Acto1
Acto 2
Acto 3
Acto 4
Conclusión

 

BABYLON 5: LA 6 TEMPORADA VIRTUAL

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

EPISODIO 8: LEJOS EN UN HOSPITAL

ESCRITO POR ANN CLEMENS

TRADUCIDO POR ÁNGELES EMA

PRESENTANDO A:

ESTRELLAS INVITADAS

OTROS ACTORES

RICHARD BIGGS como el Dr Stephen Fraklin

BRUCE BOXLEITNER como Presidente John Sheridan

MIRA FURLAN como Entil'zha Delenn de Mir

BILL MUMY como Lennier

K CALLAN como Dorothy Sheridan

RANCE HOWARD como Embajador David Sheridan

CARMEN THOMAS como Lyndisty

PETA WILSON como Anla'Shok Val'na Lanniel

TIME WINTERS como Embajador Rathenn


**** INTRODUCCIÓN ****

BABYLON 5
ZONA DE ADUANAS
01:45 EST, 09/04/2263

El hombre que llevaba la túnica con capucha esperaba el veredicto de la máquina que tenía una aparente ecuanimidad. No había rastro de las emociones que sentía, en su rostro pálido y lleno de cicatrices cuando se inclinó educadamente ante el joven agente de seguridad, le pedía su falsa identitarjeta, y se mezclaba de incógnito entre la multitud de privilegiados que entraban en la gran estación espacial.

Una vez pasó la barrera, sucumbió a la tentación de entretenerse, de probar de nuevo la alegría más simple: mirar a la gente. Cuando era inocente, había tomado esas cosas por sentado. Ahora merodeaba, escondido tras su abrigo, y en las sombras de un rincón, buscando el dolor penetrante que le suponía ver una cara conocida, del mismo modo en que uno tiende a tirarse de un diente medio suelto que duele. Recibió pronto su recompensa --o castigo-- con un pinchazo.

Irónicamente, la cara familiar pertenecía tal vez al hombre más peligroso de la estación, desde su punto de vista. El Jefe de Seguridad de B5, Zack Allan. El humano de cabellos oscuros y facciones cuadradas, vestido con su úniforme blanco y plata del Ejército de la Luz, estaba hablando con una mujer alta, rubia y de apariencia también completente, vestida con un traje sastre gris. Los dos hablaban animadamente, mientras iban mirando a la multitud, y a los pasajeros que llegaban.

Era evidente que estaban esperando a alguien, y la identidad de ese alguien quedó clara cuando otra figura familiar apareció por la puerta: el compacto, fuerte y sonriente Dr Stephen Franklin, ex Jefe de personal de las instalaciones Médicas de la estación, y actualmente Jefe de la división de Investigación Xenobiológica de las Fuerzas Terrestres.

El hombre de la capucha se encogió más en su rincón cuando aquellos tres se saludaron amigablemente, y entre la mujer y el doctor saltaron chispas. Entonces se dio cuenta de que esa debía ser la nueva Directora de Inteligencia Secreta de la Alianza Interestelar, la ex-líder de la Resistencia de Marte, Teresa Halloran.

Zack también lo notó, y tuvo una sensación de ser menos ante el saludo de Tessa y Stephen. Pronto desterró esa sensación --él y Tessa trabajaban juntos cuando sus jurisdicciones o fuentes de información coincidían (cosa que pasaba a menudo), pero eso era todo. Y Stephen-- bueno, su amistad con el doctor podía no ser tan fuerte como con su predecesor, pero era desde luego lo suficientemente cercana como para empezar a pisar el territorio de Franklin, aunque él se hubiera trasladado a la Tierra. Así que dejó de pensar y le devolvió al doctor la sonrisa de buen grado y le dio una palmada en la espalda, y después se dispuso a coger varias de las bolsas de viaje de Franklin.

"Vaya, ¿es que te trasladas de nuevo o qué?" le preguntó, medio nervioso.

"Bueno, en Tuzanor están a finales de otoño ahora, y es posible que pase allí un mes o dos" respondió el doctor "así que supuse que era mejor estar preparado --por cierto, ¿han llegado ya?"

"La última estimación decía que llegarían a las 16.30" dijo Tessa "eso te da tiempo de sobras para instalarte. Te he reservado unas habitaciones temporales en el Sector Azul, Nivel 14, Sección 9."

Casi al lado de las de ella, pensó Zack. Justo entonces, otra voz sonó entre la multitud.

"¡Tessa!"

Un hombre alto, de cabellos dorados, vestido de negro les saludó desde la siguiente cola de aduanas. Así que Ferris había vuelto. Demasiado pronto, para gusto de Zack. ¿Qué había pasado esta vez, algún pobre palurdo había intentado meterse en las narices del Cuerpo Psíquico en alguna de las colonias exteriores? De todas formas, el Psico Agente residente de la estación se dirigía sin duda hacia ellos. Zack suspiró y se resignó.

"Eh, Tessa, Zack ¡Estoy TAN contento de volver a la civilización!¿Habéis estado alguna vez en la Colonia Flinn? Está enteramente construída dentro de un cañón..." entonces el telépata se dio cuenta de que estaba interrumpiendo una conversación. Al parecer se había tomado el gesto de Zack como algo normal. Y solía serlo, cuando se lo dirigía a él.

Tessa se aclaró la garganta. Stephen dejó la bolsa en el suelo y extendió su mano.

"Stephen Franklin ¿qué tal está?"

El Psico Agente le dio la mano al doctor --la suya con guante, por supuesto. Entonces su repentina vergüenza fue sustituida por su aplomo usual. "¡Dr Franklin!¡Claro! La Dra Hobbs mencionó que usted iba a encontrarse con el Presidente y la Entil'zha aquí. He oído muchas cosas sobre usted, estoy encantado de que podamos conocernos. Colin Ferris, de la MetaPol, actualmente con sede en Babylon 5" explicó con diligencia.

Stephen retiró la mano, y miró a Zack, que de repente se interesó en el hombre que había al otro lado de la sala. "Sí, yo, em.." aclaró su garganta "oído también algunas cosas sobre usted."

La boca bien dibujada de Colin se torció. Durante unos instantes los dos hombres se miraron el uno al otro, y ninguno de los dos supo qué pensar del otro. Tessa rompió ese momento.

"¡Bien, Stephen. ¿Qué tal si vamos a que te instales? ¿A vosotros, os importa encontraros con nosotros en el Zocalo más tarde y nos tomamos una copa?"

Colin aceptó diplomáticamente --era demasiado tardey tenía informes que rellenar antes de irse a dormir. Zack seguía mirando al otro lado, había algo familiar en el tipo de la capucha. "Nah... tengo que irme.. me reuniré con vosotros más tarde.." distraído, se marchó, pero para cuando llegó al rincón, el hombre había desaparecido.

****************


HIPERESPACIO
14:02 EST

"Llegaremos a B5 en aproximadamente dos horas y media estándar, Sr Presidente. ¿Podemos hacer algo por usted mientras tanto?"

La imagen holográfica del capitán del Estrella Blanca transmitía tanto eficiencia como preocupación, tan sólo se percibía levemente un pequeño atisbo de enojo por haber sido destinada a hacer de chofer del Presidente en vez de su destino usual patrullando por las fronteras. Sheridan lo comprendería, si no fuera porque tenía cosas más importantes en la cabeza.

"Nada, Val'na Lanniel" le dijo. "Avísenos cuando vayamos a llegar." La imagen de la alta mujer minbari hizo una reverencia y desapareció.

"¡Dos horas más!" exclamó la mujer del Presidente, maniobrando con su protuberancia a través de la puerta que llevaba a su dormitorio. "¿Pasa algo con los motores? ¡En el nombre de Valen, estoy segura de que el viaje desde Minbar hasta Babylon 5 nunca había sido tan largo como este!"

John Sheridan puso su mejor gesto de 'aplacar a los embajadores difíciles' antes de volverse para mirar al amor de su vida. Su cuerpo hinchado debido a su embarazo, los cabellos despeinados, se parecía poco a la delicada criatura que vio, por primera vez descubriéndose ante las cámaras del consejo de la estación, unos cuatro años atrás. Y mientras que su amor seguía siendo tan profundo como las infinitas profundidades del espacio, su paciencia, como la de ella, estaba terminándose.

"Creía que estabas dando una cabezada" dijo controlándose.

La Entil'zha de los Anla'shok y Vice-Presidenta de la Alianza Interestelar pronunció un ronquido poco femenino. "No he podido dormir. La cama está hecha para los minbari, y esta..." dijo señalando al bulto que se notaba bajo la seda púrpura "... PERSONA parece decidida a salir a patadas de mí golpeando mis órganos internos."

"¡Ah!" suspiró, sujetándose a una mesa. "¡Tengo unas ganas de que se termine este viaje!"

Entonces una mirada de preocupación desterró a todo lo demás de la cara de Sheridan y enseguida se fue a darle su apoyo a su mujer. Sin embargo, no pudo evitar decir "fue idea tuya venir aquí para reunirnos con Stephen, Delenn. Nos podríamos haber quedado en Tuzanor... al menos allí tendrías a Jennifer que.. em.. te comprendería."

Delenn sonrió entonces, pensó en algo que ocurrió hacía unos seis meses; cuando estaba observando a la mujer de su segundo al mando, el Consejero Jefe William Westcastle, que llevaba en sus brazos a sus gemelos recién nacidos, mientras el médico minbari de la pareja revoloteaba a su alrededor.

"No" respondió "entre sus niños y sus deberes de entrenadora, Sech Westcastle está demasiado ocupada para dedicarse mis 'sesiones de quejas'..." le lanzó una rápida mirada a su marido, y éste le devolvió la sonrisa --como siempre, ella había adivinado las palabras que su marido había evitado decir-- "además, es bueno que salgamos del planeta una temporada. Y ver Babylon 5 una vez más..."

John apretó su mano con más fuerza, instintivamente reconociendo el miedo que ambos compartían, pero que ninguno de los dos se atrevía a decir con palabras.

Delenn de Mir nació minbari, con tal vez un pequeñísimo vestigio de ADN humano heredado de su antepasado lejano, Valen (conocido también como su buen amigo, Jeffrey Sinclair). Hacía ahora cuatro años se sometió a una transformación --la contraria a Sinclair-- que la había convertido en casi humana. El único signo externo de su origen alienígena era su hueso minbari, pero sus funciones internas seguían saliéndose ligeramente de la norma humana, y su ADN era híbrido.

El simple hecho de que hubiera podido concebir, sin ayuda médica, era o un milagro o algún designio increíblemente complicado de los creadores desconocidos del Triluminario. Su embarazo había ido progresando gracias a la delicada vigilancia de doctores humanos y minbari, y sólo habían sufrido algunos pequeños y transitorios sustos, pero ahora que se acercaba el nacimiento, se enfrentaban a la posibilidad real de que la madre o el niño, o ambos no sobrevivieran. Era por esa razón que tanto Sheridan como Delenn habían suplicado al Dr Franklin que asistiera en el parto, y él había aceptado con sólo una fingida protesta. Franklin había estado desde el principio de su embarazo --no justo al principio, claro, pero casi-- y estaba ansioso por estar al final del mimso, como investigador, como doctor y, por supuesto, como amigo.

"Bueno, no falta mucho ya. Y con un poco de suerte Stephen ya estará allí" señaló Sheridan.

Delenn sonrió levemente. "Será bueno ver otra vez a los viejos amigos. Y quizá allí podré descansar."

Sheridan suspiró. "Tengo que reconocer que, después de las últimas semanas reuniéndome con el Consejo, estoy deseando hacer una agradable y tranquila visita al antiguo campo de batalla"

"Mientras no te dediques a 'batallar' mientras yo intento dormir" le soltó su mujer con malicia. De repente Delenn pareció sobresaltarse.

"¡Delenn! ¿Estás bien?"

La embarazada respiró hondo. "Cre.. creo que sí.. no ha sido nada, de verdad. Creo que volveré a la habitación a descansar un poco..." y se dirigió al dormitorio. Su marido la vio marchar, más preocupado de lo que pudiera parecer desde el exterior.


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