Acto1
Acto 2
Acto 3
Acto 4

Acto 5

Conclusión

BABYLON 5: LA 6 TEMPORADA VIRTUAL

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

EPISODIO 5: UNA LUZ ENTRE DOS MUNDOS

ESCRITO POR D.GOLDINGAY, A.CLEMENS Y S.BARRINGER

TRADUCIDO POR ÁNGELES EMA

 

PRESENTANDO A:

ESTRELLAS INVITADAS

OTROS ACTORES

RICHARD BIGGS como el Dr Stephen Fraklin

WALTER KOENIG como Alfred Bester

 

WAYNE ALEXANDER como El Drakh

MICHAEL EASTON como Makay Dubois

GREG EVIGAN como Owen Strainger

EUGENE ROBERT GLAZER como Mr. Molyneux

SARAH POLLEY como Sheynell Keynes

CYNTHIA ROTHROCK como Donne

ED WASSER como Aazhvar

 

 

 


INTRODUCCIÓN: ir al principio

Complejo del Cuerpo Psíquico en la Cúpula Terrestre
Ginebra, La Tierra
07:30 ESTÁNDAR, 08/03/2263

Había pasado demasiado tiempo desde que se había tomado tiempo de venir hasta aquí y apreciar la vista; pero la atracción había sido demasiado fuerte hoy, decidió Bester, mientras amanecía sobre lo que había sido, durante muchos años, el corazón de la Alianza Terrestre. Las tormentas de primavera en Europa habían sido especialmente fuertes este año, más fuertes que cualquier otra que pudiera recordar. Durante días y días la Cúpula Terrestre y sus alrededores había sufrido de días de lluvia, incluso había nevado ocasionalmente.

 Entonces Bester endureció el gesto, un recuerdo de su juventud salió de entre las sombras; un recuerdo de una primavera fría y lluviosa como esta, y de Mikhail Alexov, un P12 del barracón noreste de Teeptown, de pie como si se tratase de una estatua bajo la lluvia, víctima de su propio e incalculable orgullo.

Bester suspiró. Casi hacía treinta años que Alexov estaba muerto; muerto debido a un error que él no había visto venir.. el error de saber demasiado, de confiar excesivamente en sus habilidades, de no aprender las lecciones que contaban. Había tantos oficiales del Cuerpo que también se habían enfrentado a ese destino desde entonces, ¿y todo para qué? Tantas vidas perdidas, antes y después de lo que se había llamado la Guerra de las Sombras...y después de eso.

Pero eso fue entonces, y hoy, hoy eso había sido la excusa para subir hasta este lugar y salir al observatorio (ese balcón en lo alto, en el nivel superior del complejo del Cuerpo) para admirar el primer día de verdadera primavera en mucho tiempo. El cielo se había teñido de ese tono ópalo y de la claridad que se veía sólo una o dos veces al año, y las altas montañas, más distantes, de los Alpes tenían un color plateado debido a la nieve. Un día prometedor.. lleno de nuevas posibilidades, mientras el horizonte del este se fundía con la salida del Sol, y el brillo de los Alpes por fin tocaba el balcón sobre el cual el se hallaba.

La luz alcanzó lentamente el Lago Ginebra, mientras él observaba; y entonces Bester se dio la vuelta, casi por instinto en una dirección que se le había grabado dada su experiencia vital; un vector que apuntaba directamente hacia el edificio que la mayoría de miembros del Cuerpo conocía tan sólo como "Teeptown". Incluso ahora, tras generaciones desde su fundación, Teeptown seguía con su tarea de educar a los suyos; los instructores, así como los que le habían instruido a él, hacía ya mucho tiempo, moldeaban las mentes de otra generación de telépatas, para ponerlos a punto para que él los guiara.

Y entre esos telépatas, aunque ella todavía no lo sabía, estaba uno a la que él había estado buscando durante bastante tiempo. Una que tenía posibilidades de continuar el trabajo que él había empezado. El trabajo de mantener a sus telépatas a salvo.

{{Sr. Bester}} Bester sonrió y apartó su mirada de la vista para ver a quien había llegado a la Cúpula Terrestre. Y mientras que al otro le gustaría creer que él había convocado a Bester a la Cúpula Terrestre, eso ya no era cierto, ya no. Eso no había sido cierto del todo desde hacía mucho. "Pensé que le encontraría aquí, Al; hace un buen día ¿no?"

"'Buen día' es una descripción demasiado modesta, Director." Respondió. "Después de toda la lluvia que hemos tenido que aguantar en los últimos cuatro meses.. esta clase de días, hace que la espera valga la pena!!"

El Director le respondió asintiendo. "Y hablando de esperas que valen la pena, Sr. Bester.. si quiere unirse a mí, creo que nos están sirviendo el desayuno."

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Noreste de la Cúpula Terrestre
08:30 ESTÁNDAR

Al otro lado del lago, el hombre sin nombre también miraba desde una ventana. Miraba hacia el sur a través de un destello azul de agua salteado con algunos ferries y unos cuantos barcos de recreo. Las elegantemente modestas casas de las afueras salpicaban las colinas, entre ellas el desordenado enclave del Cuerpo Psíquico que desde los últimos cien años era conocido como "Teeptown". Era una preocupación actual tal vez, pero no inmediata.

Al suroeste la ciudad se erguía limpia y chispeante bajo la luz del sol, en el centro estaba situada la gran cúpula, cuan joya entre los destellos de diamante de los edificios más pequeños. A sus pies, las calles de Lausanne estaban atestadas con trabajadores, la mayoría iban en dirección a los tubos de transporte que les llevarían al laberinto burocrático que era la Cúpula Terrestre. Normalmente, él estaría entre ellos, parte del camino, al menos. Esta mañana, sin embargo, el hombre sin nombre tenía unos planes muy distintos.

Le habían dado un nombre, claro, los que le habían traído hasta aquí. Ahora que se habían ido, él seguía respondiendo a ese nombre por conveniencia, pero no era su nombre. En su vida... anterior, durante muchos años solamente había respondido a una denominación fría, hasta que el frío había llegado hasta su sangre y sus huesos, su corazón y su mente. Cuando la última de los que le llamaban por su nombre verdadero había sido asesinada (cuando aquellos tranquilos ojos color tierra se cerraron para siempre por culpa de la bala de un asesino que realmente iba dirigida a él) su nombre, y lo que quedaba de su alma murieron con ella.

“¿Qué quieres?” el hombre oscuro y siniestro le había preguntado. Y tomándole por uno más del inacabable ejército de la oscuridad, los hombres siniestros (y ya sin importarle) respondió sinceramente. Pero eso fue hacía mucho tiempo. Mucho más tiempo del que cualquier hombre sería capaz de recordar. Se obligó a sí mismo a salir de su inusitado ensueño y se apartó de la amplia ventana.

Enjuagó la taza de café y la dejó sobre la repisa superior color azul. Todo el apartamento estaba construido de material blanco, azul y de acero inoxidable, quizá para contrastar con su dueño. El traje gris oscuro del hombre proporcionaba la única sombra visible. Se detuvo para dar una última mirada al lugar lleno de luz del sol, y sus ojos se entrecerraron cuando su vista se centró brevemente en la cúpula. Después de un momento, se dio la vuelta y se fue.

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Instalaciones del Cuerpo Psíquico  "Teeptown"
Academia Superior, Dormitorio Alfa
08:35 ESTÁNDAR

Sheynell Keynes se miró a sí misma en el espejo, y se quedó complacida con lo que vio, ese día, de entre todos los días, el día que ella había estado esperando toda su vida. La noche anterior había sido la última noche de su juventud, la noche en que había permanecido junto a los demás allí de pie, y había escuchado al Director dar su discurso en el desfile de su graduación; el mismo discurso que él probablemente había dado a todos los telépatas del Cuerpo que habían llegado hasta ese momento. ¿Y era justo eso, pensó ella, aunque entendía por que había ocurrido, cómo había transcurrido su historia... que un mundano siguiera siendo el que gobernara al Cuerpo y a todos sus telépatas?

Muy lentamente ella cerró los corchetes de su nuevo uniforme negro de la MetaPol, y sonrió, al peinar su larga melena de cabello rubio en una trenza. No era asunto suyo averiguar la respuesta a esa pregunta, de momento... hoy, buscaba otras respuestas. ¿Marcaría el día de hoy el comienzo de una nueva vida? Eso esperaba, ya que gran parte de su vida hasta la fecha la había dedicado a luchar contra el sistema.

Para ser más concreta, la vida no había sido justa desde el momento en que sus padres, nacidos en Gran Bretaña, inmigrantes en Marte, la habían abandonado al cuidado del Cuerpo a la edad de 9 años. Todavía recordaba… aún hoy… aquel día, y su miedo, demasiado bien. Había perdido una familia aquel día y había ganado otra...

Y ahora el Cuerpo era toda la familia que tenía; pero ninguno de ellos se había convertido en su amigo, oh no. Los otros ‘tardíos’ de su generación no habían conectado con ella porque, bueno, le tenían miedo a ella (y sus habilidades de P12 alto, totalmente controladas, que poseía ya a la edad de once años) y a lo que podría hacerles... mientras que los que habían nacido con el don, claro, la miraban con desconfianza desde el principio, tanto por el repentino aumento de sus poderes como porque había elegido idolatrar a un hombre en el que muchos sentían que no se podía confiar... sólo se le podía obedecer y temer.

El  oficial veterano de la MetaPol, y P12 como ella, Alfred Bester. Así que al igual que ella, en muchos sentidos, él también había sido a su edad... un forastero, incomprendido por todos. Y según los archivos que hablaban de su carrera y que ella había estudiado, parecía claro que los pocos ‘amigos’ que el Sr. Bester había hecho la mayoría los habían ‘fabricado’ para él sus superiores, preocupados por las elecciones que había hecho al principio de su carrera.

Había tantas similitudes entre ellos; casi daba miedo... y entonces ella cerró los ojos unos instantes, sintiendo una presencia familiar que se aproximaba, un amigo, dirían algunos.. pero no ella, ya no. Conocía ahora, la verdad tras eso, también... los informes sobre el Sr.Bester la habían ayudado a aprender esa lección. Su único ‘amigo’ de ahora en adelante, era el Cuerpo, así era, desde el principio.

La puerta se abrió y una chica de cabellos castaños entró en la habitación; un poco más joven y más baja que ella, sonriendo... Viyana Metois, su compañera de habitación durante los últimos cinco años.

“Te queda bien, Sheynell...” Viyana dijo, admirando el nuevo uniforme de Sheynell. “Sí, muy elegante, desde luego.”

“¿Por qué estás aquí, Viyana?” la interrumpió. “¿No han empezado ya las clases de la mañana?”

Ella asintió arrepentida. “Sí, pero convencí al Sr.Merak de que decirte adiós era más importante que...”

“¡En eso te equivocabas!” respondió ella cortante. “Decir adiós no es más importante que centrarte en tu aprendizaje! Si te hubieras dedicado a tus estudios tanto como yo, ahora tú estarías en mi lugar, a punto de dejar este lugar para encontrarte con tu propio supervisor interno ¿no crees? Y debido a ello, me temo que ya no tengo tiempo de continuar esta conversación, debo irme, Viyana...”

Pero incluso mientras ella se dirigía hacia la puerta, su compañera de habitación, inevitablemente centrada en la tarea que sus instructores le habían asignado, tenía todavía algo que decir. “Ni siquiera un último partido de despedida ¿Sheynell?” la invitó la otra. “¿Por los viejos tiempos?”

Sheynell negó con la cabeza irritada,  se medio volvió para dirigirle una amarga sonrisa a la chica nacida en Francia. “¿Y para qué? ... Yo ya he superado todo eso, como tú bien sabes. Ahora que he terminado mi aprendizaje en la academia, por fin ha llegado mi momento para conseguir lo que siempre he deseado desde que llegué al Cuerpo, hace más de nueve años.”

La sonrisa de Viyana se desvaneció. “Para ser una oficial de la MetaPol.. para imitar a tu ídolo; Alfred Bester, ¿para seguir su camino? Sheynell... esa obsesión tuya puede destruirte, si continúas por ese camino.”

“Ah, déjame en paz” fue su respuesta. “Intentaron detenerle a él, también.. y mira hasta donde ha llegado. Adiós Viyana; no creo que volvamos a vernos nunca más.”

Y dicho eso, salió de la habitación sin mirar atrás.

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Complejo del Cuerpo Psíquico en la Cúpula Terrestre
09:10 ESTÁNDAR

“Ahora que hemos comido, al…” El ayudante del Director (de MetaPol) Exeter North comenzó a decir “es por fin el momento de que hablemos acerca del asunto por el que pedí que viniera hoy; un asunto que, dada la situación, debería haberse tratado antes de que se convirtiera en el problema que es ahora. Supongo que ya ha oído hablar del reciente nombramiento de uno de los suyos a Babylon 5.”

Al otro lado de la mesa, Bester asintió, sonriendo a regañadientes. “Ah, sí.. el Sr.Colin Ferris; de Toronto Megapolis creo” North asintió “De vez en cuando, en los últimos meses, los informes de la Oficina del Sr. Ferris en Babylon 5 han llegado hasta mi mesa, podría decirse. ¿No cree que tenemos un problema gestándose allí?”

“Un ‘problema’ sería decir poco, tal como van las cosas. Para empezar, tuvimos el problema del telépata rebelde, Paul Frost, el pasado enero... Ferris llevó ese asunto de forma poco efectiva. Después están sus informes; la verdad es que sugieren que las cosas en Babylon 5 funcionan ‘maravillosamente’!! Dadas sus experiencias pasadas allí, Al, creo que podemos estar de acuerdo en que este hecho por sí mismo, sugiere que se cuece algún problema...”

“No le discutiré ese hecho.” Afirmó Bester. “Y más recientemente claro está, y mucho más preocupante, en mi opinión, fue el apoyo que prestó Ferris a la ‘solución’ de Lochley para el problema de Lucy Thoreson. Que uno de los nuestros prestara tan valioso apoyo para que escapara del Cuerpo, debería ser como menos respondido.”

“Desde luego. Se ha decidido que nuestros colegas canadienses sean relevados de la gestión de este problema. Debe realizarse un examen imparcial del Sr.Ferris y de su ‘puesto’ en Babylon 5... y aunque estoy seguro de que no quiere usted oír esto, Al, usted tiene más experiencia tratando a los mundanos de allí que cualquier otro oficial que actualmente esté bajo mi mando...”

“Y ya que eso es así...” admitió Bester “quiere que yo vaya a Babylon 5 y que solucione la situación?”

“Exacto.”

“Por supuesto. Pero existen, me temo, ahora unas condiciones.”

“¿Condiciones?” respondió un sorprendido North.

“Condiciones. Si debo ser yo quien trate con Ferris, tengo que poder tratar con él a mi manera, y no de otra forma, Director. ¿Entiende usted lo que eso significa, claro?”

North suspiró y después asintió. “Sí, ¿y?”

“Y otra cosa que usted debe saber” continuó Bester. “En los últimos meses he decidido que hace demasiado que no tomo parte activa en la supervisión de uno de los nuestros en la etapa final de su formación. En ese sentido, en los últimos días se me ha presentado una posibilidad que no podía ignorar. Y con esta misión a Babylon 5 a punto de comenzar...”

“¿Desea llevarse con usted a la estación a esta prometedora joven” Preguntó North. “¿Por qué?”

“Observe y aprenda.” Respondió Bester antes de ponerse a un lado, al sentir la proximidad de quien esperaba, justo a tiempo claro. Se puso en pie, esbozó una sonrisa cuando la puerta de la oficina del Director se abrió, y una mujer joven, pálida y seria vestida con el uniforme del Cuerpo entró en la habitación.

“¡Director North! Tengo el honor de presentarle a la primera de la promoción de la Academia Superior, Primavera de 2263...

...la Srta. Sheynell Keynes.”

Bester observaba divertido, cuando la recién llegada se paró en seco, su semblante normalmente impasible se descompuso al ver quien era el que se hallaba allí ante ella. “¿Sr. Bester?”

“Desde luego, Srta. Keynes” respondió, arqueando una ceja. “A menos que, claro está, alguien haya decidido suplantarme.”

“¡Eso es casi imposible!” respondió la joven telépata una vez recobrada la compostura... aunque con un pequeño esbozo de sonrisa satisfecha. “Y ya que se me dijo que debía presentarme en la oficina del Ayudante del Director para encontrarme con mi nuevo supervisor, ¿debo entender que usted es ese supervisor?”

“Correcto, Srta Keynes. Llevo tiempo observando sus progresos en la Academia Superior con interés, y cuando llego el momento en que usted avanzara en sus deberes de interna dentro del Cuerpo, decidí que yo debía dar un paso adelante y ayudarla en su objetivo en la vida... para que se convirtiera en lo que yo soy y en lo que yo represento.”

Entonces Bester observó como la leve sonrisa de la Srta Keynes se convertía en una amplia sonrisa. “No me avergüenza admitir que he intentado emularle, señor... su dedicación al Cuerpo es bien conocida, y desde mis comienzos como telépata, he intentado seguir su ejemplo en todo lo que he hecho. Y ahora que usted ha elegido ser mi mentor... usted me honra, Sr. Bester. No hay ningún otro con quien deseara trabajar... nadie más que pudiera enseñarme lo que necesito saber...para... como usted diría, servir al Cuerpo, como mejor sé.”

“Ah... eso tiene sentido, supongo. Pero hablando de profesores, ¿no trabajó usted con el Dr. Paul Frost una vez, Srta Keynes?” Bester se quedó callado para ver qué respuesta recibía ante ese reto. Tenían tiempo para una pequeña prueba, ¿y por qué no aquí? “¿Fue una especie de mentor no oficial para ti ¿no?”

La cara de la joven telépata mostró tensión, la sonrisa se desvaneció. “Sr.Bester, le agradecería enormemente que no mencionara ese nombre en mi presencia... nunca más.”

Entonces North levantó las cejas de golpe... mientras Bester la miraba fijamente sin perder la compostura. Entonces, se permitió sonreír poco a poco. “Bien hecho, Srta. Keynes. Ha perfeccionado la primera técnica de su carrera.” Levantó su mano atrofiada. “Que nadie te intimide..”

“Ni siquiera yo.”

Su nueva protegida asintió al entender, con su compostura y su calma de nuevo intactas. “Entiendo su lección, señor... se lo agradezco. Ahora, si no es demasiado pedir, ¿puedo saber cuál es la verdadera razón por la que se me ha convocado en este lugar? Que usted estaba hablando un problema relacionado con el Cuerpo con el Director antes de que yo llegara, señor, es algo ev.. y entoces ¿nuestra primera misión juntos está relacionada con la resolución de ese problema?”

Bester respiró hondo y se rió, interiormente... la forja de la joven como oficial de MetaPol estaba prácticamente terminada. Pero todavía necesitaba un último toque, y eso no podía hacerse aquí... jamás podría hacerse. Temía esos momentos. Algunos, como Lauren Ashley, aprobaron con nota; otros como Byron, parecía que iban a aprobar, pero tenían una tara que tarde o temprano se manifestaría y les destruiría.

Aún así, era necesario que se hiciera. Sheynell Keynes nunca llegaría a tener la fuerza que se requería de ella sin una verdadera prueba; y esas pruebas siempre contenían una posibilidad real de fracaso.

“Srta. Keynes...” respondió él, sin permitir que nada asomara a su cara ni atravesara sus bloqueos, mientras le hacía gestos para que le siguiera fuera de la oficina del Director. “Esa ha sido una buena evaluación, y en ese caso, correcta. ¿Le gustaría venir conmigo a Babylon 5?”

****************
Complejo Médico de la Cúpula Terrestre
09:25 ESTÁNDAR

En el piso de arriba del enorme complejo hospitalario al noroeste de la Cúpula Terrestre, una consola de comunicación hizo un bip.

“¿Dr. Franklin? Aquí hay un tal Sr.Molyneux que quiere verle...”

ACTO PRIMERO ir al principio
Complejo Médico de la Cúpula Terrestre
Ginebra, la Tierra
09:30 ESTÁNDAR, 08/03/2263

“¿El Buró 13? Me temo que no he oído nunca ese nombre. “El Dr. Stephen Franklin se quedó pensativo unos segundos, preguntándose de qué exactamente se ocupaba el Buró 13, pero decidió no preocuparse de ello. El hombre que había venido a hablar con él, o bien se lo diría junto con todo lo demás que quisiera hablar con él, el jefe del Departamento de Investigación Xenobiológica de la Central Terrestre, o si no quería decírselo, le mentiría cuando se lo preguntase.

Paranoia residual, se percató Stephen lamentándose ... en esos momentos no tenía razón alguna para preocuparse de los asuntos de ese tipo. Algo en su aspecto le hacía sentir incómodo. Quizá era el modo en que el hombre extendía sus dedos frente a él, y le miraba por encima de ellos pensativo, educado y distante. “Es un número bastante gafe, la verdad... “ Stephen siguió, intentando desdramatizar. “... supongo que lo oye todo el tiempo.”

“Entonces” el Dr. Franklin se sentó tras su escritorio, quedando el Sr.Molyneux enmarcado por la luz del sol que entraba procedente de los amplios ventanales. Después de cinco años en una estación espacial, a Stephen le encantaba poder levantar la vista de su escritorio y ver el cielo, pero en esos momentos lo único que veía era una sombra bordeada por una línea brillante y con unos ojos fríos y brillantes. Algo que trastornaba bastante un martes a las 9.30 de la mañana. “¿Qué puedo hacer por usted?” le preguntó.

“Mucho, doctor” le dijo Molyneux, acercándose a él ligeramente. “Y, de hecho, hay mucho que yo también puedo hacer por usted.”

“Parece un trato bastante bueno” Stephen hizo el comentario con una sonrisa. “¿Pero de qué estamos hablando exactamente? No se ofenda, pero tengo mucho trabajo que hacer, y...”

“Investigando, claro está, lo entiendo, doctor” interrumpió el otro hombre. “¿En qué está trabajando ahora, las migraciones genéticas de las poblaciones aisladas de protospoo?”

“Entre otras cosas” reconoció el doctor a regañadientes. Molyneux volvió a sonreír.

“Es algo bastante fascinante la verdad” protestó Franklin, intentando ser lo más positivo posible. “La frecuencia en la ocurrencia de la extraña mutación ‘gimiente’ no había sido investigada antes, en parte debido a, supongo, al increíble... bueno, es igual. La cuestión es, que este es sólo uno de los proyectos que tengo en proceso y que debo revisar diariamente, así que si no le importa...”

“Antes de que usted empezara a trabajar aquí, tengo entendido que estuvo inmerso en un proyecto de la Alianza Interestelar recogiendo información médica sobre enfermedades de todas las especies de la galaxia conocida, una especie de referencia general, si no me equivoco.”

“Es correcto. De hecho, sigo trabajando en ello, junto con el resto de mis atribuciones aquí.”

“Ya veo. Y supongo que la Central Terrestre ha sido de apoyo de esta... confluencia de intereses.”

“Sí, claro. Me han asegurado que tendré recursos, una plantilla...”

“Claro. Y... sólo por curiosidad… ¿alguno de esos recursos se han materializado realmente?”

“Bueno” dudó Franklin. “Ha habido algunos retrasos, pero francamente, cuando se trata del gobierno aprendes a esperar eso...”

“¿Esperar qué exactamente, Dr. Franklin?” el hombre le miró directamente, con la cabeza erguida como la de un pájaro curioso.. un halcón quizá, avistando a su presa. Stephen de repente se pregunto si ese Buró 13 sería una especie de agencia de policía interna, como los ‘OJOS’ ... pero seguramente ese tipo de cosas se había terminado cuando se fue Clark...

“¿Se le ha ocurrido, doctor...” continuó Molyneux, echando por tierra la hipótesis de Franklin antes de que tuviese oportunidad de formularla siquiera, “ que esos ‘retrasos’ podrían ser síntoma de algo más que el usual desorden burocrático? Que tal vez existan unas facciones dentro de la Central Terrestre que no apoyarían incondicionalmente la investigación de las similitudes entre especies, y las posibilidades que surgirían para aprovecharse de esas similitudes? El trabajo que usted realizó con el embarazo de la mujer del presidente de la ISA, por ejemplo...”

“Mi atención a la Entil’zha Delenn” interrumpió Stephen, con los nervios de punta y enfadándose por momentos con ese hombre “fue el trato que un médico da a su paciente, no una declaración política ni.. nada por el estilo” continuó con tono alterado “mi miedo siempre ha sido que esas ‘facciones’ suyas pudieran alentar mi trabajo y que después intentaran utilizar los resultados para utilizarlos en la investigación de armas biológicas... y no oculto el hecho que yo NO pienso tomar parte en eso ni dejaré que ocurra nada parecido. Ahora si me disculpa..”

El hombre de cabellos blancos se recostó en su silla, y su sonrisa de depredador se amplió. “Y supongo que si yo le ofreciera el apoyo de mi organización, usted inmediatamente sospecharía que tengo ese vil plan en mente.”

Eso hizo que Stephen se detuviera, ya que eso era exactamente lo que él pensaría. ¿Qué estaba pasando? Ya había previsto que el nivel general de bazofia política que iba a tener que soportar aumentaría drásticamente al aceptar este trabajo, pero no esperaba que llegara a este extremo. Quizá era demasiado inocente. Se recostó en su cómoda silla, a su espalda una pared de madera oscura y un gran número de certificados enmarcados.

“¿Es así?” preguntó.

“Al contrario, doctor. Mi organización está firmemente comprometida con el trabajo conjunto con las demás especies como amigos. Y estamos, de hecho, muy interesados en ayudarle en su investigación.”

“¿A cambio de...?”

Molyneux se encogió de hombros. “Acceso a sus resultados. El privilegio de... sugerirle las líneas de la investigación. Sin coacciones, se lo aseguro. Toda la ayuda que le proporcionemos será sin más. Es solamente un intercambio informal de ideas, si así lo prefiere.”

Más intrigado de lo que estaría dispuesto a admitir, Stephen recurrió a la pregunta que había querido preguntar desde el principio: “¿Qué es lo que hace su organización, exactamente?”

El hombre se enderezó un poco, pasando a modo de lectura. “El Buró 13 se fundó poco después de que se formara la Central Terrestre, en su origen utilizaba el personal y demás recursos que ‘heredó’ de organizaciones similares que había en las naciones integrantes... como por ejemplo un ala del Buró Federal de Investigación de los Estados Unidos que había investigado la actividad extraterrestre y paranormal desde finales del siglo veinte.

“Nuestra misión” continuó, absteniéndose de listar cualquier otra organización que podrían haber contribuido en los principios de su actual proyecto “siempre ha sido esperar lo inesperado, guardar y preparar a la Tierra para las eventualidades que podrían parecer descabelladas, o inimaginables, para el público en general.”

“Para utilizar un ejemplo de su profesión, doctor, ¿qué pasaría si algún tipo de enfermedad virulenta, natural o fabricada, no importa, fuese a atacar a uno de nuestros mundos, quizá a la Tierra? ¿Qué tipo de defensas necesitaríamos para manejar una eventualidad similar?”

“Ese caso es bastante poco probable” apuntó Franklin. “Entre la incompatibilidad genética y el tremendo nivel de virulencia y/o saturación haría falta superar los procedimientos que tenemos in situ para contener nuestras propias epidemias...”

“Pero esto es posible, doctor, y es el propósito de nuestra organización el estar preparados para estas posibilidades. Como consecuencia” siguió “nuestros métodos también se han convertido en algo... heterodoxo. Casi híbrido, podríamos decir” su sonrisa se hizo más amplia.

No sabía qué reacción esperaba,  pero Stephen se aseguró de que no la tuviera. Contempló a Molyneux impasible hasta que su sonrisa se medio desvaneció. Después se aclaró la voz, se incorporó en su silla y recogió sus archivos y su databloc.

“Es todo muy interesante, Sr. Molineux, y pensaré en ello. ¿Por qué no da su número de comunicación a mi recepcionista para que yo me pueda poner en contacto con usted? Ahora me temo que estoy más que retrasado y debo empezar mis rondas.”

Aunque algo desconcertado, Molyneux se recuperó en seguida, y salió de la oficina por delante del doctor. Franklin estrechó su mano educadamente y le dejó frente a la mesa de la recepcionista, y se dirigió hacia el amplio pasillo, de amplios ventanales, con paso decidido.

El hombre sin nombre miró al doctor pensativo. “Disculpe” dijo a la recepcionista. “El Dr. Franklin mencionó sus ‘rondas’... ¿quiere eso decir que todavía visita pacientes privados?”

“Oh, sí, no a muchos, claro, pero algunos de los representantes alienígenas presentes en Ginebra han pedido ser visitados por el Dr. Franklin, dada su reputación en Babylon 5. Creo que tiene a una pre-reina Gaim en su lista actual de pacientes, sin mencionar las crías del embajador Narn  y toda la delegación de Fzhgl’k.”

“Ya veo” musitó el hombre de cabellos blancos. Sonrió de repente a la joven mujer india que vestía un sari naranja y tenía una marca de casta. “Gracias por su tiempo.”

Caminó por el pasillo, como un montón de sombra y hielo desplazándose entre la luz.

****************
’Nave Madre’ del Cuerpo Psíquico Número 6
En ruta a to Babylon 5
08:17 ESTÁNDAR, 09/03/2263

En una nave sombría, una figura de rostro pálido vestido de blanco miraba a la vista del hiperespacio, unos pocos mechones de cabello artísticamente peinados, enmarcaban su  mirada calculadora... la otra marca distintiva, el distintivo plateado y dorado del Cuerpo, a la izquierda sobre su pecho. Este era su primer viaje a través de ese lugar rojo e infernal; el medio que permitía que la vida inteligente saltará entre los interminables años luz del espacio real.. y ahora,  las historias que Viyana le había explicado  sobre el hiperespacio por fin estaban empezando a tener sentido.

¡Cualquier persona o cosa podía esconderse allí fuera! Y así había sido en el pasado reciente, si uno creía en algunos de los informes. Flotas enteras con cientos o miles de naves podrían pasar sin ser detecados, y el sistema galáctico de balizas entre las puertas de salto eran sólo una guía. Entre las líneas trazadas de baliza a baliza, se podría uno encontrar con lo desconocido.

Incluida, por supuesto, la nave en la que ella se encontraba en esos momentos. Tal como ella había sabido por su mentor el día anterior, el ‘Número 6’ y todas sus naves hermanas habían sido diseñadas para permanecer en el hiperespacio casi continuamente, tan sólo salían de él cada seis meses o así para coger suministros y realizar reparaciones. ¿Y cuál era su propósito? Su propósito, dedujo en sus conversaciones iniciales con el Sr. Bester, era transportar a oficiales como ella de sistema a sistema en el hiperespacio, distancias que los transportes del Cuerpo más pequeños no podían soñar cruzar, a salvo.

Sheynell sonrió inexorable. Al menos esa era la historia que circulaba.

Tras ella la puerta se abrió. {{Ah, Srta. Keynes}} le llegó la ahora familiar señal telepática. “Aquí está.”

Ella levantó una ceja. “Se ha dormido, Sr. Bester.”

“¿Y por qué no?” fue la respuesta optimista del otro telépata. “Mientras estemos a bordo de esta embarcación, estamos en uno de los lugares más seguros que el Cuerpo pueda proporcionarnos, rodeados de nuestros hermanos y hermanas telépatas, y sin amenazas de nadie... un lugar ideal donde encontrar descanso, descanso que no encontraremos cuando lleguemos al final de este viaje...”

“En Babylon 5”  apuntó ella casi con repulsión. “Una mezcla de mundanos de cientos de especies... es un lugar peligroso para los nuestros, según los servicios secretos han averiguado de diversos miembros del Cuerpo, usted incluido, en los últimos seis años.”

“Y aún así, una vez más, el Cuerpo requiere de mí que viaje a ese lugar que una vez llamaron ‘la última y mejor esperanza de paz para el hombre...” musitó el oficial veterano. Pero después Bester cambió el tono de compañerismo al tono de acero, y su mirada se endureció. “Pero aunque puede que sea así, Srta. Keynes... por favor explíqueme el razonamiento que hay tras nuestra próxima visita.”

Ella se irguió, y se volvió para mirarle. “Por supuesto, señor, nuestros colegas de Toronto enviaron al Sr. Ferris a Babylon 5 como interno permanente, y yo añado que aparentemente como enlace‘moderado’ entre el Cuerpo y el personal mundano al mando de Babylon 5. Nuestro objetivo al viajar allí es investigar los supuestos fallos del Sr. Ferris, y también su falta de acierto cuando se trata de asuntos del protocolo del Cuerpo.”

“Nuestro objetivo.. sí. Mi objetivo… no.”

Ella frunció el ceño. “¿Señor?”

“Su análisis es profesional, preciso, y aún así... incompleto. La atención que debemos darle al Sr. Ferris y a sus errores es sólo una de las razones de esta visita.. pero no, desde mi punto de vista, el principal.”

“Hay otro asunto que debemos resolver, y aunque no es fácil hablar de ello... debemos hacerlo. Srta. Keynes... inevitablemente, ha llegado el momento en que me situaré en el límite de lo conocido y para pasar al de lo desconocido. He visto como esto le ocurría a mis telépatas en diversas ocasiones, como usted bien sabe...”

“¡Señor!” le interrumpió ella; una sensación de frío la atravesó, al darse cuenta de qué estaba hablando. “Usted está ahora perfectamente sano, con muchos años por delante para servir al Cuerpo. ¿Por qué estamos hablando de...”

Bester se volvió entonces y miró por el ventanal... la luz del hiperespacio se reflejaba en su cara. “Porque debemos, Srta. Keynes... porque, como muchos otros, su comprensión de la situación no es objetiva. Si me permite ser claro, parece ser que yo he sido una especie de figura paternal para usted... un sustituto del mundano que la abandonó, hace muchos años.”  No era una pregunta... era una exposición de hechos.

Ella asintió en silencio. “Como yo sospechaba... y no es algo sorprendente, por lo poco que he visto de su progreso a lo largo de los años... pero sigamos. Srta. Keynes, lo único que siempre me ha importado es el Cuerpo, y mis telépatas. Usted es una de esos telépatas, pero más que uno solo. Posiblemente mucho más que sólo uno, pero antes de que podamos continuar por ese camino, queda todavía por ver qué tal podrá usted manejar la situación en Babylon 5...”

A su mente llegó un símbolo y después... una imagen de ella de pie tras él, caminando tras sus pasos... y en un instante lo comprendió, supo qué es lo que él quería de ella, quizá no ahora, pero sí a la larga. Y mientras tanto, en apariencia para todos, ellos iban a Babylon 5 para investigar al Sr. Ferris y su intervención en los recientes acontecimientos, ella iba a ese lugar para aprender lo que era estar en el lugar de Bester...

Y que eventualmente, llegaría un momento en que él se iría... y que entonces la transmisión seguramente sería permanente.  Respiró hondo y se encontró con la mirada de Bester. Era una perspectiva aterradora... pero, al mismo tiempo...

Estimulante.

{{Veo que ahora lo entiende. Y también las razones de por qué debe ser así}}

{{Lo entiendo, señor}}

{{Es.. un principio}} Bester sonrió. {{Pero todos tenemos que empezar por algún sitio ¿no?}} “Pero basta de seriedad.. sé que lo hará usted bien, y visto lo visto, es hora de que hablemos de cuál será su papel en la investigación de la asignación del Sr. Ferris. Es obvio que varios miembros de la tripulación de Babylon 5 le habrán influido; será tarea suya identificarles por mí...”

****************
Estación Espacial de la Alianza Interestelar Babylon 5
Zona de Llegadas y Salidas
10:21 ESTÁNDAR, 11/03/2263

 “Vale…” empezó a decir Zack Allan, mientras su segundo al mando, el sargento Glenn Satamba, con la vista perdida en el techo y con evidente alivio, y evitando a los dos drazi que estaban provocando todo el jaleo. “¿Cuál es el problema aquí?”

“Explicando a humanos, estábamos” explicaba un drazi. “Pero como tantos humanos, no quiso escuchar, sólo hablar. El jefe de caza nos convocó aquí, pero nuestra nave se estropeó... la valiente tripulación drazi perdida, muy mala experiencia. Pero ahora estamos aquí, desear aprender donde estar los juegos.”

“Te perdiste la fiesta” respondió Zack con la cara inexpresiva. “Eso fue la semana pasada.”

“Perder.. la fiesta” Por la expresión de cara del drazi más joven, Zack se imaginó que llegar ‘tarde’ podría ser algo perjudicial para la salud del drazi principal...

“Sí, eso me temo. Mira, si buscas algo de diversión, siempre está el Sector Rojo, ya sabes...”

El drazi principal escupió algunos improperios en su lengua, antes de salir de allí a grandes pasos, dándole a Zack otra razón más para sonreír... ya había oído eso antes, y ahora ni se inmutaba por eso.

“¡Maldición! Murmuraba Satamba a su lado, cuando el drazi se marchó. “Sólo una vez, Jefe, me gustaría poder entender qué es lo que tienen dentro de sus pequeñas cabezas llenas de escamas... sólo una vez. ¡Haría mi vida mucho más fácil!”

“Bueno...” respondió Zack “Ya te habrás dado cuenta, sargi, que las cosas por aquí suelen empezar mal, y van de mal en peor... “ En ese momento Zack sintió una sensación familiar en la boca del estómago y se dio la vuelta.

Y deseó no haber abierto la boca. Nunca fallaba ¿a que no?... allí estaba ÉL.

“Muy bien... ¿qué pasa con usted Sr. Bester? ¿Es que viene a visitarnos hasta cuando tiene vacaciones o qué?”

“De eso nada, Sr. Allan” Respondió Bester con esa sonrisa que siempre hacía que Zack quisiera enviar al Psico Agente a la mazmorra sin que siquiera abriera la boca, y desde luego sin recoger su tarjeta de crédito. “Sé de lugares mucho mejores para pasar mi tiempo libre, y este no es desde luego uno de ellos.”

Entonces Zack se dio cuenta  de que ese pequeño imbécil no iba solo... de nuevo. Quien parecía ser otro Psico Agente iba tras los pasos de Bester; pero vaya, parecía recién salido de la escuela o algo así. “No querrá decir.... ¿pero qué tenemos aquí Sr. Bester? Una tarjeta del miembro 2263 del grupo de animadoras del Cuerpo Psíquico o qué?”

“Y buenos días a usted tambien Sr. Allan.” Le respondió la compañera de Bester, con una sonrisa igual a la del telépata. “Desgraciadamente no puedo estar de acuerdo con su análisis de mis capacidades; y la razón de nuestra visita a Babylon 5 no es ni mucho menos por diversión... y también es un asunto interno del Cuerpo, y como tal, no es asunto suyo.”

“Nos vemos.. Sr. Allan.” Y con eso, la joven telépata de cabellos rubios pasó por su lado rápidamente, dejando a un atónito Zack como blanco, de nuevo, para su compañero.

“Ay, ay...” musitó Bester. “Tiene un don de palabra ¿verdad? Ah, bueno, ya me gustaría quedarme a charlar, Sr. Allan, pero ya sabe cómo son las cosas... hay lugares y cosas que hacer.” En ese punto Bester se alejó y casi de inmediato desapareció entre la multitud.

Unos segundos después Satamba volvió junto a Zack, con una expresión de perplejidad en su cara. “Ah... ¿y de qué iba todo eso, Jefe?”

“Muchas cosas...” gruñó Zack “y ninguna es buena.” Se dio la vuelta, levantó la mano izquierda de golpe y pulsó su comunicador. “Capitana Lochley... aquí el Jefe.”

“Aquí Lochley, Jefe. Adelante.”

“No quiero arruinarle el día, Capitana...” dijo Zack. “Pero una de sus personas favoritas del universo acaba de subir a bordo, y no ha venido solo...”

****************
Cerca de allí...

Dubois parpadeó y después se giró. No se equivocaba.. era él.

El asesino de Byron había vuelto a Babylon 5 ... y ahora, tendría que contárselo a los demás, sobre todo a Evenrain; Evenrain tendría que ser la primera en saberlo. Dubois empezó a caminar, y segundos después, era como si nunca hubiese estado allí.

****************
Oficina de la Capitana
11:12 ESTÁNDAR

Era alucinante, pensó Elizabeth Lochley, que la primera vez que se había encontrado con este hombre, había sido porque le habían pedido ayuda, ella le había pedido ayuda, para ser más exactos. La segunda vez fue parecido... hasta el momento en que todos los miembros del círculo cercano a John, él incluido, la habían intentado convencer de que Bester sólo significaba problemas. El Sr. Garibaldi, claro está, había intentado tirársele al cuello al telépata... pero ella nunca había sabido juzgar el carácter de la gente al momento. Y debido a lo que algunos considerarían un ‘defecto de carácter’ ella había decidido dar a Bester el beneficio de la duda.

Y eso, claro está, había llevado a todo el asunto de Byron. El modo en que todo terminó, fue mayormente culpa de Bester... y ella dio gracias por no estar por allí cuando Bester volvió a la estación el pasado verano, buscando a otro telépata fugitivo. Esta vez, sin embargo, eso no iba a ser posible... porque justo después de que Zack terminase de hablar con ella, el mismo Bester hizo lo mismo, solicitando encontrarse con ella lo antes posible.

Una reunión en la que también iba a estar otro individuo.. y ese ‘otro’ ocupaba en esos momentos la otra silla frente a su mesa, junto a Bester: Colin Ferris. Era evidente por la expresión en la cara del Psico Agente más joven que en esos momentos desearía estar en cualquier otro sitio en la galaxia antes que allí.

“Vamos a ver si lo entiendo bien, Sr. Bester...” empezó a decir Lochley. “El Cuerpo ha decidido enviarle a Babylon 5 para examinar al Sr. Ferris, aquí presente...”

“Exactamente, Capitana. Es la política del Cuerpo enviar a un oficial con experiencia, de mi calibre, a los nuevos asignados permanentes aproximadamente tres meses después de que se establezcan esas asignaciones. El propósito de esto, como usted comprenderá bien, es asegurarnos de que nuestro personal interactúa con la población local sin problemas... y si existe algún problema, que el oficial que los observe determine soluciones prácticas para ellos,  causando el menor revuelo posible.”

“Ya.. veo. ¿Y qué tiene que ver esta ‘investigación’ conmigo y mi tripulación, Sr. Bester?”

“Muy poco... pero como usted es el oficial al mando de Babylon 5, pensé que lo mejor era ser políticamente correcto y hacerle a usted saber de este asunto antes de comenzar con mis deberes aquí. La última vez que me acerqué a usted personalmente fue una experiencia negativa para ambos... nunca debió ocurrir así, y en comparación, este asunto es mucho más sencillo... casi algo normal, entre los de mi clase. Si todo va bien a partir de este momento, usted ni siquiera se dará cuenta de que estamos aquí...”

“Igualmente Sr. Bester” interrumpió Colin “creo que yo iré poniendo al corriente a la Capitana Lochley sobre los progresos de la investigación, si a usted no le importa..”

Lochley observaba y mientras los ojos de Bester se entrecerraban brevemente, y después sonrió. “Lo que usted crea correcto, Sr. Ferris; usted tiene que interactuar con la Capitana y con su tripulación a diario. Dejaré esos ‘informes’ en sus más que capaces manos.”

“Gracias, Sr. Bester” respondió Colin, con la vista ahora fija. “Lo recordaré.”

“Sin embargo, Capitana” Bester concluyó, levantándose de su silla y saliéndose por la tangente de nuevo “sin importar quién informa a quién, también es mi deber informarla a usted de que la investigación del Sr. Ferris y su ‘situación’ comenzará poco después de la comida del mediodía. Si no hay nada más...”

“Una cosa más, Sr. Bester” respondió justo cuando el telépata se disponía a alejarse de allí. “Me he percatado de que ha traído a otro oficial del Cuerpo Psíquico a la estación... ¿para ayudarle en su ‘investigación’ tal vez?”

“¿Y la joven tiene una voz?” concluyó Lochley, dirigiendo su atención a la acompañante de Bester, que le esperaba pacientemente.

Bester se detuvo a medio paso y se giró. “Desde luego que tiene un nombre, Capitana... y me disculpará que no las haya presentado antes. Capitana Lochley... tengo el honor de presentarle a mi nueva ayudante, la oficial interna del Cuerpo Psíquico Sheynell Keynes... una P12. Srta. Keynes, preséntese a la Capitana.”

“Capitana Lochley...” empezó a decir la joven telépata, con una mirada clínica, casi indiferente. “He oído hablar mucho sobre usted, sobre todo de sus dotes de mando, por boca de Bester y otros... y ya que esta es la primera misión que el Cuerpo me ha encomendado fuera del espacio terrestre, estoy segura de que mi estancia a bordo de su estación será... interesante.

“Pero tal como el Sr. Bester ha apuntado, Capitana, ha sido un largo viaje para ambos, y por eso debo despedirme de usted en estos momentos... hasta que volvamos a vernos.” Y con ello, la Srta. Keynes se dio la vuelta con sus botas de tacón e hizo una indicación con la cabeza en dirección a Colin. “Sr. Ferris,” Y entonces ella y Bester salieron de la oficina de Lochley juntos.

“Maldita sea...” dijo Lochley, unos segundos después. “Allá vamos de nuevo..”

Colin respondió con gesto severo. “No esperaba que le enviaran a él para examinarme, Capitana... pero supongo que debería haberlo previsto desde el principio. Tiene que entender que aunque a algunos les gusta creer que el Cuerpo es un gran ejército sin cara y con uniforme negro... no sé por qué...” Sonrió levemente. “La verdad es que no es así.”

“Digamos, de momento, que la parte del Cuerpo que me envió a Babylon 5 no hace las cosas del modo en que la gente de Bester las hace, en lo que se refiere a nuestra relación con los normales.”

Lochley asintió. “Y dado que al Sr. Bester y a sus telépatas parece que no les gusta el que les enviaran aquí...”

“Parece que los próximos días no van a ser divertidos para mí. En cualquier caso, voy a intentar protegerla a usted y a los demás de lo peor que pueda pasar...”

“Y eso quiere decir ¿qué exactamente?”

“Bester ya tiene munición suficiente para utilizarla contra mí, Capitana.”  Respondió Colin. “De otro modo no se habría presentado aquí con tanta amabilidad. Lo que sé, después de estudiar su historia al servicio del Cuerpo, es que el Sr. Bester nunca sonríe y es amable al mismo tiempo, a menos que crea que tiene las de ganar... en cualquier situación.

“Añada mi fracaso al capturar al Dr. Frost en enero junto con mi decisión en el asunto Thoreson... eso además de que he establecido mejor relación con usted y con su gente que cualquier otro oficial del Cuerpo, hasta la fecha...”

“...Bester probablemente cree que algunos de nosotros hemos ejercido en usted una mala influencia.” Lochley terminó la frase por él.

“No iba a decir eso, Capitana, pero así es como Bester lo planteará, sí.”

“Eso... quiere decir que debemos esperar otra visita suya o de su ayudante, la Srta. Keynes, pronto ¿no? ¿Y que harán preguntas que no queremos responder?”

“O peor.” Afirmó Colin desanimado. “Visto lo visto, Capitana, pienso que su ayudante es nuestra mayor preocupación por ahora. Analizando las visitas que Bester ha hecho a la estación en los últimos años, usted y los demás pueden tener una idea de cómo piensa, y como se mueve... pero la Srta. Keynes, ella es la incógnita de la ecuación. Hasta que actúe por primera vez, no podremos predecir sus acciones... ni de qué es capaz.”

“Aunque... el sólo hecho que Bester la haya traído hasta aquí para ayudarle ya nos indica bastante, si lo pensamos un poco. Bester no se hubiera molestado en traerla a menos que ella se enfrente a las situaciones igual que él..”

“En mi opinión probablemente se trata de la nueva protegida de Bester.”

Colin asintió. “Ese sería mi  análisis, sí. Y ya que usted ya ha descubierto de primera mano, que el problema le sigue allá donde va... en este caso, me temo que dos no es mejor que uno...”

****************
En otro lugar de la estación...

      {{Evalúe y examine las pistas}}

Sí con la cabeza. {{Sus defensas están bien formadas... tiene una fuerza sorprendente, dado que fue adiestrado por los Humanistas}}

{{Pero ella es una mundana, Srta. Keynes... ¿se ha dado cuenta?}}

{{Un poco, antes de que perdiéramos la línea de visión. Ella intentó hablar con él después de nuestra partida}} Una risa sombría. {{Esa es nuestra primera pista.}}

{{Desde luego; ahora es cosa nuestra formar la escena completa de lo que está ocurriendo aquí.}}

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Bajo Fondo; Gris 15
13:00 ESTÁNDAR

 “Él está aquí… ¿qué hacemos?”

“Sí” le respondieron. “Él está aquí, Makay, y te doy las gracias por hacer lo que hiciste, al darte cuenta de su llegada... y por tener cuidado y no meterte en lo que podría haber sido una situación desestabilizadora.”

Los demás se pusieron todos juntos para escucharla. “No somos su objetivo esta vez; ni siquiera sospecha de nuestra presencia aquí... y eso debe continuar así. No debemos repetir los errores que hicieron los otros, los errores que provocaron que Byron se sacrificara en nuestro nombre.”

“Hemos establecido algo importante aquí, pero algo también oculto. Y mientras él no averigüe que estamos aquí, el sueño continuará... y lo que Byron empezó en este lugar, pueda POR FIN ser.”

Ellos respetarían sus deseos... de momento. En parte porque no habían encontrado otra opción mejor... pero mayormente, porque querían vivir.

Mientras Makay Dubois, la que había comenzado todo aquello, de repente se dio cuenta de que faltaba alguien en la reunión... y empezó a tener dudas. De repente, él se dio la vuelta y se desvaneció entre las sombras.

Él tenía que encontrarle.

****************

En el Jardín, un hombre caminaba solo.. y ese hombre no era nada especial, no resaltaba de ningún modo, a menos que le miraras a los ojos. El hombre sabía lo que había ocurrido.. sabía que el oficial de la MetaPol que había matado a su hermano había vuelto a Babylon 5. Era todo muy bueno, suponía, una sincronía que no ... que no podía ignorar.

El hombre torció la boca y esbozó una sonrisa sardónica. Que los demás se escondieran en el Bajo Fondo con Evenrain... ese no era el modo en que él hacía las cosas, y esa oportunidad no se le iba a presentar otra vez.

Él, Owen Strainger, se encontraría con el Sr. Bester en el lugar y el momento de su elección...

Y uno de los dos moriría.  

ACTO DOS ir al principio
El Jardín
Babylon 5
13:27 ESTÁNDAR, 11/03/2263

Había pasado aproximadamente un cuarto de hora desde que el Sr. Bester y ella tomaron caminos distintos para comenzar  con la serie de ‘entrevistas’ que él debía efectuar con los mundanos de la cúpula de Babylon 5. Sus instrucciones antes de partir fueron que ella ‘aprendiera todo lo que pudiera acerca de la estación’.

A su manera, con su propio estilo, claro está.

Sheynell sonrió sin alegría, miró hacia la columna guía que había tras ella y realizó un escaneo de la línea de visión para asegurarse de que nadie la seguía. Las investigaciones serias ya vendrían más adelante; de momento se iba a dedicar a satisfacer su curiosidad respecto a la organización de la Alianza, algo que desde hacía un tiempo le parecía algo interesante.

Con ese objetivo empezó a caminar por un pasillo que pasaba por la zona de cultivos más grande del Jardín, siguió a través de ese camino, memorizado hacía tiempo. Después emergió de entre esas tierras de labrantío, teniendo ya su destino al alcance.

En las proximidades, se erguían una serie de torres de cristal y roca sobre un complejo de edificios más grandes, las torres estaban conectadas gracias a una serie de puentes. El complejo estaba separado de los demás edificios que había junto a las tierras de cultivo dentro de la estación; y como estaba conectado a los niveles inferiores únicamente por dos tubos de transporte, era muy fácil de defender... una característica envidiable, dadas las circunstancias.

Eso era útil para sus residentes actuales; la fuerza que los minbari llamaban Anla’shok... o, los Rangers para los humanos. Los informes de inteligencia del Cuerpo sugerían que los Rangers habían sido un instrumento útil a la hora de repeler los avances de las Sombras y los Vorlons... y posteriormente a eso, habían hecho las veces de fuerza policial para la Alianza Interestelar.

Excepto, claro está, añadió ella mentalmente, cuando la guerra ya no se pudo evitar; como el caso del reciente conflicto contra los Centauri. Entonces, esa especie de fuerza policial desapareció y los Rangers se revelaron como lo realmente eran: una fuerza de guerreros, igualados por su fuerza mortal de naves de guerra.

Y después de eso, ella los maldijo; dejo que su mente divagara: ese era desde luego su peor hábito..  entonces notó que alguien venía. Quizá el comandante Ranger de este lugar había situado a sus guardias alrededor del perímetro de sus dominios. Si era así, no se le podía culpar; si ella hubiese estado en su lugar, ella probablemente hubiera hecho exactamente lo mismo.

Sheynell se concentró en la presencia que se aproximaba, arqueó las cejas; esto era interesante. El Ranger que se acercaba era muchas cosas... aventurero y disciplinado en igual medida, y un líder que sabía correr riesgos cuando era necesario. Pero lo más interesante de todo era lo siguiente: el humano que habían enviado para interceptarla poseía lo que, para un mundano, era un interesante conjunto de poderosos bloqueos naturales.

Pero este era el encuento que ella buscaba, ¡oh sí! Así que, Sheynell esperó pacientemente hasta que la mujer vestida con ropas negras de guerrero apareció tras el pequeño seto de árboles frente al complejo; entonces dio un paso adelante para hablar con ella.

“¡Vaya.!  Quieto corazón” murmuró la mujer. “¿A qué debo este honor? Hace bastante tiempo que los suyos no han mostrado interés alguno en los Rangers, Srta....?”

“Mi nombre es Sheynell Keynes; Srta. Pratchett ¿verdad?” La Ranger asintió con un gesto suspicaz en sus ojos; Sheynell sonrió. “Por favor, ahórrese sus sospechas. Si hubiese querido hacerle daño, no me hubiese acercado a su zona de poder tan abiertamente. En vez de eso, podría haberme introducido fácilmente entre los suyos como un fantasma, observando y enterándome de lo que deseara, y después hubiese atacado cuando yo hubiese considerado oportuno. Pero eso no hubiese servido a mis propósitos...”

“¿Y cuáles son?”

“Hablar con usted, claro está” añadió airada. “Siempre me han intrigados los de su clase, desde que me he encontré con un Ranger por primera vez en circunstancias bastante distintas y bastante especiales, hace casi dos años; ¿a quién deben su lealtad, a quién... y por qué?”

Pratchett se encogió de hombros, aunque su sonrisa era algo ácida. “Miss Keynes, no creo que el Cuerpo pudiera jamás entendernos, por muchas explicaciones que yo le diera. Pero escuche esto, si quiere...”

Su voz cambió ligeramente, volviéndose más formal. “Soy un Ranger. Camino por lugares oscuros donde otros no osan entrar. He servido a John Sheridan durante la Guerra de las Sombras, y ayudé a mantener a raya todos los males de la galaxia. Lo he he hecho, lo he hecho en el nombre de Valen y en el nombre del Uno al que todos servimos. Vivo por el Uno y moriré por el Uno.”

Repentinamente, la Ranger sonrió con picardía. “Y ocasionalmente he hecho la colada del Uno.” Arqueó las cejas ante una desconcertada Sheynell. “¿Era eso lo que quería usted saber de nosotros... Srta. Keynes?”

“Hasta cierto punto… sí.” Respondió después de tomarse un momento para ordenar sus ideas. “No puedo evitar notar que ha mencionado usted al ‘Uno’, Srta Pratchett. El Ranger al que me referí también mencionó a ese ‘Uno’, aunque nunca aclaró quién o qué era ese ‘Uno’...”

“Exactamente”  le respondieron. “¿Debo suponer que el individuo al que usted se refiere es una telépata pelirroja que se llama Brianna Tolmanes?” Sheynell asintió. “Eso pensaba. Ya había oído hablar de ese asunto, claro, a través de mis propias fuentes... de cómo la Anla’shok Tomanes fue obligada por un Oficial del Cuerpo Psíquico llamado Bester, a romper su juramento de servicio a los Rangers. ¿Usted conoce a ese hombre por casualidad?”

Ella se rió. “¿Y se supone que ustedes saben todo de lo que ocurre a su alrededor? En ese caso, parece que les falta información... El Sr. Bester es mi supervisor interno, y también está en estos momentos a bordo de la estación.

“Pero para terminar... parece que hemos agotado las posibilidades de esta conversación...” Sheynell se dispuso a irse, pero se detuvo antes para añadir algo más. “Aunque, antes de que me vaya, debo añadir lo siguiente, Srta. Pratchett: desde luego usted tiene un don para los discursos, pero quizá debería buscar las sombras más cerca de casa.

“Buenos días.”  Dijo sin darle tiempo a la mundana para que respondiera, y se alejó de allí, más o menos satisfecha con lo que había averiguado. Desde el momento en que su mentor había sacado a la Srta. Tolmanes de las filas de los Rangers, esa organización se había vuelto peligrosamente vulnerable a la influencia telepática. Y como tantas otras organizaciones mundanas, el poder infiltrar agentes en su estructura de mando era una posibilidad deliciosamente atractiva.

Ella asintió con satisfacción, mientras se volvía a introducir en las tierras de labrantío. Con el tiempo, le hablaría al Sr. Bester sobre esa idea, cuando lo perfeccionase. Se podría hacer que los humanos que había en los Rangers trabajasen para el Cuerpo.

Tanto como ella servía al Cuerpo… en todos los aspectos importantes.

Pero ya estaba bien de eso, por ahora... su curiosidad había sido satisfecha, y ahora, era hora de encargarse de la tarea que el Sr. Bester le había asignado en el viaje de camino de la Tierra hasta aquí. Y, Sheynell decidió, con una malévola expresión en su rostro, después de ver intractuar a la Capitana Lochley y el Sr. Ferris antes de la comida, que sabía exactamente cuál sería su primer objetivo...    

****************
Oficina de la Directora Halloran
13:51 ESTÁNDAR

 “Vaya, no ha perdido el tiempo para venir aquí ¿eh?” Observó Tessa Halloran crítica, cuando Jamie entró en su oficina con toda rapidez. “Aunque después del encontronazo que usted ha tenido con la ayudante de Bester en el exterior del complejo Ranger, entiendo su preocupación.”

Jamie suspiró y se tiró sobre el asiento que había frente al escritorio de Tessa. “Tendría que haber supuesto que usted ya sabía de lo ocurrido, ya... y eso es terriblemente irónico, dadas las circunstancias, ya que se supone que soy yo la que está vigilando la zona..”

 “Si no le importa que lo diga, el estar al mando de un Estrella Blanca todo este tiempo no le ha permitido a usted practicar las destrezas que necesita, para tratar con los de Bester. Si me permite que sea franca, necesita ser más suspicaz de lo que ha sido, en el pasado reciente. Mi experiencia me dice que ellos siempre están dispuestos a ponerle a uno la zancadilla...algo que el anterior Director de Inteligencia Secreta aprendió y bien.”

“Michael Garibaldi...” murmuró Jamie. Había tantas historias circulando sobre él, que se preguntaba cómo sería tratar con él en persona...”Así que... ¿qué me puede decir sobre ese Bester entonces?”

“En pocas palabras, cada vez que sube a bordo, los problemas le siguen” le informó la Directora. “Y tiene el apoyo de una buena parte del Cuerpo Psíquico, mayormente porque se ha pasado la mayor parte de las últimas tres décadas adiestrándoles...”

 “Ya veo. Bueno... parece entonces que su última ayudante, la Srta. Keynes, sea más parecida a él que cualquier otro que haya venido antes.”

“¿Le importaría matizar ese análisis con hechos?”  Jamie asintió, y se dispuso a relatar lo más importante de lo que había ocurrido durante su encuentro con la joven y fría telépata, tan sólo unos minutos antes.

“¡Maldición!… y yo creía que el que nos iba a dar más problemas de los dos iba a ser Bester, como siempre. Gracias, Srta. Pratchett, le agradezco que me haya contado todo esto.. porque si la pequeña fan de Bester se sale de la raya tanto como creo que es capaz de hacer, caeré sobre ella con tanta fuerza que haré que su pequeña cabecita estalle. ¿Hace eso que se quede usted más tranquila?”

No hubo discusión alguna... y poco después mientras se dirigía de vuelta al Complejo Ranger, llegó a la que era para ella, una conclusión razonable.

La joven y gélida asistente de Bester tendría que vigilar sus pasos con mucho cuidado, ahora que la Directora estaba al acecho.

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Sector Verde Trece
Sala de Reuniones 17-A
14:01 ESTÁNDAR

 “Y ahora…” empezó a decir Bester, mirando a Colin con ojo clínico “hablaremos de muchas cosas, Sr Ferris, usted y yo. Aunque, me temo que entre los temas no está el tiempo...”

“Está bien” murmuró Colin. “En una estación espacial ese es un tema bastante limitado. ¿Tiene idea de lo difícil que es empezar una conversación en Babylon 5?”

Bester sonrió levemente. “Ah, sí, Sr. Ferris; me han dicho que usted tenía un  sentido del humor... algo extraño. Confío que no dejará que eso perjudique su rendimiento como ha ocurrido en el pasado.”

Colin suspiró. “Con el debido respeto, Sr. Bester, ahórrese las amenazas veladas.. por favor. Sé por qué ha venido hasta aquí, y por qué su facción ha decidido desautorizar a mis superiores  en esta investigación...”

Su sonrisa de burla, Bester envió una imagen de Colin frente a un tribunal del Cuerpo. “Cree que he venido aquí para relevarle ¿eso cree? No es así, claro...

“Al menos, no todavía.”

“Si me permite que sea franco, señor” respondió Colin bruscamente “decir eso no significa que no se convierta en realidad tarde o temprano.”

“No debería usted creer todo lo que ha oído sobre mí.” Respondió Bester. “Puedo ayudarle, lo sabe...”

“Y necesito ayuda, claro...” murmuró con sarcasmo.

Bester asintió. “Más de lo que usted cree, Sr. Ferris. De momento, sin embargo, dejemos nuestro arsenal de palabras a un lado, y vayamos al grano. El Cuerpo me ha enviado a Babylon 5 en numerosas ocasiones durante los últimos cinco años, para tratar ciertos... problemas locales. Como resultado de todas esas visitas he acumulado mucha experiencia en lo que se refiere a tratar con este lugar y sus residentes mundanos; experiencia que usted, todavía no posee.”

“Esa experiencia vendra... señor.. con el tiempo. Por el momento, sin embargo, creo que las buenas relaciones que he conseguido establecer con la Capitana Lochley y la mayoría de su plantilla son mucho más importantes, la verdad.”

“¿Y por qué? Son mundanos, Sr. Ferris... ¿qué razón habría para que nosotros quisiéramos interactuar con ellos en el modo en que usted describe?”

“A diferencia de usted, señor...” Colin insistió “soy residente permanente en esta estación, y también el único oficial de la MetaPol en esta zona del espacio. Es interesante para mí establecer buenas relaciones con la gente de aquí, si quiero realizar bien mi trabajo.”

“Igualmente, es por esa razón por la que el Director North me ha enviado hasta aquí. Aunque tener buena relación con la gente de aquí puede parecerle importante desde su perspectiva, eso también hace que usted está expuesto a la influencia exterior; en Babylon 5 eso puede ser peligroso. Si usted recuerda, la primera telépata comercial telépata que enviamos aquí se convirtió después en fugitiva; y la segunda... bueno, se volvió loca, claro, fue un asunto muy triste, eso fue..”

“.. pero me estoy saliendo del tema. Como oficial del Cuerpo, su lealtad es para con el Cuerpo, no debe olvidarlo. Y en cuanto al trabajo... el trabajo siempre debe ser lo primero, sin importar las relaciones laborales que establezcamos con los mundanos que hay a nuestro alrededor, eso está en segundo plano, en comparación. De hecho, si usted se hubiera centrado en su deber al llegar aquí, tal vez Paul Frost ahora podría haberse reinsertado en la sociedad del Cuerpo.. pero no ha sido así, claro.”

“Sr. Ferris, como representante nuestro en Babylon 5, usted no puede permitirse estos errores.”

“¿Lo entiende?” requirió Bester, con un brillo de acero en sus ojos. Con gravedad, Colin asintió; Sería poco inteligente discutir con Bester en ese momenteo. “Bien. Pero tan sólo hemos comenzado, me temo; hay muchas otras cosas que debemos discutir antes de que mi visita aquí haya concluido, algunas están relacionadas con lo que acabamos de hablar, muchas otras no...”

Y entonces Bester dijo: “Por ejemplo, mi querido Sr. Ferris... mientras que ha establecido buena relación con la Capitana y sus empleados, ¿qué respeto hacia el Cuerpo les ha estado usted enseñando, como resultado de este caso inoportuno de buena voluntad?”

Esta era una buena ocasión para ignorar, en su opinión. “Para el Cuerpo, señor... mucho, creo. Pero por el contrario, si no le importa que se lo diga, se me ocurre preguntarme si su nueva ayudante, la Srta. Keynes, es víctima de la falsa ilusión de que ella es el Cuerpo.”

Colin observó después la expresión ensombrecida de Bester, eso le había llegado ¿no? “Esperaba que no se rebajaría a ese nivel, Sr. Ferris; pero por su ficha, debería haber esperado algo comoe so. Por ahora tratará a la Srta. Keynes como trataría a cualquier oficial del Cuerpo. Para ella, esta es una experiencia importante, y ella con el tiempo, si todo va bien, se convertirá en un elemento útil en nuestro equipo.

“Pero le advierto...” siguió Bester, ahora con un tono de advertencia “que si averiguo que usted se inmiscuye en su investigación,  pensaré que está usted intentando influirle. Y eso, por supuesto, significaría que usted tiene algo que ocultar.”

“¿Tiene usted algo que ocultar, Sr. Ferris?”

Justo en ese instante, Colin, para su propia sorpresa, se dio cuenta de que hacia años que no se sentía tan enfadado... pero no dejó que se notara; no podía permitir que se le notara, porque si lo hacía, la victoria de Bester sería completa. “No creo que ese sea el caso, señor. Pero evidentemente invito a la Srta. Keynes y a usted a que lleven a cabo su ... investigación. Creo que averiguarán que he estado realizando mi trabajo lo mejor que he podido, y también que la tripulación de Babylon 5 me respetan más de lo que usted cree.”

“Ya lo veremos...” concluyó Bester con una expresión pensativa, reflexiva en su cara. “¿Verdad?” Y entonces, en unos segundos el oficial más mayor se puso en pie y  abandonó la habitación.

Cosa que permitió que Colin se relajara ... un poco. Pero esto no se había terminado todavía, claro está, ni mucho menos. Pero tenía la seguridad de que había sobrevivido al primer asalto.

Aunque, añadió mentalmente, el siguiente paso de Bester sería sin duda bastante más agresivo. Al menos tendría algo de tiempo para prepararse.

****************
Ginebra, La Tierra
19:03 ESTÁNDAR

Tan cerca del equinoccio, Ginebra ya se había vestido de noche para cuando Stephen Franklin decidió marcharse a casa; una red de cuerdas y lazos de luces iluminaban la oscurecida ciudad, la red convergía en la diadema de la Cúpula Terrestre que dominaba el horizonte suroeste. 

Había hecho ese camino ya unas cuantas veces; era un paseo corto que permitía que estirara los músculos, entumecidos por las doce o quince horas de tensión, seguido por un café moca caliente en uno de los pequeños restaurantes que había a lo largo del paseo inferior de la cúpula. Después, unos cuantos bloques más allá, de vuelta a su pequeño y bien cuidado apartamento en la Rue Voltaire.

Pero no esa noche. Desde que tuvo ese inquietante encuentro con ese individuo, Molyneux, parecía como si este lugar, al cual había comenzado a acostumbrarse,  se hubiese empezado a desorganizar como pasaba en los peores tiempos en Babylon 5. Primero el Gaim había entrado en el estado de muda, después tres de sus jefes de proyecto habían dimitido (ninguno de ellos eran de los que él se quería deshacer), y justo hoy a toda la delegación Fzghl’k se le había declarado una dolorosa y horrible erupción cutánea debido a un empacho de salsa guacamole en un encuentro diplomático.

Y eso era sólo durante las mañanas, cuando hacía las rondas, veía a sus pacientes, y supervisaba a sus investigadores. Las tardes habían sido tomadas por un desesperante baile constante de reuniones, llamadas y entrevistas, así que tenía que quedarse hasta tarde por la noche tan sólo para tomar notas y llevar al día sus informes.

Ente otros asuntos que actualmente ocupaban la mayor parte de su tiempo, parecía como si los retrasos para elaborar el proyecto de la base de datos xenobiológica iban a ir en aumento. Una discusión de dos horas con algunos miembros del departamento adecuado había conseguido una vaga promesa por parte de éstos de que se pondrían en contacto con él durante las siguientes sesiones de planificación de presupuestos, dentro de unos seis meses.

Curiosamente, la referencia que Stephen hizo de pasada acerca del ‘Buró 13’ produjo algunas miradas vacías. Una investigación rápida no había producido información alguna, y otras circunstancias habían conspirado contra él para que no pudiese realizar una búsqueda más profunda. Por fin había conseguido el tiempo para poner en claro sus dudas...y el tiempo había empezado a contar ya, sería lo primero que haría por la mañana. No podía evitar sentir que había algo que se le pasaba por alto.

Franklin se preguntaba si debía enviar un mensaje a John Sheridan, en Minbar. Si alguien podía saber algo sobre lo que parecía ser una especie de agencia de inteligencia secreta del gobierno, ese era John. Negó con la cabeza pesaroso.. tenía que quitarse el hábito de acudir corriendo a sus viejos amigos para que le ayudaran. Sobre todo cuando ese viejo amigo era ahora el Presidente del poder más grande de la galaxia conocida que había surgido en los últimos mil años... no, tendría que averiguarlo por sí mismo. Al fin y al cabo no era un médico de aldea. Por la mañana. Ahora, debía coger el metro hasta el gimnasio para entrenar un poco y después debía ir a casa, realizar sus apuntes del día y después dormir.

Echó una última mirada a su oficina, pulsó el sensor que apagaba las luces, y activó el sistema de seguridad al salir.

Segundos después la consola de su escritorio se encendió, aparentemente sola, y empezó una exportación remota de los archivos y notas del doctor más recientes. 

****************

No muy lejos de allí, a pocos metros, el Sr. Molyneux estaba revisando los resultados del análisis profundo de su propio departamento.

La entrevista preliminar con el Dr. Franklin hace unos días no había ido todo lo bien que él esperaba. Algo había asustado a este hombre –obviamente inteligencia había subestimado mucho el grado de conocimiento político y de paranoia que el doctor había desarrollado durante sus años en aquella estación espacial maldita. Habían supuesto que el Jefe de Personal de las instalaciones médicas de la estación habría estado demasiado inmerso en su trabajo como para que se hubiese metido en la rebelión –mucho menos en la Guerra de las Sombras—y mucho menos que hubiese relación alguna entre las dos.

Esa suposición hubiese sido demasiado optimista.

Rápidamente Molyneux revisó el archivo de la familia de Franklin y sus asociados. El padre era un general condecorado, la madre una profesora, tenía cuatro hermanas –esta información era útil en caso de apuro. No tenía ataduras sentimentales, aunque había rumores que le relacionaban con una tal Teresa Halloran, ex terrorista y líder de la resitencia de Marte.

Vaya, eso era interesante. Si Franklin había estado implicado en las negociaciones entre Babylon 5 y la Resistencia de Marte, habría aprendido algunas lecciones muy buenas sobre la paranoia. El hombre sin nombre contempló la imagen de la nueva Directora de Inteligencia Secreta de la Alianza. Sí, encontró su fría belleza rubia y su mirada serena... perturbadora, por razones que no deseaba analizar. Sí, tendría que reconsiderar su acercamiento a Franklin, desde luego.

Necesitaba la experiencia del doctor, sus recursos,  para varios proyectos en los que el Buró estaba trabajando –algunos comenzaron bajo la supervisión de las Sombras, otros los había iniciado él. La tecnología del siglo veintitrés era muy avanzada en muchos aspectos, pero algunas zonas todavía necesitaban...ser desarrolladas antes de que sus planes se pudieran poner en funcionamiento. Y, en el futuro inmediato, era probable que  Molyneux necesitara los servicios del doctor de modo más directo. Empezó a considerar la posibilidad de acercarse a Franklin una segunda vez.. en una cafetería que había cerca de la Cúpula, a la hora de comer, tal vez...

Entonces se oyó un zumbido procedente de la puerta.

“¡Adelante!” dijo él, al ver a través del polímero de silicona transparente, que era su segundo al mando. La mujer rubia de gesto imponente vestida de negro atravesó la puerta con paso elegante.

“¡Señor! Tenemos una llamada de nuestro contacto. Ha habido un ligero cambio de planes. Llegarán dentro de doce horas estándar.” Evito realizar comentario alguno más allá del relato literal de los hechos. A pesar de su.. desventaja con respecto a este hombre, los pensamientos de ambos sobre el asunto eran tan iguales que no era necesaria conversación alguna.

“Inesperado” observó el hombre de cabellos blancos. “¿Se ha puesto en marcha el procedimiento?”

Un ligero sonrojo había oscurecido momentáneamente la pequeña y semicircular cicatriz sobre la mejilla izquierda de la mujer. Él sabía que su insinuación acerca de la falta de preparación de la mujer no había hecho sino que aumentar su animadversión contra él. Interesante.

“Sí, señor” respondió ella escuetamente. “Se ha planificado una mala dirección de décimas de segundo de los sensores de la rejilla del satélite, justo cuando el transporte vaya a pasar. Se nos ha asegurado que el trasbordador no será detectado por los sistemas de tierra, y el equipo de recogida se dirige a su posición en las coordenadas indicadas en estos momentos.”

“¿Al piloto se le ha informado sobre el terreno?”

“Parece ser que hay cordilleras parecidas a estas en el planeta de esta criatura –no parecen indicar problemas.”

“Bien. ¿Y el plan de contingencia para el Dr. Franklin?”

“Iniciado.”

“Manténgame informado. Eso será todo de momento, Srta. Donne.”

La taciturna telépata asintió levemente, se dio la vuelta y abandonó la oficina. Molyneux la observó a través del muro de glástico mientras ella se alejaba lentamente, metódicamente a través del espacio abierto en el nivel inferior, con las manos tras la espalda, sin mirar ni a derecha ni a izquierda. Aunque habían llegado al Buró 13 bajo los mismos auspicios, Molyneux nunca había confiado en ella, y sabía que esa desconfianza era mutua.

Antes de su... reclutamiento a cargo de sus mutuos asociados, Donne había pertenecido a las altas esferas de los Servicios Secretos del Cuerpo Psíquico –un nivel al que únicamente accedían los telépatas más poderosos. El que ella fuera incapaz de escrutarle o influenciarle a él, seguramente hacía que el que él ocupara la cabeza de esta poderosa, aunque secreta organización fuese verdaderamente exasperante. Aún así, ella permaneció en ella, y obedeció, incluso ahora que sus secretos maestros se habían ido, dejando al Buró 13 como una entidad independiente y eficaz, aunque todavía debía rendir cuentas a la Central Terrestre en la forma de unos inocuos informes administrativos.

Una entidad independiente con su propio poder para negociar, se recordó Molyneux. Un poder para negociar que iba a ser examinado a primera hora de la mañana.

****************
El Bajo Fondo; Sector Gris
19:15 ESTÁNDAR

A su alrededor, los murmullos de desesperación, codicia y resentimiento que amenazaban con inundar la conciencia de los ignorantes. Pero Dubois era todo menos ignorante, al avanzar a través de los pasillos oscuros. Sabía que aquel al que buscaba estaba allí, en alguna parte; era sólo cuestión de...

{{Dubois...}} Makay se detuvo a medio camino, y se giró. Una mano que le llamaba salió de entre dos mamparas, y después se vio una cara familiar, sonriente. {{Aquí}}

No era necesario que le convencieran, y unos segundos después se dirigió allí en silencio. “¿Sabes cuánto hace que te busco?” estalló, algo expectante. “Evenrain estaba ahora complacida...”

“Dime Dubois…” interrumpió Strainger “¿Te pusiste a buscarme porque estabas preocupada por mí? ¿O es que actuabas en su nombre? Porque si es así...”

Él negó con la cabeza, cansado. “Dame un respiro, Owen. Tú, todos los tuyos, deberías pensarlo antes de preguntar estas cosas. Cuando llegué a bordo el pasado otoño, tú viniste aquí y me tendiste la mano, y sonreías. Y ha sido así desde entonces... Owen,  a veces me preocupo por ti.”

Strainger se encogió de hombros. “No hace falta que te preocupes por mí, Dubois. Puedo cuidar bien de mí mismo, gracias igualmente. Y a pesar de lo que Evenrain os haya dicho a todos, a veces la mejor opción no es esconderse; a veces, debemos hacer las cosas a nuestra manera...”

Dubois exhaló. “Lo sabía, sabía que querrías hacer eso, tan pronto como te enteraras que él había subido a bordo. Owen es demasiado peligroso...”

“LA VIDA es peligrosa, Makay...” Interrumpió Strainger. “Cada día que nos despertamos es un día en que la muerte puede venir a nosotros; pero a veces... a veces tienes que elegir, y esta ocasión no puedo ignorarla. Hace casi un año, Bester mató a mi hermano... y ahora él ha vuelto, acompañado por una chica... La sustituta de Byron, supongo. Sin rastreadores, sin refuerzos.. sólo una chica, Makay. ¡Es ideal!”

  “¿Pero y si él averigua que estamos aquí, Owen?... averigua que tú estás planeando este ataque? ¿Y qué pasa con Evenrain?... ella se decepcionará, lo sabes...”

“¡Al diablo con todo eso!” dijo Strainger. “Bester y sus lobos nos han atacado repetidamente, continuamente durante años. Mi hermano murió porque Byron le dio algo en que creer, algo que Bester quería destruir.” La voz de Strainger se calmó entonces. “Sé que piensas que Evenrain está haciendo lo correcto, Makay... a su modo, lo hace; pero tengo que hacer esto. Tengo que intentar matarle, antes de que hiera a cualquiera de nosotros, porque puede que esta oportunidad no se vuelva a presentar.

Strainger suspiró. “Bueno... supongo que sólo se puede decir una cosa más: ¿estás conmigo en esto Makay? Yo te ayudé cuando llegaste a Babylon 5; ahora ¿me ayudarás ahora que más lo necesito? Lo único que has de hacer es lo mismo que has hecho ya hoy; vigilar a Bester y su pequeña seguidora, y que me informes de su localización, hasta que llegue el momento de atacar. El momento en que Bester POR FIN se encuentre con su creador, si logro mi objetivo.

“Así que...” concluyó Strainger, con una mirada brillante y expectante. “¿Cuento contigo Makay? ¿Me ayudarás?”

Dubois cerró los ojos, y respiró hondo, mientras la multitud de pensamientos en su mente se unieron en uno, la ineludible decisión que tenía que tomar; ¿podría seguir a Owen Strainger en lo que probablemente sería un viaje sin retorno?”

La respuesta, cuando llegó, fue tan sorprendente como la decisión.

****************
Oficina de la Capitana
23:30 ESTÁNDAR

Lochley se detuvo un momento, y comenzó a masajear sus sienes con los dedos de ambas manos, mientras que echaba una mirada de desesperación a la pila de papeles ‘pendientes’ que tenía delante. Mientras que la pila de asuntos ‘terminados’ al otro lado de su terminal del ordenador, era el más abundante ahora, algunos días era al contrario y parecía que los asuntos pendientes se multiplicaban...

Pero maldita sea... tenía que terminar el papeleo pendiente antes de irse a dormir, precisamente hoy. Mañana, quién sabe qué le cargaría Bester...

Lochley parpadeó y puso su mano sobre el escritorio, cuando la habitación pareció dar vueltas a su alrededor. Vaya. No se había dado cuenta de que estaba tan cansada;  alguna vez podría....

****************

Cautelosamente Sheynell sacó la cabeza por un rincón y sonrió; había sido mucho más fácil de lo que creía. Fíjate en la escena: la imperiosa comandante de Babylon 5, Elizabeth Lochley... mirando al vacía, como en un trance, parecía ser.

Todo iba la mar de bien hasta ahora. Entre lo tarde que era y tras la sonda secreta que ella le había hecho, sabía perfectamente bien que el Teniente David Corwin estaba en el observatorio en esos momentos, y no lo abandonaría hasta dentro de una hora. Mientras tanto, el Jefe de Seguridad Zack Allan estaba en su oficina, revisando los informes del día. Ninguno de ellos la interrumpirían.

Y eso era ideal para sus propósitos. No iba a tardar demasiado, no del modo en que iba a hacerlo. Y en cuanto a la Capitana, bueno.. este tipo de cosas solían a ocurrirle a la gente que trabajaba hasta la medianoche, ¿o no?

El sonido de sus botas sobre el suelo era el único ruido que se escuchaba, mientras se aproximaba al escritorio. Era algo que había querido hacer durante años, ahora, claro... algo que muchos de sus instructores más rigurosos le habían prohibido. ‘No se debía manipular las mentes de los normales’ eso le habían dicho algunos de los más ortodoxos. Uno de ellos sin embargo, la Srta. Kapteyn (su favorita) habían añadido una condición a esa norma...

“A menos que exista una razón justa para hacerlo.”

En este caso, desde luego existía. Había presenciado lo que había ocurrido entre el Sr. Ferris y esta mujer, anteriormente durante el día. Era obvio que la Capitana era uno de los mundanos del lugar que habían influido en el oficial. Ahora Sheynell pensaba, mientras que lentamente se quitaba su guante izquierdo y acercaba su mano a la cara de la Capitana, que la cuestión era sólo averiguar cómo había ocurrido...

Desgraciadamente, fue entonces cuando el mismo talón de Aquiles que había sufrido ese mismo día, volvió a golpearla con fuerza. Tan centrada había estado en preparar su ‘intromisión’ que no se había preocupado en comprobar los alrededores... un error casi terminal, se dio cuenta, sólo un momento más tarde...

Cuando el repentino y duro sonido de una PPG se oyó, a tan sólo unos centímetros de su cabeza.

“Bien, bien” comenzó Tessa Halloran. “Si es nuestra pequeña animadora del Cuerpo Psíquico. ¿Nadie te ha comentado que tienes que pedir permiso antes de escrutar a alguien?”

Sheynell parpadeó; dos veces en un día, ¡había permitido que esto le ocurriera dos veces! El Sr. Bester no iba a ponerse contento cuando se enterara. “Directora Halloran; tendría que haberme esperado esto. Tiene suerte de que yo estuviera tan concentrada en la Capitana, ya que sino podría haberle fundido la mente, en cuanto apareció por la puerta...”

“Ah sí. ¿Cuánta fuerza tiene usted, Srta. Keynes?” respondió Tessa. “Una P12, claro, ¿pero puede usted mantener a la Capitana en trance, al mismo tiempo que me funde la mente? Sin mencionar, claro está, que tendría que salir de la estación de una pieza, después de que el Sr. Allan descubriera lo que nos ha hecho a las dos.”

“Es asunto suyo, claro.. pero ¿sabe? Tengo mucha experiencia con los telépatas... y la verdad es que, muchas veces, sus victorias dependen de cuánto puedan intimidarnos a los mundanos. Bueno me temo que no lo está haciendo demasiado bien por el momento, porque estoy segura de que yo no me siento muy intimidada, en estos momentos.”

“Ya.. veo.”

“Espero que así sea...” le respondió la Directora, sin vacilar. “Porque voy a desenmascararla, Srta. Keynes.”

“Déjela ir. No lo volveré a repetir.”

ACTO TRES ir al principio
Cercanías de la Oficina de la Capitana Lochley
23:44 ESTÁNDAR, 11/03/2263

A poca distancia del objetivo de las iras de Tessa Halloran, Bester se permitió un momento de contemplación. Los mundanos que había en las inmediaciones no le vieron, claro; las interrupciones serían ahora de lo más inoportuno. Deseaba observar a su protegida; intruirla y ahora...castigarla. Bester suspiró y negó tristemente con la cabeza; a menos que interviniese, la Srta. Keynes haría algo que ella, y todos los demás iban a lamentar más tarde.

Y ahora, manos a la obra. Bester se quitó el guante y extendió los dedos de su mano derecha hasta tocar la pared del pasillo. No .. no podía permitir que tanto talento fuera destruido por algo tan simple como el dedo de un mundano en el gatillo. Tan sólo una corta distancia separaba su mente de la de ella, en ese lugar; y aunque muchos no estarían de acuerdo, llegar hasta la mente de ella sería bastante fácil.

Sería como si la pared no estuviese allí.

****************
Oficina de la Capitana Lochley
Inmediatamente después

Su ira creció entonces; y durante un largo momento de transición, Sheynell estuvo tentada de atacar, sin pensarlo; de moverse más rápido de modo que la Directora no podría reaccionar. El trabajo debía hacerse; ¡esa había sido una interrupción intolerable!

Formó entonces una daga mental y la mantuvo en el ojo de su mente. No heriría seriamente a la Directora, y con el tiempo, borraría el incidente de la mente de Halloran también. Sería tan sencillo...

{{Pararás ahora. AHORA}} Se puso firme y volvió la cabeza, algo desesperada y vio aparecer una figura familiar por la puerta de la oficina; una figura cuyos ojos parecían llenos de ira por lo que acababa de ocurrir.. un avatar que no estaba realmente allí, claro.

{{Te detendrás. Dejarás a estas dos y cuando hayas alcanzado una distancia segura, liberarás a la Capitana, Srta.Keynes. Y graba mis palabras: cuando la mayor parte de nuestros asuntos hayan concluido aquí, hablaremos acerca de lo que significa el error que has cometido aquí, esta noche; el precio que tendrás que pagar por ello...}}

{{Y finalmente, el porqué el exceso de orgullo que tienes en tu capacidad puede ser fatal}}

Y como para demostrar su argumento, antes de que rompiera la conexión, su mentor envió una imagen, de una Tessa Halloran, sobre su cadáver, la herida de un tiro mortal de PPG visible entre los cabellos de Sheynell. Y después de eso, de repente, él se había ido.

Y después de unos eternos segundos, también ella se había marchado.

****************

Tessa parpadeó y lentamente bajó su arma, cuando la telépata se fue de su mente, con una casi mortificada expresión en su cara, y después de eso salió disparada de la habitación. Tan sólo unos segundos antes, creyó que la Srta. Keynes habían estado a punto de intentar algo, después la cabeza de la telépata había girado hacia la entrada...

Y toda su superioridad se evaporó en un segundo. Tessa había visto como eso ocurría, pero no tenía idea de qué había hecho que esto había pasado.

Tessa entrecerró los ojos, pensativa, después alargó el brazo para sacudir los hombros de la Capitana. Era el momento de hacer su trabajo... examinar todos los aspectos y conectar las pistas con las posibles causas. ¿Quizá Bester (quien era, por lo visto, el mentor de la joven mujer) había entrado en el momento de la confrontación y había hecho que su protegida se marchara?

Era algo imposible de demostrar, claro.. pero muy posible, ya que ella ya sabía de Bester gracias a los informes que el Sr. Allan y Michael Garibaldi le habían proporcionado.

¡Pero...sin importar quien había hecho qué a quién, ahora ella tenía el gran placer de ser la portadora de malas noticias!

De nuevo.

“Capitana” dijo, sacudiendo a Lochley por los hombros. “Capitana ¿me oye?”

“¿Qué?” murmuró Lochley, confusa, moviendo la cabeza. “¿Tessa?”

Ella asintió. “Y antes de que me pregunte, Capitana, no, no he venido aquí para despertarla de la siesta. De hecho, y lo voy a decir directamente, si hubiese llegado tan sólo unos segundos más tarde, no podría haber detenido a la pequeña seguidora de Bester que estaba llevando a cabo lo que parecía un escrutinio no autorizado y bastante profundo de su mente.”

Elizabeth Lochley abrió bien los ojos, sorprendida, al darse cuenta  en ese instante, y furiosa “¡Esa maldita...!”

“Capitana...” le advirtió Tessa. “Antes de que decida ir por ella y arrancarle la cabeza, quizá debería pensar bien las cosas antes. Bester es su oficial superior, para llegar hasta ella, tendrá que ir primero a él.”

“¿Y cree que eso me va a detener?” Respondió Lochley furiosa. “Nunca he permitido que nadie controle mi mente de esa forma...y encima ha sido la pequeña fan de Bester, Sheynell Keynes la que lo ha hecho? Tendrá que pagar el precio por lo que ha intentado hacer aquí.”

“En ese caso...” Colin Ferris comentó desde el umbral de la puerta. “¿Puedo aconsejarle cómo debe hacer eso, de modo mutuamente beneficioso, y, seguramente, no demasiado destructivo?”

Tanto Lochley como Tessa se dieron la vuelta, y dirigieron al Psico Agente miradas hostiles, y Lochley fue, claro está, la primera en hablar. “Señor Ferris; después de lo que uno de sus colegas oficiales acaban de intentar hacerme, le doy treinta segundos para que diga lo que tiene que decir.. y si no me gusta lo que oigo, le pienso arrojar por la puerta.”

“Treinta segundos…” musitó Colin. “Ya veo. De acuerdo, Capitana, resumiendo: hay un modo de enseñar a la Srta. Keynes una lección que estoy seguro que a usted le parecerá bien.”

“Aunque no va a aprender igualmente...”

El tiempo pasó y finalmente Lochley se calmó lo suficiente para poder juzgar el plan de Colin Ferris y Tessa miraba apreciativamente desde un lado, suspiró y después tomó su decisión. “¿Qué debo hacer?”

“Por el momento, no mucho, a parte de reprimirse de salir ahora mismo a matarla” dijo Colin. “Y después, sólo esto...”

****************
Ginebra, La Tierra
07:13 ESTÁNDAR, 12/03/2263

 Aazhvar se sentía mucho mejor ahora que su tren había entrado en los túneles. La gravedad alienígena todavía le pesaba, pero el olor acre que se agolpaba a su nariz y amenazaba con provocarle un indigno ataque de estornudos parecía haber remitido. Los túneles al menos le resultaban familiares, aunque las luces del interior del vehículo todavía eran demasiado brillante.

Su compañero Drakh, claro era ajeno a todo eso. Aazhvar ardía con orgullo ante el dominio del Vaarliht de gilhokha, había estoicismo en la cara del alienígena. Esos piel suaves no adivinarían el dolor que ella debía estar reprimiendo, tanto de su cuerpo como de su espíritu. Ya no durante mucho tiempo.

Los Oscuros. Él todavía les rezaba –todavía juraba por ellos, aunque ya hacía casi dos años que se habían ido. Aazhvar todavía creía en ellos, todavía les servía, aunque para su vergüenza, muchos clanes de los Z’shailyl habían huido del servicio de Aquellos Que Esperan cuando El Mundo Sagrado fue destruido.

De todos los de su clan solamente Aazhvar se había quedado junto a su Vaarliht en aquella hora mortal, cuando la semilla del miedo de hoy se había literalmente plantado. A veces, en los lugares llenos de gente, con los ojos cerrados, podía ver y  j’nn todo de nuevo –las consolas luminosas, los gemidos de los moribundos mientras su nave malherida cojeaba por el hiperespacio. Fue la última en escapar de la destrucción, alcanzada por la letal radiación cuando el escudo del casco de la nave falló. Con los motores estropeados, tuvo que ser remolcada hasta la siguiente puerta de salto por otra nave menos dañada.

El Vaarliht había actuado rápido, y después como siempre, se apoyó contra el puesto del capitán con su estimado Vekh’shivalht en sus brazos. Al final, cuando el líder moribundo hubo legado su herencia a su fiel y favorecido Claw, Aazhvar el navegante Z’shailyl fue el único testigo. Ahora el mortal legado les había llevado hasta allí, hasta el planeta, y principal Nido, de los despreciables humanos.

El tren en el túnel hacía ya tiempo que se había desviado de los caminos más transitados, yendo incluso más adentro bajo la gran ciudad. Por fin se detuvo para descansar en una terminal donde no había nadie. Aazhvar ayudó discretamente a su Vaarliht a salir del coche, siguiendo a los piel suaves con quienes se habían encontrado en el lugar del aterrizaje. Uno de ellos se aproximó a la pared y pulsó el comunicador que había pegada en el dorso de su mano, haciendo así que una sección de la pared oscilara y apareciera una puerta.

Una vez dentro, Aazhvar bajó sus párpados internos de nuevo, ¡más de esa luz ultraverde de nuevo! Este lugar—obviamente el cuartel general secreto de los aliados de sus amos—podría haberse ideado como sala de torturas para los Z’shailyl, amantes de la longitud de onda larga. Todas las superficies eran blancas, grises o color cromo, que expulsaban la intensa radiación al espacio y obligaban a Aazhvaar a confiar en j’nn para seguir a sus guías. El j’nndan del lugar era confuso también, con la gran cantidad de formas de vida, de las cuales no conocía ni sus sombras ni sus intenciones, y lo que era peor, el zumbido. Esas criaturas todavía utilizaban mayormente la electricidad, y todo el lugar cencerreaba con un coro disonante de corrientes caóticas, haciendo que él irónicamente ardiera ansiando la paz y santidad de la Máquina de los Oscuros.

Fueron conducidos hasta una habitación donde le esperaban dos humanos. Aazhvar ayudó al Vaarliht a que se acomodara en uno de sus muebles antes de sentarse él. Normalmente los Drakh preferían estar de pie, pero el estado en que se encontraba la Vaarliht estaba empeorando, y se cansaba con facilidad. Tal como era lo adecuado, Aazhvar habló por los Drakh, traduciendo las tradicionales frases de saludo al idioma humano. Sí, el suyo había sido un viaje sin incidentes. Sí, habían llegado con adelanto con respecto a su horario previsto, pero las circunstancias habían dictado un cambio de planes.

Qué circunstancias, el humano de color oscuro (¿macho? Era difícil de decir, el dimorfismo sexual en estas criaturas era mínimo) quería saber. Aazhvar respondió con cautela, como se le había instruído. Sólo porque la Vaarliht estuviera actuando al margen del Consejo en este asunto no significaba que ella confiara en estos antiguos peones de los Oscuros más de lo que ellos confiaban en ella, y había ciertos planes y ... recursos que ella no tenía deseo de revelar. Así explicó Aazhvar el proceso reproductivo de los Drakh, y por qué había ido trágicamente mal en el caso de Vaarliht.

Los antepasados de los Drakh habían evolucionado con un sistema de generación dual de intercambio genético –el material genético se pasaba de un Drakh a otro a través de un vector generado partenogenéticamente. El vector se unía simbióticamente al segundo Darkh, y durante un tiempo era absorbido, con lo cual el huésped desarrolla lo que las especies humanoides reconocerían como un embarazo.

Lo que Aazhvar NO añadió a la explicación fue que ya que los Drakh habían evolucionado como predadores inteligentes, pero altamente territoriales, es que los vectores también portaban información cultural y psicológica, y eventualmente desarrollaban una especie de vínculo telepático que servía para conectar con Drakhs, que de otro modo estarían aislados. Al evolucionar la civilización, los vectores se convirtieron en una parte integral de su estructura social, y continuó siendo así incluso después de que los Oscuros les hubieron modificado, engendrando una variante semi-independiente , semi-duplicadora diseñada específicamente para... otros usos. Usos de los que la Vaarliht no deseaba que esos humanos supieran... al menos, todavía no.

Cuando la Vaarliht aceptó un vector del Vekh’Shivalht de aquella nave malaventurada, la radiación mortal que emanaba de la destrucción de Z’ha’dum ya había corrompido el material genético de la criatura. Al ser reabsorbido en su huésped durante los años siguientes, la Vaarliht empezó a desarrollar anomalías en la estructura de sus propias células...

“Cáncer”  el humano más vivo fue quien dijo la palabra.

“Es por eso por lo que ha reclamado nuestra asistencia médica” afirmó el humano de piel oscura. “Pero eso seguramente habrá ocurrido antes, cuando su gente” se dirigió a la Drakh educadamente, sabiendo que ella no respondería “fue al espacio, tuvieron que haberse encontrado con situaciones parecidas. Incluso antes de eso, si su desarrollo industrial fue similar al nuestro.”

“Claro” respondió Aazhvar. “Pero la tecnología para tratar esta enfermedad en concreto está... relativamente poco desarrollada. Eso es en parte debido a una complicación social. Los Drakh somos una especie muy competitiva –esta es la razón que nos gano el favor de los Oscuros en un principio, en los Tiempos de Antes—y cuando percibimos la debilidad en uno de los nuestros, nuestro instinto es hundir al débil, en los orígenes con las fauces y las garras, ahora más frecuentemente con...”

“¿La política?” sugirió el líder humano.

“El Consejo del Retorno está en un momento delicado de negociaciones con varios posibles aliados, y una ... reorganización podría cambiar el curso de esas negociaciones en alguna dirección que la Vaarliht siente que podrían ser ... menos que deseables. Por lo tanto requiere un tratamiento que sea no sólo experto sino discreto.”

“Estoy seguro de que la Vaarliht no puede ignorar que al venir a nosotros en busca de ayuda, ella misma está... cambiando el equilibrio de influencias a esta parte de la galaxia.” El líder humano era un ser inteligente, y eso era de esperar de los de su posición, incluso entre esos piel suaves.

“La Vaarliht estima que ese cambio no será dañino para el Plan, y bajo ciertas circunstancia podría ser mutuamente beneficioso. La Vaarliht descansará ahora” concluyó Aazhvar, leyendo el deseo de la Drakh en su j’nndan.

“Claro” respondió el humano. “Hemos preparado las habitaciones contiguas. La Srta. Donne les conducirá a sus habitaciones.” Él señaló al humano más vivo –una mujer, por el nombre. Y telépata, podía sentir, de la especie que el Enemigo procreó. Interesante.

“¿Y la unidad médica?” inquirió Aazhvar.

“Nuestros recursos están siendo movilizados ahora.” El hombre oscuro extendió la boca en diagonal y les condujo fuera de la habitación.

****************
07:26 ESTÁNDAR, 12/03/2263

 El Dr. Stephen Franklin llegaba del trabajo más pronto de lo habitual, salió del tren en la terminal atestada de gente, bajo el complejo del hospital. Dos hombres vestidos con chaquetas negras de cuero salieron tras él.

El hombre que apareció en la cima de la escalera mecánica tenía la cara de Franklin, su chaqueta, pero unos zapatos algo diferentes.

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Oficina de la Capitana
Babylon 5
07:30 ESTÁNDAR, 12/03/2263

 “Capitana” comenzó a decir Bester, al entrar en la oficina de Lochley. “¿Le importaría decirme por qué la Srta. Halloran me ha interrumpido el desayuno con tan mala educación? Al fin y al cabo es la comida más importante del día...”

“Ahórreme la charla, Bester, no estoy de humor, después de lo que me ocurrió anoche”

“Ah... eso” musitó Bester. “Por el modo en que se me convocó aquí, asumiré que usted tiene algún problema con mi asistente, la Srta. Keynes.”

“¿Problemas?” espetó. “No me voy a andar por las ramas. Su ‘asistente’ intentó escrutarme anoche, ¡sin mi permiso! De hecho, se disponía a asegurarse de que yo no averiguara de que eso ni siquiera hubiese ocurrido, cuando la Directora Halloran llegó y se lo impidió.”

“Sí...” respondió Bester “Ponerle a uno una pistola armada en la cabeza suele captar la atención de cualquiera ¿no?”

Lochley se levantó furiosa de la silla;  si Bester había creído que saldría de la situación hablando, se había equivocado; muy equivocado. “¡Es suficiente! No creo que sirva de nada aplazar esto, ya que es evidente que a usted no le importa nadie más que usted mismo, su precioso Cuerpo Psíquico, y quizá, sólo quizá, algún que otro seguidor al que ha estado entrenando para que camine bajo su sombra. Bueno Sr. Bester, yo no soy como usted en absoluto, porque sí que me importan muchas cosas; y una de esas cosas es la confianza.”

“La primera vez que nos encontramos, usted me dio razones para pensar que podía confiar en usted. La segunda vez, cuando le llamé para que nos ayudara, el año pasado, parecía que las cosas seguían igual... hasta el momento en que usted empezó su vendetta contra Byron y sus seguidores. ¿Y ahora? Si esta es la forma en que usted está adiestrando la nueva generación de telépatas del Cuerpo, Bester, toda la confianza que tenía en usted salió por la ventana.”

“Y por lo que respecta a su ‘asistente’, la Srta. Keynes...” concluyó Lochley con frialdad “será mejor que no se acerque a mí antes de que se vayan de la estación; de hecho, si la veo en el mismo pasillo que yo antes de entonces... haré que el Sr. Allan la escolte hasta los calabozos.”

“Por favor, puede usted estar segura, Capitana...” respondió Bester “comprendo sus razones, y aunque no podemos deshacer lo ocurrido anoche, por favor entienda que la Srta. Keynes es todavía, de momento, una aprendiz; y ocasionalmente, que los oficiales internos en el Cuerpo cometen errores que sus instructores, yo incluido, hacen que lo lamenten después.”

“Eso diría usted ¿no? Permítame que le recuerde que esta es todavía MI estación, Sr. Bester... y mientras usted esté aquí, la investigación que está siendo realizada sobre el Sr. Ferris será conducida a partir de ahora únicamente por usted, solamente usted, ¡no ella! ¿Me ha entendido usted?”

“Perfectamente claro, Capitana” respondió el Psico Agente, después de otro largo instante, con un brillo peligroso en sus ojos. “Y ya que parece que hoy va a ser un día muy ajetreado para mí como consecuencia de sus... quejas, no creo que haya nada más que tengamos que decirnos en estos momentos.” Bester se volvió para irse, pero se detuvo, para decir algo más.

“Aunque siento que debería señalar algo: debería ser más cuidadosa con la gente en que confía Capitana. A veces una mano amiga no es lo que parece.” Y con ese comentario mordaz, el telépata salió de la oficina.

Lochley exhaló estremecida, y por fin se recostó de nuevo en su silla. Maldita sea, pero de nuevo, John había estado en lo cierto sobre algo con lo que ella no estuvo de acuerdo entonces... y después de considerar todos los puntos, ahora ella no podía culpar a Garibaldi por su reacción ante Bester tampoco.

Cuanto más se conocía a Bester, más fácil era querer gritar para llamar inmediatamente a Seguridad en cuanto aparecía ante uno.

En ese punto otro pensamiento acudió a su mente, ¿qué iba a pasar con la asistente de Bester como resultado del monumental error que había cometido la noche anterior? Ella sabía lo que él diría, claro está, respondiendo a esa duda: “Eso es asunto del Cuerpo, Capitana Lochley, y no es problema suyo.”

El asunto del Cuerpo. ¿Qué, exactamente, se preguntaba ella, significaba eso? ¿Qué significaría a la larga? ¿la dirección de la humanidad era asunto del Cuerpo? ¿Se refería a la práctica de adiestrar a los telépatas jóvenes para que fuesen ecos oscuros de los mayores?

Y en el análisis final, ¿destruirían esas prácticas la organización, desde dentro? Lochley se recostó en su silla y negó con la cabeza tristemente.

Tal como iban las cosas,  era muy posible que ella viviera para ver ese conflicto.

****************

Con la mirada ensombrecida Bester caminaba por los vestíbulos, absorto en sus pensamientos. El error que la Srta. Keynes había cometido hacía unas horas era más dramático de lo que él había anticipado. Había llegado a la conclusión, en el camino de la Tierra hasta aquí, que ella inevitablemente cometería algunos errores; pero salirse de la tangente tan rápidamente..

Sin embargo no se podían discutir los hechos. Tal como estaban las cosas, todo lo que había ocurrido hacía que la investigación de Colin Ferris y su puesto mucho más difícil; la información que se hubiese extraído de un escrutinio correctamente realizado de la Capitana (o de la Directora Halloran) ahora sería difícil o imposible de conseguir, ya que era casi seguro que la Capitana Lochley habría dado instrucciones al Sr. Allan para posicionar guardias junto a todos los oficiales superiores de la estación, hasta que ellos se hubieran marchado.

Y aunque las mentes de esos guardias podrían ser influenciadas... ¿valdría la pena el esfuerzo?

El gesto de Bester se endureció. Era siempre lo mismo; los trabajos nunca eran fáciles, y él tampoco se hacía más joven tampoco. El objetivo mínimo que él se había propuesto en esta visita... debilitar y controlar el puesto de Colin Ferris en Babylon 5... ahora sería más difícil de alcanzar. De hecho, si triunfaría o no en su empeño era ahora algo dudoso.

¿Y en cuanto a su objetivo máximo? ¿Se habría él equivocado con ella, y cuánto? ¿Se podrían rectificar sus fallos y si era así, cómo se podría conseguir?

Tendría que pensar en ello con sumo cuidado.

****************
El Santuario
10:05 ESTÁNDAR, 12/03/2263

Sheynell miró a las estrellas, y la oscuridad entre ellas y examinó lo que había ocurrido la noche anterior, de nuevo, intentando desesperadamente sacar algo bueno. ¿Cómo podía haber ido todo tan mal, tan rápidamente? ¿Estaría en lo correcto Bester sobre ella? ¿Estaba tan llena de orgullo que no podía ver sus otros problemas hasta que fuese demasiado tarde?

No podía ser cierto; desde luego había cometido un error muy grave, y quizá su mentor había hecho lo correcto al sacarla de allí antes de que ocurriera algo peor... pero ¿llena de orgullo? No, no podía ser cierto, no!

La duda se la estaba comiendo. Antes de que terminara la noche, no había tenido ninguna duda sobre lo que ella era, lo que podía hacer, y lo que los demás pensaban de ella. Sheynell Keynes; la mejor de la clase, la mente más despierta de la generación, el eco de uno de los oficiales más grandes que jamás hubieran servido en el Cuerpo.

Y alguien, que eventualmente, si todo iba bien, a quien temer. No tenía amigos, ni los tendría. Sólo existía el Cuerpo, y encontraría un modo de borrar este error, tanto de su mente como de la del Sr. Bester. Tenía que existir un modo, un modo que haría que...

Entonces se quedó helada, sintió una mente conocida que se aproximaba; estaba bien protegido, pero no lo suficiente. Si creía que podía esconderse de ella tan fácilmente, se iba a llevar una sorpresa.

Ella salió del abismo con una expresión de fiereza, para encontrarse con la mirada helada e inexpresiva de Ferris. Así que él buscaba el enfrentamiento ¿no?

De acuerdo, le iba a dar algo que no olvidaría fácilmente.

“¡Sr. Ferris! ¿no escuchó las instrucciones que le dio el Sr. Bester?”

Ferris se rió con sarcasmo. “Ah, sí; pero eso fue antes de que usted fuera a escrutar a la Capitana, Srta. Keynes. Además, tengo entendido que su mentor no estaba nada satisfecho con su actuación de anoche ¿o sí?”

“¡Eso no es asunto suyo!” Tras el otro telépata salió un Hyach que observó como se gestaba la confrontación,  cambió de opinión y se fue por donde había venido.

“Creo que sí que lo es...” respondió el otro bruscamente. “Verá, en cuanto uno se inmiscuye en las mentes de los normales del modo en que usted ha hecho, es cuando a mí me toca actuar, sin importar lo que el Sr. Bester me pueda decir después. Según nuestros códigos, lo que usted iba a hacer va contra las leyes y procedimientos. Para servir a Bester ¿tiraría usted por la ventana todos esos códigos y procedimientos por la ventana, Srta. Keynes?”

Ella se rió con desprecio. “Sabía que le oiría decir algo como eso alguna vez, Sr. Ferris; usted es un humanista, después de todo... y cuando llegue el momento de la selección final, bueno, digamos que sólo los fuertes sobrevivirán.”

“¿Y usted considera que mi facción es la débil?” inquirió Ferris. “¿Cómo esto tal vez?” Con bastante brusquedad, un halo de luz se cernió sobre él, un halo que sólo ella veía... y se desplegó en un bosque de espinas plateada. Y entonces, tal sólo un momento después una guadaña mortal de fuerza telepática se precipitó hacia ella....

“Débil...” volvió a empezar ella, enviando dos tentáculos espinosos. Ferris parpadeó y ella volvió a reír. Esto no iba a ser tan fácil, ella se preguntaba si de verdad a él le habían clasificado como P12,  mientras que adoptaba su forma de ataque favorita... un monstruo acuático “Pronto lo aprenderás...”

Clin Ferris se encogió de hombros. “Todos empiezan con tanta osadía...”

{{Basta de charla}} le envió con muestras de enfado, enviando una docena de brazos llenos de púas para penetrar  en los bloqueos externos de él. {{Defiéndete... si puedes, claro está}}

Y empezó la competición.

****************  

Al otro lado de la estación, Bester se detuvo con sus preparativos, y se rió para sí. Así que Ferris había sido el que había provocado el encuentro... que así fuera. No se lo iba a reprochar, pero este era un punto a anotar. Y, bien pensado, quizá ahora ella aprendería la lección que él quería que aprendiera.

****************

El tiempo pasaba; cuánto, ella no lo sabía, pero estaba claro que ella progresaba. El escudo externo de Ferris ya había sido superado, y su expresión había pasado de la indiferencia a la concentración.. y ahora a la preocupación.

Tenía razón para estar preocupado, claro; estaba claro que ella era mucho más fuerte que él. Quizá esto era lo que Bester había querido que ella hiciera cuando la había detenido antes de que escrutara a una mundana, Lochley, quizá quería que ella se enfrentara directamente con Ferris en vez de eso.

Entonces ella parpadeó cuando otro de los bloqueos se disolvió, llevado por su huracán telepático... mostrando todavía más bajo él. ¿Qué significaba esto? ¿Cuántas de esas protecciones rodante podrían haber? Ella debía estar ya cerca de su personalidad. Ignorando la gota de sudor que caía por su frente, Sheynell continuó insistiendo; no podía faltar mucho ...

{{¿Has aprendido ya tu lección?}} Sheynell se detuvo consternada... no podía creerlo. ¿Cómo podía tener energía para enfrentarse a su ataque y seguir hablando con ella?

{{La única lección que... cuenta}} respondió ella. {{Que voy a ganar. Voy a descubrir tus pequeños secretos y desde luego voy a redimirme a los ojos de mi mentor...

Y usted va a perder... Sr. Ferris.}}

{{Yo no estaría tan seguro si fuese tú}} llegó la respuesta (imposiblemente) llena de fuerza, y de repente, ella se percató de la increíble y horrible verdad. Esa imagen de debilidad que él había mostrado, oh diablos, todo había sido ...

Una trampa.

Ella salió de su mente, intentando desesperadamente levantar sus propios bloqueos. Pero no suficientemente rápido, claro, ya que las protecciones rodantes que rodeaban la mente de Colin Ferris de repente empezaron a rodar en sincronía, mostrando lo que equivalía al cañón de una pistola.

Una pistola que la apuntaba a ella directamente. Una pistola que descargó, segundos después, enviando millones de hojas cortantes psíquicas contra su mente.

Y incluso cuando ella cayó en la oscuridad, fue consciente de dos verdades inaceptables. La primera, que había perdido una competición... por primera vez en su vida.

Y la segunda, cuando volvió en sí ¿unos minutos después?

****************

“Usted es un triturador de mentes” le acusó la mujer, tirada sobre el suelo, mientras Colin se recuperaba ahora que le había enseñado la lección. “¡Ha hecho trampa!”

“¿Trampa?” preguntó enfadado. “¿Cuándo, exactamente, hablamos de normas?”

La joven telépata se sonrojó. “¿Esto era para asustarme Sr. Ferris?”

“No exactamente. Necesitaba que le enseñaran una lección, eso sí; una lección que el Sr. Bester no le podría haber enseñado.”

“¿Y cuál...  es esa lección?” con su voz llena de veneno.

Colin respondió amargamente. “Que la edad y la traición pueden vencer a la juventud y al entusiasmo siempre. Y también que si yo hubiese querido matarla, ahora estaría más que muerta.”

“Pero por favor, recuerde que esto es sólo una lección, no la vida real. Le aseguro, Srta. Keynes, que la realidad no será tan amable.” Colin se alejó de ella y se fue de la sala.

****************

Quería gritar; y si hubiese estado algo menos reprimida, su grito habría salido. Lo que le había ocurrido antes de su fracaso; eso, por otro lado había sido una humillación de las peores posibles. Él lo había hecho a propósito, estaba segura. Pero no importaban las razones, cuando Bester lo supiera...

Cuando Bester supiera lo que había ocurrido... que el telépata al que habían venido a investigar le había hecho esto a ella... era probable que él la abandonara a los lobos. Los sombríos. Los que harían todo lo posible para hundirla.

Tenía que haber un modo de evitar que eso pasara. Tenía que haber algo que pudiese hacer para redimirse ante los ojos de Bester, antes de que fuera demasiado tarde.

Tenía que haber algo.. ¿pero qué?

ACTO CUATRO ir al principio
Babylon 5
El Jardín Zen
14:30 ESTÁNDAR, 12/03/2263

Sheynell se agachó y alargó la mano para tocar los dibujos en la arena, teniendo así sus propias impresiones. Esta era una irónica  comparación con su propia situación; ella había llegado hasta este lugar como un huracán, haciendo que las arenas se movieran con una furia incontenible... y la respuesta no se había hecho esperar.

Colin Ferris y la Directora Tessa Halloran le habían enseñado unas lecciones muy importantes.. pero la cuestión era si habría tiempo todavía para aplicar lo que había aprendido antes de que lo inevitable ocurriera. El Sr. Bester no estaba demasiado feliz con ella en esos momentos, y según sus propios estudios sobre él sabía que aquellos que desagradaban al Sr. Bester solían desaparecer.

De modo bastante permanente.

Sacudió la cabeza medio desesperada al pensar eso, sin embargo, ¿estaría viendo sombras donde no las había? Aunque los errores que había cometido eran serios ¿habría un modo de contrarrestarlos? ¿Una forma de mostrarle al Sr. Bester que ella todavía merecía permanecer a su lado?

Sheynell se puso en pie y volvió la espalda a los dibujos del caos y el orden de las arenas, ahora pensativa... mientras una extraña sensación palpitante tocó su mente durante unos instantes, se desvaneció y después fue ignorada. Sería arriesgado pero tenía que haber un modo de extraer una pequeña victoria de su visita a Babylon 5.

Simplemente tendría que pensar cuál sería ese truco.

Entonces se puso en alerta, cuando la molesta palpitación psíquica creció en fuerza hasta que no podía ya ignorarla. Era parecido a algo que recordaba de hacía unos diez años atrás, una molestia infligida en ella  durante un juego al que había estado jugando con sus compañeros telépatas en su barracón. Comparó las experiencias y para su sorpresa, notó que ambas eran iguales.

Alguien la estaba espiando... debía ser un telépata algo más débil que no sabía que ella le había detectado ya. Algo estaba pasando y tenía que averiguar qué era. Sobre todo...

… si el telépata que la estaba espiando era un fugitivo.

Sabía lo que tenía que hacer ahora, lo sentía en sus huesos. Cerrando los ojos Sheynell rápida y eficientemente puso sus barreras mentales tan alto como pudo (no tan altas como era lo usual, dado el estrés a que el Sr. Ferris había causado a su mente sólo hacía unas horas) y aisló el sonido de fondo de sus sentidos, hasta que sólo permanecía su sombra. Después tras diseñar un plan efectivo, envió una imagen a la otra mente, una imagen de sí misma sentada pensativa en el banco de al lado... y mientras ella se dirigió hacia él.

Él estaba en el Jardín, claro, escondido tras un seto bajo de arbusto a poca distancia. Y aunque había leído las normas que decían que no se bebía pisar el césped en este lugar, su oponente las había ignorado al llegar hasta su escondite ¿no?... por lo tanto se había sentado precedente para que se hiciera lo mismo.

No debía ser más que un P5 o un P6.

Tal vez era el momento de enseñarle la lección que Ferris le había mostrado, para buenos fines, añadió ella mentalmente. Necesitaba averiguar qué pretendía este fugitivo; por qué la había estado observando y, lo más importante, ....

Ante quién respondía. Sheynell ahora sonreía con maldad, se detuvo unos instantes para preparar su ataque y después, como si fuera una víbora...

Atacó… 

****************

Dolor. Un dolor increíble era lo que él sentía. Y todo había ocurrido con tanta rapidez...

Lentamente, agonizando y contra su voluntad, Dubois volvió la cara para contemplar la expresión triunfante de la cara de la ayudante de Bester. Esa oponente apenas adulta que había sido enviada hasta allí para observar; esa misma sirviente del Cuerpo Psíquico que ahora estaba a tan sólo seis pies de su espalda; apuntándole a la cabeza con el equivalente telepático de una daga. ¿Cómo lo había podido hacer?

Dubois la maldijo en silencio al darse cuenta. ¡Había sido un idiota!... era evidente que ella le había enviado una poderosa imagen a su mente. Y aunque él había estado distraído, ella se había movido a su espalda y había dado el paso. Ese ataque, cuando llegó, fue totalmente imprevisible; ella había derrumbado la mitad de sus bloqueos exteriores antes de que tan siquiera se hubiera percatado de su presencia.

{{Bien, bien… ¿qué tenemos aquí?}} La Srta. Keynes empezó en seco. {{Buenos días, Sr. Dubois. Parece que no esperaba usted esto}} Casi inmediatamente, ella abrió su mano izquierda, cubierta por el guante negro... y el dolor se desvaneció por el momento.

{{Puedo hacer que vuelva en cualquier momento que lo desee, claro, ahora que estoy dentro de tu mente}} le dijo con un suspiro. {{Cuando me diga algo que no quiero oír, volverá. Y si intenta mentirme, Sr. Dubois, volverá con el doble de fuerza. Yo en su lugar no mentiría}}

{{¿Qué... qué quiere?}}

{{¿Por dónde empiezo? ... ah sí. ¿Estabas espiando a un oficial del Cuerpo? ¿Qué intenciones tienes con respecto a mí? Y lo más importante ¿Para QUIÉN trabajas?}}

El aire se agolpó en su garganta, al darse cuenta de que tendría que intentarlo, con lo difícil que iba a ser. Pero imposible o no, lo tenía que intentar... le había jurado a Strainger que no le traicionaría. Dubois cerró los ojos, respiró hondo y empezó a preparar una defensa final a la desesperada.

Su oponente se rió entonces, y los ojos de Dubois se volvieron a abrir. “¿No estará en realidad intentando esconderme algo no?” Preguntó incrédula la Srta. Keynes. “Sr. Dubois, ¿es que tiene deseos de morir o algo así?”

“J.. juré que me opondría a los suyos, y a todo lo que representan. No... romperé por mi voluntad ese juramento.”

“Esa es una actitud desafortunada para usted en estos momentos. ¡Recuerde!...” le recordó burlona la chica, “El Cuerpo es Madre, el Cuerpo es Padre; algo que parece usted haber olvidado. Y Mister Dubois... en mi opinión, creo que es hora de que le explique a sus padre con quién ha estado jugando.”

Su ataque cuando llegó, tuvo éxito antes de empezar. Y aunque él intentó oponerse...  

****************

 “Oh, no, no lo hagas.” Murmuró Sheynell, cortándole al telépata más débil el acceso a sus cuerdas vocales. “¿Sabes qué?” volvió a empezar, arrodillándose junto a él “estoy segura de que te encantaría poder gritar a todo pulmón y anunciar nuestra presencia a toda la estación, pero no estoy de humor para eso ahora. He tenido una mañana muy mala y mi paciencia se está terminando. Ahora, Sr. Dubois... creo que es hora de que me muestres tus pequeños secretos...”

****************
Cuartel General del Buró 13
Ginebra, La Tierra
14:45 ESTÁNDAR

 Stephen volvió en sí con una fría luz sobre sus ojos y un sabor amargo en su boca. Una mujer rubia de aspecto sombrío con una cicatriz en una mejilla le miraba directamente, y él sentía unos dedos mentales, fríos, duros que le toqueteaban la mente.

“¡Eh! ¿Qué d...” se apoyó sobre sus codos, la habitación pareció tambalearse y él cayó sobre la cama. La mujer se sobresaltó.

“Se ha despertado” dijo en un tono impersonal.

“¿No hay daños?” preguntó otro, que tenía una vez vagamente familiar.

“Será ... suficiente” respondió la mujer.

“¿Suficiente para qué?” preguntó Stephen, esta vez con algo más de éxito. El dueño de la segunda voz apareció ante su vista... “¡Molyneux!”

El hombre de cabellos blancos sonrió. “Esperaba haber tenido está conversación en circunstancias más .....agradables. Pero las circunstancias han adelantado los acontecimientos. Necesito sus servicios, Doctor.”

“Podría habérmelo pedido” respondió Stephen, incorporándose. “¿Dónde... qué hora es? Tengo una entrevista a las 8.30 con el jefe de Ciencias del Medio Ambiente...”

“No se preocupe Doctor, no notarán su ausencia. Me he tomado la libertad de asignar a uno de mis operativos para que ocupe su lugar de momento. Con unas alteraciones cosméticas y gracias a un informe detallado, claro está.”

“Ah, claro”  respondió Stephen, mirando a Molyneux y a la mujer cauteloso. La habitación formaba parte de unas instalaciones médicas bastante amplias, con varios técnicos médicos pululando sin parar al fondo. “Parece que tiene usted aquí un buen tinglado, no sé para qué me necesita.”

“Tenemos un... problema. Uno de nuestros contactos alienígenas ha desarrollado un estado muy grave para el cual no ha conseguido encontrar una cura entre los de su raza. Su experiencia con los alienígenas puede ser lo único que pueda salvar su vida. Además, sería una buena oportunidad.... de investigar para usted.”

“¿Y si me niego?”

“No se lo aconsejo. Aunque preferiríamos tener su cooperación voluntaria, le aseguro que tenemos los .... recursos” Molyneux dirigió una mirada a su asistente “para obtener su ayuda igualmente.”

“Y ese ... operativo que está sustituyéndome...¿es él...”

“Es un médico altamente cualificado y un xenobiólogo con experiencia... y , como bien le he dicho, ha sido bien informado de todo.”

“Eso espero.” Stephen pensó en la situación. No estaba demasiado contento, por así decirlo, pero tenía más curiosidad sobre esta organización, una inesperada malignidad en el cuerpo burocrático de su propio mundo, algo así. Y había aparentemente, un paciente a quien curar. Miró al hombre de cabellos blancos.

“Bueno, parece que no tengo muchas opciones, ¿no?”

“Ninguna en absoluto, Doctor.”

****************
Babylon 5
Bajo Fondo
15:05 ESTÁNDAR

Había necesitado muy poco esfuerzo para terminar con el ‘duelo’, claro. Y cuando las últimas barreras entre su mente y la de Dubois cayeron, Sheynell se levantó y se alejó casi involuntariamente, mientras la terrible imagen que la mente del otro telépata contenía se reveló claramente.

Un hombre refunfuñando furiosamente, el compañero de este hombre, disparando con una PPG al pecho del mentor de ella, y matándole. Sheynell retrocedió unos segundos, guardando la compostura, cuando tras ella, un pequeño reguero de sangre comenzó a salir de la nariz de Makay Dubois. El hombre con quien él trabajaba, ese Owen Strainger, estaba planeando matar al Sr. Bester. Parecía que estos fugitivos habían estado planeándolo desde que llegaron a bordo.

Y ahora que el Sr. Bester había decidido conducir el resto de la investigación sobre Ferris y sus asuntos, era mucho más fácil que no consiguiera saber del ataque de Strainger, hasta que fuera demasiado tarde... que era probablemente la intención del telépata fugitivo, coger desprevenidos a sus presas, sin fanfarronear, sin bravatas, y matándole de un tiro.

A sangre fría.

El único problema con el plan de Strainger, claro, era que ahora, ella lo sabía. Una sonrisa sombría asomó a su cara, ahora empezaba a entender cómo la caza, la persecución podía empujarte, cómo eliminar a los enemigos del Cuerpo podía convertirse un una droga más poderosa que cualquiera de las que los mundanos tomaban.

Al mismo tiempo, claro, esta era una solución absolutamente ideal para sus problemas. Si ella lograba localizar a Strainger y evitar que matara al Sr. Bester, eso podría hacer que los errores que había cometido aquí quedarán contrarrestados. ¡Sí!... era algo que tenía que hacer, y una vez decidido, Sheynell por fin se volvió hacia su cautivo. “¡Levántate!” gruñió.

“Vete al Infier...”

{{AHORA}}

El gritó murió en la garganta de Dubois, como antes. “No vuelvas a hacer eso.. por favor. Haré todo lo que quieras... pero no vuelvas a hacer eso.”

“Si no fuera usted tan poco participativo, Sr. Dubois, no le hubiese hecho esto ¿verdad? Tiene usted una PPG supongo”

El otro telépata asintió mudo, se incorporó, y se limpió la sangre de la nariz. “Eso pensaba. Estas son sus instrucciones, Sr. Dubois; usted me da su arma, y me ayudará a localizar a su cómplice, Owen Strainger. Si en algún momento me percato de que usted se resiste a mis planes, morirá, Sr. Dubois... lentamente.  ¿Lo entiende?”

Dubois asintió, un odio inútil emergió claramente a sus ojos. Y después, cuando ella tuvo el arma en su mano... la primera vez que ella hacía esto.... Sheynelll volvió a reír.

Ahora empezaba la verdadera persecución.

****************
Babylon 5
Sala de Reuniones Verde Trece
15:58 ESTÁNDAR

 Solo en sus pensamientos Bester se recostó en su silla, y de mala gana repasó los acontecimientos del día anterior mentalmente. Había sido una experiencia interesante por así decirlo, ver a Sheynell Keynes manejar su primera exposición a Babylon 5.

Mal, claro... como él esperaba que iba a ser desde el principio.

Desde luego, en todos los años que había esperado a que ella fuese útil para él, había visto florecer los fallos inherentes de su carácter ... fallos tan parecidos a los suyos propios, muchos años atrás; la parte de su vida antes de que el Dr. Bey le encontrara y enderezará su camino, en este momento y en ese lugar.

Y entonces, el la había traído a Babylon 5 para curarla de su terrible caso de presunción... de creer que ella era mejor que cualquiera sólo porque así había sido siempre. Bien pensado, ahora parecía que la cura para esa enfermedad se le había aplicado, aunque no del modo en que él había planeado.

Bester asintió con satisfacción. Tanto Colin Ferris como la Srta. Halloran habían dejado al descubierto a su joven seguidora; y aunque de momento no lo podría localizar... sabía que ella le acabaría buscando. Sheynell querría una explicación.. y, creía que sería ella la que le preguntaría qué había hecho mal.

Y no él.

Entonces, y sólo entonces, él le explicaría las lecciones que ella había aprendido en su visita a Babylon 5; la verdadera razón por la que él la había traído, por encima de la misión... las promesas que se le habían hecho. Y como él le había dado tiempo de pensar las cosas, Bester tenía la esperanza de que ella aceptaría la experiencia como algo necesario... y un progreso.

Y finalmente, si todo iba bien, podrían llegar al destino que les aguardaba a ambos. Para servir al Cuerpo... lo único que realmente importaba. Bester cerró los ojos durante unos instantes, viendo de nuevo la visión que había tenido del Cuerpo que continuaría  bajo su guía, más allá de su paso por el fin que esperaba pacientemente a telépatas y mundanos por igual. Era posible... sí, se podía hacer.

Él vería como eso ocurría.

Repentinamente, el cronómetro sobre la terminal de su escritorio llego a las dieciséis horas, y sonó un leve zumbido. Esa era la señal que él esperaba. Una presencia se dio a conocer, casi inmediatamente, fría, profesional, y directa. Una entrevista que iba a ser conducida por esta mundana... una entrevista que quería quitarse de encima inmediatamente. Era desde luego necesaria, teniendo en cuenta lo que había pasado entre esta mujer y su asistente, la noche anterior...

La señal de la puerta sonó.

“¡Por favor!” dijo. “Entre.”

La puerta se abrió. “¡Señor Bester!” dijo Tessa Halloran entrando en la habitación con frialdad. “Pongamos las cosas claras desde el principio. Esta entrevista suya será mejor que sea corta y directa, porque ya sabe usted que yo no quería venir aquí.”

“Lo sabía, sí” admitió. “Presentó usted esa protesta oficial a la Central Terrestre ¿no? Desgraciadamente, Directora, tengo que informarle que la convocatoria del Cuerpo Psíquico, requiriendo su presencia aquí esta mañana entró en los registros tanto del Estado Libre de Marte como en la Oficina del Presidente de la Alianza Interestelar, y fue efectiva hace, oh, hace una media hora, o eso creo.”

“Y como tanto el Presidente Sheridan como sus antiguos colegas del gobierno de Marte parecen estar... ocupados en estos momentos y no se han molestado en devolverme las llamadas... parece, Directora, que va a tener usted que hablar conmigo esta mañana, le guste o no.”

A regañadientes, Tessa Halloran asintió y se sentó, mirando fijamente la pared que tenía delante, cosa que hizo que Bester volviera a reirse.

“Puede usted tratar este asunto como si fuera la Santa Inquisición si quiere, Directora, pero le aseguro que no va a ser tan doloroso si ... coopera.”

“Bien...” dijo Bester . “¿Por dónde empezamos?”

****************
Babylon 5
18:30 ESTÁNDAR

Un nivel más arriba y casi un sector a la redonda, Strainger esparció sus cosas por la mesa de su escondite temporal y empezó a prepararse para tumbarse, silvando. El dueño de estas habitaciones que estaba registrado en la estación era un humano, hombre de negocios desde hacía poco y con algo de mala fama,  quien estaba ahora tirado sobre la cama de la habitación contigua, con un enorme moratón sobre su sien izquierda.

El daño no era permanente, claro; aunque había tomado la decisión de emular a  Bester, en muchos otros aspectos Strainger había intentado sumarse al modo que Byron tenía de hacer las cosas, tan fielmente como le fuera posible. El hombre de negocios pasado un tiempo volvería en sí... y se sorprendería al descubrir que aunque había pasado bastante tiempo, todas sus pequeñas posesiones todavía estarían allí. Strainger no les deseaba mal alguno a los normales... lo único que necesitaba era un lugar donde poderse quedar.

Un lugar donde prepararse antes de realizar el último movimiento para atacar a Bester.

Era curioso que el Psico Agente fuese tan increíblemente impredecible esta vez. Quizá simplemente se estaba volviendo descuidado debido a su edad, pero dejando de lado la lógica, estaba claro que Bester no sabía que él estaba allí, todavía...

Ese era, claro, el as que él tenía en la manga. Aunque según los estándars del Cuerpo él era tan sólo un P10, Strainger sabía que poseía una serie de bloqueos tan fuertes como los del más fuerte de los P12, y había mantenido esos bloqueos rigurosamente en su sitio desde que llegó horas atrás.

La agenda de Bester, mientras tanto, parecía que estaba bien clara, sabía él gracias el escrutinio casual que había realizado a la furiosa mujer de Inteligencia Secreta, Halloran, poco antes. Parecía ser que el Psico Agente había organizado varias entrevistas con algunos miembros de la estación para intentar determinar si el Agente que había a bordo, Colin Ferris, estaba actuando correctamente. Strainger se rió por lo bajo al pensar eso; después de que Dubois le dijera como la pequeña ayudante de Bester, Sheynell Keynes, había sido apartada por su propia estupidez, supo que hoy era el día en que debía atacar.

Strainger levantó tranquilamente su PPG hasta la postura de disparo y después se relajó. En su momento, Bester terminaría con sus entrevistas y abandonaría la zona para irse a comer. Pero cuando volviera a su ‘oficina’ para analizar sus averiguaciones....

Si todo iba bien, el Sr. Bester, el Psico Agente, el enemigo que había matado a su hermano, por fin se reuniría con su creador.

Porque la justicia en la persona de Owen Strainger estaría esperándole a su regreso.

****************
Cuartel General del Buró 13
Ginebra, La Tierra
19:20 ESTÁNDAR

El Dr. Franklin estaba repasando los test preliminares cuando el asistente del Drakh entró en el laboratorio. La criatura estaba totalmente callada. Su cabeza en forma de cuña y sus ojos rojos y alargados sobre sus ropas oscuras sin forma hacía que pareciera vagamente insectoide, aunque Franklin les había clasificado como posiblemente análogos a los seres pre-conscientes de Perelandra II que vivían en cuevas.

“¿Hay algún progreso?” preguntó de forma abrupta.

“Bien, empiezo a entender el problema, como mínimo. Esos informes traducidos que usted me proporcionó me han sido de gran ayuda, la verdad es que estaría perdido sin ellos. ¿Dice usted que la Vaarliht lleva en fase de hembra unos dos años?”

“De sus años, sí. El joven debería salir prooonto.”

Franklin negó con la cabeza. “Me temo que no. Miré aquí.. donde el embrión se desarrolla hasta convertirse en un Drakh normal, no hay nada, sólo una zona de tejido muerto.” El alienígena siseó de consternación. “Sospecho que fue el intento de generar el embrión lo que aceleró los problemas de la Vaarliht”  continuó el doctor. “Normalmente el vector tendría que haber sido totalmente absorbido por el huésped en este punto, pero mire aquí...” Franklin mostró recorrido de los tentáculos del vector, que atravesaban los sistemas nervioso, circulatorio, y algunos menos identificables. Cada uno de esos recorridos están rodeados de colores febriles de células que se habían corrompido.

“Entoncesss… todo ese dolor y... malestar, y no habrá ningún joven que lo equilibre. La Vaarliht estará muy decepcccionada.”

“La Vaarliht estará MUERTA si no encontramos un tratamiento para ella. La cirugía es imposible... esta materia está por todo su cuerpo. Eso nos deja las drogas o la radiación... la pregunta es, ¿de qué tipo? ¿Qué destruirá las células dañadas sin destruir al mismo huésped...”El problema había llevado la atención de Franklin de nuevo hacia su trabajo.

El alienígena pareció notar eso y se quedó en silencio durante un rato, y empezó a deambular sin dirección concreta por la habitación, ocasionalmente se acercó a algunos de los equipos médicos, como si estuviera escuchando. Los técnicos entraban y salían y más allá del laboratorio, se veía a más gente inmersos en otras labores en el complejo principal. El alienígena se desvió para mirarles durante un rato, después volvió a observar lo que hacía Franklin.

“¿Algún progressso?” preguntó. Franklin levantó la vista, exasperado.

“Mire, esto me va a llevar tiempo, ¿de acuerdo?”

“Tiempo que no tenemos.” Entonces el alienígena se detuvo, como dándose cuenta de lo estúpido que era ese comentario, como si él no hubiese estado a estas alturas en situaciones como esa, donde hacía falta que pasaran muchas cosas en demasiado poco tiempo, en las cuales si no era por un milagro, no había modo alguno de que así ocurriera. Lo intentó de otra forma: “Seguramente, si usted tiene éxito, su líder le recompensará generosamente...”

Stephen dijo bufando: “no mi líder, ni siquiera debería estar aquí. ¡Y usted y su Drakh enferma desde luego tampoco deberían estar aquí!”

El alienígena retrocedió. “Usted es... ¿enemigo? Lasss Fuerzasss Terrestresss?”

Franklin puso de nuevo su escanner sobre el escritorio, dando un golpe y mirando con ira al alienígena.

“Yo” pronunció recalcando “soy médico. Mi vocación es ayudar a la gente, sin importar para quien trabajan. Molyneux es mi enemigo, sí. Los amigos y familiares de su Vaarliht probablemente son mis enemigos. Usted puede que sea mi enemigo o no. Pero esa Drakh en particular –dijo señalando en la dirección de las habitaciones de la Vaarliht—es mi paciente, ¿lo entiende? Y no necesito ninguna recompensa que me incentive para salvarla, si puedo.” Con una mirada airada final, volvió a su consola.

El alienígena se quedó allí, pensando durante unos instantes. Cuando volvió a hablar, lo hizo prácticamente con un susurro.

“En estos tiempos, es difícil decir quién es el enemigo y quién no lo es. Usted es Fuerzasss Terrestresss, pero nos ayuda. El Consejo trata con ese... Buró 13, como amigos sssiervosss de los Oscuros. Pero aquí también están los Contaminadosss...”

“¿Quiere decir los telépatas? Sí, yo también siento curiosidad por ellos. Sabía que parte del Cuerpo Psíquico trabajaba con las Sombras” apuntó Franklin “y hace muy poco supe acerca del papel que tuvieron los Vorlons en la aparición de telépatas humanos...  sólo por curiosidad, ¿cómo acabó su gente sirviendo a las Sombras?” El doctor esperaba impaciente la respuesta del alienígena, esperando que no se volviera contra él por preguntar. En vez de eso, el alienígena levantó la cabeza, orgulloso.

“Los Oscuros han sido dioses para los Z’shailyl desde los días de las Primerass Cuevas, cuando los Drakh vinieron como sus emissarios , nosotros les seguimos.”

“¿Y ahora que los … Oscuros se han ido? ¿Qué harán ahora los Z’shailyl?”

“¡Ssssss!”  Ahora el alienígena –el Z’shailyl—SÍ parecía enfadado. No tan enfadado como para atacar a la única persona que podría salvar la vida de su líder, pero lo suficientemente enfadada como para perder su condicionamiento del lenguaje. “¡Trabaje! ¡Ahora! ¡Máss Rápido!” dijo siseando, y salió de la habitación dando pasos pesados.

Franklin movió la cabeza de lado a lado y volvió al trabajo –y también de vuelta a la teoría que estaba desarrollando--. Había visto ya antes este tipo de simbiosis –benigna, en los Vendrizi, y no tan benigna en un complejo oculto de la Resistencia, bajo las cúpulas de Marte--.  Tendría que acceder a sus registros, y a las muestras de tejido del vector para compararlos...se movió a prisa, discretamente, marcó una serie de muestras de tejido del vector/huésped por separado y los colocó en una solución inocua. Ya los observaría en mayor detalle más tarde.

****************
Babylon 5
Sector Verde
19:40 ESTÁNDAR

“¡Mire!…” Volvió a empezar Dubois, mientras seguía a Sheynell por otro de los pasillos desiertos. “Le estoy diciendo la verdad ¿de acuerdo? Después del infierno que usted me ha hecho pasar antes, sería idiota si le mintiera ahora.”

“Entonces le llamaré idiota, Sr. Dubois...” fue la respuesta. “Por lo que puedo decir, aunque usted ha decidido que ayudarme es una alternativa mejor que lograr que le partan la mente, creo que en cuanto pueda encontrar un modo de escapar, lo intentará. Y porque eso es cierto, pretendo localizar a su ‘jefe’, Owen Strainger... y después les entregaré a ambos a las manos de Bester.”

“Ah… suponiendo que todo lo anterior sea cierto, eso no hará su trabajo más fácil... Srta. Keynes. Lo que le dije antes acerca de los bloqueos de Strainger, es cierto.Cuando él no desea que le encuentren, no hay hombre vivo que le pueda encontrar.”

“Le recuerdo, Sr. Dubois...” apuntó la muchacha vestida de negro “que yo no soy un hombre.”

“No..” musitó él, casi escapándosele una risa “supongo que esa no fue una expresión correcta ¿verdad?”

****************

“Voy a ser franca con usted.. Si Strainger tiene éxito con sus objetivos, yo iré tras ustedes y les enviaré de viaje al Infierno.”

Ella se inclinó sobre él con una, esperaba ella, mirada terrorífica... y no tuvo éxito en su intento. “¿Hay alguna parte de lo que he dicho que usted no entienda?”

Dubois negó con la cabeza, y Sheynell se volvió enfadada, y caminó por el pasillo, sin importarle si el otro la seguía, pero sabiendo que sí que la seguía.

 Tenía que encontrar a Strainger sin mostrar sus intenciones y planes para con el Sr. Bester, si quería que esto tuviera éxito... él seguramente la castigaría, como mínimo, si descubría que ella estaba llevando a cabo sin permiso.

Eso no podía permitirlo, claro... pero al mismo tiempo, no podía permitir que Strainger matara a su mentor tampoco. Sheynell apretó los dientes, iba por la cuerda floja en esta situación.

Y otro error, en este punto...

Sería fatal.   

ACTO QUINTO ir al principio
Babylon 5
Sala de Reuniones de Verde Trece
19:05 ESTÁNDAR, 12/03/2263

Sin demasiada prisa, Bester se dirigió hacia la sala de reuniones que el Cuerpo había puesto a su disposición en Babylon 5 para la ocasión. Había llevado a cabo las entrevistas necesarias con los empleados de Lochley, claro... y ahora, tal como le había dicho a la Capitana poco antes de la comida del mediodía, sería necesario mantenerme al margen de los ojos (y mentes) entrometidas, para determinar qué se debía hacer realmente con la presencia del Cuerpo Psíquico en Babylon 5.

Todo esto eran tonterías, claro está. Bester ya había tomado su decisión acerca de Colin Ferris, y la respuesta que daría al oficial más joven de buen seguro le iba a sorprender. Este era un proceso necesario, en su opinión... y mientras que el Director North seguro que frunciría el ceño ante algunas de sus elecciones, a Bester no le importaba lo más mínimo, después de todo lo visto.

Ni le había importado nunca.

¡Además!... si podían mantener al Sr. Ferris en una situación inestable en el futuro próximo, ya habían obtenido una victoria.

Y con eso solucionado, era el momento ya de atender otras cosas que ocurrían a bordo. Su asistente estaba jugando a un juego peligroso en esos momentos: un juego al que él ya había jugado hacía años... hasta que el Dr. Bey le había domado. Podían herirle una o dos veces teóricamente antes de que le dieran jaque mate, pero al final el resultado valdría la pena. Que sus enemigos creyesen que él era predecible y crédulo, no importaba, si eso ayudaba a su causa (la de ella).

Él sabía la verdad.

En ese punto, claro, él se detuvo ante la misma entrada del tubo de transporte que había estado usando desde su llegada a B5... y  después hizo esa llamada inevitable, fatídica. Bester se permitió una risotada malvada mientras esperaba, y después se abrieron las puertas del tubo de transporte, y entró.

“Creo, Sr. Bester” dijo la voz esperada “que en este punto es en el que la frase ‘final de la línea’ es apropiada.”

****************
Varios niveles más arriba

 Sheynell se paró a medio paso al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo… mientras Dubois se había metido en su mente. De nuevo. La última vez que hizo eso, ella hizo que lo lamentara, claro; pero esto era una anécdota comparado con la verdadera causa de que ella se hubiera detenido.

Desde un tubo de transporte bajo sus pies, Bester le había enviado a ella una onda mental a través del Sector Verde, una onda que vibraba en el plano psíquico y que sólo otras dos personas a bordo podrían captar... y ella estaba segura de que el Sr Ferris estaba ocupado en esos momentos.

El método no era preciso ni mucho menos, claro, ya que no había modo de que él supiera dónde se encontraba ella... pero, añadió ella instantes después, ¿y si él sabía de lo que estaba ocurriendo? Y que a pesar de que no estaba con ella, estaba cerca. Era de esperar, dado el pasado precedente de su respuesta a este tipo de situaciones. Y si la estaba ayudando a tenderle una trampa a Strainger...

Ella se rió. Quizá no sería tan difícil como ella había pensado.

“¿Qué es tan gracioso?” le preguntó el fugitivo que estaba a sus espaldas... Sheynell pensó que su paciencia seguramente, se le estaba terminando ya. No es que a ella le importara, dado el fatídico destino que seguramente tendría su cautivo.

“Pronto lo sabrá, Sr. Dubois” le respondió con cortesía. Y después de eso salió corriendo... Dubois salió tras ella.

****************

   “Owen Strainger…” dijo Bester mientras sacaba lentamente su PPG y la dirigía al telépata de cabellos negros. “¿Sabes cuánto hace que te busco? Y ahora te encuentro en Babylon 5.

“A esto, Sr. Bester...” respondió Strainger “se le llama justicia irónica, creo. Porque por culpa de sus malditas unidades de rastreadores, no pude llegar hasta aquí a tiempo para salvar a mi hermano... y cuando llegué aquí por fin, usted ya se había ido, claro.”

Bester suspiró melodramáticamente. “Así es la vida de un oficial del Cuerpo. Pero tú sabías que volvería aquí tarde o temprano.. y por eso te has aprovechado de lo ‘predecible’ que soy...¿no?”

“Exactamente” le respondió, incluso mientras su transporte seguía su ascenso final hacia Verde Trece. “Esta vez está usted siendo increíblemente predecible, Sr.Bester. ¿Traer sólo a una chica como ayuda?... ese fue un increíble error por su parte, me temo.”

“¿Un error? Respondió, enfadando más aún a su oponente. “¿Le importaría explicar eso mejor antes de que acabes con mi vida?”

Strainger se rió y se encogió de hombros. “Sí, ¿por qué no? Hay muchas cosas que tenía ganas de decirle y esa es sólo otra más que añadir a la lista. No sé en qué estaba usted pensando cuando la eligió a ella como protectora, Bester, pero después de que Ferris la derrotara hoy, su utilidad como ayudante fue definitivamente neutralizada, bajo mi punto de vista. No le puede ayudar...ningún humano de por aquí sabe siquiera qué esta ocurriendo, y ya que usted consiguió acallar a Ferris totalmente, con esa caza de brujas suya, creo que hemos llegado al fin de esta conversación.”

“Ahora....” concluyó Strainger, en el mismo momento en que el tubo de transporte se abrió “vamos a su pequeña oficina alquilada, se sentará en esa silla que pidió prestada.. y entonces, Sr. Bester, morirá. ¿Lo entiende?”

Salió del tubo de transporte y se giró para mirar de frente a Strainger, incluso cuando los normales que había en los alrededores se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, y decidieron repentinamente que sería más seguro estar en otro sitio. “Aunque estoy seguro de que le gustaría que yo hiciese eso, Owen...”

“Me temo que no puedo.”

“¿Qué?” exclamó a un incrédulo Strainger. “¿Qué parte de mi anterior afirmación no ha entendido?”

“Ninguna” respondió Bester sinceramente. “Está bastante claro, Owen, pero se le ha olvidado algo muy importante. Soy un oficial del Cuerpo... y no es parte de nuestra naturaleza el rendirnos sin luchar. Usted quiere que yo me rinda, para que así pueda eliminar la culpa que siente por no haber podido ayudar a su hermano cuando éste necesitaba ayuda. Y ahora quiere librarse de esa culpa conmigo, cuando su muerte ni siquiera fue culpa mía en absoluto. No, Owen... me temo que no voy a hacer lo que usted me pide hoy.”

Bester se encontró mirando al cañón de una PPG cargada segundos después, claro... ahora un furioso Strainger cruzó la línea que Bester había esperado que cruzaría desde un principio. Esto casi había terminado... sólo faltaban unos instantes. “Le voy a dar una oportunidad más, Sr. Bester, siga mis órdenes.. o apretaré el gatillo aquí y ahora.”

Bester negó con la cabeza. “La respuesta sigue siendo no; si piensa matarme, Strainger, va a tener que hacerlo aquí.” Bester cruzó los brazos, cerró los ojos...

Y esperó.

“No era así como quería que ocurriera...” fueron las últimas palabras de Strainger para despedirse. “Pero no he cambiado de opinión. Dígale hola a Lucifer en mi nombre, Sr. Bester, no creo que vaya por allí pronto.”

Otro momento pasó.

Y entonces el duro retroceso del disparo de una PPG a quemarropa resonó en el aire...

****************

Owen Strainger gritó sorprendido, antes de empezar a cogear con la pierna buena que le quedaba y caer sobre el suelo, con ambas manos sujetándose la rodilla donde el tiro de la PPG de Sheynell le había alcanzado, unos segundos antes. Sus ojos estaban nublados con el dolor, Strainger miró en los ojos furiosos de Sheynell y aunque ella podía ver el odio que él le tenía a ella y a los oficiales del Cuerpo.. en aquellos ojos... el juego había terminado.

“Esa herida se puede curar...” afirmó ella escuetamente. “No se puede curar la muerte. ¿Piensa darme una excusa para matarle, Sr. Strainger?”

Strainger negó con la cabeza tras unos segundos. Y con ese asunto ya bajo control, Sheynell recuperó la PPG que el fugitivo le había quitado a Bester, y también la de Strainger... antes de volverse para mirar a su mentor, con una sonrisa en la cara ahora que estaba por fin a salvo.

{{Señor. ¿Está sano y salvo?}}

{{Sano y salvo, sí}} Dijo Bester, y entonces miró a los dos fugitivos que ella había capturado o interceptado. {{Estaba, sin embargo, empezando a preguntarme si habría sido capaz de completar su ‘misión’ de forma satisfactoria...

Porque si hubiese llegado tan sólo un momento después, Srta. Keynes –añadió el oficial—lo más seguro es que yo ahora estuviese muerto.}}

La sonrisa de su cara se apagó como la de una bombilla fundida, después de esa afirmación tan cortante. {{Usted... usted no aprueba el modo en que ha tratado este problema, entonces}}

{{En circunstancias normales, mi respuesta hubiese sido como mínimo la desaprobación}} Bester la informó con frialdad, mientras ella le daba las tres armas que tenía en su posesión. {{De hecho, Srta. Keynes, debería estar muy enfadado con usted, la verdad}}

{{¿Debería señor?}} preguntó ella, con un gesto de extrañeza en la cara. ¿Verdaderamente iba a salir de esta de una sola pieza?

El Sr. Bester asintió con gravedad, y se dispuso a guardar las armas recuperadas en distintos sitios de su propia persona. {{Exactamente. Aunque hay todavía muchas cosas que deberé decirle acerca del modo en que ha manejado esta situación.. y también, como ha tratado con otros a bordo de la estación durante nuestra estancia... lo importante y que hay que recordar es que usted no me falló, esta vez. Simplemente recuerde en el futuro que nosotros nunca trabajamos solos cuando vamos de cacería. Aunque entiendo las razones por las que necesitaba conducir esta en concreto en solitario... no me interesa perderla debido a otro error estúpido por su parte.}}

{{¿Me ha entendido, Srta. Keynes?}}

{{Sí, señor}} respondió; pero igualmente, en el fondo, ella sabía que Bester estaba satisfecho con su actuación... al menos en parte. ¿Y por qué no?... ella estaba aprendiendo ¿no? Había aprendido a cazar, había aprendido cómo debía manejarse a los mundanos, y cómo no debía hacerse...

Y lo que era más importante, había aprendido a servir al Cuerpo, y al Sr. Bester del mejor modo que había sabido. Y por primera vez en las últimas horas, Sheynell por fin se había permitido relajarse. Llegar a Babylon 5 había abierto esas puertas inesperadas para ella, y después de todo lo que había salido mal, el viaje se había convertido en un viaje muy útil para ella...

****************

 {{Entonces}} Murmuró Strainger, mientras luchaba con la agonía que le provocaba su rodilla derecha. {{Se trata de eso}}

{{Lo intentamos}} respondió amargamente Dubois, {{Maldita sea, Owen, no estaba seguro de ello al principio, pero lo hemos intentado. Lo único que no previmos fue la presencia de la pequeña reina de hielo de Bester. Tan sólo vimos su juventud e inexperiencia... y malditos seamos los dos por eso... porque escogimos ignorar la mente que había tras esa juventud.}}

{{Un error mortal por mi parte}} afirmó Strainger. {{Un error que admito libremente... pero mira Dubois. No podemos permitir que esto acabe así; si Bester nos envía a la Tierra, será el final para los dos. Nos reprogramarán o nos tirarán a un agujero negro tan profundo que no podremos salir nunca más. ¿Es eso lo que quieres?}}

{{Ya sabes la respuesta a esta pregunta. ¿Pero qué podemos hacer ahora?}} le dijo Strainger, y la cara de Strainger se ensombreció. {{¿Estás seguro de que quieres hacer esto? Una vez empecemos, Owen... no habrá vuelta atrás.}}

{{Lo sé}} le aseguró el otro telépata {Lo sé Dubois. La lucha debe continuar.. y después de lo que has experimentado hoy con una de sus oficiales más nuevos, creo que tú probablemente tengas una causa más importante contra el Cuerpo. ¿No es así}}

Él asintió. {{Entonces hagámoslo. Aunque sólo sea por dos razones: continuar con la lucha, en el nombre de Byron… y para asegurarnos de que Bester y su pálido eco, esa de ahí, nunca consigan lo que quieren... nunca}}

****************

Durante el resto de su vida, Sheynell recordaría los siguientes noventa segundos con insoportables detalles. Cómo, en ese momento, inició un camino personal a través de la oscuridad y el fuego. Cómo uno de los suyos era capaz de sacrificarse para salvar a otro. Y cómo ese otro era capaz de utilizar ese odio para ayudar a destruir todo lo que ella conocía.

Fueron unos instantes pero parecieron siglos, la conexión que ella había establecido con Makay Dubois de repente se desestabilizó, él envió una breve sacudida de dolor a la mente de ella. Ella se giró enfadada, intentando corregir el problema...y en vez de eso, se quedo paralizada por el sock, al ver de repente a un Owen Strainger lanzándose y rodando dispuesto a disparar, con otra PPG en su mano.

¡Maltita sea!... esa era la cosa que había olvidado comprobar, en su prisa por ver si Bester estaba bien; Strainger llevaba un arma escondida. Y durante unos largos y desesperantes instantes, sus ojos se encontraron con los de Strainger... llenos de odio... y ella sabía que él quería matarla. Y sabía, mientras Dubois se alejaba tras su compañero, que sólo existía una fuerza en el universo que pudiera evitar eso.

Y aún así, ella retrocedió y se agachó... y junto a ella, Bester sacó su propia arma y disparó.

****************  

{{¿Está muerto?}} preguntó ella mientras Bester se arrodillaba silenciosamente para examinar el cuerpo de Strainger.

{{Sí}}

{{Ojalá... usted no hubiese hecho eso}} dijo ella. {{Pero no nos dio otra opción ¿verdad?}}

Se puso derecha, echando una última mirada al cuerpo de Strainger, antes de alejarse de allí. {{Eso hace que esta situación sea un poco más fácil de sobrellevar... gracias. Pero ¿qué hay de Dubois? ¿No deberíamos continuar persiguiéndole?}}

Pasaron unos instantes y Bester entonces se puso junto a ella, negando con la cabeza. {{Eso no es lo mejor que podemos hacer ahora... porque incluso después de todo lo que ha ocurrido, Dubois todavía puede salvarse.}}

{{¿Señor?}}

{{Si le perseguimos ahora, le acorralaremos hasta un rincón, Señorita Keynes. Inevitablemente, habrá otro tiroteo... o peor, si es que tiene aliados a bordo. Además ... Dubois es un telépata más débil, de todos modos, y no debe preocuparnos. Quizá deberíamos asignarle al Señor Ferris la tarea de cazarle}}

Fue entonces, claro, cuando Zack Allan y su equipo de seguridad llegó por fin, tomando la decisión por Sheynell. Ahora tendrían que responder a algunas preguntas, y deberían calmar algunos ánimos.. como siempre con los mundanos. Ella asintió y se dispuso a poner en práctica su plan de acción.

****************
Cuartel General del Buró 13
Ginebra, La Tierra
03:26 ESTÁNDAR, 13/03/2263

En las primeras horas de la mañana, el Dr. Franklin había dado con una terapia que podría funcionar. Imponiéndose a sus protestas de que era necesario hacer pruebas, la Vaarliht había insistido en que le aplicasen el tratamiento inmediatamente. Se le había administrado una droga que debería rebajar la resistencia de las células afectadas a un tipo concreto de radiación. El primer tratamiento había producido resultados esperanzadores pero poco concluyentes. De nuevo, ignorando las protestas del Dr. Franklin, el Drakh había ordenado un segundo tratamiento, con dosis superiores de drogas y radiación. En una hora, o quizá dos, lo sabrían.

“Así que ¿cuál es su pronóstico, doctor?” Molyneux se había unido al doctor en la cafetería, antes vacía.

Franklin se encogió de hombros, sosteniendo una taza de café. El comedor del Buró 13 era brillante y estéril, como el resto del complejo. Podría haber estado girando en el espacio o estar a cien metros bajo tierra. A Stephen le resultaba bastante familiar, incluso cómodo.  ¿Cuántas veces se había sentado en una sala como esa, con uno de sus doctores, o con Michael, Susan o el Capitán, esperando los resultados que significaban la vida o la muerte de uno... o de millones?

Sin embargo, esto no era Babylon 5, y ese hombre no era John Sheridan. Franklin habló fría y asépticamente. “SI la droga no le causa un shock anafiláctico, y la radiación no causa a sus sistemas vitales daños irreparables, diría que existen posibilidades de que los tejidos dañados queden destruidos, o al menos, neutralizados. Podría tener una esperanza de vida normal para un Drakh, sea la que sea. O podría morir en diez minutos. Tendremos que esperar para saberlo.”

El hombre de cabellos blancos asintió. “Entiendo sus reservas, doctor. Pero honestamente, debo admitir que yo hubiese elegido lo mismo si hubiese sido ella. Y creo que usted también hubiese hecho lo mismo.”

“Seguramente” Miró al otro hombre, que repasaba su edición matinal del Universe Today. “Sólo por curiosidad, ¿cómo llegó usted ... al puesto que ocupa en la actualidad?”

Molyneux le miró especulativo durante unos instantes, después plegó su periódico y se levantó para servirse una taza de café.

“Como usted sabe” empezó una vez se hubo sentado de nuevo “el principio del siglo 21 fue una época de .... incertidumbre política y cultural, por decirlo con suavidad.”

“Bueno, he ido a una o dos clases de historias” observó el doctor. “Además, un buen amigo mío es bastante aficionado a esa época.”

“¿Ah, sí?”

“Sí... y ha hecho que lea cosas bastante raras, también. Recuerdo a un escritor que se llamaba Thomson...”

“¡Hunter!” Los ojos del hombre de repente mostraron un brillo cálido, totalmente contrario a lo que Franklin hubiera esperado de él, tanto que el doctor se quedó asombrado. “De cualquier modo, en aquella época existía una especie de organización antiterrorista multinacional, que se llamaba Sección Uno...”

Explicó la historia de forma breve, adornándola un poco, pero para cuando terminó, Franklin estaba bastante pensativo.

“Sabía que los Vorlons se habían llevado a gente de la Tierra y... que les habían conservado, pero no tenía idea de que las Sombras también habían hecho lo mismo.”

“Bueno, claro, técnicamente no fueron realmente las Sombras, sino los miembros de un culto de humanos que habían sido contactados por las Sombras hacía mil años, y que llevaban a cabo su trabajo en secreto en la Tierra. En cierto modo, fue bastante reconfortante saber que al menos algunas de las teorías de organizaciones secretas que controlaban las cosas entre bastidores estaban basadas en la realidad y que no eran producto de la paranoia.”

“Así que después de luchar contra esa gente, ¿simplemente se dio la vuelta y se vendió a ellos?” se preguntó Stephen entonces si quizá se habría pasado con esa pregunta, pero el hombre simplemente le miró.

“Me rendí, es probablemente una expresión más precisa” observó Molyneux, sin el menor rastro de autocompasión o justificación. “Para cuando ellos llegaron a mí, no tenía nada que pudiera vender, y muy poco para rendirme.”

“De todas formas” continuó tras una pequeña pausa “cuando las Sombras despertaron y empezaron a ... utilizar los recursos que habían sido recopilados para ellos, yo fui revivido y asignado al Buró 13. En aquel tiempo el jefe del Buró era un agente del Cuerpo Psíquico de inteligencia secreta que ya... nos ha dejado. Desde el final de la Guerra de las Sombras he hecho todo lo posible para continuar la misión original del Buró, que, por cierto era precisamente lo que yo le expliqué en nuestro primer encuentro.”

Stephen pensó  por un momento si debería sentirse reconfortado por esto, pero recordó cómo le habían secuestrado, con un doble ya preparado, para evitar que se resistiera. Además, ¿qué hacía este hombre negociando con la Drakh, de todas formas? Y otra cosa, que sí que se atrevió a preguntarle...

“¿Y qué hay del Cuerpo Psíquico? ¿Todavía forma parte de ellos?”

“No.. oficialmente” respondió cauto Molyneux. “La mayoría de los telépatas que trabajan para nosotros los contratamos del Cuerpo, excepto algunos... em... individuos indocumentados que nos son muy útiles. El estatus de la Srta. Donne en el Cuerpo es... indeterminado. Sé que ella está en contacto con algunas facciones del Cuerpo, pero no se ha determinado si les engaña a ellos o a mí, o claro, a los dos.”

“¿No le pone nervioso tener un segundo al mando que puede escrutarle?”

“Ah, pero no puede, doctor, ahí está lo bueno. Además de rejuvenecerme un poco, mis mentores alienígenas me proporcionaron... protección contra las habilidades de Donne. Creo que puede tener que ver con su filosofía de la evolución a través de la competición.”

“¿Y usted está de acuerdo con esa filosofía?” preguntó Franklin directamente, esperando una respuesta afirmativa.

“Francamente, mi querido doctor, no me importa en absoluto” le dijo Molyneux, con una sonrisa condescendiente. “La filosofía es irrelevante. Es el poder lo que importa.”

“Y la resistencia es fútil” murmuró Franklin.

“¿Eso qué es?” el hombre le miró con sospecha.

“Ah, no es nada. Sólo una frase de una película antigua.” Stephen bebió de su café. “Debo decirle que me pone bastante nervioso todo esto que me ha dicho. ¿Qué tiene pensado hacer conmigo después de que toda esta crisis se haya resuelto?”

“Bueno doctor, eso depende principalmente de cómo se resuelva.” Entonces el comunicador de la sala sonó. Con una última mirada de advertencia, Molyneux se levantó de su asiento, pero Franklin le condujo hasta la puerta.

“Ahora descansa” el doctor de turno les informó cuando llegaron.

“De acuerdo todos, ¡movámonos!”  dijo Franklin, sin importarle el hecho que sólo llevaba trabajando con esos doctores y técnicos menos de veinticuatro horas.

También el personal parecía ignorar ese hecho, notó Molyneux al verles moverse casi coreográficamente. No es que no esperara lo mejor de su gente, tanto si era en una misión o en un quirófano, pero Franklin parecía tener una habilidad especial para inspirar a la gente a su servicio a que hiciera las cosas lo mejor posible.

Por desgracia, pronto quedo claro que eso no iba a ser suficiente en ese caso. Los sistemas de la Drakh se debilitaron tras semanas fingiendo que tenía mejor salud de la que tenía, pero fallaron catastróficamente contra el doble asalto de las drogas y la radiación.

Después de casi una hora de esfuerzo heroico, consiguieron estabilizarla lo suficiente para que pudiera estar despierta y consciente, pero Franklin informó que este estado era temporal, perdería la consciencia en minutos. Molyneux informó al doctor que si descubría que Franklin había planeado todo esto, o que había descuidado cualquier posibilidad de conservar la vida de la Drakh, Franklin desearía tener cáncer terminal. La ofendida respuesta del doctor fue interrumpida por la llegada de Donne y de Z’shailyl.

El larguirucho alienígena se puso rápidamente junto al lecho de la Vaarliht.

“Aazhvar” dijo con voz áspera la Drakh moribunda, en inglés titubeante para beneficio de los que miraban. “Dile al Consejo…no… zh’darhass… venganza… por mi muerte aquí. Fue por …mis propias órdenes. Ellos son… aliados válidos.” Su mirada oscura se encontró con la del doctor por unos instantes, después con la de Molyneux. Buscó la mano del Z’shailyl, dijo algunas palabras en su propio idioma, y expiró.

Aazhvar se agachó, tocando con la frente su garra todavía extendida. Se quedó así durante unos largos instantes, después se irguió, miró a los humanos, se dio la vuelta y abandonó la habitación.

Franklin apartó la vista de la alienígena muerta y miró a los ojos azules, igualmente alienígenas del hombre sin nombre. Stephen había fracasado, y su usual auto infligida culpa por el fracaso sería la menor de las consecuencias, esa vez.

****************
Babylon 5
Bajo Fondo
05:05 ESTÁNDAR, 13/03/2263

 Solo en la oscuridad, con su odio, Dubois miraba a la nada. No veía nada, pero recordaba lo que se sentía al morir; cómo Strainger había mantenido su conexión abierta hasta el último momento. Un terrible sentimiento, eso había sido... pero había sido necesario.

Esta experiencia le había cambiado más de lo que esperaba...y ahora, después de las horas que había tenido para pensar en todo, decidió que ese no era ni remotamente el final del asunto. Por ahora, tendría que quedarse oculto hasta que Bester y su pequeña cazadora de brujas se fueran de Babylon 5 (que no sería seguramente hasta el día siguiente) ¿Pero y después? Después se podría preparar, porque llegaría el día en que Bester y Keynes volverían a la estación. Y cuando eso ocurriera...

Cuando eso ocurriera, Dubois decidió que ese sería el día en que se vengaría por la muerte innecesaria de Strainger. El día en que él le devolvería todo el dolor que ella le había causado, todo.

Porque su objetivo no era Alfred Bester... no. Dubois había encontrado un modo de hacerle daño a Bester que sería mucho más doloroso que sólo matarle. Dubois, después de pensarlo mucho, había decidido que en vez de eso, atacaría a la interna de la MetaPol que Bester parecía encontrar tan útil... y ahora, por fin entendía el porqué.

Dubois sonrió y se puso en pie, desapareciendo entre las sombras. Cuando se volvieran a encontrar, Sheynell Keynes moriría.

Aunque él, Makay Dubois, tuviese que arder en llamas con ella.  

CONCLUSIÓN ir al principio
Oficina de la Capitana
Babylon 5
Media mañana

 “Sr. Bester” empezó a decir Lochley, negando con la cabeza mientras miraba el informe de Zack Allan de nuevo. “Nunca deja de sorprenderme cuántas personas quieren verle muerto.”

Al otro lado del escritorio, frente a ella, el Psico Agente asintió, con su sonrisa condescendiente, como siempre. “Forma parte del trabajo, Capitana. Siempre hay alguien que me culpa por causarles problemas... y mientras Strainger fue un caso peor que muchos con los que he tenido que tratar en estos años, es lo que suele ocurrirnos a los míos.”

“¿Y qué hay de su ayudante, Sr. Bester?” preguntó Lochley. “Después de todos los problemas que ha causado en Babylon 5 con esos fugitivos, el Sr. Ferris y conmigo, claro... ¿todavía está usted tan empeñado en mantenerla en su puesto?”

Bester asintió. “Es joven, Capitana... incluso los telépatas comenten errores a esa edad. Pero tenga por seguro que...” añadió el Psico Agente unos instantes después “que ella es más inteligente de lo que todos ustedes creen”. Ustedes sólo la han visto como mi sombra, y perdonen la ocurrencia... pero es mucho más que eso. Mucho más.”

“¿Le importaría ser un poco más concreto, Sr. Bester?” le retó Lochley, cuando su “invitado” se levantó de su asiento.

Bester se detuvo un instante.. y después sonrió. “Ah, claro, Capitana...creo que puedo. A pesar de todo lo que le ha ocurrido aquí, la Señorita Kaynes fue capaz de neutralizar eficazmente los problemas a los que tuvo que enfrentarse con los fugitivos... casi, añadiré, sin mi ayuda. Es el futuro del Cuerpo, Capitana... y yo la apoyaré en todo, de ahora en adelante.”

Y después de decir eso, Bester abandonó el despacho.

****************
Babylon 5
Sala de Reuniones Verde Trece
Ese mismo día

 El factor sorpresa había golpeado no muy fuerte, y después empezó a aumentar mientras Colin escuchaba lo que Bester le decía. Desde luego no era lo que esperaba, después de lo que su casi sarcástico inquisidor le había dicho unos días antes.

Eso llevó a  Colin a la conclusión de que quizá la principal razón por la que Bester había llegado a Babylon 5 no era él.

“Después de todo, Sr. Ferris” dijo Bester como conclusión “aunque ha cometido algunos errores que yo no hubiese cometido, si hubiese estado en su lugar... creo que con el tiempo, usted podrá eliminar esas pequeñas manchas de su expediente. Y después de entrevistarme con algunos miembros de la plantilla de la Capitana Lochley que yo creía podrían haberle influido a usted en distinto grado, he llegado a la conclusión de que su lealtad al Cuerpo está más o menos sin mancha... por el momento.”

“Vaya, vaya” murmuró Colin en sotto voce. “Qué sorpresa...”

“¿Qué significa eso Ferris?” preguntó Bester con un gesto de extrañeza en su cara.

“Oh.. nada, Sr. Bester” respondió. “¿Qué decía usted?”

“Sólo tengo una cosa más que decirle, Sr.Ferris, y es esta: aunque ha conseguido pasar la prueba esta vez, eso no significa que yo confíe en usted para que continúe del mismo modo... mientras esté usted aquí. Por ello, he decidido establecer un sistema que debería, creo, evitar que usted se vuelva más susceptible a las actitudes de corrupción del lugar. De vez en cuando enviaré a un Observador del Cuerpo a Babylon 5, para que supervise cómo van las cosas. Y puede que yo algún día encuentre algún motivo para volver... tarde o temprano. Y si usted ha sucumbido a las ‘malas influencias’, Sr. Ferris... entonces rodarán cabezas.”

“¿Cómo define exactamente las malas influencias, Sr. Bester?” preguntó Colin. “¿Es una persona que tiene sentido del humor, por ejemplo, una mala influencia?”

Bester suspiró. “Si tiene algo relevante que añadir antes de que me vaya, Sr. Ferris... ahora sería  el momento de decirlo.”

Él asintió. “Sólo tengo algo más que añadir por mi parte. ¿Creía que arrojándosela a los lobos, conseguiría mejorar su estilo, Bester? Podría volvérsele en contra y morder la mano que la alimenta antes de lo que usted piensa, en mi opinión.”

“Bueno… eso tendremos que esperar para verlo ¿no? Recuerde mi advertencia, Ferris” fue la frase de despedida de Bester.

{{Nos veremos}}

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Babylon 5
El Zocalo
Ese mismo día, algo más tarde

 “¿Le importa que me una a usted, Capitana?” preguntó Tessa Halloran mientras Lochley seguía con su comida nocturna, con la mente, como siempre, ocupada en una docena de cosas. “Parece necesitar alguien con quien hablar.”

“Dijo algo como que ‘nunca se había tomado un día libre, desde que está aquí’. No es exactamente lo que yo quería escuchar, no sé si me entiende.”

“¿Vacaciones?” preguntó Tessa, con una mirada de extrañeza. “Bueno... eso es sorprendente. La verdad, que yo sepa, nunca se ha tomado vacaciones...” Las dos a la vez se volvieron y miraron a Zack, que acababa de sentarse cerca, con Glenn Satamba. “Me pregunto quién puede haberle dado esa idea.”

“¡Eh!” protestó el Jefe. “¿Qué iba a hacer?”

“No quiero hacer que eso suene peor...” interrumpió una voz familiar, “pero aunque esta vez nos hemos librado de ellos esta vez, volverán, cuando llegue el momento.. los dos, me temo.”

“Sr. Ferris” afirmó Lochley.”¿Siempre tiene que ser el emisario de malas noticias?”

“¿Eso parece, no?” respondió el Psico Agente.

“Supondré que va a decirnos que el razonamiento tras esa afirmación suya tarde o temprano” Tessa añadió.

Así lo hizo Colin.

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“Vaya, vaya…” dijo Zack mientras Colin se sentaba resignado, mientras Lochley y Tessa salían de allí.” “Desde luego tienes un don para ahuyentar a la gente, de vez en cuando, ¿no crees?”

“¿De vez en cuando?” murmuró Colin, negando con la cabeza. “Últimamente parece que lo hago constantemente. Mire, Sr. Allan… sé que las cosas por aquí no han sido, digamos, demasiado fáciles para usted desde que Bester subió a bordo, pero ahora que las cosas se han calmado un poco, ¿existe la posibilidad de que yo pueda.. bueno, invitarle a una copa como compensación por haber tenido que aguantar a Bester estos días?”

Zack se puso firme y dirigió una mirada de contrariedad a Satambal. “Ya está otra vez... ¿cree usted que voy a caer en esa basura de que ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’, Ferris?”

“No..” respondió Colin con cautela “.. sólo esperaba que por fin usted se daría cuenta de que yo no soy su enemigo.”

“En estos momentos, Ferris, después de tener que ver otro cadáver producido por su amigo Bester y su última seguidora telépata, empiezo a pensar que cualquiera que lleve ese uniforme es un enemigo. Háganos un favor a los dos... apártese de mi camino durante un tiempo.” Y Zack salió de allí con paso firme.

Colin se volvió hacia Satamba y suspiró. “¿Se recuperará de esta, verdad?

“Ah.. sí.” Respondió el sargento, después de pensarlo un poco. “Supongo... que algún día.”

“¿Cuánto tiempo es ‘algún día’?

“Déjeme que se lo diga así, Ferris... “ le respondió Satamba, y concluyó diciendo: “mejor que no espere aguantando la respiración.”

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Babylon 5
Zona de Embarque
12:30 ESTÁNDAR, 14/03/2263

Con una sonrisa de confianza, Bester se dirigía hacia la zona de salidas, consciente de que más de una docena de ojos estaban pendientes de él y de Sheynell en esos momentos, esperando que hicieran algo.. cualquier cosa, que les diera una excusa para detenerle, para hacerle más preguntas... para amenazarle, como sólo los mundanos sabían hacerlo.

Él, por supuesto, no iba a darles esa satisfacción. Aunque todo no había  ido exactamente según lo planeado, se habían conseguido algunas victorias durante su estancia en Babylon 5. En primer lugar, con la advertencia que le había hecho a Colin Ferris, creía que había conseguido desestabilizarle un poco. Ferris todavía era un desconocido.. pero era un desconocido controlable. Y Bester tenía varios ases en la manga, eso podría utilizarlo para solucionar ese problema.

En su momento.

Y lo que era mucho más importante para él, sin embargo, era el progreso de su joven oficial, que caminaba junto a él. Aunque Sheynell, claro está, había cometido errores durante su estancia aquí... también había aprendido mucho de ellos. También quizá su propia visión del futuro dejaría de existir una vez él se hubiera ido. Él le había dicho, unos minutos antes, que ella sería su ayudante a tiempo completo... hasta que se convirtiera en una oficial de la MetaPol. ¿Y después qué?

Bester sonrió. El futuro les esperaba.    

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 El futuro les aguardaba…un futuro que, al haber venido hasta aquí, ella había ayudado a construir. Sheynell caminaba junto al mentor al que había aceptado completamente, igual que él, a su vez, la había aceptado a ella. Ya no había vuelta atrás..

Pero entonces, de repente, cuando llegó al final del vestíbulo, se quedó helada cuando un vivo y familiar cosquilleó tocó sus sentidos psíquicos. Otra sensación del pasado.. un eco de algo que había dejado atrás para siempre. Se volvió y miró... pero no vio nada, por supuesto.

¿Era posible?

Bester se giró a medio paso, con gesto de extrañeza. “Srta. Keynes... después de sus experiencias aquí, creía que querría dejar la Babylon 5 lo antes posible. ¿Me...equivoco?”

Ella también frunció el ceño entonces. Quizá estaba equivocaba...pero los recuerdos la habían llamado; el recuerdo de un hombre de cabellos oscuros con bigote, con unas canas en las sienes, explicándole pacientemente lo que había hecho mal... y por qué. Sentir la mente de ese hombre era algo que ella nunca iba a olvidar... y pronto, temía, sabiendo lo que él había estado haciendo mientras tanto, ella tendría que comenzar esa terrible e inevitable cacería.

Pero no se lo podía decir a Bester, claro está... todavía no. Una cacería como esa tendría que esperar a que ella se convirtiera en una oficial de la MetaPol de verdad.

Ni un segundo antes.

“No, Sr. Bester...” respondió y se volvió para mirarle. “No se equivoca. ¿Nos vamos?”

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FIN