LIBRO #1: VOCES

CAPÍTULO POR CAPÍTULO

Capítulo 1 (p.1) Harriman Gray (Ojos) llega a Marte para tomar posesión de su nuevo puesto como enlace militar para el Sr Bester. Su mente nota la baja gravedad --el 38% de la gravedad de la Tierra--. y está pensando en su próxima reunión con Bester, preguntándose cómo será. Pero en realidad tiene la mente puesta en Susan Ivanova. Cuando está pasando la aduana, tropieza y se da contra una pared, y casi se cae. En realidad ha sido sometido a un escaneo profundo sorpresa por parte de su nuevo jefe, Bester. Le dice Bester que esa es una acción que le ahorra el tener que pasar por el proceso de conocer a su nuevo enlace. Bester le ofrece un trabajo permanente como su asistente personal, una oportunidad de ascenso que hasta ese momento siempre ha estado reservada a los Psico Agentes sólamente. Bester acepta las condolencias de Gray por la muerte de Kelsey (Guerra Mental, Relaciones Mortales) pero no las acepta por la pérdida de su "amigo" Ari Ben Zayn (Ojos) --un débil-- al que desprecia. Esos hechos hacen pensar a Bester que espera que el nuevo capitán, Sheridan, sea más amigable con el Cuerpo que Sinclair.

Los dos telépatas embarcan en un coche monorail privado hacia el Hotel Real Tharsis, el lugar donde se va a celebrar una conferencia de telépatas. Van a inspeccionar las instalaciones y a firmar un contrato. El hotel lo dirigen los centauri, es de diseño ostentoso y está situado a los pies de la Cuesta Tharsis. Cuando el coche se acerca lo suficiente como para que Gray pueda ver bien el hotel, éste explota, y no sólo ven cuerpos volando entre los escombros, él se queda paralizado al "oír" sus gritos mortales. Bester, mientras tanto, acostumbrado a la acción, encuentra y activa los controles que detienen el coche y después hace que se aleje del lugar. Bester está más acostumbrado a escenas de este tipo, y ha contado desapasionadamente las muertes: 26.

Bester le pregunta a Gray qué lugar sugiere para celebrar la conferencia. Él piensa (como siempre) en Susan y propone Babylon 5.

Capítulo 2 (p. 13) Talia Winters ve el relato del atentado sobre el hotel en el Universe Today, mientras va hacia su cita. Una organización hasta ese momento desconocida, que se llama a sí misma Fobos Libre, acaba de emitir un comunicado en el que se responsabilizan del atentado. Y piensa: adiós a mi viaje a Marte con todos los gastos pagados.

Talia llega a una cafetería en Rojo 3 a la hora de escampar. Cree que sabe por qué Kosh lo llama así: es la hora a la que hay cambio de turno, y la cafetería se convierte en un punto de encuentro durante un breve período de tiempo. Talia se encuentra a Kosh en su sitio habitual, solo. [Evidentemente las sesiones con Kosh continúan (Muerte Errante), con distintos patrones de negociación y sin más situaciones desagradables] Cuando le saluda, Talia le pregunta si su invitado se está retrasando. Kosh dice que ella ya está allí, señalando con la cabeza al otro lado de la mesa. Kosh insiste y le ordena que escanee a "Isabel". Talia no ve a ninguna "Isabel Invisible", pero procede a lo que le pide Kosh, reconociendo poco a poco todas las voces psíquicas de la sala y relacionándolas con su dueño, y descartándolo. Cuando termina, al cabo de quince minutos, sigue quedando una voz, y cuando por fin logra localizarla al otro lado de la mesa, desaparece.

Con un gran dolor de cabeza, Talia intenta que le den una explicación, pero Kosh vuelve a ser críptico. Pero sí que le dice que volverá a encontrarse con la Invisible Isabel. "Estarás muy ocupada".

Michael Garibaldi va de camino a una reunión con el Capitán, y va pensando en su buena suerte por trabajar con Sheridan, y se encuentra con la Comandante Ivanova. Ella también está contenta. El estilo de Sheridan, afirma, nunca ha sido el de codearse con las demás razas (a diferencia de Sinclair), de modo que como a los alienígenas no les gusta demasiado, se han acercado más a ella y a Garibaldi.

Cuando llegan a la reunión, su buen ánimo no dura demasiado, ya que Sheridan (que evidentemente nunca antes se había topado con el Cuerpo Psíquico) está haciendo amigos con éstos y va a acomodarles en la próxima convención del Cuerpo Psíquico. Ante la situación Garibaldi e Ivanova, no se sienten seguros del nuevo comandante, y le expresan su malestar educadamente, y sin éxito. Sheridan entonces hace llamar a Talia y la invita a que se una a ellos para una sesión de trabajo.

Capítulo 3 (p. 24) Garibaldi y Talia están discutiendo por los preparativos. Se encuentran con que algunos espacios que están siendo redecorados o construídos no parece que vayan a estar terminados a tiempo. Garibaldi quiere confinar a los telépatas a unas zonas determinadas, mientras que Talia quiere que todos tengan vía libre por la estación. Se comprometen a señalizar las zonas conflictivas con "Entre a su propio riesgo". Y Talia convence a Garibaldi de que les permita entrar en el casino como zona de descanso, con los juegos cerrados, por supuesto.

Más tarde, Talia llega a la zona de aduanas para saludar a la primera delegación de asistentes. Le sorprende ver que Sheridan ha venido con sólo unos pocos oficiales de seguridad extra. Sheridan niega la sugerencia de Talia de que algunos embajadores deberían haber estado allí. Sin embargo a los embajadores se les ha invitado a la recepción de la noche siguiente.

Bester y Gray son los primeros en salir de la nave. Gray le pregunta a Sheridan dónde está Ivanova. Los siguientes son el Sr Malten y la Srta Emily Crane. Maleten, un tipo profesional, es el jefe del "Mix", la organización de operaciones comerciales del Cuerpo Psíquico [aunque no hemos sabido de esta organización a través de la serie o de la trilogía] y Crane es una asociada que hará de asistente de Talia. Talia será el enlace de los telépatas con Babylon 5, y será la encargada de todos los asuntos relacionados con la conferencia.

Más adelante, Garibaldi está ocupado con los problemas de seguridad, cuando Talia llama, pidiéndole que les lleve a ella y a algunos VIPs a hacer una visita por el Sector Alienígena y el Bajo Fondo. Esta acción contradice el acuerdo al que habían llegado él y Talia, pero ella le convence, y va a su encuentro.

Capítulo 4 (p. 35) Ivanova cede el control de C&C a los del turno de noche y se va a dormir. Se encuentra con Gray esperándola frente al ascensor, Ivanova le echa con cajas destempladas. Él la sigue, y al final Ivanova no tiene más remedio que hablar con él. Salen del ascensor juntos, y Gray es "atacado" por otro escaneo sorpresa de Bester. Al principio, Susan se enfrenta a Bester, intentando proteger a Gray, pero enseguida es él quien la protege. Y le dice a Bester que se olvide de la oferta del puesto de asistente. Cuando Bester se va, Gray se marca un punto de victoria: Ivanova acepta que su relación (por así decirlo) les permite que se llamen por su nombre de pila (aunque no en público).

Garibaldi está informando a los VIPs que deben ponerse las máscaras. El sector alienígena, les dice, no tiene demasiado que ver. A menos que se tenga mucha suerte, no se ven alienígenas. Talia confirma la descripción de Garibaldi, y los VIPs (Malten y Crane) deciden saltarse esta visita y pasar al Bajo Fondo.

Garibaldi les muestra un bar en el que hay luchas ilegales, apuestas, la gente viviendo en chozas, y más. Da muchos detalles de la vida entre los furtivos. Nos enteramos de que "mascar chicle es ilegal en la estación" y que los telépatas humanos no pueden leer las mentes de los alienígenas [aunque sabemos por la serie que esto no es cierto]

Garibaldi va guiando al grupo por un pasillo oscuro cuando tres encapuchados se les acercan. Los tres telépatas se sienten incómodos y descubren que los recién llegados son alienígenas. Entonces los alienígenas les atacan a punta de cuchillo.

Capítulo 5 (p. 46) Garibaldi retiene a los atacantes y le grita a Talia que cojan el ascensor que hay a diez metros, y que suban y se pongan a salvo. Tan pronto como los telépatas están a salvo, la lucha termina y Garibaldi y los atacantes ríen juntos. Los atacantes son Na'Toth y dos de sus amigos, a quienes Garibaldi ha reclutado para ayudarle a demostrar a los telépatas que es mejor que se queden alejados de las zonas restringidas, ya que sus poderes no les van a ayudar si tienen problemas con los alienígenas.

Garibaldi llama a seguridad. Si alguien informa de que él está metido en problemas, era cierto pero ahora la situación está bajo control. Cuando va de camino de vuelta, se encuentra con uno de sus "clientes" habituales y averigua que Deuce (Grial) ha vuelto a la estación, y que además está ayudando a los terroristas.

A la mañana siguiente, Garibaldi pilla a Sheridan cuando se está terminando el desayuno. El Capitán le pregunta sobre el informe de problemas que ha hecho Talia. Garibaldi le confiesa el engaño, y le muestra el editorial que la Srta. Crane había escrito en la primera circular a los telépatas de la conferencia, en la que les insiste en que deben mantenerse alejados de las zonas restringidas. Sheridan reconoce que la estratagema ha funcionado, pero que a partir de ahora quiere que se rija según las normas. "Estoy casi seguro de que existe una norma en contra de atacar a los dignatarios que vienen a visitarnos" dice.

Garibaldi le habla a Sheridan de la situación de Deuce, e Ivanova llama para aconsejar al capitán de que una ristra de transportes VIPs están a punto de empezar a embarcar en la estación pronto. Sheridan sabe que tendrá que ir a recibir a muchos de ellos durante el día. Ivanova informa de que los trabajadores han terminado su labor en las zonas que los visitantes ocuparán, aunque queda todavía pintura húmeda. Sheridan se llevará a los VIPs al casino para comer mientras la pintura se seca.

Mientras tanto, Talia está desayunando con Malten y Crane en una cafetería recién pintada. Malten sorprende a Talia con la oferta de trabajo en el Mix. [Como telépata comercial, se supone que ya debería pertenecer a ese cuerpo... aunque tal vez se trate de un puesto en el cuartel general] Y le pide a Talia que le acompañe en una próxima reunión de alto nivel a la que él debe asistir. Malten le da un datacristal, y necesita que haga más cosas además. Talia debe aprenderse los datos que hay en el cristal y debe ayudarle a defender su presupuesto frente a los militares.

En el Bajo Fondo, Deuce le entrega un data cristal similar a un telépata, a cambio de una bolsa de diamantes. Junto con el cristal, Deuce la entrega un dispositivo de control remoto.

Capítulo 6 (p. 56) Garibaldi media entre quejas y peticiones especiales de varios telépatas como puede. Mientras tanto, Malten acompaña a Talia hasta las habitaciones de Crane para que trabaje con ella en los asuntos de la conferencia.

Un telépata militar se acerca a Garibaldi con una petición: quiere que todos los minbari salgan de la estación. Cree que son un peligro para él y los otros telépatas. Garibaldi le comenta a Lennier la petición del hombre. Lennier se muestra encantado. Si los humanos quieren mandar a los suyos de vacaciones pagadas, está de acuerdo. Habla con el hombre aparte para negociar el destino. "¿Acapulco?¿Io?" sugiere.

Garibaldi termina su turno y se va a sus habitaciones, con la intanción de recuperar un poco de sueño, pero cuando está cerca de su habitación, Londo aparece, enfadado porque han cerrado los juegos. Garibaldi le explica la situación y le pide que tenga paciencia. Londo cree que los telépatas deben estar deseando jugar. Podría organizarlo y grabar sus acciones para después sobornar a alguien. Garibaldi le advierte que no haga eso, por su propia seguridad, y de nuevo intenta llegar a su habitación. Pero entonces una llamada a través del intercomunicador le informa que G'Kar está pegándose con un telépata en el casino. Cansado, se va al casino.

Capítulo 7 (p. 66) Sheridan y Garibaldi se ponen entre G'Kar y el telépata, que es el que está perdiendo la pelea. El perdedor es miembro del grupo de Psico Agentes que han estado relajándose en el casino, que ahora, sin juegos es en realidad una especie de salón. Uno de sus compañeros explica que él había apostado a que podía plantarle un pensamiento a la mente del narn; G'Kar dice que de repente sintió que el hombre iba a matarle.

Bester sale de entre la multitud para asegurar a todo el mundo que el Psico Agente que ha cometido esta falta será castigado, y se disculpa ante G'Kar. El Psico Agente inconsciente es enviado a servicios médicos, acompañado por los guardias. Sheridan se da cuenta de que aceptar esta conferencia ha sido una de sus peores decisiones. Le dice a Garibaldi que vaya a dormir un poco, pero primero organiza un dispositivo de seguridad más fuerte para el día siguiente.

Mientras tanto, Gray está paseando por los pasillos, esperando encontrarse con Susan. Cuando por fin se la encuentra, la sigue, y le confiesa que quiere hablar con ella aunque existan órdenes que prohiban que los telépatas conversen con la Comandante. Quiere que ella sepa que está pensando dejar la sección militar e iniciar trabajo comercial, y tal vez solicite la plaza de Babylon 5. La Srta. Winters, le explica, puede que pronto se vaya de B5, pues ha recibido una oferta mejor. Ivanova le advierte que no debe creer que ella va a dejar de ser fría y distante con él, pero él está dispuesto a arriesgarse.

Talia ha estado estudiando los números del datacristal, que en su mayoría son falsos, pero que sí que apoyan el innegable hecho de que el sector comercial es la única sección del Cuerpo que arroja beneficios. Y también hay otro hecho innegable: que Bester y los suyos (Psico Agentes) son los que toman todas las decisiones. ¿Entonces, qué se puede hacer al respecto?

Emily Crane le recuerda a Talia que debe ir a vestirse para la recepción. Tiene algunas actualizaciones para el datacristal, así que Crane le coge el suyo a Talia, y le promete devolvérselo antes de que comience la reunión la mañana siguiente.

Los sueños de Garibaldi se ven estropeados por una pesadilla que le despierta de golpe con una explosión. Casualmente el ordenador y su intercomunicador también suenan para despertarle. Silencia el ordenador y responde al intercomunicador. Sheridan llama para asegurarse de que no se va a quedar dormido.

En la recepción, Talia está charlando con Delenn. [Sabe que Delenn pertenece al Consejo Gris. La pregunta es cómo lo sabe] Le confía a Delenn que debe decidir si acepta el nuevo trabajo en el Mix y le pide consejo. Malten se acerca para acompañar a Talia hasta Bester, quien le dice que se siente con ganas de hacer favores esa noche.

Capítulo 8 (p. 79) La cosa no va bien. Cuando Malten sugiere que Talia sería una valiosa adquisición para el Mix, Bester le acusa de ser ambicioso, porque quiere quedarse a los telépatas comerciales talentosos. Talia se excusa, diciendo que quiere hablar con G'Kar sobre el incidente de antes, pero por el camino se topa con Gray, quien la invita a bailar, y entonces ve a Malten avanzando en su dirección, con gesto disgustado. Talia se siente contenta por una cosa: porque al parecer todo el mundo se pelea por ella.

Tras la recepción, Talia está llegando a sus habitaciones cuando siente a Malten en la proximidad. Malten quiere pedirle disculpas por lo de antes. Talia emite la aceptación de las disculpas y entonces aparece Bester, no Malten. Bester está muy orgulloso por su capacidad de suplantar los pensamientos de otros. Talia se enfada muchísimo por la manipulación de Bester, pero tiene la presencia de ánimo suficiente como para saber que Bester quiere algo, así que le pregunta cuál es el precio que quiere para aprobar su solicitud para el Mix. [En este relato, Bester disfruta de un puesto considerablemente superior en el Cuerpo al que tiene en la trilogía]

Bester sugiere que deben reunirse en un lugar privado, como por ejemplo las habitaciones de él, al final del pasillo. Talia apunta a una sala de recreo que hay todavía más cerca, y Bester acepta, no demasiado contento. En esa sala se sientan y Bester por fin va al grano. Talia tiene un tío, Ted Hamilton, a quien ella hace tiempo que no ve. Hamilton es ahora un líder separatista de Marte, y Bester quiere saber dónde está. (Pero no dirá por qué el Cuerpo Psíquico está interesado en un no telépata). Talia podría visitar a sus padres y sacar la información de su mente, sin que su madre se diera cuenta. [Esta historia encaja con el relato de Talia en el que afirmaba no haber nacido en el Cuerpo --Una araña en la telaraña- y que procedía de una familia normal. También aparece un telépata llamado Winters en Dark Genesis] Talia se niega a esa petición, y al salir de la sala, decide que su trabajo actual ya está bien.

Capítulo 9 (p. 90) Garibaldi y otros empleados de seguridad están ocupados registrando y cacheando a los asistentes a la conferencia a la entrada de la zona de la conferencia. Sus bolsas son registradas a mano. Algunos se quejan, pero la mayoría está satisfecha porque les brinden la mejor protección.

Cuando Talia pasa por el punto de inspección, Malten se encuentnra con ella para disculparse por no haberle conseguido el trabajo, y para decirle que seguirá intentándolo --y de todas formas, se ha demostrado que Bester está interesado en su carrera profesional; eso de todas formas, son buenas noticias. Talia no quiere oír hablar de eso, quiere que pase la reunión de presupuestos para poder llegar a las partes más agradables de la conferencia.

Cuando Malten escolta a Talia hacia la sala de reuniones, Emily Crane se topa con ellos y le entrega a Talia el datacristal, y después se excusa diciendo que tiene que preparar una presentación. Mientras Malten y Talia prosiguen su camino, ésta tiene un flash mental de Kosh y de su última reunión, el escaneo, la voz que no estaba allí, y de repente una explosión en su mente que hace que se tambaleé.

Talia entra en la sala de reuniones sola, dejando a Malten ocupándose de otros VIPs, y se encuentra allí a Bester. Se sienta junto a él, y él le da una pequeña lección de lectura mental no telepática. Le dice que se ha sentado junto a él porque quiere estar junto al poder. Los tres militares se sentarán de igual modo tan cerca de él como sea posible; su propia gente se sentará a su derecha, y Malten se sentará lo más lejos posible. Bester dice que Malten no suele venir con ayudantes porque prefiere guardarse las cosas para sí mismo, Talia es simplemente una estratagema de algún tipo. En ese momento, llegan los tres telépatas militares, entran y se sientan, uno junto a Talia, y los otros dos junto a Bester. Bester sonríe satisfecho.

Malten, sin embargo, se sienta hacia el centro de la mesa, no frente a Bester como éste había predecido. También empieza a monopolizar la conversación, listando todas las ventajas del Mix para el Cuerpo. Cuando los otros discuten con Malten, Talia empieza a tener unos flashes de dolor en su cabeza, y termina por excusarse y salir de la sala. Se empieza a sentir mejor tan pronto como está fuera de la sala, y cree que seguramente su malestar se debe a una reacción al olor a pintura fresca. Pero en ese momento se produce una explosión en la sala que acaba de abandonar.

Mientras las fuerzas de seguridad se despliegan para ayudar a los heridos y para llamar a los médicos, Talia se ve abrumada por los gritos mentales de los heridos y moribundos, y después se desmaya.

Capítulo 10 (p. 101) Talia se despierta y se encuentra en su propia cama. Al principio piensa que todo ha sido una pesadilla. Sin embargo, Susan está depie junto a la puerta y enseguida devuelve a Talia a la terrible realidad. Los Psico Agentes esperan fuera de la habitación y la quieren muerta, por matar a cuatro de ellos y a un enlace militar. Susan llama a Franklin para que sepa que Talia se ha despertado.

Después de que Franklin examine a Talia; Sheridan y Garibaldi vienen a interrogarla. La evidencia es aplastante. La bomba estaba sin duda en su bolso, era pequeña y probablemente de fabricación alienígena; además, salió segundos antes de que la bomba explotara, el grupo Fobos Libre emitieron un comunicado en Marte justo momentos antes de la explosión; y su Tío Ted es un separatista marciano. Sheridan decide detener a Talia, aunque sólo sea para mantenerla alejada de las garras de los Psico Agentes, y la traslada a un calabozo desde donde puedan controlar la situación.

En Servicios Médicos, Bester se despierta gritando de dolor, y Gray está allí para ayudar a que se calme. Bester está seguro de tres cosas: de que Talia fue quien puso la bomba, de que tiene cómplices, y de que Fobos Libre (sea quien sea) están dispuestos a matarle. No está nada contento con que la conferencia se haya suspendido, y de que casi todos los asistentes ya se hayan marchado. Ordena a Gray que averigüe quién ha hecho esto.

Sacan a Talia de sus habitaciones para pasar por el suplicio mental de los Psico Agentes, y entonces decide que tiene que escapar de Babylon 5 de alguna manera.

Capítulo 11 (p. 114) En el cambio de turno, Garibaldi da órdenes a sus tropas y recoge el informe del guardia que había registrado a Talia en la entrada de control.

En los calabozos, Talia recibe una visita, la del Embajador Kosh. Garibaldi ha dado el visto bueno a la visita, pero ordena que un guardia escuche la conversación. Eso no ayuda demasiado, porque Talia ha aprendido a hablar como Kosh. Pero las tonterías que intercambian, contienen referencias a "volar a medianoche" a "la Tierra" y a la "Invisible Isabel".

Después Garibaldi pregunta a Talia sobre el bolso que llevaba en la conferencia, sobre el datacristal que dijo que tenía. El guardia no vio ningún datacristal cuando la registró. Ella le dice a Garibaldi, algo rehacia, que Emily Crane se lo cogió prestado la noche antes y que se lo devolvió después de haber pasado la inspección. Garibaldi está seguro de que el datacristal era la bomba, y que fue detonado por control remoto. Comprueba entonces los movimientos de Crane y averigua que ella y Malten, que ha quedado herido de levedad, se volvieron a la Tierra en la primera nave. Talia le pregunta a Garibaldi la hora, son las 23.40.

Faltan veinte minutos para la medianoche, cuando --si ha interpretado bien las palabras de Kosh-- ella debería escapar de allí. Intenta calmar su mente, y decide ver si existe algún modo para provocar esa escapada. Deduce que la Invisible Isabel es su yo telecinética, y piensa en una pequeña Isabel dentro de la cerradura de su celda. Después de varios minutos de concentración y esfuerzo, la cerradura se abre. Talia sale al pasillo.

Está insegura de lo que debe hacer a continuación; sale a la puerta de fuera del complejo de celdas y mira a través de la ventanilla. El guardia que hay al otro lado se sobresalta al verla y acerca la mano a su PPG, pero cae inconsciente. Talia ve a otros dos guardias caer al suelo tras él. Se pregunta si debería intentar abrir la siguiente puerta al igual que la otra, pero la puerta se abre y entra Kosh. De entre su túnica sale una especie de gancho, con la que coge la llave del guardia, y después Kosh abre la puerta que queda. También sale de su túnica una especie de cajón que contiene una túnica minbari de capucha. Talia se la pone.

Bester está incorporado en su cama, discutiendo con Sheridan por la jurisdicción. Cuando Garibaldi y el desafortunado guardia entran para informar de la huida de Talia, Bester se anima. Le da las gracias a Garibaldi por su incompetencia: ahora que Talia se ha convertido en una renegada, ya no existe disputa en cuanto a la jurisdicción. Ordena a Gray que reúna las tropas: se van de caza.

Capítulo 12 (p. 126) Garibaldi ruega a Sheridan que le envíe a buscar a Talia, según cuenta tiene una pista que tan sólo él y Talia conocen. Bester, por supuesto, lee los pensamientos de Garibaldi. La Tierra, por supuesto, dice. Ofrece un trato. Él tendrá los perros atados unos días para permitir que Garibaldi lo intente, pero deberá llevarse consigo a Gray. Garibaldi protesta, pero Bester le recuerda que Gray no es un Psico Agente y puede actuar como un simple investigador. A pesar de la oposición de Garibaldi, Sheridan aprueba el plan. Saldrán en una hora en el último transporte con dirección a la Tierra.

Mientras tanto, Talia está sentada en la oscuridad de un contenedor de mercancías reforzado al que Kosh la había conducido. No le había dado ninguna instrucción, sólo cómo abrir la caja desde dentro. Ahora está sola. Se imagina que está en una nave y de camino a alguna parte, a juzgar por los movimientos de la caja. Ahora le cuesta respirar, y decide que tiene que salir.

Al salir de la caja, asusta a una figura que se esconde tras la caja. Y sale empuñando una PPG. Talia y la figura se reconocen; ella es la telépata que detuvieron en la explosión en B5; él es Deuce, el rey del Bajo Fondo. Y Deuce le confiesa a Talia que sabe quién fue el que realmente causó las explosiones. Están dentro de otra caja, de tamaño superior, que tiene luces y sistema de ventilación. Talia va hacia la puerta de esta caja, pero Deuce se lo impide. Le dice que la nave tiene atmósfera de metano, y si salen de su contenedor, morirán.

Entonces comienzan a hablar y llegan a un acuerdo. Él la ayudará a conseguir una identitarjeta y una tarjeta de crédito; ella intervendrá con sus poderes cuando la situación lo requiera, y después, en cuanto puedan, tomarán caminos distintos.

Gray llama a Susan para decirle adiós. Dice que es mejor que él y Garibaldi vayan a buscar a Talia antes que la encuentre el Cuerpo Psíquico, y harán todo lo posible por descubrir la verdad. Y dice Gray que conseguirá ganarse la confianza de Ivanova de alguna forma.

Garibaldi intenta reunirse con Kosh, pero el embajador no recibe visitas en esos momentos. Cuando se da la vuelta para irse, Garibaldi se topa con Lennier, que tiene noticias para él. Lennier ha trabado amistad con el Sr. Baker, un telépata militar, que había bebido demasiado y le había explicado a Lennier que los Psico Agentes iban a ser "desplazados" del liderazgo por el sector comercial. Dado que eso casi ocurre como resultado de la explosión, pensó que Garibaldi debía saberlo.

Cuando se han acomodado ya en la parte trasera del transporte Starfish, Gray comparte su información con Garibaldi. Tiene el archivo completo de la explosión del Royal Tharsis, y el ataque al hotel tiene que estar relacionado con la explosión de Babylon 5. Tan sólo tienen que encontrar la relación entre ambos hechos.

Capítulo 13 (p. 139) Talia grita y de repente el sonido del viento sigue a la ingravidez, y el contenedor empieza a tambalearse. Las luces se apagan y deja de haber ventilación. Al poco, el viento vuelve y el contenedor se estabiliza. Es un viejo truco de los contrabandistas, le cuenta Talia, bajar con la nave y dejar caer una carga ilícita en una zona ya establecida con anterioridad, antes de aterrizar en el puerto espacial. Deuce le dice a Talia que se agarrebien antes del aterrizaje, y el contenedor se estrella en contra el suelo.

Deuce utiliza su PPG para abrirse camino al exterior, y ambos entonces se asoman a un paisaje desierto, iluminado por las estrellas. Salen fuera. Deuce le dice a Talia que espera que unos amigos vengan a buscarles. Cuando los amigos aparezcan ella debe estar callada y no decir que es telépata.

Garibaldi está estudiando los archivos de Gray mientras éste teoriza sobre el caso, cree que ha sido un atentado perpetrado desde dentro de la organización. Recuerda que Bester contó 26 voces que murieron en la explosión, pero hay 27 empleados en las listas de muertos. Algunos de los cuerpos no se pudieron recuperar. Garibaldi no se sorprende, ya que los cuerpos sin traje espacial se secan rápidamente y pueden ser arrastrados por los vientos marcianos. Incluso podrían haberse colado en alguna fisura u obertura. Al mirar las fotos de los empleados, ve una cara que le parece familiar: una mujer de piel oscura a la que ambos reconocen como Emily Crane. Garibaldi le dice a Gray que Crane también era su sospechosa, ya que fue quien le dio a Talia el datacristal que casi con seguridad contenía la bomba. Si no llega a ser por el dolor de cabeza de Talia, ella también hubiese muerto en la explosión, y de ese modo no hubiese quedado nada que les llevara hasta los verdaderos culpables de la explosión.

Gray llama la atención de Garibaldi hacia los seis Psico Agentes con los que se habían cruzado al pasar, mientras buscaban sus asientos. Se han levantado y ahora les siguen. Amenazan con atacar a Garibaldi, y efectivamente lo hacen. Garibaldi mete la mano debajo de su asiento y tira de la palanca de emergencia, para detener el transporte. La nave se detiene, y en la ingravidez que se forma, Garibaldi --que está bien sujeto a su asiento-- logra golpear y dejar KO a varios Psico Agentes, mientras tanto el resto del pasaje flota en el aire. El capitán de la nave quiere saber qué ha ocurrido, y Garibaldi se lo explica. El capitán les advierte que la ingravidez durará media hora, hasta que logren volver a encender los motores.

Al amanecer, Talia ve como unas nubes de polvo se aproximan. Finalmente ve que el polvo lo levantan cuatro pequeños hovercrafts. Despierta a Deuce y ambos se preparan para saludar a sus amigos.

Capítulo 14 (p. 151) A través de unos anteojos, Talia ve que los hovercrafts están decorados con motivos de los nativos americanos, y los tripulantes de los vehículos van vestidos de indios, aunque no lo son, son "Bilaggani" o indios blancos, gente que ha escogido adoptar el estilo de vida y la religión de los indios del pasado. Deuce le dice a Talia que algunos nacieron en el entorno, pero que otros se convirtieron, aportando sus habilidades de ciudad a la tribu. Son lo que a él le gusta, dice.

Llegan y saludan a Deuce con gran ceremonia. Dado que Deuce ha venido con una acompañante, el precio será el doble, pero la mujer recibirá una identitarjeta y una tarjeta de crédito, al igual que Deuce. Todos suben a bordo del hovercraft y se van por el mismo lugar por el que vinieron.

En Boston, Garibaldi y Gray van en un taxi automático en dirección al cuartel general del Mix. De camino ven un flash de noticias en el que aparece Talia Winters como fugitiva en busca en captura. Ambos reaccionan con enfado: Bester les prometió que les daría tiempo para intentar encontrarla sin que las autoridades civiles y el Cuerpo Psíquico interfiriera.

En el cuartel general del Mix, un recepcionista llamado Ronald Trishman les saluda con una decidida falta de interés. Les dice que no pueden ver a la Srta. Crane sin una cita previa. Garibaldi dice que ella puede hablar con ellos, o con el Cuerpo Psíquico, es su decisión. Entonces logran que les reciba. Gray empieza la entrevista con tono amable, diciendo que están intentando aclarar una discrepancia entre lo que Talia recordaba que había llevado al interior de la conferencia, y lo que el guardia que la había registrado recordaba. ¿Le había dado la Srta. Crane a Talia un datacristal? Crane esquiva la pregunta, diciendo que ella, Talia y Malten se habían estado pasando datacristales, y no recordaba exactamente cuándo fue eso.

Gray pregunta si le había dado a Talia un cristal la mañana de las explosiones, después de que hubiera pasado por el registro de seguridad. Su respuesta es tácticamente ilógica: lo niega con un "no pueden probar nada". Garibaldi se da cuenta entonces de que él personalmente había pasado a Crane por el control de seguridad aquella mañana, es más, él había tenido en la mano la bomba. Mira a Crane y se da cuenta, o al menos sospecha, que la telépata le ha estado leyendo la mente, y se enfada. Se apoya en el escritorio de Crane y la acusa cara a cara. Gray intenta calmarle, recordándole que ya la tienen con respecto a la explosión de Marte, y que conseguirán implicarla en lo de B5 también. Crane les grita que salgan de su despacho. Pero Garibaldi ha estado observando bien los documentos que había en el escritorio de Crane, y se percata de uno que no tiene el aspecto de los demás, es un documento clasificado que procede del representante del comité de las fuerzas armadas del senado, acerca de una cuenta pendiente.

Cuando llegan a la calle, Garibaldi y Gray hablan de cuál será su próximo movimiento. Gray quiere concentrarse en la explosión de Marte, pero Garibaldi le dice que para eso tendrán que ir a Marte. Le habla del documento del senado que ha visto y quiere averiguar de qué trataba, algo que ya pueden hacer en la Tierra. Si eso les lleva a Marte, así será.

Talia, mientras tanto, está situada tras el jefe Bilaggani, que se hace llamar Hermano Cielo. Se dirigen a su pueblo. Talia observa lo primitivo del lugar, y los incongruentes paneles solares, las antenas y los molinos de viento. Aparcan los vehículos junto a otros iguales y salen. Deuce, sujetando con fuerza su maletín negro, y su bolsa, saluda a varios de los habitantes: está claro que no es un desconocido allí. Hermano Cielo les da comida, pero Deuce preferiría dormir una siesta. Talia come, después se tumba, piensa que nunca va a poder dormir en un lugar cómodo. Se logra dormir poco después.

Capítulo 15 (p. 166) En el Centro de Viajes de Boston, Garibaldi embarca con el Capitán Sheridan mientras esperan la llegada de su tren. Le dice a Sheridan que Crane es la culpable, aunque no pueden demostrarlo sin el testimonio de Talia. Sheridan le habla de la conversación de Lennier con Barker, el enlace militar, y dice que todo parece encajar.

Después, Gray llama al oficinista del senado que conoce. Tras unas palabras de cortesía, Garibaldi le pregunta sobre la cuenta pendiente mencionada en el documento que Garibaldi vio en el escritorio de Crane. Marlon, el oficinista, reacciona mal, el documento es secreto y quiere saber cómo Gray conoce de su existencia. Garibaldi entra en la conversación, y dice que irá a su oficina y le preguntarán a todo el mundo que entre o salga hasta conseguir respuestas. Marlon entonces se cita con ellos esa noche en su apartamento. Entonces Garibaldi y Gray se van a comer antes de subir al tren que les llevará a Washington.

Talia se despierta y se encuentra con una chica joven tocando y admirando sus cabellos. Su nombre el Lluvia, el mismo nombre que Cielo le dio a Talia. Lluvia le dice a talia que cuando Cielo le da un nombre a una mujer, casi siempre la llama Lluvia. A Lluvia le gusta más el apellido de Talia: "Winters". Talia entonces se asusta. Pero Lluvia sabe por qué Talia no puede utilizar su verdadero nombre. Por supuesto, piensa Talia, esta gente no está tan desconectada del mundo real como fingen. Habían visto informes sobre ella.

Lluvia deja a Talia sola, y sale fuera también. Oye voces que vienen de arriba, sube por una escalera hasta el techo, donde se encuentra con Lizard, uno de los hombres que la habían traído hasta allí a ella y a Deuce. Tiene una nueva identidad para ella, le dice. Lizard le dice que podrían darle una nueva identidad, con unos cabellos de diferente color. Le advierten que debe utilizar la identitarjeta y tarjeta de crédito sólo cuatro veces, después de eso probablemente la descubrirían. Se darán cuenta al final que Frieda Nelson de Eugene, Oregon --la identidad que le han dado-- no puede estar en dos sitios al mismo tiempo.

Talia le pide a Lizard la dirección de Emily Crane, y éste se la da. Lizard le pide a Talia que se quede. Talia se da cuenta de que este hombre también es un telépata fugitivo. Ella le dice con la mente que si se quedara, todos serían destruidos. Lizard entonces cede y la acompaña a que encuentre un disfraz con el que ocultarse.

Lizard la lleva hasta una cueva donde los Bilagaani almacenan objetos que sus conversos traen consigo y que ya no necesitan. Talia empieza a inspeccionar la colección de ropa.

Garibaldi y Gray se encuentran con Marlon y consiguen la información que buscaban. El documento es una privatización del Cuerpo Psíquico, según el documento el cuerpo saldría de manos militares y estarían bajo autoridad civil, concretamente a manos del Mix. La idea es neutralizar a la parte mala: los sobornos a los senadores, y mantener lo bueno: la parte aprovechable [Esta parte está algo confusa, y no parece corresponderse con lo que sabemos gracias a la trilogía.] Malten, que actualmente está en Marte, es uno de los principales actores tras este trato. La idea es llevar este documento ante Senado --que en realidad es una ley-- y que se vote allí de inmediato, de noche. El presidente lo firmaría "en pijama", y cuando el Cuerpo Psíquico se despertase a la mañana siguiente, tendrían un nuevo jefe: Malten.

Capítulo 16 (p. 180) Talia ha encontrado un atuendo, que se compone e una peluca de cabellos rizados y castaños, un traje de chaqueta de pantalones color azul marino de hace unos diez años, una chaqueta negra y un sombrero. Cuando se mira en el espejo, Deuce entra en la cueva para darle su nueva identitarjeta, y para decirle que se irán pronto, a medianoche. Su falsa identidad le ha costado a Deuce un diamante de un quilate, y le advierte que espera que ella le pague con intereses.

La otra Lluvia, la adolescente, entra gritando que una nave del Cuerpo Psíquico acaba de pasar por allí. Es hora de escapar. El Hermano Cielo le vende a Deuce un hovercraft por dos diamantes y les dirige hacia el noroeste, allí encontrarán una ciudad. Deuce coge los controles y se van.

Garibaldi encuentra la comida del restaurante de postín, demasiado graso para su digestión, además escucha a Gray y Marlon recordar sus tiempos pasados, cosa que no le está ayudando demasiado. Se excusa de la mesa y tras tomar algo de aire fresco, encuentra un comunicador en una sala. Marca para comunicarse con B5, y mientras espera, ve como la gente llega y se va. Las mujeres estilosas que ven le recuerdan a Talia.

Sheridan aparece en pantalla. Le dice a Garibaldi que Bester se ha ido de la estación, que está de muy mal humor, y que piensa encontrar y eliminar a Talia. Garibaldi entonces pone a su jefe al día de sus actividades.

Deuce se queja por lo caro que le está saliendo el viaje. Lleva gastados cuatro diamantes en vez de uno, que es lo que se suponía debía costarle. Después le pregunta a Talia si ha visto la nave. Tal vez la tribu le haya mentido. Talia no ha visto la nave, pero tiene una idea y hace que Deuce pare el hovercraft. Talia le dice que la tribu sabe que alguien les persigue. Deben detenerse, camuflar su vehículo y esperar a que oscurezcan. Deuce tiene otra idea. Si su oponente es una lanzadera con dos hombres, pueden organizar una emboscada. Derriban su hovercraft para que parezca que han tenido un accidente.

Capítulo 17 (p. 190) Talia está aterrorizada, está tumbada como si hubiese sido lanzada desde el hovercraft. La nave del Cuerpo Psíquico aterriza cerca, y un escorpión se acerca a su cara. Cierra los ojos y se queda quieta, y cuando oye a los policías acercarse, llena su mente de imágenes de Kosh, la Invisible Isabel, y otros contactos alienígenas, todo ello para impedir que la escaneen. Los Psico Agentes creen que Talia está delirando, y vuelven a enfundar sus PPGs. Cuando se acercan a ella, Talia gime. El sonido distrae a los agentes y da la señal a Deuce, que se levanta de la arena y sujeta a uno de los agentes por el brazo. Le advierte a los agentes que se rindan, porque le ha prometido a la señorita que no les mataría. Pero a veces le cuesta mantener sus promesas, añade.

Talia se levanta y coge las PPGs de los dos agentes. Coge las cosas de Deuce y ambos se dirigen a la lanzadera. Dejan a los agentes con su bolsa de agua, su hovercraft, y les aconseja que sigan la ruta del noreste que ellos seguían. Les dicen a los agentes que ellos habían robado el hovercraft, así que si vuelven al suroeste podrían encontrarse con compañía no deseada.

Deuce y Talia despegan. Él acepta dejarla en una ciudad que está de camino al lugar a donde él se dirige (Guadalajara), pero cuando ella le pide dinero, él vuelve a quejarse. Ella le discute que aunque es cierto que le ha salido cara, él ha sacado una bonita lanzadera del trato hecho. Deuce finalmente le da un diamante y le dice que la deuda ha quedado saldada. Después la deja en las afueras de Phoenix.

Garibaldi está depié sobre un puente, observando las luces de Boston y los barcos que hay en el río. No ha podido encontrar una dirección de Emily Crane y no piensa implicar a la policía local. Malten se ha ido a Marte. Decide averiguar si el recepcionista Ronald Trishman aparece en el listín, y en una terminal de comunicación pública encuentra a dos personas con ese nombre.

Garibaldi va a la primera dirección y averigua que este Ronald Trishman es un físico. Cuando va de camino hacia la dirección del otro Trishman, ve un informe de noticias y se entera del encuentro de Talia con los Psico Agentes en el desierto. Le desea a Talia buena suerte.

Talia está intentando vender su diamante a una casa de empeño, cuando las noticias sobre ella aparecen en una pantalla tras el hombre. Es una foto suya de hace un año, pero modificada para mostrarla con los cabellos que lleva ahora. Talia lucha contra su miedo. El hombre ve el valor del diamante y le ofrece ochocientos créditos. Cuando Talia se gira para irse, él sube la oferta a ochocientos cincuenta y ella acepta. El hombre le pide su tarjeta de crédito, pero ella no tiene. Él le hace una al precio de un uno por ciento. Talia pide indicaciones para ir a la terminal de tren y se marcha.

Garibaldi encuentra el apartamento de Trishman y habla a través del intercomunicador. Siente despertar a Trishman, pero es que teme que la Srta Crane está en peligro y necesita encontrarla. Trishman le abre la puerta, y se excusa para ir hacer té. Parece que eso le está llevando demasiado tiempo. Cuando Trishman vuelve, dice que la Srta Crane debería estar de camino hacia Marte (como recepcionista, su trabajo es saber estas cosas). Garibaldi le pregunta a Trishman qué sabe de la ley le le daría el control del Cuerpo a el Mix. Trishman responde que nada, aunque estaría a favor del cambio. Cuando Garibaldi sale del apartamento, es atacado por tres individuos, que le aplican un spray sedante.

Capítulo 18 (p. 203) De camino hacia la estación de tren, Talia encuentra un viejo hotel y entra para coger habitación, ya que está fatigada. Utiliza su ID falso por segunda vez para registrarse. Tras quitarse sus ropas sucias y darse una ducha rápida, cae dormida en la cama.

Garibaldi se despierta y se encuentra atado y amordazado en el suelo de la casa de Trishman, aunque el recepcionista no está allí. Sí que hay dos matones y además Crane aparece tras ellos para ordenarles que pongan a Garibaldi en el sillón. Le quita la mordaza para pedirle que deje su investigación, porque él también debería desear que la gente de Bester se quedara sin poder. Crane sugiere que en veinticuatro horas puede que hasta él piense como ellos. Después le vuelve a poner la mordaza y le desatan los pies. Van a llevarle a otro lugar.

Cuando salen a la calle, Garibaldi ve que no hay nadie por ahí para ayudarle, pero oye una voz en su cabeza que le dice que se agache. Garibaldi hace que tropieza y se cae al suelo justo en el momento en que el disparo de una PPG derribe a los dos matones. Crane consigue salir corriendo y avanzar sólo unos pasos antes que dos Psico Agentes le bloqueen la huída. La ejecutan mientras Crane pide clemencia.

Ayudan a Garibaldi a que se incorpore, y ve a Gray, acompañado por Bester --lleno de bendajes por todas partes-- que camina con la ayuda de un bastón. Suben a una lanzadera, dejando a los demás Psico Agentes encargándose del problema. Aunque Garibaldi les agradece que le hayan rescatado, está enfadado por la ejecución de Crane. Ella podría haber dejado fuera de sospecha a Talia. Bester deja claro que no tiene ningún interés en salvar a Talia, porque si hiciera eso, reconocería que el Cuerpo Psíquico había cometido un error. Garibaldi le advierte que no piensa rendirse, y tiene toda la autoridad necesaria para seguir con el caso, a pesar de las objeciones de Bester. Garibaldi pide que le dejen en tierra, y el conductor de la lanzadera entonces deja el vuelo suborbital para dirigirse a Miami. Gray decide quedarse con su compañero involuntario.

Talia se despierta, y mientras que su mente quiere seguir con su búsqueda de Crane, su cuerpo no quiere moverse de la cama. Cuando por fin se levanta, pone las noticias y ve parte de un reportaje sobre ella, en el que dicen que aún no la han capturado. Pero inmediatamente después se entera de la muerte de Crane, que según las noticias se trata de un crimen sin explicar en la calle, de tres telépatas comerciales. Para Talia se esfuma su única pista. Tras mucho pensar, concluye con que sólo tiene un sitio a donde ir: Marte, donde el tío Ted puede ayudarla a que salga de este lío. Afortunadamente, le queda lo suficiente en su tarjeta de crédito para poder llegar allí. Se quita la peluca y oculta su verdadero pelo bajo el sombrero.

Garibaldi y Gray suben a una lanzadera comercial que se dirige al Puerto Espacial Clarke. Se dirigen a Marte, suponiendo que Talia irá allí en busca de una organización clandestina que la esconda. Garibaldi le dice a Gray que Crane le había hablado de su golpe contra Bester, que tendría lugar en veinticuatro horas.

En Sky Harbor, Talia se pone una bufanda, atado sobre su sombrero, que le cubre la mayor parte del pelo. Cuando llaman al vuelo hacia Clarke, ella entra en medio de dos policías a toda prisa.

Capítulo 19 (p. 214) Talia presenta su identitarjeta para desembarcar en Clarke. Está hambrienta y entra en un restaurante justo en el momento en que llegan Garibaldi y Gray. Por desgracia no se ven. Los dos hombres hablan de ir a comer. A Gray le duele el estómago, así que no le interesa. Cuando Garibaldi ve a un grupo de Psico Agentes vigilando a la multitud en la terminal, él también pierde el hambre. Deciden embarcar en su transporte pronto.

Talia acaba de empezar a tomar su sandwich cuando ve a cuatro Psico Agentes entrar en el restaurante. Se esconde en los lavabos. Se siente atrapada y empieza a sollozar. Una voz amable le pregunta si se encuentra bien, justo en el momento en que se oye el anuncio de su vuelo. Talia sale y le dice a la mujer que su novio la maltrata y está en el restaurante, esperando para llevársela, pero si logra llegar antes al vuelo, podrá ir con su familia en Marte, quienes la protegerán. La mujer entonces decide crear una distracción, diciendo en voz alta que un pervertido la sigue, y mientras tanto Talia logra salir del restaurante desapercibida.

Talia salta a la cabeza de la cola para embarcar, haciendo ver que está llamando a su marido, que está entrando en la nave. A la cola de la nave se halla Gray, quien ve esto pero no la reconoce. El agente que hay en la puerta está comprobando las identitarjetas; es un procedimiento de seguridad especial para el día de hoy sólamente. Ahora ha utilizado ya la tarjeta cuatro veces, y tendrá que usarla una quinta vez al final del viaje...

Garibaldi y Gray toman asientos en la parte de atrás, como Garibaldi prefiere --puedes ver a todos los demás--. No ven a Talia, que ya ha embarcado. Talia, sin embargo, ha visto a dos Psico Agentes embarcar. No están de servicio, tan sólo son pasajeros, y se sientan unas pocas filas delante de Talia.

A medio vuelo, Garibaldi se despierta de una pequeña cabezada y se percata de la presencia de una mujer que acaba de levantarse. Cuando la mujer llega al vestíbulo, Garibaldi la reconoce y despierta a Gray. El telépata no cree lo que dice Garibaldi, que la ha reconocido al verla por detrás, pero Garibaldi le contesta que espere a que ella vuelva. Cuando lo hace, Gray no tiene más remedio que disculparse. Es Talia.

Cuando la nave aterriza, Garibaldi decide que lo mejor será esperar y dejar que Talia pase por el embarque antes de contactar con ella. Pero si las cosas van mal, tienen que estar preparados para actuar inmediatamente.

Los dos Psico Agentes pasan por embarque. Entonces otros dos Psico Agentes les reciben al otro lado y se marchan, no muestran interés en los pasajeros que salen de la terminal. Cuando Talia llega a la salida, el guardia encuentra un problema con su identitarjeta. El guardia se queda la tarjeta y le pide que se ponga a un lado. Talia intenta combatir el miedo, y decide que debe ponerle una sugestión en la mente del guardia para que crea que no hay ningún problema con su tarjeta. Eso es algo que Bester podía hacer con facilidad, pero no sabe si podrá hacerlo. En ese momento, oye una voz en su mente: "estás entre amigos. No tengas miedo". Y entonces una explosión pone patas arriba el edificio.

Capítulo 20 (p. 226) Parece peor de lo que es. En realidad, lo que hay es un carrito de refrescos rodando por los vestíbulos, repartiendo humo. La gente grita y corre aterrorizada, y eso le da a Talia --que está gritando como todo el mundo-- una oportunidad de escapar de los guardias sin ser vista. Un hombre con gafas protectoras y un respirador la coge, y cuando habla, ella le reconoce: es el tío Ted. Se giran para irse, cuando Talia oye la voz de Garibaldi, la llama y le ruega que le espere. También escucha la voz telepática de Gray, que le asegura que son amigos. Talia se detiene para esperar a que les alcancen, y le asegura al tío Ted que están con ella. Los cuatro huyen de allí, Talia y su tío van a la cabeza.

Tras usar una llave robada para entrar en la zona de "Sólo para empleados", se paran lo justo para que Garibaldi le diga a Talia que han atrapado a los verdaderos terroristas. Pero como Talia ya sabía, Crane ha muerto y los Psico Agentes todavía la persiguen. Talia quiere que sus dos amigos vayan con ellos, pero el tío Ted no está de acuerdo, hasta que Garibaldi se presenta. Por lo que se ve, Garibaldi le detuvo dos años atrás por escándalo público y hablar mal del gobierno, y Garibaldi decidió dejarle libre.

Entran en un acueducto bajo tierra, donde una mujer les espera con tres barcas inflables. Suben a bordo y escapan. Garibaldi le pregunta a Ted --que dice que abandonaron la violencia a favor de los preceptos de Ghandi-- qué sabe de Phobos Libre. Nada, dice, excepto que éstos acaban de emitir otro comunicado anunciando que habrá una tercera explosión. Esa amenaza hizo que el pequeño incidente con la bomba de humo, causara más miedo.

Garibaldi le dice al escéptico Ted que sabe quién es el líder de Phobos Libre, y que si logran arrestarle, Talia será libre. Garibaldi se lo explica a Talia. Por petición de Gray, Ted decide emitir su propio comunicado de prensa en el que expone toda la trama. Entonces Ted y su amiga Moira se van con Talia, mientras Garibaldi y Gray cogen un monorrail de vuelta al puerto espacial.

Esperan en una cantina militar. Gray ya ha comunicado su situación al Cuerpo Psíquico. Ven las noticias que hablan de la trama que había para el atentado. Dan la información de modo que Talia no queda exculpada. Reciben entonces una llamada para que vayan hasta un lugar de encuentro en una lanzadera, con Bester. Bester está enfurecido porque han expuesto toda la trama, pero Garibaldi y Gray se hacen los inocentes. Bester dice que sabe lo que ellos quieren, pero que la Srta. Winters seguirá siendo fugitiva. En lo que se refiere a Malten, están negociando su rendición, tras la cual éste firmará una confesión escrita, y será sentenciado a una colonia lejana. Gray le responde "y allí le matarán", a lo que Bester responde con una sonrisa.

El piloto de la lanzadera entra en la conversación, informando de que Malten acaba de romper las negociaciones y se ha fugado; sin embargo, tienen una buena pista de su localización, a quince minutos. Bester ordena al piloto que le sigan.

Capítulo 21 (p. 238) El piloto informa de la localización de una estructura bunker. Lo inspeccionan desde la lanzadera, no reciben respuesta a las señales, así que Garibaldi ofrece salir con un traje para inspeccionar de cerca. Bester, Gray y Garibaldi entran en el bunker y se encuentran allí a Malten atado a una silla con una bomba atada en su cabeza. En su pecho hay una nota que dice "saludos de los verdaderos revolucionarios."

Malten les cuenta algunos detalles: que los marcianos llegaron sin avisar. La bomba tiene sensores de movimiento que evitan que nadie pueda acercarse a él, y tiene un detonador remoto. Se disculpa ante Bester, y le ruega que salve al Mix.

En ese momento, el piloto les llama desde arriba. Ha recibido una transmisión advirtiéndole que tiene treinta segundos para salir del bunker. Los tres hombres suben a toda prisa las escaleras del bunker, Malten grita que siente haber puesto una trampa a Talia, y siente lo de Emily también. "Está es una confesión en el lecho de muerte" dice Garibaldi a sus compañeros mientras suben a la lanzadera. El piloto despega mientras el bunker explota bajo sus pies.

Tras esto, empieza una pelea. Bester anuncia su intención de atrapar a Talia y a su tío. Garibaldi juega su última carta: si Bester hace eso, él se verá obligado a hacer algo que no quiere. La noche de la recepción, Londo Mollari invitó a varios Psico Agentes a jugar en sus habitaciones. Garibaldi lo tiene todo grabado en video.

Bester dice que no cree que Garibaldi haga eso, pero Mollari sí lo haría. Finalmente transmite un informe al cuartel general, culpando de las explosiones a los verdaderos culpables, pero diciendo que eran simpatizantes de Marte. Absuelve a Talia de todos los cargos y la restaura en el Cuerpo.

En el Puerto Espacial Clarke, Gray y Garibaldi se dicen adiós. Garibaldi vuelve a B5, mientras Gray vuelve a su casa de Berlín. Gray le pide a Garibaldi que le diga a Susan que él hizo algo bueno. Sigue esperando poder ganársela.

En la Tierra, Talia está sentada en el porche de la casa de sus padres, tomándose un tiempo antes de volver a Babylon 5. Sigue intentando averiguar quién es la Invisible Isabel. Ella es parte de su capacidad telecinética, pero es más: una voz segura, independiente que puede sacarla de situaciones difíciles.

FIN