AJUSTE DE CUENTAS FINAL: EL DESTINO DE BESTER

CAPÍTULO POR CAPÍTULO

Prólogo (p.1) Joseph Begay está flotando en el espacio cerca de un asteroide, se ríe porque ha notado olor a monstruo. Otros dos P12 están en la superficie, pero no han notado ese olor todavía. Contra las órdenes de su nave, decide encender los impulsores y se aproxima al asteroide; quiere ser él quien atrape a la presa.

Cambia a visión nocturna, y Begay localiza a uno de sus compañeros de equipo --el otro compañero de equipo y su presa deben haber entrado en un túnel. Él detecta cual es el túnel correcto y entra. Ve otra huella de calor y se prepara para disparar, pero la huella mental es la de Herbst, su compañero, y decide esperar.

Desde arriba, Begay es atacado por un ataque psíquico que supera sus bloqueos, y ve la forma de otro hombre que se aproxima a él. El atacante está intentando que se detenga para poder disparar su arma, pero Begay es fuerte y logra escapar al disparo, y el atacante muere. Herbst quiere que Begay lo pase mal por matar al sujeto, pero Begay contraataca diciendo que casi muere, que apenas logró escapar con vida.

Se llevan al hombre muerto y navegan de vuelta hacia su transporte. Su jefe en la otra nave tampoco está contento con la operación, pero también está preocupado por el fracaso de Cortez, el tercer cazador. Después de llevar el cadáver a bordo tendrán que ir a rescatarle.

Tras entrar en la nave, Begay se quita el casco y empieza a hacer lo mismo con el casco del monstruo, mientras oye a Herbst hacer lo mismo. El disparo de PPG a la cara, ha causado bastante destrozos en la víctima, pero tras unos pocos segundos Begay se da cuenta ¡es Herbst! "Qué simple" dice la voz a su espalda. "Es un viejo truco, la transposición. Lo hice por primera vez cuando tenía seis años, para ganar en juego de psico agentes y fugitivos."

Lucha ahora contra un ataque psíquico renovado y mucho más fuerte. Begay tiene tiempo sólo de volverse hacia el monstruo. Intenta coger su PPG mientras el monstruo le agradece haberle traído en su nave. "Te voy a matar" le dice y entonces levanta su PPG y dispara a quemarropa al pecho de Begay.

Alfred Bester vuelve a disparar a Begay a la cabeza, y después va a por los dos hombres que se habían quedado a bordo de la nave. Espera que estos sean un reto mayor, pero no lo son, y pronto hay cuatro cadáveres. Bester desactiva los dispositivos de rastreo de la nave y empieza a pensar dónde quiere ir.

Suena el desperatador y Michael Garibaldi se despierta a las 5.00 de la mañana (hora estándar de Marte), está desorientado y le duele todo el cuerpo. La sensación es familiar, pero no de una experiencia reciente, es la sensación de resaca, se dice a sí mismo que no puede creer que lo ha vuelto a hacer. Abre el canal de comunicación y responde con mal humor. Hendershot, su jefe de seguridad tiene noticias de Bester. Garibaldi le pide que le llame en cinco minutos, después se arrastra hasta el baño para desperezarse. Se mira al espejo y observa que no aparenta padecer una resaca. Entonces se acuerda: ayer estuvo jugando a tenis con un chico de 25 años. ¿Es que ya no estaba en forma?

Hendershot vuelve a llamarle para transmitirle las malas noticias. La información que tenían sobre la localización de Bester era buena, pero el criminal ha conseguido escapar de nuevo. El equipo EABI de la División Metasensorial habían informado que le tenían, y después nada más se supo. Garibaldi le dice a Hendershot que desde ahora no le pasarán la información a la EABI. Él en persona quiere estar allí la próxima vez.

Garibaldi se acerca a la ventana y abre la contraventana metálica. Mira al tranquilo y oscuro cielo y se pregunta "¿Qué es lo que quieres, Bester?"

Parte I: REGRESO AL HOGAR (p. 11)

Capítulo 1 (p. 13)

"Quiero ir a casa" dice Bester. "Estoy cansado". Su azafata, una mujer de piel oscura y cara fina, empieza a decirle que no cree que Marte sea una buena idea, cuando Bester la corrige. No a Marte, a la Tierra. Ha podido quedarse en una colonia o en otra durante sólo un año o dos en cada una. En la Tierra hay miles de millones de personas, será más fácil pasar inadvertido allí, y además sería el último sitio en el que le buscarían.

Bester se pone manos a la obra. Quiere que la mujer, Sophie, consiga que él pueda pasar por todos los controles con seguridad. Si le atrapan, le dice, podrán sacarle todo lo que quieran por mucho que él se resista, de modo que si Sophie quiere seguir a salvo, será mejor que él también esté a salvo. Y por último, necesita que le consiga un suministro de ribosilaso choline.

Bester no puede dormir y decide salir a dar un paseo. Esta puede ser su única oportunidad para echar un vistazo a la colonia de Maui. Se viste. Se mira al espejo y ve sus cabellos blancos y barba --no está mal para un hombre de ochenta y dos años-- lo único malo son sus manos desnudas. Pero no puede evitar llevarlas así, ya que los telépatas ya no llevan guantes.

Después de pasear un rato, Bester se detiene en un restaurante y se sienta. Tras unos minutos, la camarera sienta a otro hombre en la mesa de Bester, un joven oficial de las Fuerzas Terrestres, Derrick Thompson, originario de la ciudad de Kansas. Lleva una insignia de telépata. Empiezan a conversar y salen juntos del restaurante charlando, tras la cena.

Derrick comenta a Bester que ha visto su cara antes. Entonces Bester confiesa quién es, y cuando Derrick se da cuenta, antes de que pueda reaccionar, Bester le ataca, atravesando los bloqueos de Derrick y logra vencerle. Bester finge ante los viandantes que Derrick está borracho, se lo lleva a un lugar donde nadie le vea, le realiza una pequeña operación, y lo pone en un taxi que lo lleve hasta su hotel.

En algún momento Derrick recordará su encuentro y pedirá que le hagan un escáner, entonces las autoridades descubrirán que Bester planea salir del espacio humano.

Capítulo 2 (p. 21)

Bester llega a París y despide a su taxi. Es un bonito día de primavera, tiene ganas de pasear. En el Pigalle se encuentra con una banda de matones que evidentemente se dedican a dar protección a los comerciantes de la zona (a cambio del pago de un "impuesto"); están en ese momento pidiéndole dinero a una mujer de unos treinta años, la propietaria del Hotel Marceau, que ella regenta en solitario. Sin pretenderlo, Bester atrae la atención del líder de los matones y está en peligro de que le ataquen, cuando el policía del barrio aparece y hace que los matones se vayan.

El policía cree que Louise, la dueña del hotel, debería presentar cargos contra estos criminales o pagarles, pero ella se niega a ambas cosas.

Bester excusa su presencia diciendo que buscaba un lugar donde quedarse. Louise le habla del precio del alojamiento y las comidas. Bester quiere ver la habitación primero.

Capítulo 3 (p. 30)

Louise le pregunta a Bester si le gusta la comida, y él le dice que aunque no puede quejarse (esa fue una condición del trato que ella impuso), si pudiera haría algún cambio en la receta. Cuando está solo empieza a pensar en serio qué puede hacer. Ahora ya no puede seguir siendo Psico agente, tendrá que buscarse algo para mantenerse cuerdo y ocupado.

El Teniente Derrick Thompson está en la oficina de Garibaldi, aunque no conoce el porqué de su cita. Garibaldi se lo explica. Thompson sabe que su carrera se ha terminado --tras su encuentro con Bester, ya no tiene posibilidad de ascender. Garibaldi le dice que es increíble que Bester no le matara, a menos que lo dejara vivo a propósito por alguna razón. De modo que Thompson es una de las siguientes cosas: (1) Un caballo de Troya, programado tal vez, para matar a Sheridan o hacer algo parecido, o (2) Una pista falsa, creada para engañar a todos para que buscaran a Bester en el lugar equivocado. Dado que Thompson tiene casi tantas razones para odiar a Bester como el mismo Garibaldi, Garibaldi le ofrece un trabajo; eso sí, la gente de Garibaldi le examinará a fondo antes.

Bester tiene un sueño. Sueña con Byron. Byron, por lo visto, antes de morir, implantó en la mente de Bester una parte de sí mismo. Desde entonces Byron es una especie de conciencia. Bester se enzarza en una discusión con Byron acerca de sus respectivos planes para los telépatas. En pleno clímax de discusión, Bester se despierta para ver que...

Capítulo 4 (p. 40)

... Louise está junto a él, preguntándole (ahora Bester se hace llamar Monsieur Kaufman) si se encuentra bien. Le ha oído gritar, por lo visto estaba teniendo pesadillas. Son las 11, ya ha pasado la hora del desayuno, pero si M. Kaufman baja, Louise le preparará algo.

Tras el desayuno, Bester tiene pensado ir a pasear, Louise tiene que ir a comprar y le pregunta si le gustaría acompañarla. Él podría ayudarla a llevar las cosas. Cuando pasan por la plaza del Sacre Coeur, un artista callejero hace un retrato de Bester y se lo intenta vender. Mientras Bester piensa qué hacer, Louise decide comprarlo y se lo da a él como regalo.

Su destino es una librería, y Bester entonces piensa que ya hace tiempo que no lee nada --unos diez o veinte años--. Compra un libro llamado "Libertad de pensamiento: memorias de un místico telépata."

Al día siguiente, Bester está leyendo el libro en una cafetería. Al parecer muchos también van a este lugar para leer, hay otras siete personas haciendo lo mismo. Termina el libro y lo cierra, comentando: "insípido". Uno de sus vecinos dice que él ha leído el mismo libro y lo encontró revelador; ¿le importaría al caballero explicar su opinión? Bester lo hace, y el hombre le ofrece un trabajo, escribiría una crítica literaria para un pequeño periódico. Para su propia sorpresa, decide aceptar la oferta.

Cuando vuelve al hotel, Bester se encuentra con que ha habido un pequeño incendio. Se da cuenta de que los matones observan entre la multitud, y se les ve bastante contentos. Les sigue hasta su escondite, y espera hasta que todos excepto Jem, el líder, se hayan marchado. Entra en el edificio y desde fuera, tocando la mente de Jem, hace que éste le abra la puerta. Entonces Bester se encuentra de frente con el cañón de una pistola apuntándole.

Capítulo 5 (p. 51)

Jem reconoce a Bester y le ordena que entre. Planea matarle. Pero en vez de eso, Bester disecciona su mente, y se pasa varias horas reconstruyéndola. Después vuelve a su hotel, donde se encuentra con Louise, que está medio bebida, y dispuesta a dejarlo todo. Él intenta animarla. Hablan durante un rato y Bester le habla de su nuevo trabajo. Como no es un trabajo a tiempo completo, ella le pregunta si el querría ayudarla a limpiar los desperfectos del fuego, a cambio de alquiler gratis. Louise ha decidido continuar. Y Bester se sorprende al sentir compasión por una normal.

A la mañana siguiente Bester piensa salir a buscar lo que necesita para ser un crítico literario. Necesita un ordenador, por ejemplo. Y más de un traje. Cuando sale, Louise le recuerda que hay trabajo que hacer, y le enseña ropa de trabajo que puede ponerse. Puede hacer esas cosas después.

Bester está pintando por primera vez en su vida. Louise tiene que enseñarle cómo se hace, y mientras trabajan juntos, Bester se empieza a sentir atraído hacia ella, a pesar de la gran diferencia de edad, y de procedencia.

Llaman a la puerta. Es Jem. Cuando lo ve, Louise coge el arma que tiene a mano --la pata quemada de una silla-- y le dice que salga. Jem se disculpa por "ir tan lejos" y le entrega una tarjeta con ocho mil créditos, y le dice que le dará más dinero, si eso no es suficiente.

Louise sospecha que Bester ha tenido algo que ver con el arrepentimiento de Jem. Bester sin embargo, sugiere que seguramente habrá sido cosa del policía.

Capítulo 6 (p. 61)

Garibaldi y Thompson están en la colonia de Maui, en la casa de Sophie Herndon. Ella había estado utilizando otro nombre, pero cuando su cuerpo fue pescado del océano --literalmente, ya que estaba envuelto en una red de pescar-- y se comprobó su ID, éste tenía tantas irregularidades que habían investigado hasta relacionarla con varios alias y con su verdadero nombre. Sophie había sido una de las internas de Bester, cosa que les había atraído hasta allí. Garibaldi encuentra una cápsula bajo la cama de la habitación de invitados. Es un medicamento, y él puede averiguar de qué se trata, lo examinarán los especialistas de su empresa. Le advierte a Thompson que guarde el secreto.

Uno de los químicos --un niño prodigio-- de Garibaldi le dice que la cápsula contiene ribosilaso choline, que se utiliza para controlar la producción de ciertos neurotransmisores irregulares. Lo toman exclusivamente algunos telépatas que han contraído una enfermedad diseñada en laboratorios, que les mata si no se toman la medicación mensualmente.

Es posible que Bester contrajese esta enfermedad de forma accidental, o que fuera "envenenado", o incluso que él experimentase consigo mismo. En cualquier caso, ahora Garibaldi podría seguir su rastro hasta su guarida.

Capítulo 7 (p. 67)

Bester se ha ido a comprar ropa con Louise. Ella critica que él siempre se vista de negro e intenta que él se interese por algo con más color. Hacen un trato: ella escogerá un traje para él, que él comprará y llevará, y él escogerá algo para ella y lo comprará, y ella tendrá que ponérselo. Louise escoge unos pantalones color marrón chocolate hechos de un material centauri, similar a la seda, y una especie de abrigo que Bester describe como "una bata" marrón ahumado con cenefas iridiscentes que desaparecen a la luz. Louise no puede disimular al ver la ropa de mujer que hay en la tienda, y Bester escoge para ella un vestido azul marino.

En la cafetería, Jean-Pierre, el editor de Bester, le pregunta por qué nunca le gusta nada de lo que lee. Bester dice que eso no es verdad, sino que nunca hace la crítica de nada que le guste: se evoluciona descartando lo que no sirve. Jean-Pierre le dice que algunos editores de libros han ido a hablar con él. Están dispuestos a pagar por críticas favorables. Bester no se inmuta, él no necesita hacer esto y puede dejar el trabajo en cuanto quiera.

Bester cena en el hotel, y observa que la cocina ha mejorado, y que desde que Jem ha mejorado su comportamiento, hay más habitaciones ocupadas. Louise incluso ha puesto una botella de vino en la mesa de Bester. Louise se sienta a hablar con él, y menciona que va a ir a la ópera la semana siguiente. Bester tiene otros planes para ese día, pero le dice que tiene algo para ella. Pone una caja en la mesa, frente a ella. Louise abre la caja y ve un traje de noche centauri. Bester quiere que se lo ponga para ir a la ópera. Insiste en que acepte su regalo, y ella finalmente acepta, y se le saltan las lágrimas.

Esa noche, Bester está en la cama, preguntándose si, si se vive lo suficiente, se puede desarrollar un alma nueva.

Capítulo 8 (p. 76)

Lise vuelve a casa y se encuentra a su hija Mary, de cuatro años, dormida en el regazo de su padre. Pide a Lise que la lleve a la cama.

Una vez Mary está en la cama, Lise le enseña a Michael algunos papeles y le exije una explicación. Edgars-Garibaldi es la única productora de ribosilaso choline, tras comprarle los derechos a Tao-Johnson, que fueros quienes desarrollaron el medicamento. Fue una compra fácil, ya que Tao-Johnson perdió cuatro veces más de lo que habían ganado, incluso con el subsidio del gobierno, y ahora Edgars-Garibaldi está perdiendo ese dinero. Pero es una buena inversión para Garibaldi, ya que ese es el medicamento que Bester necesita para vivir, y ahora él lo controla, y piensa utilizarlo para encontrarle. Comunicará a sus dos cientos clientes que este medicamento tiene efectos secundarios, y éstos tendrán que presentarse para que les realicen pruebas antes de que les den la próxima dosis. Encontrarán entonces un cliente que no tiene la enfermedad, y eso les llevará hasta Bester.

Lise está enfadada sólo por una cosa. Tiene miedo de perder a Michael por culpa de Bester, otra vez --o por el propio Bester o por la obsesión que Michael tiene. Insiste entonces que a partir de ese momento no quiere que le oculte nada. A partir de ahora están juntos en esto.

Capítulo 9 (p. 81)

Bester ha empezado a practicar esgrima de nuevo, y se alegra al ver que su cuerpo le responde bien. Espera que Louise sienta por él, lo mismo que él siente por ella, pero no piensa leer su mente para averiguarlo. Su mente, o el fantasma de Byron, le acusa de tener miedo de averiguarlo.

Un día, cuando vuelve de su clase de esgrima, mientras espera un tren, siente a un telépata, y ve a un telépata de bajo nivel que se llama Ackerman, a quien recuerda de uno de los campos de reeducación. Ackerman le ha divisado, pero no logra reconocerle. Antes de que Bester pueda acercarse a Ackerman, el tren llega, y Ackerman desaparece. Bester está seguro de que Ackerman no le ha reconocido, pero cuando llega a casa, se da cuenta de que le tiemblan las manos.

Louise ha abierto la buhardilla donde ella había viviendo con su marido, y allí empieza a pintar. Dibuja a Bester mientras éste posa para ella, vistiendo el traje que ella había escogido para él. Le pregunta que por qué no escribe un libro, y él le responde que se lo pensará.

Su medicina no llega, hace 5 días que debería haberle llegado, así que llama a Suecia y a Marte, para que le pongan con su proveedor en el Mundo Creshaw. Tardan bastante en ponerle en contacto, y cuando por fin lo consigue, escucha una voz que no deseaba para nada oír. "Voy a por ti, Bester" dice Garibaldi. "Voy a por ti, hijo de puta."

Bester va entonces a hablar con Jem para que éste robe en una farmacia de la ciudad, el único lugar de París donde se puede encontrar su medicina. Le dice a Jem que le seguirá en el robo. Jem no tiene más remedio que cooperar, pero le ruega a Bester que pare sus pesadillas. Bester le pide que primero coopere, y después pensará si se lo concede.

Bester conoce los nombres y direcciones de los cuatro receptores legales de la droga en París, pero no puede robar sus medicinas sin más, ya que eso descubriría donde está. Cree que un robo en la farmacia podría conseguirle lo que quiere sin dejar rastro, si lo hace de la forma correcta.

Capítulo 10 (p. 91)

Bester está empezando a sufrir los efectos de no tomar el medicamento, era una amplificación y pérdida de control de sus poderes. Pero tendría sus medicamentos en unos días. O sino, seguiría a uno de los otros telépatas, robaría una dosis, y volvería a escapar.

Mientras Louise pinta, le pregunta por su familia, y le habla de la suya. Un hermano murió a bordo del Victoria; una de sus hermanas luchó junto a Sheridan contra Clark, y otra de sus hermanas fue guardia personal de Clark, y hasta el día de hoy no se han vuelto a hablar. Tiene otra hermana, a la que Louise le robó un novio --el ex-marido de Louise. En realidad le hizo un favor, pero su hermana no le ha perdonado.

Bester se inventa una historia, utilizando sus vivencias de infancia en el cuerpo psíquico. Le habla de hermanos y hermanas (aunque eran niños de su clase). Cuando se acuerda de cuando mató a Stephen Walters, se siente desvanecer. Necesita ver pronto a Jem.

Jem describe la seguridad del edificio. Parece imposible entrar a la fuerza con éxito. Pero Bester tiene un dispositivo que le ayudó a entrar en la Tierra, y que le volverá a ser de utilidad --es tecnología Sombra que el Cuerpo encontró útil. Entra en una red de Inteligencia Artificial y hace que ésta ignore lo que ve.

A las 2 de lamañana, con una lluvia de primavera, llegan a la parte trasera de la farmacia. Jem quema la cerradura para poder entrar. Bester se dispone a interceptar al vigilante. Se da cuenta de que el vigilante es un telépata, y le está bloqueando. Bester intenta enviar a Jem la orden de que ataque al vigilante, pero Jem resulta herido, y Bester consigue finalmente matar al guardia. Bester y Jem logran entrar en la cámara, donde Bester encuentra las ampollas con su droga, que entonces reemplaza con otras llenas de agua. Le dice entonces a Jem que espere, ya no tendrá que preocuparse por los sueños nunca más.

Cuando Bester sale del edificio, es arrestado por dos policías. Cierra los ojos y se tira al suelo justo en el momento en que los explosivos que Jem llevaba en su bolsa se activan. Entonces dispara a los dos policías y desaparece en la oscuridad.

Capítulo 11 (p. 101)

Louise se ha percatado de que M. Kaufman se siente mejor. Pero mientras éste se sentía mal ella vio algunas cosas en sus ojos, que ahora están ocultas. Le pregunta si está enamorado de ella, y él le dice, rehacio, que sí. Ella le besa y le lleva a la cama. Después de hacer el amor, se duermen, pero Bester se despierta al poco rato y va a la ventana.

El reflejo de Byron en el cristal, se busla de él. Bester le dice a Byron que ya no le necesita, y Byron desaparece. Bester vuelve a la cama y duerme, pero no sueña.

Garibaldi se despierta sudando, soñando con su traición a Sheridan de hace años. Se dice a sí mismo que no fue culpa suya, lo hizo Bester. Pero los alcohólicos siempre culpan a los demás de sus problemas. Quizá Lise tenga razón, Bester es su nueva adicción.

No puede volver a dormir, así que va a su ordenador y consulta su base de datos de ribosylaso choline. Ninguno de los pacientes legales han pedido una dosis extra, ni se ha robado ninguna dosis. Pero los cuatro pacientes de París han pedido recambios. Investiga el asunto un poco más, y se entera del intento de robo de la farmacia a manos de un conocido comerciante de drogas, la droga ha resultado destruída, pero figura que no ha sido robada. Entonces a Garibaldi empieza a olerle a gato encerrado. Pregunta entonces cuántas farmacias han sufrido robos esa misma noche: seiscientas tres, según el ordenador, pero Garibaldi se imagina que habrá más que no han sido registradas. Decide entonces que Bester ya le ha robado bastante vida, y se va a la cama.

Parte II: AJUSTE DE CUENTAS (p. 109).

Capítulo 1 (p. 111)

Un día de verano, Bester y Louise están desayunando en un restaurante y hablando de que están enamorados. Bester admite que se siente algo intranquilo por la diferencia de edad, pero Louise le asegura que ella no busca un padre, y que él no se parece nada a su padre.

Necesitan decidir cómo pasar el resto de su "día libre", y Bester le pregunta a Louise si tiene el deseo secreto de hacer algo que ningún parisino de verdad haría. Ella responde que sí, claro: la Torre Eiffel. Bester dice que tienen que hacer las cosas bien; se vestirán y actuarán como turistas.

En el piso observatorio de la torre Bester siente un toque telepático, se gira y vuelve a ver a Ackerman. Esta vez, Ackerman sí se ha dado cuenta de quién es. Bester logra sacarle a Ackerman su dirección. Le dice a Louise que se siente cansado, y sugiere que se vayan de allí.

Capítulo 2 (p. 115)

Bester se presenta en la puerta de Ackerman, y éste le deja entrar. Le dice a Bester que pasó dos años en la cárcel y que lleva un año en libertad condicional. Bester le responde entonces que ambos tienen un problema. Aunque Ackerman no tiene ninguna intención de entregar a Bester, las nuevas normas del Cuerpo fijan escáners regulares para asegurarse de que los telépatas no abusan de sus poderes, y las autoridades encontrarán a Bester en la mente de Ackerman la próxima vez que le escaneen. Cuando lo hagan, eso también será el final de la condicional para Ackerman. Ackerman da su consentimiento para que Bester opere en su mente, y así Bester se lleva el recuerdo de sus encuentros de la mente de Ackerman.

Louise le dice a Bester que para comenzar una nueva vida junto a él, quiere antes visitar a su madre y a su hermana (a la que le quito el novio) en Australia y hacer las cosas bien. Él está de acuerdo con que es lo mejor para ella, aunque en privado desearía que ella no tuviera familia.

El día después de que Louise se vaya, Bester está en la cafetería de los escritores, cuando aparece por allí su editor; está descontento porque ha visto una crítica de Bester en una revista rival, una publicación importante. Bester no sabe nada sobre eso, así que va a hablar con el editor de la revista. El hombre, Simon de Grun, le dice a Bester francamente que puso la crítica ilegalmente para que Bester fuese a verle, dado que sus esfuerzos para hablar con él a través de su actual editor no habían tenido éxito. De Grun le ofrece a Bester dos mil créditos por crítica; Bester acepta si le da dos mil quinientos, a condición de que él tenga todo el control sobre las críticas y lo que dice en ellas, y que no figurará ninguna foto de él.

Alentado por su cambio de foruna, Bester empieza a considerar la idea de escribir unas memorias, y finalmente decide no contar su propia historia, sino la historia de los telépatas como el próximo paso en la evolución. Pero primero, tiene algo más que hacer.

Bester vuelve a la casa de Bester. Cuando Ackerman llega a la puerta, no reconoce a Bester durante unos segundos. Por lo visto, la cirugía no ha ido tan bien como Bester esperaba. Le pide a Ackerman que salga a pasear con él, a pesar de lo tarde que es, y se detienen en un banco junto al Sena. Bester le explica lo difícil que es ir por delante de las autoridades, ha estado en colonias, mundos no humanos, incluso en una de sus bases en asteroides, y siempre le han encontrado. ¿Se le ocurre a Ackerman un lugar donde pueda ir y no le encuentren? Ackerman dice que no. Bester le responde que tenía que preguntarlo, para darle una oportunidad. Y tras eso, le da dos disparos a la cabeza, y tira el cuerpo de Ackerman al río.

Capítulo 3 (p. 126)

Louise ha vuelto de su reunión con una sorpresa: su hermana Genevieve, la que fuera guardia personal de Clark. No reconoce a Bester, y su actitud hacia él mejora a lo largo de la tarde. La reunión con la primera hermana no había ido tan bien, pero Louise tiene esperanzas. Bester le cuenta que está escribiendo un libro, y que podrá verlo cuando lo haya terminado. Por supuesto, cuando ese momento llegara, Louise sabría que él es un telépata.

Esa noche al irse a dormir, se da cuenta de que Louise le ha llamado Claude, y que él ya no desea que le llamen Alfred, además ya no es el viejo Alfred Bester que no se merecería a Louise, es Claude Kaufman, que tal vez sí la merezca. Las lágrimas llenan sus ojos, y cuando Louise le pregunta por qué llora, él responde: "porque soy tan feliz"

Capítulo 4 (p. 132)

El médico le dice al Inspector Raphael Girard que el hombre ya estaba muerto antes de que lo tiraran al agua. La atención de Girard se reparte entre el examen del cadáver y sus propios problemas personales. Su amante está embarazada, su mujer se ha enterado de que tiene amante, y él ha sido igual de estúpido como muchos delincuentes "inteligentes" que cree que sus delitos nunca van a ser descubiertos.

Mientras el médico va proporcionándoles detalles, Girard va haciéndose una imagen del crimen. Tiene algunos flashes de intuición que una vez hicieron que le examinaran para ver si era telépata. Al ver en el ADN de la víctima que era telépata, piensa que tiene diez horas antes de que la ley le obligue a pedir notificación de la EABI. Pide al médico que espere el mayor tiempo posible para poder realizar avances antes de que la EABI se meta.

Girard entrevista a la casera de Ackerman e inspecciona el apartamento. Una inquilina llamada Carter les da algunas pistas. Ackerman era una persona solitaria y melancólica, cuando se enteró de que había muerto, supuso que se había suicidado. Que ella supiera, Ackerman sólo había recibido una visita, aunque no lo llegó a ver, y cree que hablaban en inglés, pero no escuchó lo que hablaron. Llegó a medianoche la noche del asesinato.

El portero no recordaba al visitante, y la grabación de video no mostró a nadie a esa hora. Girard recuerda un caso similar en el robo de una farmacia en la que la grabación de video, misteriosamente no mostraba a nadie. Y en ese caso había participado un telépata: el guardia que estaba de servicio.

Capítulo 5 (p. 143)

Girard bebe de su café mientras hojea el periódico para leer la nueva crítica literaria, de cuyo punzante sentido del humor suele disfrutar. Su ayudante, Louis Timothee, está buscando en una base de datos en su ordenador, y acaba de descubrir el pasado de Ackerman como guardia de un "campo de reeducación", se sorprende al ver que Ackerman fue absuelto de casi todos sus cargos. Girard dice que Ackerman ha pasado por encima de varios de sus superiores.

Timothee pregunta por qué hay que preocuparse de si ese hijo de puta está muerto. Girard le responde que es su trabajo. Además hay que averiguar quién le puede haber matado. Timothee deduce que podría haberle matado el familiar de uno de los miles que fueron torturados y asesinados bajo su mando. Girard reconoce que estadísticamente, eso es lo más probable. Pero sugiere que existe otro escenario que no implica la venganza como motivo. A Timothee no se le ocurre nada. Girard sugiere que se ha cegado fijándose en lo obvio. Le dice a Timothee que apague su pantalla y que empiece de nuevo. Lo hace y entonces se le ocurre: alguien que ha trabajado con él en el campo, pero que se ha escapado de la justicia. Girard le dice que ya ha mirado en la base de datos, y que sólo hay un caso posible: el archi-criminal Alfred Bester.

Sus pantallas se quedan en blanco --ha quedado cortado su acceso a la base de datos--. Mientras intentan restablecer su acceso, el videoteléfono suena, y cuando Girard responde, Michael Garibaldi aparece en la com-pantalla. Les dice que han estado accediendo a la base de datos que lleva hasta Bester. Les dice que ha habido una curiosa distorsión en el sistema, y cuando se solucione en una hora, no sería buena idea que volvieran a intentarlo, y les advierte que si lo hacen se las tendrán que ver con el EABI.

Girard le responde que está obligado a informar de todo esto al EABI de todas formas. Quizá no...les ofrece Garibaldi. Puede ayudar a Girard si es necesario. Pero primero quiere saber por qué Girard estaba en ese archivo.

A Girard no le hace nada de gracia permitir a un civil (y un marciano además) que se meta en su investigación, pero decide que es mejor tener a Garibaldi que al EABI y a Garibaldi. Le explica entonces lo que sabe del asesinato de Ackerman.

Garibaldi pregunta si Ackerman tenía receta para ribosilaso choline, pero rápidamente responde a su propia pregunta: no. Girard entonces pregunta si eso sería significativo. Sí, lo sería. Garibabldi le advierte a Girard que el EABI no debe enterarse de sus investigaciones, porque Bester todavía tiene contactos dentro, y una hora después de que ellos lo sepan, Bester se habrá ido. Ya ha pasado dos veces.

Cuando Girard dice que Bester puede haber huído tras el asesinato, Garibaldi no está de acuerdo. Cree que Bester se ha vuelto demasiado confiado, debido a un incidente ocurrido unas semanas atrás.

Girard menciona el robo de la farmacia. Garibaldi se queda impresionado. Girard ha relacioonado ambos casos debido al fallo de las grabaciones de video. Garibaldi comparte con Girard la dependencia que Bester tiene de las medicinas; antes de irse, le dice a Girard que estará allí en cuatro días.

Girard quiere atrapar a Bester antes de que llegue Garibaldi. Si fueras un criminal de guerra que se esconde en París, ¿dónde te esconderías? Dentro del gobierno, responde Timothee.

Garibaldi se recrimina haber creído que podría librarse de su obsesión con Bester. Y ahora va a tener que ocultárselo a Lise de alguna forma. Pero piensa seguir con su plan.

Capítulo 6 (p. 151)

A Bester le quedan pocos días para terminar su siguiente crítica, y está en un dilema. Le ha encantado el libro que acaba de leer, y según sus propias reglas, eso lo hace ineligible para una crítica. No sabe qué hacer, si no enviar ninguna crítica, o enviar una que dé la sensación de que se ha vendido. Encuentra reconfortante que esto sea una crisis en su vida ahora.

Al llegar a casa, se topa con el policía de barrio, Lucien d'Alambert, y se sorprende al ver que el policía ha venido a verle a él. Lucien quiere saber si existe relación entre Monsieur Kaufman y el cambio que Jem experimentó antes de morir. Los detectives de la ciudad han reabierto el caso, y Lucien está preocupado por si algo pudiera hacerle daño a Louise. Bester, leyendo la mente de Lucien, realiza un buen trabajo y le convence de que Monsieur Kaufman es totalmente inocente, y que no tiene ninguna relación con el difunto criminal, y de que es un hombre solitario que ahora tiene una nueva oportunidad gracias al amor que siente por Louise.

Una vez solo en su habitación, Bester se desespera pensando. ¿Sería posible que estuviera en peligro? ¿Se estaría volviendo loco? Al final, recobra el control sobre sí mismo, abandona la ilusión de poder ser Monsieur Kaufman, y se dice a sí mismo: Eres Alfred Bester. Hace dos llamadas. La primera para construirse una nueva identidad. La segunda es a su topo en el EABI Metasensorial, quienes le aseguran que no saben nada de sus actividades o de donde está.

Capítulo 7 (p. 160)

Está lloviendo, y eso es algo que a Garibaldi le pone muy nervioso. Como nativo de Marte, su experiencia es que el agua no debería caer del cielo. Él y Thompson entran en una cafetería para hablar. Thompson ha estado siguiendo la pista de dos posibles avistamientos de Bester en el aeropuerto, y cree que son fiables. Entran en una discusión acerca de la actitud de Garibaldi con respecto a los telépatas, y después vuelven a hablar el asunto que tienen entre manos. Thompson afirma que necesitan una unidad de rastreo Metasensorial, pero Garibaldi no está de acuerdo, ya que si el EABI se entera de esto, Bester se escapará en menos de un minuto. Garibaldi recibe una llamada, y Girard le anuncia desde el otro lado que tiene buenas noticias.

En la oficina de Girard, Garibaldi recibe las noticias. Un vecino del hombre muerto en el asalto a la farmacia vio a un hombre que encaja con la descripción de Bester, visitando a la víctima unas semanas atrás. Girard habla de la trayectoria delictiva de Jem y señala que el trabajo en la farmacia tuvo lugar fuera de su territorio. Garibaldi tiene la teoría de que Bester era el segundo hombre, el que se escapó del asalto.

Primero piensan en cómo los dos inviduos --Jem y Bester-- se habrían puesto en contacto, y Garibaldi sugiere que Bester vive en la zona de operaciones de Jem, y que Jem seguramente cometería el error de meterse con la persona equivocada. Bester tal vez le "salvó" por si le era de utilidad más tarde, y que cuando Garibaldi cortó su suministro de medicina, tenía a Jem para cubrirle las espaldas.

Capítulo 8 (p. 170)

Bester y Louise acaban de despedir a la hermana de ésta en la estación de tren. Él "espontaneamente" propone a Louise que se vayan solos de viaje, en ese momento. Pueden comprar lo que necesitan de camino. Louise le contesta que ella acaba de regresar de un viaje y que no puede dejar el hotel sin poner a alguien al cargo, antes de irse. Además, tiene ganas de dormir en su cama, con él, claro. Bester cede.

Garibaldi está mirando al Pigalle desde una ventana. Está en el cuarto piso de un edificio de cuatro pisos. Abajo, los detectives y los sensores de Garibaldi (rastreadores químicos) están siguiendo unas pesquisas. Thompson sube a la habitación para pasarle una llamada de Girard, que ha encontrado a un policía de barrio que cree haber reconocido a Bester, es un hombre que vive en un hotel local.

Después llega un informe según el cual el sospechoso ha sido visto en la zona. Garibaldi sale disparado como un cohete. Cuando llega a la calle, pregunta por su intercomunicador dónde está esa persona. La voz al otro lado, le guía hacia una pareja que va caminando unos metros adelante. Garibaldi corre tras ellos como un loco, y cuando les alcanza les apunta con una PPG. Entonces se da cuenta de que no es Bester.

La persecución ha atraído la atención de una multitud, a la que Garibaldi intenta calmar, con la ayuda de Thompson. Un repartidor de periódicos les pide que se vayan a otro lado, y entonces a Garibaldi se le ocurre mirar la columna del crítico Kaufman, pero se le ha olvidado el nombre y tiene que hablar con el vendedor para averiguar qué periódico quiere comprar.

Mira la columna y entonces Garibaldi se percata por primera vez que la columna no tiene una foto. Después se da cuenta de que está escrita en francés, claro. Thompson la traduce para él, y Garibaldi dice que ese Kaufman es Bester. En ese momento, una mujer le pregunta qué hace un héroe de la Alianza Interestelar asustando a los ciudadanos en una calle de París. Es una reportera, que va acompañada de una cámara flotante. Intenta hacer que la periodista apague la cámara, pero es demasiado tarde, estaban en directo.

Garibaldi vuelve a entrar en la casa y cierra la puerta de golpe en las narices de la periodista. Después empieza a pensar. Ahora ya está al descubierto. Es hora de poner en práctica el Plan B. Y entonces vuelve a salir a la calle.

Capítulo 9 (p. 178)

Bester ha estado escribiendo en la cafetería, y decide encender su ordenador para ver las noticias. La cara de Garibaldi ocupa la pantalla. Bester había configurado sus preferencias de noticias con ciertas palabras claves según su situación actual, y Garibaldi es una de esas palabras clave. Pulsa el enlace de la noticia y ve el altercado y la entrevista cortada. Se da cuenta de que el hombre al que Garibaldi ha intentado atrapar durante el altercado, se parece bastante a él, y además reconoce el vecindario, está muy cerca.

Decide comprobar qué otras cosas hay en las noticias, y ve que una noticia de la que él mismo es protagonista, dice que el fugitivo Alfred Bester ha sido identificado como Claude Kaufman, el crítico, y han puesto una foto suya tomada en las oficinas del periódico hace una semana. Continúa diciendo que Garibaldi ofrece un millón de créditos de recompensa, además del millón que ofrecen los tribunales.

Su topo en el EABI, Sheehan, le llama para advertirle, y entonces averigua que ya tienen su dirección. Entonces le da instrucciones a Sheehan.

Un grupo de ocho Psico Agentes llegan al cuartel general Garibaldi, y le anuncian que está arrestado por interferir en la investigación. Además, su gente y su equipo deben retirarse de las calles, al igual que la gente de Girard. Al verse apuntado por una pistola, y darse cuenta de que hay gato encerrado, Garibaldi decide entregar su PPG y su intercomunicador.

Bester espera hasta que la gente y el equipo que se concentra en el exterior del hotel se han ido, después logra entrar en el hotel sin que se den cuenta los demás. Espera que esté allí el mensajero con su nueva identidad. No está, pero Louise sí. Ha visto las noticias, la policía ha estado allí y el cartero ha tenido que dejar sus papeles a Louise. La policía quería llevárselos, pero Louise ha dicho que son suyos.

Bester se introduce en la mente de Louise. Está enfadada. Se hubiera ido con él el día anterior, si él se lo hubiese contado todo. Quiere irse con él ahora. Bester está tentado de hacerlo, pero al final decide no hacerlo; elimina todo recuerdo que Louise tenga de él y se va. Por último, se va a la buhardilla y quema el retrato que Louise le había hecho. Después de eso, sale del hotel.

Capítulo 10 (p. 187)

Garibaldi, Thompson, y Girard, llevan una hora detenidos. Garibaldi dice a los otros dos que el Cuerpo Psíquico está dejando escapar deliberadamente a Bester. Al menos la psico agente jefe, Sheehan, sí. Otros sí quieren atraparlo. Pero seguro que Sheehan trama algo. Garibaldi llama a Sheehan para decirle que quiere hablar con su abogado otra vez, de esa forma consigue acercarse a ella lo suficiente, salta sobre ella y le pone la pistola sobre la sien. Los demás policías sacan todos sus armas y apuntan a los tres detenidos.

Garibaldi le dice a los policías que va a hacer un experimento, y que después de eso les devolverá la pistola. Acusa a Sheehan de hacer llamadas de teléfono a Bester, y piensa demostarlo, sólo necesita que Sheehan le dé el código de acceso a su teléfono. Garibaldi ordena a Thompson que la escaneé. Él se niega, pero dice que el segundo de Sheehan, Bjarnesson, a quien Garibaldi llama "Thor", sí puede hacerlo. En ese momento Sheehan bloquea su mente.

Thor paraliza a Garibaldi el tiempo suficiente necesario para quitarle la PPG, y Sheehan exije que le devuelva la pistola. Thor dice que no, hasta que hayan corroborado la historia de Garibaldi. Sheehan le ataca con una psico explosión, recupera su pistola y empieza a disparar, alcanzando a uno de sus policías y a Garibaldi. Pero Garibaldi consigue golpearla y dejarla inconsciente.

Garibaldi se pone al mando, ordena que traigan una ambulancia para el policía herido, y unas esposas para Sheehan. Después ordena a Bjarnesson que reúna al escuadrón. Se van de caza.

Los Psico Agentes van avanzando por el vecindario, y mientras Garibaldi observa y recuerda una ocasión en la que realizó una persecución junto a Bester (Dust to Dust). Girard también ha reunido a sus hombres para la persecución.

Bester acaba de salir del hotel, y justo en ese momento el Oficial Lucien d'Alembert le detiene a punto de pistola. El esfuerzo de borrarle la memoria a Louise ha dejado a Bester agotado, así que decide hablar con el policía. Le dice a Lucien que ya se había dado cuenta de que estaba enamorado de Louise, así que le advierte a Lucien que si le mata, Louise le odiará para siempre. Lucien se queda allí paralizado, y Bester consigue simplemente seguir andando sin que le detenga. Cuando Bester oye a Lucien entrar en el hotel, empieza a correr.

Capítulo 11 (p. 195)

Garibaldi y sus cazadores llegan al hotel, y allí se encuentran a Lucien de rodillas junto a Louise, que está inconsciente. Garibaldi quiere que Bjarnesson escaneé para averiguar si ella sabe a dónde ha ido Bester, pero Bjarnesson le dice que a la mujer le han borrado la memoria, así que intentar extraerle información, podría dañarla. Inspeccionan el hotel para asegurarse de que Bester se ha ido, y después prosiguen su cacería.

Bester intenta calmarse. Se ha quedado sin contactos, pero tiene sus nuevos papeles y su dispositivo Sombra. En un apartamento utiliza el dispositivo para saltarse las alarmas, rompe una ventana y entra. Hay una guardia dentro, pero logra aturdirla durante un segundo, y después la deja fuera de combate de la forma clásica. Está a punto de matarla cuando decide que eso no le iba a dar más tiempo, así que decide atarla y amordazarla.

Le coge a la guardia su porra y una pistola, una navaja, y unas gafas de visión nocturna y después se va. Al pasar la esquina, se cruza de frente con un psico agente joven. Ambos disparan. Los tiros de Bester alcanzan al policía, y entonces Bester lo reduce, poniéndole la porra al cuello. Le coge al policía la pistola, ya que la suya estaba vacía. Entonces llega un segundo psico agente. Bester le dispara y alcanza. Entonces comienzan una pelea mental. Bester está perdiendo, pero finalmente Bester logra vencerle.

Bester está sobre sus víctimas cuando pasa por allí un cohe. Secuestra el vehículo y obliga al conductor a salir de la zona. Sin embargo hay puestos policiales en todas partes. Bester ordena al hombre a que le lleve hasta su casa, ya que está dentro de la zona acordonada. Pasan con el coche por delante del hotel, justo por donde están Garibaldi y sus hombres. Thompson "siente" a Bester. Identifican el coche y se disponen a seguirlo.

Capítulo 12 (p. 207)

Bester entra en un apartamento con su rehén, Paul Guillory. Paul le presenta a su mujer, a su hijo de cinco años y a un invitado de última hora. Mientras el niño, Pierre, entretiene a Bester, Paul le explica a su mujer Marie su situación. Bester envía a Paul a hacer unos recados. Le da una hora para volver. Pierre quiere que Bester vea algo, y le muestra una zona de la casa donde el papel de la pared se ha despegado, en el baño, y queda al descubierto una tubería de basura que no se utiliza ya.

Cuando Paul vuelve, la policía está esperando en el exterior del edificio. Saben que Bester está dentro. Paul está preocupado por la seguridad de su familia. Girard impone su autoridad a Garibaldi e insiste en entrar en el apartamento, desarmado y solo, para intentar hablar con Bester y convencerle de que se rinda sin hacer daño a la mujer y al niño.

Con la casa totalmente rodeada por francotiradores en posición, Paul, Garibaldi, Girard, Thompson y una fuerza combinada de Psico Agentes y policías parisinos entran en el edificio y llegan hasta el apartamento. Girard llama a la puerta y se identifica. Desde el interior, Marie le responde que entre.

Capítulo 13 (p. 216)

La puerta está cerrada con llave, pero Paul tiene la llave y entran en un momento. La mujer y el niño están sentados al otro lado de la habitación. Bester les había dicho que no se movieran, y no pueden --con sin la ayuda de Bjarnesson--. Bester se ha ido; Pierre dice que salió a través del tubo de basuras. Mientras Paul y Bjarnesson atienden a la madre y al niño, Garibaldi encuentra la tubería y decide saltar por ella para ir tras Bester.

El salto resulta no ser algo tan sencillo. Lo que es peor, Garibaldi llega al final del tubo y se lo encuentra sellado, sin salida. Grita a Thompson para conseguir ayuda para salir. La conclusión además es que Bester no ha saltado por la tubería, sigue arriba. Thompson desaparece de repente, Bester se asoma a la tubería satisfecho, y le dice a Garibaldi que volverá enseguida.

Bester le ha tendido bien la trampa. Había conseguido que la madre y el niño se quedaran paralizados, y que creyeran que él se había tirado por la tubería, cuando en realidad había salido por la puerta y se había metido en el apartamento de enfrente. Cuando la puerta se abrió, él entró y controló al inquilino, después esperó a que los rastreadores subieran y entraran en el apartamento de Paul, mientras la mayoría de ellos volvían a bajar. Después entró y disparó a Bjarnesson en la cabeza, dejó aturdidos a los normales y dejó ko a Thompson.

Ahora ata y amordaza a los que quedan vivos, excepto a Girard. Obliga a Girard a que realice una llamada de teléfono informando de que Bester se fue hace horas y que iba en un tren en dirección a Amsterdam. Después de amordazar a Girard, Bester le coge a Bjarnesson su metralleta y se va hacia el baño para terminar con Garibaldi.

Mientras tanto, Garibaldi ha observado que no se ha deslizado hasta el sótano, de modo que la tubería no llega hasta la base. Garibaldi empieza a dar patadas hacia abajo, y logra soltar aflojar los clavos del conducto. Bester empieza a disparar en el momento en que Garibaldi termina de abrir el conducto y logra escurrirse por él. Una de las balas de Bester logran alcanzar a Garibaldi en la clavícula, antes de que aterrice sobre los trozos de una mesa de café del apartamento de una pareja de ancianos. La pareja grita y pronuncia algunos insultos en francés, y Garibaldi sale de allí portando su pistola, subiendo escaleras arriba.

Capítulo 14 (p. 225)

Bester sale del apartamento maldiciendo. Prefiere subir por las escaleras en vez de que lo atrapen en una caja. El ascensor se abre y un hombre y una mujer, de uniforme, salen. Bester tiene tiempo de coger la pistola antes de que el hombre le alcance con una pistola de dardos; logra alcanzar al hombre en la pierna, y el hombre y su compañera retroceden hasta el ascensor de nuevo, y cierran la puerta. Bester nota entonces que el dardo tenía una droga. ¿Qué era... un tranquilizante?

Bester baja corriendo las escaleras, espera poder alejarse lo suficiente antes de que la droga le venza. Logra salir por la puerta y logra zafarse de un disparo de la PPG de Garibaldi. Sale corriendo.

Bester sigue vagando por las esquinas, y se extraña de que el dardo no le haya hecho efecto todavía. Sin embargo, sigue corriendo, y mientras lo hace, le vienen recuerdos de cuando tenía 15 años y le perseguían por París. Eso le recuerda la primera vez que escuchó la "voz" de París, que sigue siendo la misma hoy en día, excepto que de repente se da cuenta de que no oye esa voz, no puede psico leer nada en absoluto. ¡Son los inhibidores!

Garibaldi está débil, pero no piensa abandonar la caza. ¿Habrá ido por la derecha o por la izquierda? Garibaldi elige la siniestra, y corre.

El hombre herido y la mujer del ascensor desatan a Girard, y en ese momento Girard tiene un flash mental de dos viejos enemigos que se enzarzan en una lucha a muerte.

Garibaldi tiene a su oponente a la vista, y le grita; Bester se da cuenta de lo débil que suena la voz de Garibaldi, ya que sólo oye la parte auditiva y no los tones psíquicos que suele oír. Se disparan mutuamente, balas contra plasma, pero fallan. Bester decide que es mejor retroceder, y se escurre por una puerta trasera.

Garibaldi no ha visto donde ha ido Bester, podría estar en cualquier parte. Sabe que Bester puede sentir su presencia --o eso cree--. Sabe que Bester no lo tiene fa´cil, pero que no se va a rendir. En ese momento empieza a llover, y las gotas son pronto un gran aguacero.

Debido a la lluvia Bester no ve aproximarse a Garibaldi hasta que éste está a corta distancia. Bester sale y dispara. Garibaldi también dispara con unos resultados espectaculares: el agua que cubre el arma se vaporiza y distorsiona la descarga, convirtiéndola en una gran bola de fuego. En consecuencia, Garibaldi se quema la cara y la mano, suelta la pistola y se tira a un lado. Ahora tiene otra razón por la que odiar la lluvia.

Bester es alcanzado por una ola de vapor ardiente, y también pierde su arma y cae al suelo. Los dos hombres se enzarzan en una lucha cuerpo a cuerpo. Garibaldi logra dejar a Bester inconsciente el tiempo suficiente para recuperar su PPG. Se cuida bien de secar tanta agua como puede del arma, y la pone sobre la sien de Bester. Sin embargo, no aprieta el gatillo, quiere que Bester se enfrente a todos sus enemigos, no sólo a él.

Cuando Garibaldi retira su PPG, Girard suspira aliviado y baja su propia arma. Se quita las esposas y va a ayudar a Garibaldi.

Capítulo 15 (p. 237)

Informe de noticias: El Senado de la Alianza Terrestre ha accedido a que el gobierno francés sea quien juzgue a Bester en Francia. La razón es que quieren asegurarse de que el juicio a este criminal de guerra no se retrase más.

Garibaldi lee los informes desde la cama de su hospital. Lise aparece por la puerte y le pregunta si se encuentra bien. Lise le regaña por irse sin decirle nada. Le advierte que no vuelva a hacerlo, y él le promete que no lo volverá a hacer. Mary está allí, pero Lise quería ver qué pinta tenía Garibaldi antes de permitir que su hija le viera.

Bester escucha todos los testimonios contra él, y pronuncia un discurso elocuente para defender su vida, pero sabe que el veredicto es seguro. Al final de su discurso, se queda consternado al ver a Louise entre el público. Bester se acuerda de lo que le hizo, y se dice a sí mismo que merece el castigo que dicten para él.

Capítulo 16 (p. 246)

Bester lleva diez años preso en Teeptown, donde le es administrada su dosis de inhibidores cada semana. La ventana de su celda da a lo que en su día fuera la guardería, y justo debajo de su celda se halla la estatua de William Karges, o lo que quedaba de él. Desde que fuera destruída durante la guerra de los telépatas, lo único que ha quedado de la estatua es media pierna sobre un pedestal. Bester cree que ya está bien que sea así. La historia de que la Presidenta Robinson había creado el Cuerpo Psíquico en gratitud por el sacrificio de Karges era mentira. El Cuerpo ya existía en esencia décadas atrás. Lo que a Bester le disgustaba sobre esta mentira en concreto era que implicaba que los telépatas debían sacrificarse para demostrar que tenían derecho a existir.

James, su carcelero, le pone su inyección semanal, y le dice que Olean, otro prisionero, ha muerto la noche anterior. Bester acierta al decir que el otro preso se había suicidado. James no quiere decirle cómo lo ha hecho, pues eso podría darle ideas a Bester. Pero a Bester no le interesa suicidarse, dice que en el juicio no se le sentenció a vivir, sino a morir por suicidio, y le complace frustrar los objetivos de los juzgados, y negarse a ejecutar la sentencia.

Los inhibidores mantienen sus poderes telepáticos dormidos, pero a parte de eso no le afecta como a otros. Su mente está algo más adormilada, pero no sufre los efectos secundarios terribles que otros experimentan.

Bester se mantiene ocupado trabajando en sus memorias. En realidad ya las terminó hace años, pero sigue perfeccionándolas para tener algo que hacer.

Dos días más tarde, una semana antes del Cumpleaños, el video com de su habitación se enciende para informar de la muerte del Presidente Sheridan. Bester siente una pequeña satisfacción. La mejor venganza no es vivir bien, piensa, es ver cómo mueren tus enemigos. Ahora sólo le falta sobrevivir a Garibaldi...

Fuera, un equipo de trabajadores está retirando lo que queda de la estatua de Karges. Van a poner una nueva estatua. Bester se pregunta qué estatua será. ¿La de Lyta? ¿La de Byron? ¿Otro?

Unos días después, Bester ve la nueva estatua, colocada en su sitio y cubierta por un lienzo. Se ha concentrado una multitud para descubrirla. Bester llama a su carcelero y le pide si podrá oír el audio de la ceremonia. El orador está a mitad de su discurso cuando la video com de Bester se enciende, y el orador habla de "ellos". Bester piensa que tal vez se trate de una estatua de ambos, de Lyta y Byron. Pero entonces el orador anuncia el descubrimiento de la estatua de la familia espiritual de los telépatas: Matthew, Fiona y el desaparecido Stephen Dexter.

Inmediatamente Bester es transportado por sus recuerdos, para revivir su encuentro con Stephen Walters, que fue quien le dejó manco, y el momento en que éste le explicó la verdad de quién era. Y recuerda que no fue capaz de asumir la verdad. No pudo asumir que él en realidad se llamaba Stephen Dexter, el hijo de Fiona y Matthew.

Cuando Bester vuelve al momento actual en su celda, sufre un ataque de tos. James aparece para preguntarle si está bien, Bester le dice con un gesto que se vaya. Se pregunta si debería confesar al mundo que el símbolo de esperanza para un nuevo mundo no es otro que el criminal más odiado del antiguo. ¿O tal vez le daría más satisfacción mantener el secreto para sí?

Está cansado, pensará en ello mañana. Sueña, y en su sueño su brazo izquierdo vuelve a funcionarle, y puede abrir la mano, y ríe complacido.

Cuando James le encuentra muerto al día siguiente, lo primero de lo que se percata es que Bester tiene la mano abierta, boca arriba. Después observa la sonrisa de su cara. Parece que esté dormido.

Epílogo (p. 255)

Girard está en Ginebra, en el cementerio. Girard permanece bajo la lluvia, lejos de la pequeña multitud de unos treinta periodistas, y unos pocos más que pueden ser familiares de víctimas, o tal vez curiosos. No hay ceremonia. Un hombre de uniforme dirige a cuatro hombres vestidos de presos que bajan el ataúd y lo meten en el hoyo, y otro, llevando una especie de grúa, lo cubre de tierra. Después de eso la multitud se dispersa.

Girard se queda atrás esperando tal vez que aparezca Louise. Ve entonces a una persona acercarse ahora a la tumba vacía, y cuando se acerca, reconoce a Michael Garibaldi. Garibaldi se agacha sobre la tumba, se saca algo de un bolsillo, y lo deposita allí sobre la tierra removida.

Garibaldi se va y Girard va hacia la tumba para ver qué ha depositado Garibaldi. Se queda sorprendido cuando ve que Garibaldi ha clavado una estaca de madera, todo lo profundo que ha podido en la tierra donde yace Bester. Entonces Girard pronuncia un "Amén" y "Paz". Cuando Girard sale a la calle, abre su teléfono y encarga flores para su mujer.

FIN