunas contradictorias—pero  la ‘comodidad’ no era una de ellas.

Por primera vez  --bueno, quizá más bien la décimo quinta—Vir reflexionó sobre a qué se refirió Londo aquella mañana. Había sido una broma, claro, pero... no, él no podría. No podía. Estaba demasiado preocupado sobre lo que las demás personas pensaban para.... conseguir nada. La simple idea de que alguien fuese… ah, agradable con él sólo porque esa era su misión en la vida. (Miró entonces a ambos lados del pasillo antes de ponerse bien el abrigo discretamente). Muchos hombres que él conocía –de cualquiera de las especies Centauroides—no parecían tener ese problema (al menos no les había oído hablar sobre ello), pero a él desde luego que le preocupaba.

Quizá algún día él tendría esa seguridad en sí mismo, pero no ahora. Además, no era sexo lo que él necesitaba (bueno, no más de lo normal) sino alguien con quien hablar. Alguien en cuya perspectiva pudiese confiar, y , sinceramente, no confiaba del todo en la de Lyndisty... todavía.

De repente sabía quien era esa persona. Con renovado vigor, se dirigió hacia el Jardín. Apenas había salido al exterior cuando vio a un guardia de Seguridad venir corriendo hacia él.

“¡Embajador Cotto! Le necesitan en Aduanas.  El Turhan ha llegado antes de su hora y hay algunas, em, personas que le buscan.”

“¡Oh, vaya!” exclamó el embajador. “Ahora voy para allá. Dígales a todos que llegaré enseguida ¿lo hará?” y él iría lo más rápido que sus cortas piernas le permitiesen.   

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17:47 ESTÁNDAR, 27/02/2263

El embajador Lethke Kullenbrok de Brakir estaba hablando sobre las desigualdades comerciales con el embajador Vizhak del mundo Drazi cuando un joven drazi se acercó, evidentemente ansioso por hablar con su superior. Después de terminar su párrafo, el embajador drazi se excusó y salió de allí.

El brakiri fingió tener interés en una pantalla de comunicación que había al lado –era asombroso cómo los drazi olvidaban lo agudo que tenían los brakiri el sentido del oído. Además, Vizhak probablemente ni siquiera se había dado cuenta de que Lethke entendía no sólo el drazi común y alto, sino también varios de los dialectos locales, incluido el que el joven drazi estaba utilizando.

“Ktah Vizhak” oyó el brakiri. “Tenemos la tok para el torneo. El lider cazador Mokadi confiscó del carguero de la Primera Colonia. Pero ahora, hay problema con lugar. Tú, Ktah, ¿puede ayudar , sí?”

A esto le siguió una serie de siseos y gruñidos que ni siquiera Lethke entendió, aunque sí que oyó la palabra “Centauri” varias veces. Finalmente el embajador drazi empezó a caminar rápidamente y comenzó a dar órdenes –el joven drazi debía reunir a los Líderes cazadores en la estación en sus habitaciones en una hora estándar. Mientras tanto él, Vizhak, iría a presentar una protesta ante la Capitana.

“¿Y si ella no nos escucha?” preguntó el otro drazi.

“Entonces haremos que nuestra protesta sea.... imposible de ignorar” respondió el otro reptiloide, siseando con la boca abierta. El joven hizo una reverencia y salió corriendo.

“Ah, amigo Kullenbrok” continuó el embajador amistosamente. “¿hablábamos de cuotas de fibra kotch, sí? El brakiri asintió y sonrió, y reconoció que sería negociable una cesión para la próxima estación. Cuando el embajador drazi se fue, sin embargo, la sonrisa del brakiri se fue con él. Se apresuró a buscar a la Capitana Lochley, o en caso de no encontrarla, la embajadora Sherann de Minbar. Aunque los saqueos de los centauri habían golpeado duramente a los brakiri, el comercio con ellos seguía siendo vital para la economía galáctica. Lethke no tenía deseo alguno de ver como las desavenencias entre la República Centauri y la Alianza Interestelar aumentaban, sobre todo como resultado de la cabezonería de los drazi. Además, le gustaba Vir.

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18:03 ESTÁNDAR, 27/02/2263 

Era bueno que la joven Lucy tuviese una telepatía apenas perceptible, de no ser así sus pensamientos rebotarían por Servicios Médicos 4, y seguro que eso la habría mantenido alejada de los que necesitaba. La Dra. Hobbs le leía a Colin la cartilla por provocar que la chica acabara perdiendo las fuerzas, mientras tanto Zack Allan le echaba la bronca a Tessa por ignorar el procedimiento en su jurisdicción.

“¿Y por qué su querido Cuerpo Psíquico, que se supone que debe ayudar a los telépatas, no se asegura de cuidar de los huérfanos como Lucy?”

“Ella no es telépata...”

“Ah, ¿entonces ella no les importa?”

“Eso no es lo que he querido decir..” El Psico Agente no lograba decir las palabras correctas.

“Y ¿cuándo exactamente se le ocurrió pedir refuerzos?”

“Sr.Allan, no acostumbro a gritar pidiendo ayuda cada vez que…”

“Cada vez que empiece una investigación sin autorizar sin ni siquiera notificárselo a los suyos, sin contar a la fuerza de Seguridad de esta estación...”

“Es curioso, juraría haber visto el signo de ‘Servicios Médicos’ , pero esto parece más bien la sala de reuniones de la ISA”  una voz seca y aguda partió por la mitad los discursos. Todos se callaron. La Capitana entró. Miró a su alrededor y después se inclinó sobre el origen de toda esa conmoción, miró a la chica como si se tratara de una especie fascinante de alienígena. El gesto de Lochley se endureció al ver el pelo rubio, y los rasgos inocentes y élficos.

“¿Se pondrá bien?” preguntó a la doctora con una increíble amabilidad.

“Con reposo y una drástica reducción de personas aterrorizándola, estará bien” respondió Hobbs mirando al telépata directamente.

“Entonces la pregunta es: ¿qué hacemos con ella?” musitó Lochley.

Colin suspiró. “Haré que alguien del Cuerpo Psíquico se la lleve a la Tierra o a Marte...”

“¡No!” exclamó Tessa. Zack dudó y después cerró la boca. La Dra Hobbs miró a la Capitana.

“Pero... usted me ayudó a cogerla” dijo Colin con tono casi lastimero.

“Le recuerdo que usted me seguía” apuntó la mujer de fríos ojos. “Nunca hablamos de una estrategia común, fue una situación puramente táctica.”

“Ah, así que usted me usó para sus propios fines...”

“Pueden ustedes hablar sobre su relación más tarde” interrumpió la Capitana. “Ahora quiero saber qué opciones tenemos.”

“No irá a ninguna parte hasta que yo diga que se encuentra bien” ordenó la Dra. Hobbs.

“Se tendrá que enfrentar a los cargos por robo…” sugirió Zack.

“He estado investigando las posibilidades que se han abierto ante la nueva política de la Alianza...” contribuyó Tessa.

“Ella perteneces al Cuerpo Psíquico” declaró Colin.

Lochley miró a su alrededor a los cuatro. No le gustaba ninguna de esas soluciones, pero no tenía una solución mejor tampoco. Quizá debería llamar al Presidente ... entonces se puso firme. Ella era la Capitana de esta estación, este era su problema y ella lo arreglaría. Pero no sin tener una segunda –que sea la quinta—opinión, decidió.

“Manténgame informada de su estado, doctora” dijo. “Le haré saber –y a ella también—mi decisión cuando ella pueda entenderla. Diría que todos ustedes tienen asuntos que atender ¿no?”

“Sí, señora” Zack dijo en seguida. Los demás se despidieron y le siguieron. Elizabeth Lochley se entretuvo unos segundos, mirando a la chica mientras dormía, y después envió una llamada a la embajadora Sherann. La embajadora minbari no estaba en sus aposentos, ni tampoco en el complejo diplomático minbari. Se puso en contacto rápidamente con C&C y entonces se apresuró a buscar a la embajadora de la Clase Trabajadora. De alguna forma creía que la perspectiva de la mujer minbari ...poco ortodoxa podría arrojar luz sobre esta situación tan liada.

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18:16 ESTÁNDAR, 27/02/2263

Después de una conversación bastante inquietante con el embajador Kullenbrok, la embajadora Sherann de Minbar hizo algunas comprobaciones y después se dirigió a la zona de Aduanas, donde los pasajeros procedentes de Centauri Primero del Turhan estarían desembarcando.

Divisó al embajador Cotto casi inmediatamente, de cara a un grupo de centauris, cada uno de ellos protestando con más extravagancia que el anterior. Utilizando su mejor disimulo de la Clase Trabajadora, Sherann  se acercó sigilosamente hasta situarse tras el gordinflón embajador. Situados frente a él había un grupo de cuatro centauris machos de edad mediana y estatus medio, otro macho robusto que llevaba una especie de ornamentado tabardo flanqueado por dos damas robustas adornadas del mismo modo, y lo que parecía ser medio clan iban liderados –literalmente—por una viuda del tamaño de un acorazado. Entonces  salió disparado como un caza, un joven caballero desgarbado que parecía no saber a qué lado debía ponerse. Por fin, para diversión de Sherann, el mismo embajador hacía gestos galantes, haciendo reverencias y respondiendo a cada una de las tres o cuatro quejas simultaneas.

“Le entiendo totalmente, Sr. Derani. Chef Allonsi, eso lo solucionaremos inmediatamente. Lady Brettaria, los preparativos han ..sido apresurados, sin embargo...”

Hablaban en centauri, claro, pero la habilidad lingüística de Sherann eran una parte importante de su cualificación para su puesto, y no le costaba nada seguir la conversación o intervenir en ella.

“Embajador, ¿puedo ayudarle?”  Los centauris que se quejaban todos dejaron de hablar a media queja. Miraron todos –excepto la viuda de el joven—a la mujer alienígena, muy sorprendidos, o bien por su dominio del idioma o por su imponente estatura y su calma y su fuerza controlada, ella dudaba al juzgarlo.

“¡Embajadora Sherann!” gritó Cotto mostrando sin disimulo su alivio “estaba ...mmm... perdone, permítame que le presente a Lady Brettaria, hija de Mostas, de la Casa Plado, con su familia, incluido su sobrino, mi nuevo asistente, el Sr. Jaddo. También a Chef Allonsi, el Sr. Derani y el Sr. Born de la Corte Real, con sus ...em.. asistentes. Lady Brettaria, caballeros, les presento a la embajadora Sherann de la Federación Minbari.”  La reverencia de Sherann fue respondida por todos los centauri con varios grados de gracia, excepto Lady Brettaria, cuya nariz, en todo caso se puso más erguida.

“¿Y es usted de la Casta Guerrera o de la Religiosa,  Madame Sherann?” preguntó orgullosa.

“De ninguna de ellas, mi señora” respondió Sherann con una serena sonrisa. “Con los recientes... ajustes en el gobierno minbari, se consideró apropiado que un miembro de la Casta Trabajadora fuese asignado a Babylon 5. Se me ha concedido el honor de realizar esa tarea y me ha resultado gratificante hasta ahora.”

“Hmph” dijo la mujer mayor. “Si es usted una diplomática tan buena, entonces tal vez pueda usted ayudar a este pobre ejemplo de embajador para que se nos den unos alojamientos adecuados para los de mi Casa.”

“Y para la mía”  interrumpió el Chef. “El Sr Cotto me ha dicho que mis mujeres –mis asistentes—han sido alojadas con esos ... lacayos libertinos cuenta judías...”

“¡Mientras a la mitad de MI familia no se le ha dado alojamiento!”  reclamaba Lady Brettaria.

“Verá, los despachos no explicaban la situación... al menos no con suficiente detalle... estoy seguro de que fue un descuido...” espetó Vir.

“Ya veo” musitó Sherann. Se volvió hacia la imponente mujer centauri. “Permítame invitarles a todos a que discutamos la situación con más comodidad en mis aposentos. Podemos llamar a la Dirección de Recursos desde allí, y estoy segura de que solucionarán todo esto en seguida.”

“Estoy de acuerdo embajadora”  interrumpió Vir. “sin embargo, tal vez mis aposentos sean más apropiados... no se ofenda...”

“No hay razón para ello, embajador.”

“Me niego a apiñarme en una de esas mini habitaciones con toda esa... chusma” protestó Lady Brettaria, mirando con desprecio a los representantes de la Corte Real. “Ya fue bastante tener que compartir una nave con ellos durante día y medio.”

Sherann tuvo una idea. “Embajador Cotto, ¿siguen disponibles las habitaciones del embajador Mollari? Creo que son algo más espaciosos que los de usted...”

“¡Perfecto!” exclamó Vir, agarrándose a esa solución temporal. “Si son tan amables, síganme....” Sonriéndose a sí misma Sherann cerraba la procesión que se llevaba más miradas incluso entre un público tan cosmopolita como era el de Babylon 5”

ACTO CUARTO

18:45 EST, 02/28/2263

Al no lograr localizar a la embajadora Sherann (que en esos momentos estaba cuidadndo de los centauri en los antiguos aposentos de Londo), la Capitana Lochley se retiró a sus habitaciones para pensar. Y para descansar un poco.

Una fiesta de cumpleaños y una niña que se había perdido. Crisis relativamente pequeñas, comparadas con las que había presenciado la estación, incluso bajo su breve mando. No había naves de guerra ni sangre en las paredes... todavía.

Era lo que había oculto tras ellas lo que le parecía verdaderamente preocupante, musitó. Sería tan fácil tomar una decisión equivocada y ni siquiera darse cuenta hasta que saltara a morderle en el culo. John... John siempre había tenido instinto para este tipo de cosas, y que ella parecía no tener. Aunque el modo en que manejó la situación de los secuaces de Clark en la ISN no fue exactamente un claro ejemplo de puro instinto. ¿Cómo era posible que le engañaran así?

Curiosamente alentada por la caída del pedestal de Sheridann (y sin permitirse a sí misma desviarse y pensar cómo ella lo hubiese solucionado), Lochley se dejó caer en su silla y miró el fichero de Lucy en su databloc.

Sus padres eran originarios de la Tierra, huyeron del Cuerpo Psíquico juntos durante su adolescencia y se refugiaron en Kazomi 7,  y allí nació Lucy. Cuando el planeta fue amenazado durante la guerra de las Sombras, se fueron de allí y saltaron de un planeta a una colonia y de allí a la estación. El padre se crió con el Cuerpo, la madre entró durante la pubertad, algo que no era extraño. Lochley suspiró, echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos.

El sonido de un carraspeo hizo que se levantara y de la silla y mirara alrededor

“¡Me gustaría que dejara de hacer eso!” dijo exasperada, cuando el corpulento holograma posó sus ropas virtuales sobre su sofá. Una vez levantada Lochley se dirigió a la cocina –no es que Draal fuese a tomar algo, aunque ella pensara en ofrecérselo, pero desde luego, ella sí necesitaba tomar algo. Vaya, se le había terminado el café de verdad. Era hora de llamar a sus contactos de la Tierra.

“Hubiese entrado por la puerta, pero me temo que los timbres están fuera de mis posibilidades... de momento por lo menos. Aunque Zathras ha estado ensayando con rayos tractores de larga distancia...”

“¡Por favor! El largo brazo de la ley es una cosa, pero el largo brazo de Epsilon 3, puedo pasar sin él. De momento, por lo menos.” Continuó Lochley, poniéndose una taza de instantáneo... como se llamase... y después apoyándose en la barra “¿a qué debo el honor esta vez?”

“Soy yo quien tiene el honor, Capitana. Simplemente no tenía nada que hacer, por así decirlo, y me preguntaba si a usted le apetecería tener compañía. Sino.. puedo simplemente...” el minbari holográfico empezó a desvanecerse.

“No, ¡espere!” Draal se volvió opaco de nuevo. “Hay algo con lo que quizá pueda ayudarme.. aunque sólo sea dándome un punto de vista imparcial para aclarar mis ideas.” Le explicó la situación y el Guardián se quedó pensativo, para no decir preocupado. Suspiró al oír como ella describía la difícil situación de Vir.

“Los centauri son desde luego un dilema. Mollari es... un hombre complicado. Hay mucho de bueno dentro de él, y aún así... gracias a la Máquina puedo sentir una gran oscuridad en Centauri Primero, en la que no he sido capaz de penetrar. Quizá es simplemente el miasma dejado por las Sombras, y ese pobre y demente Emperador .. o quizá...” negó con la cabeza, intentando negarse a hablar de sus suposiciones. “Pero para la gente de Centauri Primero” continuó “y sus colonias, e incluso aquí, creo que esta celebración sería algo muy bueno. Les recordará lo brillante, la alegría, y la esperanza mientras luchan en su largo camino.”

“Espero que el embajador Cotto no tropiece y se haga daño con esto”  intervino la Capitana. “Debo admitir que he llegado a apreciarle.”

“El embajador Cotto es un tipo agradable, desde luego” dijo Draal. “Y se ha hecho más duro de lo que puede parecer. Ese hombre terminará sorprendiendo a más de uno cuando sea su momento.”

Lochley gruñó. “Usted y sus ‘sorpresas’. Ahora mismo tengo una sorpresa en mis manos con la que no sé qué hacer; esa niña en Servicios Médicos. No puedo enviarla al Cuerpo Psíquico... no quiero ni pensar en los experimentos que harían con ella... pero tampoco tiene ninguna de las condiciones para pedir la ciudadanía en la Alianza, ¿y quién sino se hará cargo de ella?”

“Esa es la cuestión Capitana. Yo me ofrecería pero carezco de las instalaciones para cuidar a un niño; tampoco veo al clan de los Zathras de niñeras...”

Elizabeth sonrió muy a su pesar. “¡Desde luego esa sería una adolescencia interesante! No, tendré que encontrar otro modo.. ¿pero qué?”

“¿Tiene familia ella?”

“Sus padres fueron asesinados y sus padres están en la Tierra... por ahí no podemos seguir.”

“Emm. Permítame mirar sus informes y veré qué puedo, como ustedes los humanos dicen, excavar.” Con eso, Draal extendió su mano virtual hasta el databloc sobre la mesa de café. Hubo un breve destello en el aire y él asintió, satisfecho. Lochley se quedó quieta un instante.

“¿Qué ha... qué acaba de...”

“He descargado su ficha, claro. Y su base de datos de identificación local de ciudadanos. Ya he contactado con el fichero principal de la Tierra, sólo necesito activarlo... aquí. Me temo que eso tardará un poco.”

Lochley dejó la taza sobre la mesa  y pulsó el comunicador.

“Lochley a C&C. ¿Han notado alguna... transmisión inusual?”

“No, Capitana” el oficial de servicio le respondió. “La cosa está tranquila.”

“Vuelva a comprobarlo. Si hay aunque sea un pequeño parón en los backups de tiempo real o en los diagnósticos de audio, quiero saberlo.” Hubo un pequeño silencio, entonces el minbari respondió a la mirada enfadada de Lochley con una de educada y algo distraída curiosidad.

“Nada Capitana.”

“Muy bien. Lochley fuera.” Sus ojos nunca se habían apartado del Guardión. “Entonces, me está diciendo que ...esa Máquina suya puede entrar en nuestros sistemas... en los sistemas de la TIERRA ¿sin que nosotros nos demos cuenta?”

Si Draal hubiese tenido cejas, las habría levantado. “¿Es eso un problema?”

“¿Es eso un...” Lochley se detuvo, no tenía palabras. Suspiró, negó con la cabeza y volvió a coger la taza. “Es verdaderamente una buena casa que esté usted de nuestro lado, Draal.”

“¿O qué?”

“No empiece. Ahora en serio, como si no tuviese suficientes preocupaciones para no poder dormir, ¿qué pasaría si una... entidad enemiga se lograra apoderar de la Máquina? ¿Qué impide que alguien ... ocupe tu lugar y causar el caos en el vecindario?”

“Quiere decir, aparte del considerable arsenal del planeta, los hermanos Zathras y sus colegas y los sensores internos de la Máquina y los sistemas de seguridad?”

“Sí, aparte de todo eso. No se ofenda, pero no existe un sistema de seguridad que no se pueda superar. Hasta Zack estaría de acuerdo conmigo, de hecho si él supiera esto, probablemente insistiría en que hubiese guarias de seguridad las 24 horas del día... y no estoy segura de que esta no sea una buena idea.”

“En el nombre de Valen, Capitana, usted no me haría eso.. o a ellos. De hecho, no podría, a menos que yo lo permitiera, y que yo por supuesto NO permitiría.

“Pero duerma tranquila Elizabeth. Aunque yo fuese... suplantado, la Máquina, a lo largo de los siglos, ha desarrollado sus propias pautas de Seguridad. Una conciencia se podría decir. Si un ser sin escrúpulos o ... de naturaleza maligna intentara introducirse en la interfaz, los resultados serían de lo más”  dudó “... desagradables. Créame, Capitana, la capacidad de la Máquina continuará siendo una importante ventaja para la estación, no una carga.”

“Eso espero. Hasta ahora hemos necesitado todas las ventajas que hemos conseguido y no creo que eso cambie. Pero ... avíseme la próxima vez ¿de acuerdo?”

“De acuerdo. Y ahora” el Guardián se levantó. “La debo dejar y continuar con este... fascinante análisis. Este era justo el tipo de diversión que yo tenía en mente... le haré saber cualquier cosa útil que encuentre.”

“Se lo agradezco” respondió la Capitana al aire.

****************
10:25 ESTÁNDAR, 01/03/ 2263

El embajador de la República Centauri iba con la embajadora de la Federación Minbari por el jardín.

“Yo quería darle las gracias por lo de ayer” dijo Vir “pero pensé que un simple ‘gracias’ no sería suficiente, y comprarle algo me parecía ... barato. Así que pensé y pensé durante en el desayuno  y se me ocurrió. Así.”

“Siento… ¿cómo lo dicen ustedes? Una gran curiosidad”  Hablaban en centauri de nuevo, claro. De algún modo, después del horror del día anterior con los ‘especialistas’ y con el clan Jaddo, habían empezado a hacerlo cuando no habían humanos u otros alienígenas delante... Sherann se había dando cuenta de que mucha gente se sentía más cómoda conversando en su propio idioma y además esa era buena práctica para ella.

Al final bordearon un arbusto hasta llegar a un impresionante complejo de invernaderos, que se extendía a lo lejos a una distancia suficientemente grande y que dibujaba una marcada curva. Cada sección tenía su propia iluminación, temperatura control de humedad, y unos sofisticados sistemas de aspersión de aire y agua, para simular las distintas condiciones climáticas de las estaciones de los distintos mundos. Vir llevó a la alta minbari hasta un largo pasillo central, y continuaba explicándose.

“Quería demostrarle que no todos los de mi especie son tan... difíciles como los que tuvimos que tratar ayer, así que se me ocurrió presentarle a uno de mis mejores amigos de la estación... ¿Ari?” llamó. “Ari, ¿estás ahí? Suele estar por aquí.”

Pasaron por varias cámaras, algunas habitadas por trabajadores horticultores, pero al parecer en ninguna estaba el hombre que Vir buscaba. De una larga estancia salía una corriente fría y seca. Los dos minbari que allí trabajaban se inclinaron ante la embajadora Sherann, y ella respondió inclinándose educadamente al pasar.

Vir se paró y abrió una puerta de glástico empañada y entró en una cámara donde había una jungla cálida.

“¿Ari? ¿Estás ahí? Soy Vir Cotto, he venido con una amiga.”

“¡Aquí atrás!” se oyó a lo lejos, también en centauri. Vir sonreía triunfal, llevando a través de la exuberante vegetación a Sherann.

Llegaron hasta el final de la habitación, donde un centauri de cresta gris se hallaba sobre una mesa trabajando. Levantó la mirada, resistiéndose a desviar su atención de un arbusto rojo oscuro.

“¡Embajador! Creía que no iba a tener tiempo de visitarme. Mi hija me ha explicado algo sobre una celebración...?”

“Ah sí... dentro de cinco días, en cumplimiento del Día de la Ascensión del Emperador. Todos los centauri de la estación están invitados...”

El hombre dijo bufando: “Mollari siempre se dio aires. Supongo que ahora cree que tiene derecho a hacer que todos nos impliquemos. Pero algunos tenemos trabajo que hacer.” Con eso se fue a buscar una pesada bolsa  que había en una estantería. Vir se quedó callado mientras la embajadora Sherann rápidamente se agachó para ayudarle.

“Gracias joven. ¿Y usted es?”

Vir  entonces recuperó la lengua y sus modales. “Oh, ah, embajadora Sherann, le presento a Ari Tefano, el jardinero hereditario de la Corte Real...” El centauri canoso volvió a bufar de nuevo. “... bueno ahora en el personal de horticultura de Babylon 5. Ari, esta es la embajadora Sherann, de Minbar” añadió.

“Ya veo. ¿De la Casta Guerrera?” Sherann sonrió y se inclinó. “Está bien. Nada en contra de Delenn. Era una chica agradable, algo impulsiva a veces. Pero está bien ver a ALGUIEN en esta galaxia que se ocupe de la gente que hace el trabajo de verdad. A diferencia de otras especies que podría nombrar, incluida la mía.” Después de eso empezó a trabajar de nuevo sobre la mesa, murmurando algo para sí.

“A veces es un poco... excéntrico” murmuró Vir como disculpándose. Tefano se dio cuenta y levantó la vista.

“¿No debería usted estar en otro lugar organizando ese... banquete?” preguntó.

“Oh, hay expertos que han venido de la Corte ocupándose de ello” Vir respondió airado. “De hecho..” Continuó describiendo la llegada de los expertos, y el papel que desarrolló Sherann para conseguir que Jaddo y su clan se pudieran alojar.

Una vez los recién llegados se hubieron acomodado en el antiguo y bien amueblado (aunque también polvoriento) salón de Londo Mollari, la embajadora minbari llamó a la secretaria de Jefatura de Recursos, quien la puso en contacto con la Sra Satamba. Ésta se unió a ellos y los tres residentes de la estación se embarcaron entonces en la espinosa tarea de encontrar una solución adecuada al problema de alojamiento.

Obviamente, las Sras Allonsi no se podían alojar con los asistentes de los Sres. Derani y Born. Tras unas negociaciones animadas, los especialistas en Publicidad y Actos estuvieron de acuerdo en compartir la habitación que había sido asignada a sus lacayos, mientras que al encargado de banquetes y a sus mujeres les eran asignadas las habitaciones en forma de C, más pequeñas, pero más privadas.

“¿Es Hagen Allonsi? Siempre fue un pomposo. Cuando éramos niños él era el que se dedicaba a chivarse a los profesores. Era un buen cocinero, eso sí” dijo Tefano.

La de los Jaddo había sido una situación más difícil de resolver. Cuando Lord Urza Jaddo fue condenado por traición en 2259, fue a la estación a suplicarle ayuda a su viejo amigo, Londo Mollari. Mollari, atrapado en los inicios de una red de intrigas políticas que pronto se haría más oscura y más enrevesada, fue incapaz de ayudarle directamente. Desesperado, Urza retó a Londo a un duelo a muerte, y que el primero perdió deliberadamente. Por tradición eso puso a su Casa –sus dos hijos, su hermano pequeño Minz y la familia de este último, más algunos primos, más algunos parásitos—bajo la protección de la Casa Mollari.

Minz se había encargado de los negocios de la Casa Jaddo, y el tiempo diría hasta qué punto sus florecientes negocios de importación y exportación, sus contactos alienígenas y sus actitudes liberales, junto con la impecable reputación de Urza y su duradera amistad con el Emperador Turhan, habían contribuido a que Lord Refa, carente de escrúpulos, fijara su objetivo en la  Casa Jaddo. De todos modos, la muerte de Lord Urza desembocó en lo que en efecto era la unión de los intereses económicos de Minz con los de la Casa Mollari. En el torbellino de aquellos portentosos años, Londo no había dedicado tiempo alguno a encontrarse con Minz en persona, pero se había puesto en contacto con él via Stellarcom y le había permitido dirigir las riendas de la compañía, incluso le había pasado las tareas de dirección de algunas de las empresas de la Casa Mollari –ganándose así Jaddo la enemistas de algunos de los primos de Mollari. Además Londo había exigido a los Jaddo que abandonaran su propia residencia para trasladarse a la mansión Mollari, lejos de la capital, donde deberían unírseles la viuda Lady Brettaria, hermana de la mujer de Minz, Udrun. Los hijos de Udrun y Minz, Volga y sus dos hermanas, eran adolescentes en aquella época, y habían desarrollado un gran resentimiento juvenil por el déspota, aunque también convenientemente ausente, embajador Mollari, a quien él por su parte había ignorado escrupulosamente.

Todo esto le fue relatado a Sherann y a Miriam Satamba durante la merienda terrestre (el brivare era inapropiado para la delicada constitución de las mujeres, sobre todo para la embajadora minbari). Sin embargo, hasta la formidable Lady Brettaria había titubeado en el siguiente capítulo, que fue relatado en tono de susurro por Volga y su hermana Aliov.

Cuando las naves Narn y Drazi se separaron de la flota de la Alianza para bombardear las ciudades de Centauri Primero, las mansiones de la Casa Mollari habían sido, curiosamente, las más afectadas por los bombardeos. El propio Minz, los dos hijos de Urza, y algunos otros miembros de la familia fueron asesinados inmediatamente o sucumbieron a las heridas recibidas durante el ataque, dejando a la Casa sin líder y devastada. Lady Brettaria, jamás humilde, se situó en la brecha y mantuvo a la familia unida durante los meses siguientes, mientras la cabeza de la Casa Mollari ascendía al trono, aparentemente ignorando a los que deberían haber sido su primer foco de atención. Cuando por fin el Emperador se dignó a centrar su atención en sus responsabilidades familiares, convocando a sus primos a la Corte Real y dejando la mansión ruinosa en las manos de sus equipos de constructores, Brettaria y Udrun naturalmente esperaban haberse unido a ellos.

Para su desesperación, sin embargo, fueron apartadas a un lado, como si fueran maletas viejas (llegado este punto, Lady Brettaria se había recuperado y había logrado continuar con la narración), y enviadas a esta ignorada estación espacial, donde su único apoyo era la posición del joven Volga como asistente del nuevo embajador. En este punto, Brettaria dirigió una mirada fulminante al retrato del Emperador –Vir se había sentido tentado a tirar los inofensivos adornos de la habitación o a quemarlo todo ante sus ojos.

(Comentario aparte: parece ser que cuando el Emperador se enteró de la reacción poco entusiasta de Lady Brettania al nombramiento de su sobrino, por lo visto observó que nunca le habían importado las opiniones de ese tipo de gente en el pasado, y que ahora se regocijaba de estar en una posición en la que podía despreocuparse del todo de ellas.)

Así que se encontraron allí, dos mujeres de una cierta edad, dos mujeres jóvenes de impecable educación, Volga y su prometida, y tres primos varones, una viuda con un niño, todos dejados a la merced del embajador Cotto, aparentemente para ser empujados  descaradamente a unos aposentos destinados para la mitad de personas de los que en realidad eran.

La Sra Satamba se apresuró a asegurarles que, aunque la estación estaba siempre escasa de espacio, por fin el clan podría ser alojado con bastante comodidad, tan pronto como algo quedara libre. Sin embargo, por el momento, las señoras y los caballeros primos deberían tener un poco de paciencia. En ese momento Lady Brettaria resopló y miró a su alrededor.

“Tengo entendido que las antiguas habitaciones de Su Majestad siguen desocupadas. Esas habitaciones serían... adecuadas para mí y Lady Udrun, creo.”

“¡No! Bueno, es decir..” Vir se esforzaba inútilmente, pasmado “est.. estaba a punto de trasladarme a esas habitaciones cuando surgió todo el asunto del Día de la Ascensión ...” se apresuró a decir.

Miriam Satamba le miró y añadió: “es cierto, estuvimos hablando sobre eso ayer. Sin embargo, eso dejaría vacantes los aposentos del Sr. Cotto, son algo más pequeños, pero son igual...de cómodos, y deberían ser adecuadas para ustedes. Si el Sr. Jaddo y la Srta Prythia pudieran aceptar compartir sus aposentos unos días con sus hermanas, estoy segura de que podría conseguir alojamiento para los caballeros... y, por supuesto, el bebé. Y si necesitan ayuda con su, Sr...Senizzi, ¿no? Sé de un excelente servicio de guardería, con muy buenas referencias...”

Y entonces, para alivio de todos, el asunto quedó resuelto, al menos temporalmente. Tefano hizo un gesto de asentimiento cuando Vir concluyó el relato. Cuando él iba a hacer un comentario, una figura familiar emergió entre el follaje.

“Aquí está embajador –le estaba buscando. A los dos, en realidad” dijo la Capitana. “Este... extraño joven respondió en su unidad Babcom, Sr. Cotto y dijo que le encontraría en el complejo de los invernaderos. Entonces esos dos minbari.. perón, usted debe ser el Sr. Tefano. Soy la Capitana Lochley, no puedo creer que nos hayamos conocido.”

Tefano rápidamente se limpió la mano llena de tierra en sus pantalones y estrechó la mano de ella, al estilo de la Tierra.

“Es un placer, Capitana” respondió el jardinero en un inglés perfecto. “Todo lo que he oído sobre usted hasta ahora han sido todo cosas excepcionales.”

“Bueno, no ha sido fácil, pero creo que me estoy poniendo al día” dijo Lochley.

“Nunca es fácil.. Pero ¿dónde están mis modales? Aquí estoy, hablando con dos embajadores y una Capitana en este entorno... cálido, sin ni siquiera una bebida fresca. ¡Jaida!” llamó en voz alta, sin obtener respuesta. “Ah, ¿dónde habrá ido esta chica? Si me disculpan....” y se alejó en la jungla.

Después de un intercambio de miradas de confusión, la Capitana y los embajadores aprovecharon la oportunidad para informarse mutuamente de los últimos acontecimientos. Vir informó sobre los progresos hechos en los preparativos de la fiesta –el Coordinador de Actos y los organizadores de banquetes habían sido enviados a que coordinaran las instalaciones del Centro de Recreo esa misma mañana, y el especialista en Relaciones Públicas estaba en consultas con la oficina local de la ISN mientras los demás hablaban. Vir estaba ciertamente preocupados por el informe de Sherann acerca del informe de Lethke sobre el problema Drazi--- su propia conversación con el embajador Vizhak había sido una decepción como mínimo. La Capitana Lochley se había mostrado severa con los Drazi y prometió que la seguridad de la estación estaría lista para prevenir cualquier.. incidente inesperado, pero ella también estaba preocupada.

Tanto Sherann como Vir se sentían incapaces de dar solución alguna al problema de Lochley con Lucy. Se hizo un corto silencio mientras pensaban en ello, que se rompió cuando Sherann empezó a preguntarse dónde habría ido Tefano.

Movidos por la curiosidad, se decidieron a ir tras él, abriéndose camino entre las mesas, macetas hasta una puerta lateral que estaba sospechosamente entreabierta. Esta  puerta llevaba a otra cámara tropical, y de allí se llegaba a otra. Al fondo de esta última, se oía la voz del jardinero, y a su voz respondían dos voces más suaves, los tres se acercaron hasta ellos.

Cuando entraron en la última habitación, sus habitantes se quedaron en silencio, dos de ellos miraron con terror a la Capitana. Ambos eran jóvenes, quizá tendrían unos once estándar, ambas eran mujeres, una humana de rizos negros como el tizón, y lo otra era una chica centauri más delgada y con la cabeza rapada, que presumiblemente, era la hija perdida de Tefano.

Tras ellas, sobre una amplia mesa de trabajo, había una serie de botes que contenían arbustos pequeños y medianos en varios estadios de desarrollo; con sorpresa Lochley se dio cuenta de que la mitad de ellos eran quizá plantas de café, algunos tenían granos casi listos para ser tostados.  Aunque ella no estaba al tanto de todos los detalles de los planes de horticultura de la estación, estaba segura, por desgracia, de que el café NO estaba en la lista de cosechas autorizadas.

Echó una mirada de acusación a Ari Tefano, quien se devolvió la mirada con una inevitable confusión.

****************
11:11 ESTÁNDAR, 01/032263

 “SEÑOR Allan. Debo suponer que, como Jefe de Seguridad, o bien estaba usted ENTERADO de esta situación y por alguna razón, se le pasó comentármelo, o bien que usted NO estaba ENTERADO de él, en cuyo caso debería tal vez replantearme si es usted apto para el puesto.”

Zack permaneció inmóvil y atento, totalmente incapaz de articular palabras. Tras él se hallaban las dos jóvenes inculpadas acurrucadas en el sofá, mientras Ari Tefano y el embajador Cotto  estaban situados tras ellas. El Teniente Corwin estaba junto a la puerta, intentando parecer invisible.

Lochley dio otra vuelta alrededor de su oficina. Sobre el escritorio, colocadas como si se tratara de un adorno funerario –o quizá como si fuese una ronda de reconocimiento de criminales—se hallaban las once macetas con los arbustos de café, y ocho de te. La Capitana dudaba, tocando una rama llena de granos de café, y suspiró profundamente.

“¿Pero de dónde han salido?” preguntó, casi suplicando. “¿Cómo llegaron a la estación? ¿Es que..los importaron..de alguna forma? ¿Los trajeron de contrabando a la estación? Zack, ¿sabía usted de su existencia?”

“Ah.. bueno, creo que las plantas de café originarias las trajo a bordo alguien que, em, que ya no está aquí,  y em...”

“Se multiplicaron” afirmó Corwin.

“Se multiplicaron” añadió el Jefe de Seguridad. “Yo, em, no tenía autoridad para discutir el asunto entonces, y ... em..”

“¿Me está diciendo que el Sr.Garibaldi era cómplice de esta ... irregularidad?” Agitó la cabeza y siguió caminando hasta el otro extremo del escritorio. “¿Y de dónde salieron las plantas de te?”

Zack y Corwin se miraron el uno al otro.

“Espere un momento. Espere.. sólo.. un.. momento. Creo que el Sr.Garibaldi era muy aficionado al te ¿no, Sr.Allan? ¿Son estos los resultados de una conspiración?”

“Estoy seguro de que  nunca pretendió...” soltó Corwin, y después se detuvo para no meter la pata.

“¿Quién, el Comandante? ¿No el Comandante Sinclair?” Lochley notó las miradas de estupor de los antiguos de la estación y entonces se dio cuenta. “Oh”. Volvió a suspirar. “Ella. ¿Lo sabía Sheridan?”

“No estoy seguro” admitió Zack “pero creo que sí lo sabía. Dese cuenta, Capitana, las cosas entonces estaban patas arriba...”

“Oh, venga, no lo arregle, Zack” le dijo Lochley disgustada. “Las cosas siempre están patas arriba aquí. Eso no justifica que el Personal de Mando vaya por ahí saltándose las normas como si fueran una panda de cadetes.” Se detuvo, se giró para mirar a los demás. “Entonces, vamos a dejar esto claro. La Comandante Ivanova permitió que se cultivaran cosechas ilegales, utilizando los recursos de la estación, teniendo de cómplice al Jefe de Seguridad Y a su Oficial Superior. Cuando ella se marchó, el contrabando pasó al EX-Jefe de Seguridad –en aquellos momentos ya un civil sin rango oficial alguno—que no sólo continuó con esa actividad ilegal sino que la perfeccionó, y convenció a estas niñas para ... hacer el trabajo sucio para él.” Lochley gruñó. “¿Por qué nada de eso me sorprende?”

“Oh, no fue un problema, Capitana” intervino la muchacha centauri.

“Y se nos pagó muy generosamente” añadió la otra chica. “Era mucho mejor que muchos otros trabajos que habíamos tenido antes, y más seguro también.”

“¡Mi hija no necesita ganar dinero extra!” exclamó Ari Tefano ofendido.

“No era por dinero, Padre, sino por el riesto” protestó Jaida. “Tendrías que haber visto como estaban las pobres cuando nos las dio el Sr.Garibaldi. Me temo que fue idea mía empezar con las semillas de te, aunque el Sr.Garibaldi fue el que las pasó por Aduanas...”

“Vaya, menudo negocio tenían aquí” observó Lochley. “¿A quién proveían ahora que...” prácticamente escupió el nombre “el Sr. Garibaldi se ha ido a hacer cosas mejores y más importantes?”

Las dos chicas se dieron cuenta de que ya habían hablado demasiado, y se mantenían obstinadamente silenciosas. La Capitana Lochley suspiró de nuevo.

“Capitana” habló Tefano “le aseguro que me ocuparé de esto. Vigilaré a Jaida para asegurarme de que esto no vuelve a ocurrir. Además hablaré con la Srta Livingston, la hermana de Selene, y por supuesto, las plantas serán destruidas inmediatamente...”

Algo se movía ante los ojos de la Capitana. “Destruidas. Ya.. veo. Sí. Claro. Supongo…” miró atrás, estirando el brazo como para intentar rozar una de las ramas... respiró hondo y endureció el gesto. “Teniente. Haga que estas plantas vuelvan al invernadero. Sr.Tefano, querría que cuidara de ellas hasta que yo pueda determinar qué se debe hacer, tras consultar a Jefatura de Recursos. Destruirlas ... sería prematuro. ¿Ha quedado claro?” miró al hombre como retándole a que hiciera algún comentario.

Él hizo una respetuosa reverencia para esconder el temblor de su ojo. “Perfecamente, Capitana.”

“Srta Tefano, Srta O’Hara, serán informadas de mi decisión en lo que respecta a... posibles sanciones que deriven de este asunto. Sugiero que hagan un gran esfuerzo para mantenerse alejadas de problemas hasta entonces. ¿Entendido?”

“Entendido” repitió la humana.

“Sí, señora” respondió la chica centauri.

“Pueden irse.” Todos desaparecieron rápidamente, dejando la mesa de la Capitana, de momento, llena de planas verdes. Agitó la cabeza, permitiéndose reír para sí cuando los demás se hubieron ido, después dio la vuelta alrededor de la mesa y se sentó.

“Lochley a C&C. Póngame con la Sra Satamba en Jefatura de Rec..”

Entonces vio un brillo.

“No importa, lo intentaré más tarde” dijo rápidamente. “¿Qué pasa ahora?”

“Capitana” el Guardián holográfico anunció como en secreto. “Creo que he encontrado lo que usted buscaba.”

ACTO QUINTO

10:32 ESTÁNDAR, 05/03/2263

A veces Elizabeth Lochley sentía que en realidad vivía en su oficina. Si no era una reunión, era otra –pero al menos esta era más alegre que la mayoría. Frente a ella tenía a dos humanos y un minbari, el uniforme negro del Psico Agente era el único signo que había en la sala de influencias menos benevolentes. Curiosamente, hasta Colin parecía estar relativamente satisfecho con el modo en que se habían desarrollado los acontecimientos.

“¿Más té Srta Beldon?” preguntó Lochley.

“Gracias Capitana” respondió la joven euroasiática. “Una cosa que  no logramos conseguir en Minbar –el té de naranja. Aunque no es que el té minbari no sea bueno” se apresuró a asegurar la embajadora Sherann y las comunidades humanas en Minbar han conseguido hacer crecer unas cuantas variedades terrestres, pero no esa en concreto.”

Ya habían solucionado el asunto principal de la reunión –transferir formalmente la guardia y custodia de la joven Lucy a su recién encontrada prima a quien, gracias a la recomendación del Comandante Sinclair y la embajadora Delenn, le había sido concedida la ciudadanía minbari hacía casi cinco años. Desde entonces Alisa Beldon se había entrenado y trabajado con el gremio de los telépatas minbari, sirviendo al Consejo Gris y aliándose con el Cuerpo Psíquico de los humanos cuando era necesario. La Capitana Lochley había realizado la petición formal a través de los canales diplomáticos de las Fuerzas Terrestres, enviada junto con la aprobación de inmigración del gobierno minbari y también junto con unos mensajes personales, no oficiales, adjuntos del Presidente Sheridan y la Entil’zha Delenn.

Por fin,  y sorprendentemente, Colin Ferris también apoyó la iniciativa, arriesgando su carrera. Según explicó, de este modo ella tendría tanto las ventajas de tener una familia como el apoyo y el entrenamiento de una organización telépata bien fundada. En el Cuerpo Psíquico, como no telépata, sufriría tanto si se la ponía junto con los demás como si se la aislaba. Además, esto estrecharía los lazos entre los telépatas humanos y minbari, y eso seguro que se vería como algo positivo. Cómo esa lógica sería contemplada por la jefatura del Cuerpo Psíquico era otra cuestión, pero  Alisa y Lucy le transmitieron su agradecimiento de corazón por todos sus esfuerzos.

A primera vista no se observaba parecido alguno entre la joven serena y de facciones orientales, vestida con ropas minbari y la niña delgada y rubia, vestida con un mono prestado. Pero si se las miraba con más detenimiento, algo en sus mandíbulas y en la postura de sus hombros ... estaba allí, seguro. Y, lo que era más importante, lo que había en su interior –el talento poco común, precario que les había provocado tanto daño a ambas. Pero ahora, al igual que Alisa, Lucy tendría la oportunidad de ser libre.

“¿Dice que usted descubrió sus facultades especiales en esta estación?” preguntó la Capitana.

“Sí, de hecho mi historia fue muy parecida a la de Lucy. Verá, yo era sólo una niña cuando se llevaron a mi tía Marina, la madre de Lucy. Nunca supe lo que le pasó realmente, sólo supe que mi niñera favorita se fue. Después mi madre murió, y mi padre nos trajo hasta aquí...” entonces la sombra del dolor asomó a su cara. Colin, discretamente, por fin se sentó, mirando a la joven mujer con toda su intención.

“Él también estaba enfermo y... cuando me quedé solo, el único modo que tenía para subsistir era robando. El único trabajo posible era... no era lo que quería hacer, y además no tenía habilidad para ello, ni educación. Cuando de repente, mi talento despertó, la gente de aquí fueron todos muy amables... la Mayor Ivanova, la Srta. Winters, el Comandante Sinclair... pero aún así fue una experiencia aterradora.” Pasó su brazo sobre los hombros de Lucy, quien se recostó en ella, y mirando a la Capitana y al Psico Agente una y otra vez.

“¿Cree que ella se convertirá también en telépata?” se interesó Sherann. La niña negó enérgicamente con la cabeza.

“Los tests que he hecho muestran que su potencial es mínimo” explicó Colin “y lo que hay parece estar profundamente bloqueado.”

“Aún así, podría ir saliendo mientras crece” dijo Alisa, “a mí tía y a mí se nos manifestó tras la pubertad, y ella todavía está lejos de ella. Pero sus capacidades telecinéticas necesitarán de un aprendizaje, y conozco algunas personas en Minbar que podrían ayudarla.”

“Siempre he sentido curiosidad por los telépatas minbari” reconoció Colin. “Tienen un gremio, pero según creo, viven y trabajan con las tres castas, y no ... están segregados como lo están los telépatas humanos.”

“Sí” respondió Alisa “la tradición dice que se llegó a hablar sobre la creación de una cuarta casta de telépatas, pero se decidió no hacerlo...”

“Uno de los principales... creo que el mejor modo de justificar eso es la teoría de las “ válvulas de seguridad’ de nuestro sistema de castas” explicó Sherann, “es que los individuos pueden cambiar de casta para seguir la llamada de su corazón. En el caso de una casta telépata, eso no sería posible, y eso causaría incluso más inquietud y resentimiento del que hay normalmente.” Alisa le echó una mirada.. ¿sorpresa tal vez ante la actitud tan poco ortodoxa de Sherann? Colin y Lochley intercambiaron miradas, ambos reprimiendo la risa.

“Además” continuó la mujer minbari, totalmente inexpresiva “hubiese echado por tierra todo nuestro sistema de numeración... ¡imagínense el gasto de cambiar todos los triángulos por cuadrados!”

Alisa se rió abiertamente. “La Satai Kats dijo que me gustaría usted, embajadora, y como siempre, ella tenía razón.”

“Bien” dijo la Capitana, levantándose muy a su pesar. “Tengo que  acabar con toneladas de papeleo antes de que termine mi turno... y está también la celebración del Día de la Ascensión esta noche. ¿Supongo que están todos invitados?”

“Claro” respondió la embajadora minbari.

“No me lo perdería por nada del mundo” añadió el oficial Ferris.

“Lucy y yo iremos al festival ‘externo’ con los Tefanos” dijo Alisa “el embajador Cotto me invitó al acontecimiento VIP, pero...”

“Se lo pasará mejor con nosotros” prorrumpió chillando Lucy, con creciente confianza, mientras se dirigían a la puerta. “Le dije a la Doctora y a la Srta. Halloran que podían venir con nosotros también... dijeron que se encontrarían allí con nosotros. Habrá traga-fuegos ,bailes de espadas, payasos y malabaristas...Alisa me hizo prometer que yo no me exhibiría ni haría que los malabaristas se sintieran mal.. ‘adiós Capitana’!”

Elizabeth saludó a la niña y después se volvió a centrar en todo el papeleo.

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18:45 EST, 05/03/2263

“Les habla Sophie Tenatta de la ISN, en directo desde la Cúpula Terrestre con un reportaje especial sobre la celebración del día de la Ascensión en honor al nuevo Emperador de la República Centauri, Londo Mollari.”

La elegante presentadora continuó relatando el encuentro de las dos razas, y sus relaciones mayormente de amistad en el último siglo y medio. Tras ella, un panel mostraba Proxima III, sede de ese encuentro histórico, después apareció un esquema anatómico de un centauri macho y otro hembra, después aparecieron instantáneas del Palacio Imperial, un paisaje bucólico, un distrito comercial y una elaborada actuación teatral (afortunadamente sin sonido). La imagen finalmente desembocó en una foto retrato del Emperador, con cara de sospecha, como si estuviera jugando al poker.

Tras un breve (y cuidadosamente editado) resumen de la historia familiar y carrera de Mollari, y de los acontecimientos que le llevaron a ascender al trono unos meses atrás, Tenatta pasó a comentar las imágenes. La pantalla mostraba videos de las festividades que habían tenido lugar, que estaban teniendo lugar o que estaban preparándose (según las diferencias de hora planetaria) en las ciudades de la Tierra con más población alienígena. Un grupo de niños saludaban con varitas en forma de flores, corrían por las calles de Nueva Delhi; se identificaba a los humanos sólo por el colorido más sobrio. Un discurso de la Presidenta Luchenko de la Alianza Terrestre en Ginebra fue seguido por una panorámica de un banquete semi-decorado en Maniatan, donde dos trabajadores estaban colocando un banner que proclamaba el saludo tradicional del Día de la Ascensión.

“Iliado Mollari, meniondis en ada brettansi” Sophie repitió con un acento centauri bastante bueno. “O con su equivalente a inglés: ‘Muchas felicidades’. Aquí en la Tierra le deseamos al Emperador todo lo mejor y para mostrar cómo están celebrándolo los centauri en su propio mundo, conectamos ahora con Flynn Allen, desde la capital de Centauri Primero.”

La imagen pasó a mostrar un hombre alto y delgado de unos treinta años, con unos favorecedores pómulos abultados y unas arruguitas enmarcando sus penetrantes ojos azules, llevaba sus cabellos color arena peinados hacia atrás y recogidos en una anticuada cola de caballo. Tras él, una multitud de juerguistas rodaban como una moqueta de humanoides extendiéndose a los pies de un gigante edificio de piedra roja, cuyo objetivo central parecía ser, en lo alto, un balcón adornado por un banner, ahora vacío. Al edificio le faltaban varias de sus almenas y una de sus alas habían sido reducidas a escombros, mientras la otra estaba cubierta por entramado, y algunos celebrantes aventureros estaban encaramados en las pasarelas como si fueran pájaros de crestas oscuras y de plumaje brillante.

“Gracias, Sohpie. Estoy aquí en el Algo ta Villonsi, la antigua plaza de la capital de Centauri Primero. El Emperador acaba de terminar su discurso, y ha hablado elocuentemente de la necesidad de que nos unamos en la solidaridad para reconstruir después de las recientes... diferencias con la Alianza Interestelar. La multitud, ya exultante, podría decirse... “ el rugir de las voces, interrumpidas por bocinas y el crujir del fuego, se percibía perfectamente “ha sido muy atenta con el Emperador, o bien debido al discurso en sí o debido al efecto del brivare, o por ambas cosas, no sabría decirles.”

“Las celebraciones duran desde la mañana y prometen continuar hasta la noche. Por toda la ciudad y el planeta ha habido espectáculos, desfiles, y la inigualable ‘fihonsa’ centauri, o escenificaciones improvisadas, donde los miembros del público tomar parte haciendo el papel de algunas figuras de leyenda. El toque de queda del atardecer planetario, que lleva vigente desde poco antes de los bombardeos, ha sido suspendido, y el día laboral mañana empezará después del mediodía, así que estoy seguro de que la gente seguirá de fiesta hasta última hora de la noche.”

Tras Flynn, los juerguistas  se habían dado cuenta de que ocurría algo fuera de lo común. Algunos centauri, tanto machos con cresta como hembras calvas o con cola de caballo, saludaron y se acercaron a la cámara. Un buscapiés explotó a los pies de Flynn, éste dio un salto y se rió. Se volvió y saludó a la multitud, la cámara flotante giró también para seguirle. La mayoría de los curiosos saludaron a su vez, riendo y blandiendo copas o flores, pero la cámara captó algunos con el ceño fruncido, y un hombre mayor escupió ostentosamente sobre la acera.

“¡Plodos! ¡Eart’os!” los sensibles micrófonos captaron los gritos de la multitud. “¡Moron plodosa!”

“Vaya, me están llamando imbécil” dijo con sarcasmo. “Supongo que es hora de marcharnos.. te devolvemos la conexión, Sophie” y la imagen volvió al set de los estudios de la ISN.

La presentadora parpadeó como si la hubiesen pillado desprevenida, pero se recuperó casi en seguida.

“Las celebraciones también están teniendo lugar en las colonias centauri, en mundos aliados y en algunas estaciones; les llevamos hasta un lugar remoto de especial importancia para humanos y centauri. Xia ¿estás ahí?”

La imagen se quedó paralizada unos segundos, después la imagen del estudio desapareció y mostró a una menuda mujer oriental sobre un fondo de campos verdes salpicados de grupos de gente. A lo lejos, el terreno parecía ir cuesta arriba más que extenderse en línea recta hacia el horizonte.

“Sí, Sophie.. aquí Xia Tang informando desde la sección central de la Estación de la Alianza Interestelar Babylon 5. A mi espalda, vemos una gran área de la superficie interior de este enorme cilindro rotante que ha sido acordonado, y gran parte de los más de veinte mil habitantes centauri se han reunido aquí para celebrar el Día de la Ascensión del Emperador.”

La cámara hizo una toma panorámica, y la reportera se dio la vuelta para mantenerse al frente. Ahora el fondo mostraba un edificio ancho y bajo, con la fachada de glástico, y se veían las inconfundibles y coloreadas formas de los asistentes a la fiesta.

“Los embajadores de la mayoría de los gobiernos alienígenas se han reunido junto con los centauris de mayor rango presentes en la estación. Unámonos a ellos.”

Cuando la cámara viró para seguirla, se divisó un grupo numeroso de drazis, reuniéndose a las puertas del edificio. Algunos de ellos portaban símbolos.. la mayoría eran pictogramas drazi, y algunos en inglés: “Centauri, iros a casa” “morid, piratas” y extrañamente hasta para un drazi “vamos a jugar.”

Cuando el equipo de noticias se acercó a los manifestantes, la ISN prudentemente pasó a los anuncios.

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19:03 EST, 05/03/2263

Zack Allan escuchaba con un oído a su compañero mientras examinaba el gimnasio. En las paredes había carteles de colores brillantes y el suelo (lo que se veía bajo unos mil pies) había sido repasado hasta conseguir que brillara. Junto a él la Dra. Hobbs brillaba como una joya exótica cubierta por seda violeta, sus ojos también brillaban mientras charlaba animadamente, diseccionando los trajes de los asistentes con una pasión por la estética que rayaba lo clínico. Sobre el estrado, la Capitana charlaba con el embajador Cotto, vestido con sus usuales tonos marrones, pero más formal, y una imponente mujer centauri vestida de verde lima y castaño rojizo, una combinación que hacía daño a los ojos.

El amplio uniforme gris plata de Lochley no le hacia justicia a su espléndida figura, ni a su color. Por unos momentos Zack se preguntó a sí mismo qué color le SENTARÍA mejor.. ¿el rosa quizá? No... el azul verdoso de las Fuerzas Terrestres le quedaba bien, aunque un atuendo negro y plata como el que él llevaba tampoco le quedaría mal.

Zack sonrió al ver a la Directora Halloran hablando con Colin Ferris y el Teniente Corwin al otro lado de la habitación. Alta, serena, y elegante, una deslumbrante columna azul marino, llevaba su sedoso cabello rubio recogido, con unos pocos mechones enmarcando su cara.. el mismo peinado que a veces llevaba Lyta. Casi sin querer, el Jefe de Seguridad llevó a la doctora en esa dirección.

“¿Me creerías si os digo que esta es la primera vez que me pongo esta cosa?” estaba diciendo Corwin, mostrando su incomodidad al llevar su uniforme gris oscuro, de las Fuerzas Terrestres. Zack le dio una palmada en la espalda.

“No te preocupes, cuando consigas un ascenso te darán un fantástico traje como este”” dijo, señalando el chaleco rematado en plata, que hacía que su uniforme fuese ‘de etiqueta’. Después se tocó el cuello del uniforme. “Maldita sea, sigue picándome.”

Colin Ferris sonrió con disimulo, parecía increíblemente cómodo en una chaqueta de cóctel marrón intenso, dejando a un lado su uniforme negro del Cuerpo Psíquico. Parecía estar a gusto, pero Zack observó tensión en sus ojos, hasta para un P12 mantener un bloqueo mental tenía que ser difícil entre toda esa multitud.

“Ey, ¿ya te ha dicho la Central del Cuerpo si te van a patear el culo por el asunto Thoreson?” El Jefe de Seguridad le preguntó fingiendo camaradería lo mejor que pudo. El rubio telépata sonrió sin ganas.

“Todavía no sé nada” reconoció. “Probablemente estén todavía intentando pensar cuándo me patearán el culo. Pero el que, como oficial presente en la escena, yo tuviese la prerrogativa de recomendar que se entregase a la chica a su tutora legal, debería evitar que ellos se plantearan hacer nada directamente, pero...”

Zack gruñó. “¿Desde cuándo el Cuerpo Psíquico hace algo directamente?” preguntó retóricamente.

Colin negó con la cabeza. “Ya lo ves. Vosotros nos veis a nosotros, los telépatas como una entidad monolítica y hostil, cuando la realidad es que no es ninguna...”

“Ah, venga” interrumpió Zack, “he visto cómo operan los suyos”

La cara de Colin se quedó inexpresivo. “No puedes ni empezar a imaginar...” articuló antes de que Tessa Halloran intervino.

“Venga, chicos, esto es una fiesta ¿recordáis? Y en estos momentos me interesan mucho más esas cosas cubiertas de hojas que hay allí que la política.”

Los dos hombres se miraron con frialdad, antes de que el Psico Agente se volviera y alargara un brazo para acompañar a la Directora hasta el buffet. Zack se sorprendió al sentir una punzada por algo que se negó a nombrar, al ver a los dos alejarse, elegantes y gráciles como dos gatos.

La Capitana Lochley observaba a la multitud desde su elevada situación sobre el estrado, buscando poderse escapar de la avasalladora Lady Brettaria. En los últimos diez minutos había tenido que escuchar un severo examen de su estación, una disección insoportable de su siempre indulgente embajador Cotto y un ofensivo interrogatorio acerca de su familia y su trabajo. No le extrañaba nada que el Emperador decidiera sacar a esta mujer del planeta, si ella fuese Londo, también la habría reubicado, a ella y a su insípida hermana, y su pedante sobrino,  a las mismas mazmorras que G’Kar habái descrito tan elocuentemente. Tan sólo el cariño que Lochley le tenía a Vir, y el respeto por su decisión de hacer que este evento fuese un éxito, había evitado que le diera una buena y merecida reprimenda a la vieja bruja calva.

¡Allí! La embajadora Sherann estaba entrando en esos momentos, con Lethke. La embajadora minbari había llevado la tradicional túnica marrón de la Casta Guerrera a un increíble extremo (Lochley se preguntó de repente si quizá habría estado viéndose con el sastre de Delenn a escondidas). Una casaca color tierra contrastaba sobre su vestido color ocre de cuello alto y de amplias mangas, y rematado con hilo de oro. El color dorado brillaba incluso en el hueso de su cabeza –¿sería tal vez purpurina?—mientras la imponente mujer navegaba entre la multitud en dirección al estrado, el brakiri, sobriamente vestido, seguía sus pasos.

Justo cuando Lochley se disponía a saludarles, de repente su atención se desvió hacia un grupo de recién llegados, al igual que hicieron todos los que estaban en la sala. Se oyó un murmullo, y se abrió un pasillo espontáneamente desde la puerta doble hasta el estrado, al paso de por lo menos cincuenta Narns ataviados con cuero y metal.

Por primera vez Lady Brettaria se quedó sin habla.

“Bienvenido, embajador Ta’Lon, al día de la Celebración de la Ascensión Imperial. Es un honor que usted y sus... amigos... se unan a nosotros, y esperamos que este sea símbolo de la mejora de nuestras relaciones” dijo Vir.

Ta’Lon hizo una reverencia y respondió, sus palabras se oían en toda la sala y también eran captadas por varias cadenas de televisión.

“¡Embajador Cotto! Se ha derramado demasiada sangre entre los nuestros para que un narn pueda considerarse bienvenido entre centauris”

Se oyó un murmullo entre la multitud al oír eso.

Entonces Ta’Lon sacó su katok, y los guardias centauri se llevaron la mano a sus armas  y el murmullo se convirtió en un gruñido.

“¡Basta!” gritó Vir, levantando la mano para pedir silencio, y la sala quedó en total silencio.

Deliberadamente cogió la brillante espada de las manos de Ta’Lon.

Deliberadamente, se hizo una herida en la palma de la mano, levantando la mano y la hoja sangrienta para que todos lo vieran.

“¡Ha habido sangre entre nosotros!” gritó con voz más fuerte que jamás hubiese oído de este hombre tan tranquilo. “La sangre de uno ha sido derramada por la mano del otro, por causas justas e injustas, por ambas partes”

“¡Pero también la sangre de los aliados ha sido derramada por una causa común! Juntos luchamos contra las Sombras, juntos ayudamos al nacimiento de una nueva Alianza entre las estrellas. Aunque mi gente se haya separado de la Alianza, esa sangre y esos recuerdos no pueden borrarse.”

“Vuelvo a dar la bienvenida a Ta’Lon de Narn”

Ta’Lon reclamó su espada y la guardó, después se quitó el guante y estrechó la mano sangrienta de Vir en la suya (ignorando la reacción de los demás)

“Es un honor estar aquí, Vir Cotto, de Centauri Primero” declaró y el asombrado público estalló en aplausos y vítores.

Los narns que acompañaban a Ta’Lon se relajaron, y empezaron a mezclarse con la multitud, y a ir hacia donde se hallaba la comida y la bebida. Cuando Lyndisty se apresuró a cubrir la mano herida de Vir con una venda, la hermana mayor de Volga Jaddo  les miró atentamente. Aliov siempre había querido ser su primera esposa, pero de repente, se le ocurrió que quizá Cotto tenía otros planes...

Xia Tang estaba ocupada en buscar gente a la que realizar entrevistas. Divisó un grupo que parecía adecuado y que en principio se negaba a hablar –una joven humana, un hombre centauri mayor y tres niñas pre-adolescentes. La mujer, aunque parecía amable, afirmó que sería inapropiado que ella comentara nada, aunque no quiso decir el porqué, la chica más joven –una humana rubia—simplemente negó con la cabeza y se ocultó tras la mujer, mientras que el hombre gruñó y le contestó que se metiera en sus asuntos.

La chica centauri –¿la hija de ese hombre?—se disculpó  por sus malos modos. Antes de que se fuese el centauri, Xia insistió. “Perdone, señor ¿puedo hacerle una pregunta, por curiosidad? ... No estoy muy familiarizada con su idioma.. ¿podría decirme qué significa ‘moron plodosa’?”

El desprecio del hombre se mezcló con una mirada de comprensión. “Significa ‘matad a los alienígenas’” respondió él y se dio la vuelta para seguir a las niñas.

Xia se quedó mirando al vacío, estupefacta. ¡Flynn! ¿Tendría razón él? ¿Qué estaba pasando en Centauri  Primero?

“¿Estás bien?” la mujer repitió en alto sus pensamientos. Entonces un Drazi con pinta de enfadado atravesó la multitud. Pasó junto a la reportera para enfrentarse con una mujer y su joven tutelada.

“¡Tú!¡Te conozco! ¡Tú me robaste! Fue hace años, pero me acuerdo. Y de esta también” fue a coger a la niña, pero ésta se escabulló. “¡Ladrones, ladrones y ladrones, con ladrones centauri!”

Cuando los centauri que les rodeaban se dieron cuenta de lo que ocurría, empezaron a gritar al drazi, mientras que la mujer y la chica retrocedían aterrorizadas. Xia rápidamente ordenó a su cámara que flotase por encima de sus cabezas, pero fue empujada enseguida. Al llegar más drazi la situación se puso más fea.

El sargento Satamba, alerta ante cualquier acontecimiento, pulsó su comunicador y se dispuso a proteger a Alisa y a la joven Lucy. “Jefe, se está poniendo feo aquí abajo.”

“Ya voy” respondió. “Equipo Beta, entren”

En unos segundos los guardias de seguridad se encontraron a la entrada del lugar de grabación, pero Zack y la Capitana entraron y se encontraron con una pelea.

“Zack ¿puede llamar a más equipos?”

“¡Ya vienen Capitana!”

“¡Vir!” gritó Lochley. “¡Calme a los suyos! Ta’Lon...”

“¡Hecho!” respondió el narn gritando y desplegó a sus hombres –por desgracia eso no hizo más que empeorar la situación.

“¿Y dónde DIABLOS está Vizhak?” continuó la Capitana, pensando en arrancarle las escamas a tiras al drazi, personalmente.

“¡Aquí Capitana!” se oyó tras ella. “¡La avisé que habría problemas!”

“Dígale a los suyos que retrocedan AHORA ¡!” espetó ella. El drazi hizo un gesto como queriendo decir que no podía hacer nada.

“Puedo decírselo, pero no me harán caso.”

Cuando Lochley se preparaba para insistir, el nivel de sonido cambió y eso llamó su atención.. miró y vio una figura, era un humano de avanzada edad.

“Hijo de...” Zack tuvo una fuerte impresión de haber visto eso antes, cuando la figura entró en su campo de visión.

“No exactamente, Sr. Allan” la capitana observó.

“Vizhak, viejo amigo ¿Crees que podrías hacer que todos estos jovenzuelos se tranquilizaran un poco y que pudiéramos decirnos hola de forma adecuada?” el recién llegado preguntó esto con la voz serena, con un acento norteamericano del medio oeste.

“¡Mokadi! ¡Adak Va Chassat! ¡Sha nakhat!” espetó reflexivo el drazi, y los cazadores que había allí se pusieron en guardia. Zack, Vir y Ta’Lon hicieron que sus hombres se detuvieran también,  y se hizo el silencio.

“Mucho mejor” observó el viejo humano. Dio un paso adelante, levantó su mano derecha y con ella asió el hombro del drazi, al estilo de los cazadores. Todavía algo sorprendido, Vizhak hizo lo mismo.

“Ktah Vizhak! Adka Droshalla vomaz!” proclamó el humano con un horrible acento drazi.

“¡David Sheridan!” respondió el reptiloide, y empezó un murmullo que se propagó como el fuego entre la multitud. “¡Que Droshalla le sonría, viejo amigo! He oído que la Alianza Terrestre iba a enviar un nuevo embajador a Babylon 5, pero no se me había pasado por la cabeza que pudieses ser tú!” Y entonces una amplia sonrisa se abrió en el semblante escamoso del viejo lagarto.

Lochley notó que la sintaxis del inglés del embajador drazi había mejorado significativamente en los últimos segundos.

“Bien” dijo con voz cansina Sheridan. Entonces se volvió a la Capitana. “¿Cómo está mi ex nuera favorita?”

Elizabeth entonces notó que se iba a sonrojar e intentó ignorar la oleada de murmullos que ese comentario había provocado. Bien, embajador” respondió enérgicamente. “No le esperábamos hasta la próxima semana” (y no le esperaba a USTED para nada, pensó para sí) “pero ya que está usted aquí, ¿quiere unirse a la fiesta? Con el permiso del embajador Cotto, claro está...”

“¡Ah, por supuesto!” respondió el embajador centauri. “Un placer verle de nuevo, Sr.  Ah.. embajador Sheridan...!”

Entre una lluvia de murmullos, la animosidad de la multitud pareció refrenarse ante estas increíbles revelaciones, los embajadores, incluido Vizhak, volvieron a entrar en el gimnasio, el lugar donde tenían lugar las celebraciones.

CONCLUSIÓN
10:36 ESTÁNDAR, 06/03/2263

 “Capitana, tiene una llamada desde Minbar.”

“La recibiré en mi oficina, Teniente.” La Capitana Lochley se situó frente a la consola y la cara de John Sheridan apareció en la pantalla.

“Sr. Presidente” saludó.

“Capitana Lochley, quiero felicitarla por lo hábilmente que ha manejado una... situación potencialmente difícil” dijo Sheridan.

“¿Cuál de ellas?” le preguntó Lochley totalmente inexpresiva. El Presidente no pudo aguantarse la risa.

“Esa es una buena pregunta.. todas ellas, supongo. Debo pedirle disculpas por dejarla al margen de la declaración de política... bueno... no salieron las cosas como yo esperaba.”

“Esa es una manera de explicarlo” comentó la Capitana, sin ceder un ápice.

“Sí, bueno, le alegrará saber que le hemos enviado ayuda, estará al llegar, es un embajador de la Alianza Interestelar, junto con una plantilla diplomática entera.”

“A Miriam le va a encantar esto” murmuró Lochley.

“El nombre del embajador es Rathenn, un minbari de la Casta Religiosa” continuó el Presidente. “Es un ex Satai del Consejo Gris, y trabajó junto con Jeffrey Sinclair en el establecimiento de los Rangers. Es un buen hombre. Le gustará.”

“Hablando de nuevos embajadores, ¿ha hablado usted ya con su padre?”

“Ah, no” respondió el Presidente de la Alianza Interestelar. “Iba a dejar que se acomodase primero... he sabido de lo ocurrido. Ha salido todo en la ISN esta mañana.”

La Capitana y el Presidente intercambiaron sonrisas de complicidad, después la expresión de Lochley se tornó seria. “John, ¿se encuentra bien tu padre para soportar este trabajo? Parecía tan débil... no sabía que..”

Sheridan gruñó. “Tendrías que haberlo visto en la boda, justo después de que la gente de Clark lo liberarán. Los médicos dicen que está mucho mejor, que debería poder vivir otros treinta años, que es mucho más de lo que.. bueno... en fin. Además, tiene a mamá para que le cuide. Por cierto ¿la has visto?”

“No, todavía no, tu padre dijo algo de que tenían que deshacer el equipaje..”

“Bueno, está bien, tal como están las cosas. A ella.. no le hacía gracia que él volviera a trabajar, me temo. Pero ya conoces a papá. Francamente, nunca esperé que su ‘jubilación’ durase tanto.”

Lochley sonrió. “Tendrías que haberle visto, John, enfrentándose a todos los drazi. Ha sido.. increíble.2

“Sí, bueno, así es papá. Él y Vizhak se conocen hace tiempo.. se pasó unos meses en el planeta Drazi antes de la guerra Dilgar. Juraría que el viejo lagarto a veces se ha reprimido de arrancarme la cabeza sólo porque soy el hijo de David Sheridan.

“Creo que papá lo hará bien aquí y que será un buen apoyo para ti. Sólo ten cuidado, puede ser un viejo diablo escurridizo. Bueno, aunque no hace falta que yo te lo diga.. y siempre se te ha dado bien manejarle.”

“Bueno, tendré cuidado” prometió la Capitana. “Pero creo que el pobre Vir se ha llevado la peor parte en el departamento de ‘familiares difíciles’, con su nuevo ‘asistente y familia’. ¡Esa tía hay que verla para creer que puede existir alguien así!”

“Yo paso” respondió el Presidente sarcásticamente. “¿Podrías tú....em...?”

Lochley se rió. “Claro, Presidente. Teniente pase al Presidente con las habitaciones del embajador Sheridan.”

“Sí, señora.” Respondió Corwin, sonriendo.

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“¿Qué significa ‘meniondis en ada brettansi’?” Preguntó Miriam Satamba al embajador centauri. Estaban en las antiguas  habitaciones de Londo, estimando el coste de redecorarla. La Sra. Satamba no había podido asistir a las celebraciones de la noche anterior, pero sí había visto el reportaje de la ISN.

“Oh, es, em..” dudó Vir, pasando sus dedos por las telas rojas como si la respuesta se encontrara entre sus pliegues. “Bueno, viene de la época en que el Día de la Ascensión de un hombre significaba también que estaba preparado para... quiero decir.. bueno, es una especie de bendición para... algunas hazañas que se esperaría que...em..”

“Creo que entiendo” le aseguró Miriam. “¿Está seguro de que no quiere quedarse algunas de estas cosas? Los colores están un poco gastados, pero algunas de estas piezas son bastante bonitas...”

La puerta sonó. Antes de que Vir pudiese responder, el joven Jaddo apareció tras la repisa de la cocina y dijo “¡Abre!” muy alto. Vir le miró, entonces la puerta se abrió y apareció un centauri macho vestido de forma chillona, y con una cresta extravagante y teñida de rojo vivo. Le seguía un hombre mucho más alto con una cresta mucho más corta, cargado con un surtido de parafernalia de aspecto raro. Volga salió de detrás de la cocina para recibir al recién llegado.

“¿A QUIÉN debo anunciar?” preguntó.

“Soy Albordo Pallafonz, retratista oficial de la Corte Real” respondió el caballero con el mismo tono que había utilizado Volga. “Estoy aquí para pintar el retrato oficial del embajador.” Miró más allá de Volga y de Miriam y el asombrado Vir, para centrarse en la pintura de Londo colgada sobre el sofá. “Ah, Vittorio. No es la mejor de sus obras, pero lo ilustre de su protagonista lo contrarresta. Yo puedo hacerlo mejor, claro está... para el Emperador y para usted. Podemos empezar inmediatamente.”

“Pero.. pero yo...cómo... cuándo.. qué?” pronunció Vir mientras Miriam cogía a Volga firmemente por el brazo y le conducía fuera de la habitación, dejando al asombrado embajador a su suerte.

****************

 Jaida y Selena estaban en el invernadero, limpiando macetas.

Muchas macetas.

Montones y montones de macetas.

Periódicamente los trabajadores de otras zonas aparecían por allí y descargaban carros de .. más macetas.

“Jaida, no quiero NI oírlo. Pásame un par de guantes. Estos ya están gastados.”

Tras ellos, la puerta enviro-sellada se abrió.

“Pónalas aquí” dijo Jaida, sin ni siquiera girarse.

“Chicas, vosotras sí sabéis dónde puede un chico conseguir un par de macetas ¿a que sí?” lo preguntaba una voz grave, entonces las dos malhechoras se pusieron rígidas y se giraron al unísono.

“¡Sr Allan!” dijo Selene.

“¿Qué podemos hacer por usted?” preguntó Jaida.

“Ah, pasaba por aquí” respondió el Jefe de Seguridad. “Pensé que debía parar y asegurarme de que os manteníais alejadas de los problemas.”

“Ah, sí” suspiró Selene. “El Sr. Tefano nos ha...”

“Estamos limpiando macetas” dijo Jaida por ella.

“Sí, eso he oído. La Capitana estaba preocupada por vosotras, por qué ibais a hacer cuando os deshicierais de eso..”

“SI es que nos deshacemos no?” murmuró Selene.

“... así que me pidió que os trajera esto... es algo para evitar que os metáis en problemas.” Cuidadosamente les dio una copia de un documento, junto con un datacristal. Intrigadas, las chicas se quitaron los guantes de plástico y se apresuraron a examinar su regalo.

“¿Qué es?” preguntó Selene.

“Es.. es una LICENCIA!! Selene, es una LICENCIA oficial que permite cultivar hasta treinta agro-unidades de cosechas diversas no-restringidas por año estándar, y vender las cosechas a través de canales registrados de la estación.”

“Déjame verlo, mira, está a nombre de las dos, con tu padre y mi hermana como fi.. fiad..”

“Fiadores” corrigió Jaida.

“... y está firmado por los seis Coordinadores Asistentes y la Capitana!! Jaida, ¡somos LEGALES!”

Las dos chicas saltaron de alegría y empezaron a bailar por la habitaciones. Zack les dijo: “Bueno, tendréis que pensar en un nombre para la empresa, para ponerlo en esta línea...”

“¡IGOT!” gritó Jaida.

“¡IGOT, sí!” repitió Selene.

“¿El qué?” preguntó Zack confuso.

“IGOT Café y Té” respondió Jaida.

“Por ‘Ivanova, Garibaldi, O’Hara y Tefano’” explicó Selene. “Hace tiempo que lo habíamos pensado. Jaida, ¿te das cuenta de lo que esto SIGNIFICA? Ya no tenemos que esconderlo! Y ese drazi de Marrón 37 que quiere que le proveamos...”

“Hey, hey, hey” interrumpió Zack “chicas ¿no tenéis algo que terminar primero?” y señaló a las macetas que las esperaban. Jaida y Selene se miraron y gruñeron, después se volvieron a poner los guantes y se pusieron manos a la obra.

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